El libro

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Martín se sirvió un whiskey, tomó el extraño libro que había encontrado en el escritorio y se sentó sobre la cama dispuesto a leerlo. Inquieto.

El beso eterno del amor sellaba el encuentro de estas dos almas que desde los orígenes estaban unidas al mismo tiempo que la luz de la luna entraba por la ventana de la cabaña, solitaria en aquella montaña, las estrellas brillaban con pasión en el cielo profundo, las luciérnagas  dibujaban flores en el aire y la suave brisa acariciaba la piel desnuda.”

Se estremeció, no pudo evitar cerrar los ojos y sentirse ese hombre amado por aquella mujer. Sus sensaciones eran muy fuertes. Su imaginación estalló con una noche plena de amor. La ansió con todas las fuerzas.

-¿Pues que me pasa por Dios? ¿Qué tiene de distinto esta historia de otras tantas que he leído?-

Intentó recomponerse. Caminó nerviosamente por el cuarto, salió del mismo, abrió sigilosamente la puerta de la habitación de su hijo Tomás para cerciorarse que no había llegado, la cerró, se sirvió otro whiskey y continuó con la lectura.

La muerte de la protagonista lo sumió en una enorme tristeza. Sus últimas palabras fueron:

“Mi amor, no llores por favor, la muerte no existe, la muerte no nos separa, nos prepara para una nueva vida. Te encontraré, me encontrarás, nunca nos separaremos, estamos juntos desde siempre y para siempre mi amor.”

-¡Basta por favor! ¿Qué diablos me pasa…cómo alguien puede escribir así y emocionarme de la forma en que lo está haciendo? Tengo que conocerla.-

Al decir esto, algo extraordinario sucedió. La más profunda y negra oscuridad se apoderó del cuarto. Se quedó sentado en la cama sin moverse. De pronto una exquisita fragancia inundó la habitación. Y sintió como unos labios cálidos y húmedos se posaban sobre los suyos. Se dejó llevar por aquellas maravillosas sensaciones. Comenzó a prodigarse los besos más apasionados con la misteriosa mujer, aunque aquella boca no le resultaba del todo desconocida.

Sintió en su pecho el calor de unos senos desnudos, suaves como las alas de una mariposa lo que le permitió perder sabiamente el control. Buscó los pezones para besarlos, mimarlos, acariciarlos con extrema dulzura. Comenzó a recorrer el cuerpo de ella con su lengua hasta llegar a su mundo de placer, la vagina, exquisita como un pétalo de rosa.

Siguió recorriendo sus larguísimas piernas hasta llegar a los pies para luego regresar con una magnifica energía y adentrarse suave pero firmemente en las entrañas de la mujer para ser solo uno en el Universo. Los gemidos de placer eran musicales. La petite mort llegó en medio de húmedos besos empapados de amor y pasión. Había regado con su simiente el interior de su amada colmándola de estrellas.

Continuaron prodigándose caricias hasta que de pronto y muy lentamente comenzó a hacerse la luz.

La miró a los ojos y la reconoció; era la protagonista de la historia de amor que estaba leyendo.

Allí se dio cuenta que él era el otro protagonista y que Florencia, ella, había venido a buscarlo…

Tomás llegó a su casa al amanecer. Al pasar por la puerta del cuarto de su padre vio que estaba entreabierta y se asomó para saber que todo estuviera en orden.

Más no estaba. Entró para cerciorarse y no lo encontró; buscó en el resto de la casa también.

Regresó a la habitación y vio un libro sobre la cama. Lo tomó y al hacerlo cayó una hoja. La letra era de Martín y decía:

“Sé que no lo creerás si te lo explico así que tan solo mira la ilustración al final del libro y libera tu imaginación. Te amo hijo y saluda a tu madre de mi parte. Adiós”.

Sumamente confundido hizo lo que le pedía. La imagen lo dejó confundido, quedó así unos minutos hasta que sonrió; había entendido.

En la ilustración, una bella mujer y un hombre desnudos en una cabaña…

…El beso de ella lo despertó. La brisa cálida de la montaña que entraba serenamente por las ventanas, el sol que con sus rayos iluminaba el cuarto de la casa, los perfumes silvestres que se esparcían en cada rincón del mismo y Florencia, ofreciendo su magnífica desnudez, lograron que el momento se eternizara, ese momento viviría para siempre. Eran inmortales, gracias al Amor.

 

F       I       N

 

Comentarios

  1. Profile photo of Mabel

    Mabel

    30 junio, 2014

    Felicidades por este Cuento Richard, es estupendo, un abrazo y mi voto desde Andalucía

    • Profile photo of Richard

      Richard

      2 julio, 2014

      Muchas gracias Mabel.
      Es bueno saber que te ha gustado.
      Un beso.

  2. Profile photo of Beatriz

    Beatriz

    30 junio, 2014

    Richard un cuento muy tuyo, con tus temas recurrentes. Me gusta cómo lo has contado. Mi voto. Saludos.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      2 julio, 2014

      Hola Bea, una alegria saber de vos.
      Muchas gracias por tus siempre alentadores comentarios.
      Un beso y te deseo lo mejor.

  3. Profile photo of VIMON

    VIMON

    30 junio, 2014

    Muy buen relato,amigo Richard, fantasioso y poético. Un abrazo y mi voto.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      2 julio, 2014

      Muchas gracias mi buen amigo. Pensar que hace tres años, si no hubiera sido por tu apoyo y el de algunos más, hoy no estaria escribiendo.
      Infinitamente gracias.
      Abrazo.

  4. farranz

    30 junio, 2014

    Bellísimo. Felicidades y mi voto

  5. Profile photo of Jorge_II

    Jorge_II

    2 julio, 2014

    Muy atrapante Richard. Te dejo mi voto y mi saludo.

    • Profile photo of Richard

      Richard

      5 julio, 2014

      Muchas gracias mi buen amigo.
      Siempre es un placer encontrarte por aqui.
      Un abrazo.

  6. Profile photo of Patxi-Hinojosa

    Patxi-Hinojosa

    6 julio, 2014

    Precioso, intrigante, sensual… excelente relato en definitiva. Me ha encantado. Mi voto y un muy cordial saludo.

  7. Profile photo of Richard

    Richard

    6 julio, 2014

    Muchas gracias, es bueno saber que te ha gustado.
    Un abrazo

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