Invierno humano, el arte de la supervivencia

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Hay buenas noticias para los amantes de las novelas apocalípticas y más concretamente para los seguidores de historias del estilo con el sello de identidad de Cormac McCarthy. Kiko Labiano, escritor en ascenso que empieza a ser conocido por su ruido en Amazon, acaba de publicar Invierno humano, un thriller persecutorio e hiperrealista donde el eje fundamental se basa en sobrevivir en un mundo desolado y helado. Nos hemos reunido con él y nos ha contado, en primera persona, sus impresiones del éxito.

 

Antes que nada, cuéntanos qué encontrará el lector al leer Invierno humano.

Lo que se van a encontrar los lectores es supervivencia; supervivencia en estado puro; no sólo a nivel físico sino a nivel emocional y psicológico. Además disfrutarán de aventuras en estado puro y muchas sorpresas.

 

Invierno humano tiene, por momentos, un ritmo frenético seguido de pausas y descripciones cautivantes. ¿Esa es la mejor manera de narrar este tipo de historias?

A mi modo de ver, toda novela tiene que compaginar momentos de ritmo frenético con otros de absoluta calma. Los libros no dejan de ser sino el reflejo de la vida, y todos vivimos situaciones o momentos de nuestra existencia en los que los acontecimientos se desarrollan a un ritmo frenético, sobrepasándonos en muchas ocasiones, para dar paso a la monotonía de la rutina diaria.

 

Hay un elemento apocalíptico en Invierno humano. ¿Qué buscabas al llevar la historia hasta el límite?

Trataba de dilucidar cuál es el comportamiento humano cuando todo parece perdido y sumido en el caos. Lógicamente es una novela pero creo que mi conclusión es que el ser humano, como especie, tiende al orden incluso en las situaciones más caóticas. Lo hemos visto a lo largo de la historia y por desgracia lo veremos en el futuro, pero incluso en las guerras más cruentas y destructivas las personas tendemos a organizarnos, ya sea bajo un líder o bajo un tipo de gobierno más democrático. Es un mecanismo de defensa.

 

Si bien es una historia fantástica, en la línea de Cormac McCarthy, Invierno humano parece bucear en la condición humana, más allá de las necesidades de Myka por sobrevivir y por recuperar a su familia cautiva. Algo así como «pese a todo siempre hay esperanzas». ¿Haces la misma lectura?

Sin duda. Esto también lo hemos visto en nuestra historia. Ejemplos como Irena Sendler, que se jugó su vida para salvar a miles de niños del gueto de Varsovia, Martin Luther King que llegó a morir por luchar contra un sistema racista o muchos otros que no han gozado de fama pero que día a día ayudan a los más necesitados, en las peores condiciones y sin apenas recursos.

El gran Vasili Grossman escribió en su maravillosa Vida y destino una frase que me he permitido añadir a mi obra aunque ligeramente modificada. La frase original reza así:

“Esa bondad, esa absurda bondad, es lo más humano que hay en el hombre, lo que le define, el logro más alto que puede alcanzar su alma”.

Ante esto poco más se puede añadir.

 

Cuando la propia supervivencia está en juego, ¿somos capaces de lo mejor y lo peor? ¿Hay en este mensaje alguna metáfora con la condición de sujeto moderno que nos toca vivir y en que el «sálvese quien puede» rige muchas conductas humanas?

Claro. Por desgracia detrás de un acto de bondad suele haber un acto despreciable que hace necesaria dicha bondad. El instinto de supervivencia es muy fuerte y al activarse es cuando empieza su lucha contra la razón. Y de esa lucha nadie está exento.

Por otra parte, hoy en día vivimos tiempos de crisis, y eso debería incrementar ese “sálvese quien pueda”, sin embargo, vemos que España es uno de los países más solidarios año tras año a pesar de todo, y que hay gente que se desvive por evitar deshaucios de personas a las que no conoce de nada. La crisis no puede ser una excusa para dar rienda suelta a esos instintos primarios y egoístas y por suerte estamos viendo que no es así.

 

Otro de los elementos que ronda en la historia es la violencia. Pero no solo una violencia física, que está afuera y acecha, sino una violencia interior y que emana de la necesidad de seguir adelante pese a todo. ¿Es una especie de violencia positiva?

Este es un tema espinoso. Partimos de la base que la violencia de por sí no es nunca positiva, sin embargo, ese es un concepto de hombre “moderno” y “civilizado”. Creo que la violencia en la historia del hombre, por desgracia, ha tenido un papel muy importante a la hora de evolucionar socialmente. La revolución francesa, por ejemplo, nunca podría haberse llevado a cabo sin violencia y fue un cambio, a priori, a un sistema más democrático. ¿Justifica esto la violencia? Rotundamente no, la violencia nunca puede ser el medio para conseguir un avance social, pero a lo largo de la historia lo ha sido, lo está siendo (como en la famosa “Primavera árabe”) y lo seguirá siendo. Supongo que nunca nos podremos librar de la naturaleza violenta que descansa en nosotros y que no deja de ser otro mecanismo de supervivencia; una “ley del más fuerte”, no sólo física sino psicológicamente.

 

Invierno humano es una novela intensa, con pasajes francamente asfixiantes para dar con un ritmo narrativo óptimo. ¿Cómo se construye ese equilibro para que la historia no decaiga en interés?

Esa era una de mis mayores preocupaciones, que la historia no decayera en ritmo pero sin llegar a agobiar por la cantidad de sucesos (hay que dar descanso al lector). Supongo que todo se basa en dar al lector datos en su justa medida; tratar de atraer su atención para que se interese por el qué pasará y que todo cuadrara al final. No quería que al final el lector se quedara con una sensación de “todo eso sobra o no llevaba a nada”.

Otra cosa que tenía clara es que la historia no podía alargarse mucho. Intentar alargar la trama “porque sí” sólo lleva a aburrir al lector.

 

Una de las cosas que muchos escritores intentan eludir es la de llevar a sus personajes a extremos emocionales, en muchos casos por miedo a no saber abordarlo o que queden caricaturescos. Sin embargo, tú logras llevar a tus personajes a los límites de la condición humana con una psicología propia de la situación que están viviendo sin perder realismo. ¿Cómo ha sido la experiencia de llegar a esos extremos sin pasarte o quedarte corto?

Para mí ha sido una experiencia muy sorprendente y de la que he aprendido mucho. En ningún momento la he evitado, al contrario, era lo que buscaba. Muchos lectores me han dicho en tono de broma que estoy mal de la cabeza por llegar a meterme tanto en las mentes de personajes tan despreciables como Edd o Padre, pero puedo asegurar que estoy perfectamente cuerdo, jaja. Sin duda es un halago que te digan algo así ya que quiere decir que he conseguido crear algo real y creíble. Mi intención cuando estaba escribiendo Invierno humano es que los personajes fueran perfectamente reconocibles sólo por sus diálogos y su forma de pensar. No quería personajes planos ni maniqueísmos, y para eso no te queda otra más que meterte en sus mentes.

 

Dicho todo esto, me gustaría saber cómo fue el proceso creativo de Invierno humano, cuándo lo comenzaste.

Pues fue muy curioso. Hace poco más de un par de años estaba un día frente al ordenador (haciendo algo que no tenía nada que ver con la escritura) y me vino a la mente una imagen: alguien corriendo en un bosque helado. Luego empecé a bosquejar la idea, a poner protagonistas a la estampa y a pensar en cómo saldría el perseguido de esa situación. A partir de ahí fui escribiendo sin apenas planificación. Esto es peligroso ya que te arriesgas a llegar a un callejón sin salida, pero también es tremendamente divertido ver cómo personajes secundarios se convierten en principales y cambian de un día para otro en tu cabeza, evolucionando sin que puedas hacer nada por evitarlo.

Estoy en proceso de escribir mi segunda novela y voy a seguir un proceso totalmente distinto. Quiero tener todo bastante atado antes de escribir y que la inspiración de las musas sea un factor menor. Veremos cómo sale.

 

Por otro lado, ¿qué libros nos recomendarías y por qué?

Buff, la pregunta más temida por un lector… soy muy malo recomendando libros. Hay muchos que me han marcado pero no sabría decirte todos. Uno que me maravilló es el que he comentado antes: Vida y destino de Vasili Grossman. Libro muy difícil de leer pero con frases increíbles, sólo alcance de unos pocos privilegiados. Es la novela más humana que he leído nunca (y que seguramente leeré). Me encantó también Los buenos soldados de David Finkel, que narra 6 meses en Irak junto a una compañía de infantería norteamericana. Es un libro muy duro pero real al 100%. Obviamente La carretera de McCarthy, 1984 de George Orwell, y decenas más que no sabría decirte ahora mismo. Lo importante es leer todo lo que caiga en tus manos porque al final los grandes libros llegarán solos.

 

¿Deseas agregar algo más?

Sólo que gracias por todo y que espero que los lectores disfruten tanto leyendo Invierno humano como yo he disfrutado escribiéndolo.



Datos del Autor?

  • Nombre: Kiko Labiano
  • Género del libro: Ciencia ficción, literatura apocalíptica.
  • Nacionalidad: España
  • Bio: Siempre me ha gustado la literatura “extrema”. Aquella que pone al ser humano al límite de su propia humanidad. Escritores como Orwell, McCarthy o Faulkner nunca han faltado en mi librería. Me fascina cómo consiguen arrancar lo más profundo de sus personajes en situaciones límite.
  • Web: http://kikolabiano.wordpress.com/

 

Libro: Invierno humano

http://ecx.images-amazon.com/images/I/51Kca0zWpfL._AA258_PIkin4,BottomRight,-40,22_AA280_SH20_OU30_.jpgInvierno humano

de Kiko Labiano

Formato: Versión Kindle
Tamaño del archivo: 3435 KB
Longitud de impresión: 525
Números de página – ISBN de origen: 1499296517
Uso simultáneo de dispositivos: Sin límite
Editor: Kiko Labiano (1 de abril de 2014)
Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
Idioma: Español
ASIN: B00JFF5FQ0Conseguir Libro

 

¿Cómo escribe Kiko Labiano?

Popom popom . Su corazón parecía a punto de estallar. Popom popom . El vaho emergía de su boca más y más deprisa, tratando de escapar de la inminente muerte de su dueño. Popom popom . Sus ojos llorosos, y la densa y fría neblina, dificultaban su visión. Popom popom . La fina capa de nieve crujía, comprimiéndose bajo las pesadas botas de cuero. Popom popom . Pensaba en los que dejaba atrás: en los suyos y en los otros. Popom…Popom….¡Bang!…
El estruendo de la bala escupida por el rifle llegó antes de lo esperado. Eso pensó tras ver cómo el proyectil se incrustaba en un árbol a escasos centímetros de su cabeza. Las astillas salpicaron su cara y le obligaron a cerrar los ojos, pero apenas notó cómo algunas se le clavaban en el rostro.
Corrió como nunca antes lo había hecho. Poco importaba el peso de la mochila, el sudor que se pegaba a la raída camisa a cuadros bajo su cazadora o que las piernas le ardieran de dolor. El pobre caballo de peluche le golpeaba en su frenético braceo y le estorbaba más que nada, pero no lo dejaría atrás. A él nunca.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de NicolasMattera

    NicolasMattera

    5 junio, 2014

    Oye, qué buena portada y qué buena pinta tiene el libro. Me lo descargo y comento.
    Abrazos!

  2. Imagen de perfil de

    Batu

    5 junio, 2014

    No te preocupes Kiko, todo escritor está un poco loco y eso es lo mejor que nos puede pasar. Felicidades por la entrevista y por el libro.
    Salud.

  3. Kiko Labiano

    6 junio, 2014

    Muchas gracias a los dos! Nicolás, espero que lo disfrutes y ya me dirás tu opinión 😉

    Un abrazo.

  4. Imagen de perfil de VIMON

    VIMON

    6 junio, 2014

    Una entrevista muy interesante. Felicitaciones, el libro promete.

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