Olivaboy

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OLIVABOY

 

Habría que hacer más este ejercicio.  Me refiero a este ejercicio de escribir el último crimen cometido.  Realmente te exculpa de toda responsabilidad porque siempre queda acobijado bajo el manto de la ficción, lo poético o lo erótico.    También seguramente haya alguna persona lista que detecte que todo esto…  Es igual,  después de todo, no es un crimen, sino que es algo totalmente inmoral que deja una secuela a esta sociedad deshumanizada. Deja un trauma en mi victima, la cual se lo irá pasando a otra y a otra y otra y se propagará tan rápido como cualquier enfermedad venérea, las cuales creemos que es el peor mal de nuestro mundo contemporáneo.

Me desperté esta mañana y tenía un resaca horrorosa. Lo que hice anoche no creo que tenga que contarlo aquí porque sino, sin duda, acabaría con todas las posibilidades de ser un autor prolífico de relatos. Sol matutino,  me dolía la cabeza, el calor era asfixiante y el ventilador de mierda escupía aire caliente que hacía que el despertar sea un autentica basura.    No había ningún mensaje esperanzador en Whatsapp,  nadie me había escrito en Grindr, ninguna mención en el Twitter y solo unas cuantas invitaciones a eventos que nunca sabré siquiera de qué son, en el Facebook. En fin, una mañana normal, pero con resaca  y excesivo calor.   Decidí que para comenzar el día de una forma un poco más óptima y esperanzadora, lo mejor, antes de salir de mi habitación, sería masturbarme.    Me puse a buscar alguna peliculita interesante en xvideos.com , pero ya las había visto casi todas y quería ver una de estas en las que hay un masajista que lubrica todo el cuerpo de la otra persona para hacerle un masaje, que comienza simulando ser profesional para terminar masajeándole el ano, pasar a hacerle una masturbación, luego un felación, luego relajarle la mandíbula e insertarle su pene en la boca, y luego penetrarlo.  Lo que se diría un masaje muy completo.    Como quería ver uno de estos videos (que los suele protagonizar Tyler Saint)  y ya había visto todos, me puse a buscar en Itsallgay.com  . Encontré uno que nunca había visto y comencé a masturbarme… lo normal… me  corrí al los 5 minutos y ya está.   Me limpié  y me fui a preparar el desayuno.   Evidentemente deje conectado el Grindr porque algo necesitaba encontrar para hoy, se presentaba como un día triste, de ansiedad y de aburrimiento extremo.     Ahora estaba saciado, pero en 1 hora , necesitaría algo  (no, no tengo 20 años pero voy cachondo y es verano)

Sonito de Grindr.  14:14h .  Alfonso, 28 años,  85kg, 1,67cm  está a 1,7km . Su “texto”  dice : Moreno, discreto 28 años, pasivo.  ¡¡Mierda!! No se carga la foto.  Vuelvo a intentar, aun sabiendo que o es un gordo feo o es un excesivamente cachas bajito.  Si es de lo segundo y tiene buen culo, quizá me lo folle y si no le hablo de forma guarra y le pido… ¡Mierda,  no se carga la foto!    Le pido que me la coma un rato.   ¡Se cargó!  Oh… es gordo feo y me dice:

-Ola  (adviértase que esto ya me hecha para atrás. Nunca entendí las apología a las faltas de ortografía)  Muy buenas tio.  Ktal como vas?  soy jose 28 anos, moreno, discreto, pasivo..busco sexo de buen rollo…te va?

– No

:(

Fin de la historia. Conclusión:  Me haré otra paja.   Me la hago. Esta vez escojo un video de un doctor que comienza a tocar al paciente, etcétera, etcétera.   Lo típico.

Sonito de Grindr.  15:08h .  Estoy comiendo.  No lo leo.  Cierro el Grindr. No son horas

15:09h Abro Grindr  OlivaBoy, 25 años,  72kg, 1,77cm  está a 371m.  El texto que tiene escrito es “Con una oliva puedes alimentarte 30 días. ¿Lo sabías?” (vaya tontería de persona enferma,  vaya mentira y vaya desgraciado poniéndose de nombre OlivaBoy.  ¿Acaso quiere dar un doble sentido? UH! Qué misterioso, y que saciado saldrá uno después de estar con él)

Foto:  Esta buenísimo, por lo que todo lo que he dicho de él, carece de importancia.

Chat:

– Hola, Qué tal?   (Sabe escribir y pone acentos!)

– Bien. Aquí , en casa, aburrido.   Y con  mucho calor.  Y tú?

–  Igual.  Y me conecté un rato, para ver que se cuece por aquí.

-jajajaj. Lo de siempre.   Ya sabes,  o románticos idealistas que quieren encontrar el amor de su vida aquí , que es imposible, o un polvo.

– Y tu cuál de esos dos eres?     (El jodido es listo)

–  Cuál crees que soy?

– No contestes con una pregunta

–  Hoy quiero un polvo. Pero si luego me caes bien, podemos hacer un café.  Aceptas esta propuesta de orden protocolario invertido?

– Sí.    Quieres venir a casa?  Tengo aire acondicionado.

– Vale. Tienes más fotos?

Nos pasamos las fotos y  la excitación crece un 200%.  Debo saber si voy a poder follarme ese culo. Le pregunto.

-¿Eres pasivo?

– Sí. Dime que tú eres activo.

– Sí.

– Perfecto.  Ven a casa ya mismo.

-Dirección?

Me da la dirección y salgo para allí.

Llego, me recibe.  Nos miramos porque no sabemos cómo saludarnos.  Es evidente que él ha tenido este tipo de encuentros, pero aún así le sigue pareciendo extraño recibir a alguien en su casa, darle dos besos sin conocerlo y después follar a los 2 minutos.    También es evidente que si me da un beso en la boca, sería… raro.  En fin, nos miramos, nos reímos porque los dos pensamos lo mismo  y le digo  “ y si nos besamos bien, y con ganas de besarnos”.  Me acerco, le comienzo a besar el cuello, la oreja, le respiro en la oreja,  me atrevo a decirle que me encantará meter lentamente cada centímetro de mi pene en ese culo tan pomposo que tiene, todo esto mientras le toco el culo y comienzo a buscar con mi dedo índice su orificio anal. Él se deja hacer y pierde todas sus fuerzas, casi se diría que se esta sosteniendo por dos únicos puntos de apoyo, que son su mentón en mi hombro izquierdo y  los pies, pero que pierden fuerzas ya que las rodillas flaquean.

Toma aire y me lame el cuello y con su lengua afuera comienza a bajar por mis clavículas.  La camiseta le molesta así que me la quita. Me chupa los pezones me levanta los brazos y me chupa las axilas, los tríceps, los bíceps.  Somos animalitos de gimnasio y hay que hacer notar lo que hemos pagado en batidos proteicos y cuotas y horas de deporte.   Esto es un deporte también.  Seguimos entrenando.  Comienza a desabrocharme el pantalón, pero primero recuerda que en varias películas porno de militares se chupan el pantalón e intentan morder, con el pantalón de filtro,   el hueso que comienza a erectarse.   Lo hace y yo me río de lo ridículo que es esto.

-¿Deberíamos cerrar la puerta, no?

– Espero que no haya escuchando nada mi vecina de al lado que es súper cotilla.

Cerramos la puerta de un portazo.   Que se joda la vecina y comienza a comérmela sin parar.  Lo hace con muchas ganas. Lo hace muy bien.  Lo hace hasta con amor.  Le pone empeño, esmero,  ilusión. Comienzo a perder fuerzas y a sentir placer, pero no simplemente un placer sexual, sino que todo mi cuerpo se debilita y se entrega a que su ritmo defina el mío y… se me cierran los ojos y… es tan relajante  el tacto de su pelo entre mis manos, genera un sonido electrizante, casi imperceptible…y se comienza a confundir con el sonido de la saliva y vuelvo a la realidad, y pienso: es la mejor mamada que me han hecho en mi vida.  Él sigue.  Le digo que pare y lo intento poner de pie para poder comérsela yo. Abro los ojos. Esta buenísimo y quiero chuparle todo ese cuerpo. Huele bien, es suave, es limpio.   No me deja  y siga chupando.   Le digo que pare que me correré.   Y comienza a chuparla con más fuerza.   Lo empujo , me voy a correr.   No se desprende de mi polla . Hago fuerza para que no ponga la cabeza tan cerca, pero él empuja en contradirección.  Quiere que me corra en su cara.   Pero no, abre la boca, saca la lengua, y sigue haciendo fuerza.  Quiere seguir chupando,  está en éxtasis y no hay quien lo pare.  Dejo de hacer fuerza. Él sigue chupando. Mi corrida se retrasa por los nervios de hacerlo en su garganta, porque él la chupa hasta el fondo. Chupa y succiona.  Se aleja un momento y huele la punta de mi polla.  Inspira aire bien fuerte para oler el líquido pre-seminal.  Sigue chupando.  Me voy a correr. Chupa más fuerte. Acelero mi respiración. Acelera su respiración.  Emito sonidos. Él la tiene toda dentro.                                  H                                                                  Me corro.  Convulsiono. Él convulsiona, se corre.  Sonríe. Me mira.  Ahora comienza a lamer todo mi pene para no perder ni una gota de mi maná blanco. Me quiere besar pero yo me niego.

 

–       ¿Te has corrido?

–       Sí.  No te preocupes por mi.  Tienes un sabor fantástico.

–       La chupas tan bien.

–       ¿Tienes algo que hacer esta tarde?  Quiero chupártela toda la tarde.

–       Bueno… hacemos un café y seguimos.

–       Ahora mismo te lo hago.

–       ¿El café?

–       ¿Quieres otra cosa?

–       ¿Harías cualquier cosa?

–       Me gustan mucho los juegos y tengo algunos juguetes.

–       Hazme el café.

Tomamos el café y tuvimos esas típicas charlas en las que uno rellena mentalmente el perfil del otro. Estado civil, antecedentes (amorosos),  profesión,  y una crítica al Grindr como es debido.   Cuando me aburrí me levanté y le puse mi pelvis a la altura de su boca. Él seguía sentado así que bajo el cierre de mis pantalones y bajo mis calzoncillos de tal modo que solo quedase mi polla afuera.   Nuevamente sentí la humedad de su boca. Pero esta vez era muy tibia, hasta casi caliente debido al café que se había tomado hacia medio segundo.  Chupo durante 2 minutos y cuando ya la tenía dura, freno y me dijo: esta vez si que quiero que hagas algo, vamos a buscar mis juguetes.

Caminamos por el pasillo de su casa y yo iba con mi miembro hacía afuera y empalmado. Saco consoladores, pinzas de pezón y sogas.  Muchas sogas.  “Átame”  me dijo.   “No quiero y no sé hacerlo”.  “Ahora mando yo, luego mandarás tú”  y apretó con su mano mi polla  “Quiero relamer este trozo de carne todo el día pero para eso necesito sentirme obligado a hacerlo, sino me aburriré ¿Tanto te cuesta jugar?. Dudé.  “Es un juego” dijo. Y sonrió”

Me iba dando instrucciones de cómo pasar las cuerdas, mientras yo me desvestía y le iba poniendo la polla en la boca. Él chupaba un poco y frenaba en seco y me decía que dé una vuelta más, o que lo ajustase más, y me provocaba diciéndome que era un cobarde, un débil que no sabía mandar. Entonces me cogía rabia y lo ahogaba hasta que le saltasen las lagrimas,  haciendo que me practique sexo oral.  Él reía y a mi me hacía gracia. La estábamos pasando bien y sentía mucha confianza, ahora entendía que era un juego y  sabía que en el fondo de su mirada siempre estaba ese chico listo, que no sabía cómo saludarme al entrar a su casa.  Había complicidad.

Chupó, chupó, me corrí. Lo limpié. Lo iba a desatar y me dijo que ni hablar.

Chupó, chupó, me corrí. Esta vez no lo limpié y se me quedo mirando y riendo y cuando lo iba a desatar trago, de forma ruidosa, mi semen. Para demostrarme quién mandaba.

Chupó, chupó, me corrí. Una corrida liquida y poco blanca.  Se rió y escupió mi semen. Lo empuje y cayó al suelo. Allí lo dejé.  Me fui a hacer otro café. Le pregunté si quería uno. Ya estaba cansado y me quería ir a casa. “¿Me puedes contestar?”  Él, callado. Me hice el café. Volví para coger mi ropa y vestirme pero él la había agrupado, seguramente empujándola con cabeza o boca y ahora estaba tirado encima de ella.  Me estaba reteniendo y cada vez que intentaba sacar alguna prenda abría la boca para intentar atrapar la anguila con su mandíbula de tiburón.

Chupó, chupó, chupó, chupó y yo no me podía correr. Chupó, chupó.  Me fui al salón y cogí su portátil. Lo traje a su habitación  y lo miraba desnudo, allí, atado. Comencé a escribir. Me miraba sin parar mientras escribía. Cogí su móvil, lo puse al lado del ordenador y ahora soy yo quien lo mira…

Olivaboy, eres guapo.  Me encantas, eres educado, servil, y no haces otra cosa que mirarme. ¿Sabes lo que haremos?  Buscaremos otro rabo para que puedas comer. Yo ya estoy cansado y debes tener hambre.

Me conecté a su Grindr, chatié con algunos y concordé un cita. Era un chico que creía en el amor. ¿Su nickname?  Es igual.  Yo también le dije que estaba buscando pareja, le hice creer que le daría el cielo y la tierra y que esta casualidad de encontrarnos y esta prisa por vernos era parte de la espontaneidad del impulso que nos llevaba a vivir nuestro futuro romance. En fin, le vendí humo. Lo invité a cenar pero me dijo que no podía y me propuso desayunar mañana juntos. Le dije que me parecía perfecto.

Olivaboy debes tener hambre ¿no? Y no me refiero a la merienda ¿Quieres chupármela una vez más?  No, te quedarás con las ganas ¿Quieres ver mi pollón una vez más?  Míralo . Abre la boquita, abre la boquita. Casi… pero no lo tendrás en la boquita!

Me puse a escribir la nota

“Hola, bienvenido.  Quise darte una sorpresa.  Empuja la puerta y entra a la habitación de la derecha, te estoy esperando con un súper desayuno.  Confía en mi, quiero que te dejes llevar y que vivas junto a mi este cuento. Escribámoslo juntos”

Cogí a Olivaboy de los brazos atados.  Le besé la nuca, lo abracé, lo besé de nuevo.  Le dije en el oído que lo follaría hasta el fondo.  Lo desnudé lentamente,  el me miraba y se dejaba hacer.  Le lamí toda las espalda: desde el cuello, pasando por toda la columna vertebral hasta llevar al culo. Pase mi lengua suavemente por el culo pero cuando debía llegar al ano, no se le lamí, simplemente le respiré y aspiré su olor a limpio.  Él se estremecía del placer.  Lo volví a atar.   El se dejaba hacer.  Lo llevé a su balcón y le dije que quería que lo hiciésemos en público “Nuestro amor lo debe entender y respetar todo el mundo”.  Bajo el sol ardiendo, con un calor bien intenso de 18h y él mirando hacía afuera, le tapé la boca con otro juguetito que encontré, pero antes de que se lo pueda poner dijo.  “No hace falta, no gritaré, pero eso no me deja respirar bien”.    Lo miré, sin comprender por qué me hablaba.  Bajo su cabeza y ahora el sol le daba en la nuca.  Nadie en la calle miraba hacía arriba, así que nadie nos veía.

Me fui a la cocina, busqué en los armarios y encontré olivas.   Las comí una a una.  Fui al balcón y le dejé a su lado la última.   Le besé la cabeza y le dije que fuese un buen chico.  Busqué cinta adhesiva por toda su habitación y por toda la casa. No encontré, pero encontré una chinchetas en la cocina,  en un tablón de corcho que tenía.  Fui a su habitación y miré su silueta desnuda, en contraluz.  mirando hacía la calle. Ese culo era tan follable.    Puse la nota en el puerta del piso y la deje sin cerrar, entreabierta.

Querido Olivaboy:  espero que cuando leas este relato, hayas encontrado el amor de tu vida.

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. Gustavo Martínez Arreaza

    24 octubre, 2012

    Excelente manejo del morbo escrito, haciendo real lo que seguramente ha sido vivido o al menos imaginado por ambos, lector y autor. Me excité, lo disfruté, y renonozco el logro cabal de mostrar el deseo sexual desmitificándolo, como parte del crecimiento personal y de la propia aceptación. Realmente, me gustó. Felicitaciones!! Gustavo

  2. Profile photo of Daniel.J.Meyer

    Daniel.J.Meyer

    24 octubre, 2012

    Muchas gracias Gustavo. Agradezco mucho los halagos y espero que sigas disfrutando leyéndome

    Un abrazo
    Daniel

  3. Profile photo of Rafael Baralt

    Rafael Baralt

    25 octubre, 2012

    La literatura homoerótica es un género como cualquier otro igual de respetable. Sería injusto no dejar mi opinión como crítico y escritor cuando sé reconocer un buen escrito, y éste es el caso. Más allá de que comparta el gusto o no sobre la situación que relatas, no puedo obviar el logro literario. Es una narración llena de elementos descriptivos, rica en pasión y erotismo. Excelentemente bien escrita. Por ello mi voto y felicitaciones.

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