Dioses del desconcierto

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Búho de mirada incierta

tatuaje en mitad de una barriga,

dioses domésticos del desabrigo

y el desconcierto, ataúdes que forman

en medio de la cocina un laurel de

promesas corregidas, el mantel de las

pétreas miradas, de los atardeceres

sin sentido, las aves acuáticas definitivamente

cocinadas, el breve elixir mágico

auscultado por genios de lo mediocre;

féretros, azucenas, gemidos discordantes

brusquedades, latigazos de persianas

que se cierran, apatía metida en frascos soporíferos,

donde la muerte abre ambos senderos

de risa metódica y meliflua, ortopedias

desencantadas, decepcionantes orillas de ríos

efervescentes, contrariedades herméticas

y cerradas como un sobre con sello;

ahora, la eterna lucha, el combate jadeante

en los límites del cuello apretado y asfixiado.

La tumba de la selva en mitad de un práctico

zoológico, los edificios del cáncer derramándose

como líquidos calientes sobre la plataforma del tedio.

Ahora, la lucha caliente, el interminable enfisema

de los pulmones inventariados, rebeldía de plástico,

corchos en los nudillos y un tren de monotonía implacable

agitando vacío sus vagones de hierro.

Las vísceras del espíritu, todo aquello que gotea

como forma imprecisa la base del corrector de níquel

la potabilidad de los días secundados, la materia

viscosa que apacigua llantos o médulas pinchadas,

el siempre llanto de una siempreviva.

Lo que aturde y convulsiona, lo que ofrece sus piélagos

de amargura, lo que inunda de tejas el piso de los murciélagos,

las grandes planchas de plomo, de bajos cenitales desvelados,

de grandes testículos en marcha, de grandes cernícalos inermes,

desprotegidas aureolas que manchan la nieve del centro.

Y yo viviendo, y la noche en su mezcla de carne,

en su saliva de hierro, en su gran alcohol perfumado,

en sus metódicas anarquías, en sus sistemas de acanto

y percepción alterada:

la noche, con su gran gemido adolescente,

me persigue.

©08/08/18

 

Comentarios

  1. Mabel

    9 agosto, 2018

    Muy buen poema. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía

  2. Estefania

    9 agosto, 2018

    Todo fuerza con dosis de melancolía, mezcla infalible, al menos lo que me has transmitido. Quizá leerte con una pieza de piano de fondo aumenta las sensaciones, tu poesía es ideal para ello.
    Enhorabuena, amigo. Mi voto.

  3. Patricia A Galeano

    10 agosto, 2018

    Luis, amo tu escritura metafórica, ese lado lúgubre que aparece y se convierte en bellos trazos, y ni hablar de ese…Las vísceras del espíritu, todo aquello que gotea

    como forma imprecisa la base del corrector de níquel

    la potabilidad de los días secundados…hermoso!!! Te dejo mi voto. Abrazo.

  4. Luis

    10 agosto, 2018

    Muchas gracias Mabel, siempre tan amable, Patricia, por tus comentarios lujosos, y a Estefanía: gracias por tu aportación continua al interés en mi obra. Un abrazo!!

  5. Nana

    13 agosto, 2018

    Cada verso lo he sentido como sentencia del anterior, como, si al avanzar por el poema, una losa cada vez más pesada fuese cargada en mis hombros y, al final, me hundiese contra el suelo. En momentos, resulta incómodo, asfixiante, casi intolerable ese sentimiento que se agolpa…

  6. Luis

    13 agosto, 2018

    Buff, me alegra muchísimo tu comentario, en ocasiones mis poemas son bastante recargados y rebuscados, un abrazo Nana!

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