El usurero y el diablo

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EL USURERO Y EL DIABLO

PROLOGO

El siguiente micro relato, proviene de las narraciones que me hacia mi abuela materna cuando era yo un mocoso de escasos 5 años, y para tenernos en paz, nos acostaba en su hamaca y nos cantaba diversas historias, de la cual se desprende esta, que tal vez por la naturaleza del mismo se me quedo grabado en la memoria y ahora transcribo para ustedes, desde luego solo es fiel a mi memoria y a mi imaginación actual, pero la esencia del cuento es la que dejo.

 Por otro lado no doy por asentado la autoría del relato, para mi abuela ni para mí, si alguien conoce de donde proviene el cuento original, mucho le agradeceré me lo haga saber, sería maravilloso conocer el origen de esta historia. Mientras tanto me quedo con los recuerdos de mi abuela Eloísa y mis días de infancia   CAVF

I

El carruaje avanza por la calle empedrada de San Miguel, va tirado por un bello caballo alazán negro, con un lucero blanco, se ve que su dueño lleva prisa, pues al dar vuelta hacia el callejón del “degollado”, por poco arrolla a un anciano ciego, que va guiado por su perro.

El corcel se detiene bruscamente frente a un caserón, las vendedoras que están apeadas a un lado de la banqueta, se retiran rápidamente, con sus cestos de verduras y sus hijos a cuestas, temerosas de ser embestidas por la bestia o las pesadas ruedas de madera de la calesa.

Un caballero desciende del  carruaje, lleva calada una levita obscura con el cuello levantado que le oculta parte del rostro, abraza un portafolio escondiéndola entre el pecho y los brazos, las puertas del portón de la casa no se abren, el caballero entra por una puerta lateral, se escucha el descorrer de tres cerrojos, ingresa nuestro personaje y se vuelve a escuchar el correr de los cerrojos

Don Matías, cruza el corredor y no se detiene hasta llegar a su despacho, ahí se encierra y procede a quitarse el gabán, deja el portafolio sobre su secreter y enciende el fuego de la chimenea, afuera el viento azota los ventanales, el cielo se ha cerrado intensamente, la tormenta es eminente.

 

-Veamos que tenemos hoy- Dice Don Matías, mientras abre su portafolio y saca una bolsa de cuero y un rollo de documentos sujetos por un cordón rojo.

De la bolsa caen anillos con incrustaciones de zafiros y ópalos, cadenas de oro, gargantillas de esmeraldas y rubíes, aretes con media perlas, una diadema con brillantes, y de pronto, su rostro se agranda, una sonrisa se dibuja en ella.

-Por fin, sabía que era cuestión de tiempo, no existe amor sin dinero,  eso es para los ilusos- Su risa invade todo el salón, mientras contempla una pulsera de oro finamente trabajada con  incrustaciones de diamantes, que alineados  forman un nombre: ALMA

-Me despreciaron y ahora pagan las consecuencias, me quedo con su muestra de amor y todo lo que vale, ja, ja, ja

II

Matías se levantó apresuradamente de su cama, el viento había abierto un ventanal, la llovizna y el frio invadieron el cuarto, cerro la ventana y tomo asiento  junto al buro, apenas son las 6:00 de la mañana, la servidumbre no ha llegado.

Se vistió y bajo a la cocina, encendió el caldero y puso agua para filtrar el  café,-Por lo menos lo molieron, antes de irse- Dijo malhumorado- era el colmo, tener que servirse el mismo, como si no les pagara lo suficiente.

En eso estaba cuando escucho ladrar a los perros seguido de un incesante pero fuerte golpeteo a la puerta.

-¡Va, va, no es necesario tirar la puerta! ¿Quien es y que quiere?-

Al  abrir el postigo del portón, palideció, su rostro desencajado, solo pudo balbucear, torpes frases y retrocediendo se recargo sobre un  pilar.

Los cerrojos se corrieron, como si una fuerza invisible los hubiera jalado, la puerta se abrió y  un personaje sombrío, vestido de traje gris obscuro, chaleco negro, sombrero de copa y una capa negra con fondo escarlata, en una mano sujetaba unos guantes y en la otra un bastón de ébano con empuñadora de hueso, con el cual  empujo la puerta e ingreso al recinto.

Matías, asustado, no daba crédito a lo que sus ojos veían.

-Tu, eres…, Tu en verdad..? ya paso mucho tiempo.-

-Así es, Matías, ya transcurrieron treinta años, el plazo ya venció, y bueno tú lo sabes, ya que eres… prestamista, usurero, bribón, como sea, vengo por mis réditos o más bien lo que me pertenece, y la verdad, tengo prisa, eres el primero del día, y mi lista es larga.

-¡Espera! No estoy preparado, dame un tiempo más,! cinco, no, diez años!-Suplico Matías

-Ja Ja ja, ¡Insolente! Que crees que es esto, con quien me estas confundiendo, con alguno de tus pobres víctimas, inclínate y no me hagas perder el tiempo.- La voz del misterioso personaje, parecía retumbar por la estancia.

-Tal vez quieras a otra persona, no lo sé, a alguien con más virtud que yo.- Insistió de nuevo Matías

El personaje, miro divertido a Matias y con una enigmática sonrisa, le susurro:

-Me darías, ¿a tu hija?

– Sabes que no tengo hijos- Contesto Matías

-Me darías, ¿a tu esposa?- Volvió a preguntar el extraño

-Sabes que nunca me case-

-¡Entonces, a quien me puedes dar, que me interese! Eres basura, asi que vamos, que, El Eterno, se puede enojar conmigo.

-Un momento, ya se, salgamos, caminemos hacia el mercado, ahí encontraremos gente más  adecuada a tus deseos, no un avaro déspota como yo, que no ofrece mayores ganancias, te ofrezco mozuelas dispuestas a todo por tener el amor no correspondido, o mercaderes desesperados que venderán su producto a cualquier precio, cabildos corruptos que aceptan dadivas a cambio de concesiones públicas.

El extraño, se quedó meditando la oferta, y si eso complacería a su señor.

-De acuerdo, pero solo será por breve tiempo si de aquí a las 12:00 no encuentro algo que me interese, abras perdido toda oportunidad y me pertenecerás, para toda la eternidad.

 

III

El empedrado estaba mojado, lodoso y resbaladizo, dos figuras lo caminaban, lentamente, uno blandía su bastón y el otro casi arrastraba su gabán, su mirada parecía perdida y sus manos temblaban, la gente que transitaba, los evitaba haciéndose a un lado o cruzando la calle, los miraban de reojo y apresuraban el paso murmurando entre dientes, blasfemias y maldiciones.

Matías apresuro el paso al ver un barrullo en la esquina, se trataba de una anciano que castigaba a un perro.

-¡Desgraciado animal!, te robaste la carne, que teníamos para comer-

Zas, zas, zas,-Sonaba el cinturón con el que castigaba al canino, el cual aullaba de dolor, pero no atacaba a su amo, tal vez sabedor de la falta cometida.

-¡Que voy a comer ahora, maldito perro, malagradecido, te debí dejar en el barranco, cuando te atropello la gendarmería!- Zas, Zas, Zas, el cinturón volaba y se comía las carnes del animal

– ¡Que, el maligno te lleve al fondo del infierno y se quede con tu alma, maldito perro! Sentencio el anciano

-¡Ahí lo tienes!- gritó Matías- Llévate al animal, es malvado, le robo al anciano sin importarle que él lo había salvado, es ruin y traiciones, además su amo te lo está pidiendo, ¡llévatelo, llévatelo!

El siniestro personaje, solo sonrió y le comento a Matías

-Estas equivocado, el anciano, no tiene a nadie más en este mundo, el can le hace compañía, lo protege al cruzar las calles y lo cuida en las noches de algún malviviente que lo quiera asaltar, habla así, porque está enojado y el perro necesita castigo, pero después el mismo limpiara y curara las llagas del animal, asi ha sido siempre. Por lo tanto esa alma no me pertenece- Sentencio, el de la capa roja y continuo su camino.

 

Continuaron caminando unas cuadras más cuando vieron a una señora con un muchacho, de escasos 10 años, el cual estaba siendo disciplinado con una cinta de cuero, los ojos de Matías se encendieron, esa era su oportunidad, presuroso se fue acercando hacia la mujer, para entender mejor que sucedía.

El chamaco quería salir huyendo, pero su madre lo tenía sujetado del brazo y repetidamente le propinaba sendos cuerazos, en las piernas y en el cuerpo.

-¡No mama!  ¡Ya basta, mama, por favor, no lo vuelvo a hacer, perdóname!- Gemía el niño desconsolado.

-¡Que, perdón, ni que ocho cuartos!, ahora te aguantas, a ver si así aprendes, a no estar tomando lo que no es tuyo, ladronzuelo de pacotilla, ¡Pero te juro que con esta zurra no te quedaran ganas de volver a robar¡-

Y de la palabra a la acción, fue cosa de un instante, pues la correa volvió a alojarse en las piernas del muchacho, pero esta vez,  la sujeto con la otra mano y dio un tirón, que hizo que su mama perdiera el equilibrio y cayera en la banqueta, al ver esto, intento ayudarla a levantarse, pero su instinto de conservación se lo impidió, si la levantaba seguro que estaría más molesta y el castigo no terminaría, por lo que decidió huir y puso pies en polvorosa, corriendo calles abajo.

La señora, consiguió levantarse, no sin mucho esfuerzo, y solo alcanzo a ver cuándo su hijo daba vuelta en la esquina y furiosa lo maldijo.

-¡Desgraciado rapaz, mal hijo, mira lo que me has hecho, pero ya volverás, y te pondré otra tunda, que no olvidaras jamás! Te lo prometo y si no,¡ que te lleve el diablo!, que estarías mejor con el que conmigo, te lo juro-

Al escuchar esto, Matías, increpo al de la capa escarlata:

-Ya la escuchaste, ya viste lo que hizo el muchacho, merece que te lo lleves, empujar a su madre y dejarla a su suerte, no lo pienses más, ese es al que estabas buscando.- Decía, mientras nervioso esperaba una respuesta afirmativa.

-¡De ninguna manera!- Rugió satanás

-No te has dado cuenta, del amor de esta madre, que lo que hacía, era corregir a su hijo, que cada vez que lo azotaba , una lagrima brotaba de sus ojos, que en el fondo esperaba que el muchacho huyera y terminara ese castigo, que la laceraba más su corazón que las carnes del joven.

Ella es viuda y el niño es su única motivo de vivir, por eso lo regaña, para que sea el sustento de su vejez, nada de lo que dice lo quiere en verdad.-

En eso estaban cuando una anciana, se les acercaba, apenas podía caminar se apoyaba con un viejo bastón de madera, estaba medio encorvada, vestía con falda y blusa, bastante desteñida por el uso y el tiempo, un morral de tela colgaba en un hombro y un rebozo deshilachado le rodeaba el cuello y cubría su pelo cano.

-¿Tu eres Matías, verdad? Matías Campos de la Vega, ese eres tú, no cabe la menor duda, aun mis ojos cansados todavía te reconocen, y mi memoria no olvida. ¡Mal hombre!- Sentencio la anciana con voz cansada y temblorosa.

-Maldito seas, Matías, te robaste mi casa, mis joyas, mentiste y mandaste a la cárcel a mi marido y nos despojaste de nuestras tierras y de nuestros animales, te suplique misericordia el día que mi hijo enfermó, y no te importó ni se ablando tu corazón, murió sin poder yo hacer algo, cuando lo único que te pedía es que nos llevaras al Hospital de las Carmelitas, en uno de tus carruajes, y ¿qué me respondiste?,¡Que los caballos estaban cansados! Maldito seas Matías, esos caballos, esa casa donde vives, son míos y tú nos lo robaste, falsificaste el testamento de mis padres, a quien tu mandaste a matar, corrompiste al juez, mandaste a mi esposo a las mazmorras y me dejaste sola e indefensa.

Pero veo que estas acompañado y aprovecho para hacerle saber a este caballero, que eres una persona infame, cruel y ambiciosa, que no mereces estar más tiempo en este mundo y lo que más deseo, y lo digo desde lo más profundo de mi corazón, es que el diablo se lleve tu alma y te haga pagar tus pecados por toda una eternidad.-

-Ya escuchaste Matías, esta mujer habla con la verdad y con el corazón, mucho daño le has causado, y es hora de que pagues, luego entonces, ya me perteneces-

Dicho lo anterior, satanás, abrió su capa, envolvió a Matías, y dando un giro, la tierra se abrió a sus pies y un remolino lo sustrajo hacia las entrañas mismas de la tierra, cerrándose inmediatamente, perdiéndose también la risa burlona del diablo.

 

CAVF  MARZO/2018

 

Comentarios

  1. Mabel

    12 marzo, 2018

    ¡Excelente! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

    • cavf

      13 marzo, 2018

      Gracias Mabel, un saludo desde la tierra del Mayab

  2. Sosias

    13 marzo, 2018

    Justo castigo a un gran tunante.
    Las cosas que nos cuentan las abuelas son fantásticas,tienen el punto que nos alucina y su recuerdo permanece por siempre,fuente de sabiduría.
    ¡Precioso micro!
    Saludos y mi voto.

    • cavf

      13 marzo, 2018

      Gracias Sosias, por tu amable comentario. saludos

  3. GermánLage

    13 marzo, 2018

    No cabe duda de que tu abuela tenía imaginación y también habilidad narrativa; y de ella la heredaste tú, amigo Cavf. Excelente narración.
    Un cordial saludo.

    • cavf

      13 marzo, 2018

      Muy amable de tu parte, y si, son esas pequeñas cosas maravillosas que nos suceden de niño, lo que ahora trato de que no se pierdan y modestamente las comparto con Ustedes.
      saludos

  4. VIMON

    15 marzo, 2018

    Muy buen relato, paisana. Te dejo el voto de Portada. Saludos.

    • cavf

      16 marzo, 2018

      Gracias, me da mucho gusto la aceptacion de este cuento.
      Un abrazo saludos

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