La dieta

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    LA DIETA.

    Anoche por fin llegue al llegadero que dicen, no aguante mas y mande pal carajo los batidos y potajes que religiosamente y puntualmente mi hija Osmy prepara con la idea de rebajar algunos kilitos y en la que de pana le acompaño para darle animo, pero es que yo creo que uno a estas edades ya no debe andar inventando guebonadas con la salud, y así me vea gordito, pues así me he visto casi toda mi vida y pa que mas como dice mi hermano Fabio, es preferible gordito y bien alimentado que flacuchento y todo tembloroso, y con cara de apendejeado

    Yo cuando joven y cuando sentía que estaba un poquito pasado me lanzaba un plan de ejercicios por unos pocos días y listo pero ya pasados los años las cosas no son así y lo que antes hacía con mucha facilidad, ya el organismo o mejor dicho el almanaque no perdona, en días pasados me compre unos zapatos especiales y un mono y tal y que se yo y Salí a trotar y todo fue muy de pinga hasta que un par de horas después trate de montarme en el carro para regresar a la casa y de vaina pude manejar y bueno no me quedaron más ganas aunque mientras lo hacía, trotar digo, me sentía como Roky el de la película cuando llega a lo más alto de las escaleras en fin yo creo que eso de las dietas no va conmigo.

    Hace un par de años, cuando acudí al médico para realizarme un chequeo general, mientras esperaba en la salita de espera la secretaria o enfermera de la doctora que me vio y tomo los datos requeridos para el examen como peso, presión, temperatura y no recuerdo que otras guebonadas, va y me dice, está un poquito pasado de peso  y con la misma me  dio un papel con un programa de dietas que debería hacer y la misma incluía tres versiones, según fuera el caso, ella me dijo que como tenía cita en un mes para ver los resultados  de los exámenes tratara de hacer la más drástica para estar al yorno que dicen y qué carajo ella era la que sabía su vaina, cuando luego de una dieta súper estricta y de pasar unos días infernales muerto de hambre y debilidad llegue al consultorio ayudado por la Maria que a duras penas podía conmigo, me senté y mientras esperaba sentía que se me iba el mundo, y cuando tenía un buen rato le pedí a la chica que por vainas del destino no era la misma que un mes antes me había entregado la dieta, que si era posible que la doctora me viera de una, que sentía que me fallaban las fuerzas y de vaina me mantenía en pie, jajja esa salió como peñonazo de loco y salió con la doctora que al verme se alarmo toda y  pero bueno que es esto que le paso, de una me pasaron para un consultorio y aplicaron primeros auxilios, que si oxigeno, suero, y la doctora que si pero bueno señor que le paso a usted y al contarle, esa mujer entro en pánico y mando de una a la María para que me comprara un par de empanadas de carne mechada y un jugo de naranja con mucha azúcar, que les cuento el regaño fue de padre y señor nuestro, y la enfermera de la dieta, ese era el ultimo día que trabajaba en esa vaina digo cuando me dio la dieta y como yo siempre hago lo que me dicen los médicos al pie de la letra, de vaina pele bola sin pasar por goo ni cobrar doscientos, jajja ve tu, y después dicen que no y que no.

    OSMAN ARANGUIBEL

     

    Comentarios

    1. Avatar de Mabel

      Mabel

      17 agosto, 2014

      Con las dietas hay que tener mucho cuidado, hay que alimentarse bien pero sin pasarse, aunque hay muchas personas que hacen dieta una semana y después se cansan. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

    2. Avatar de VIMON

      VIMON

      18 agosto, 2014

      Muy buen relato sobre una realidad muy cotidiana.

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