El pan rojo. Capítulo 3

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CAP.3

Les había citado en una cena informal en su lugar preferido, el Café Gijón.

Allí comenzó la andadura de aquella pequeña unidad familiar. Entre aquellas mesas cargadas de historias tan locas y rocambolescas como la suya se conocieron y enamoraron sus padres y cada año, si nada lo impedía, celebraban allí su aniversario de boda, pero también las ocasiones especiales como la petición de mano de Tes, la jura de bandera de su difunto hermano Jorge, su propia licenciatura en periodismo o como en la última ocasión, la jubilación de su padre. No se le hubiera pasado por la cabeza hacerlo en otro lugar que no fuera aquel pues la noticia por la cual les había reunido allí también sería un hecho importante en sus vidas.

Al llegar los postres dio la noticia.

Tes intento disimulo su disconformidad pues seguro su hermana esperaba su apoyo incondicional pero de inmediato lanzó la mirada a su padre esperando la explosión atómica que para su sorpresa no llegó. Teresa, la madre, más benévola aunque con reservas y desconfianzas por la lejanía de su destino, emocionada le brindó su apoyo incondicional. Ella seguía con la mirada puesta en su padre pues esperaba que el cielo se uniera con la tierra, que bajaran los cuatro jinetes del Apocalipsis o que un meteorito gigantesco topara con la tierra, pero nada más lejos, él simplemente la penetró con su portentosa mirada y acto seguido, para alivio de todos los allí presentes, habló.

—Gabriela, sabes, que desde que tenéis vidas independientes siempre he respetado vuestras decisiones, pero una cosa es montar un negocio o comprarse un coche y otra muy distinta lo que tú propones. Ese tipo de trabajo es muy peligroso, he vivido en ese mundo hasta hace poco, he visto otros reporteros como tu subirse al caballo del unicornio plateado de la ayuda al prójimo y días después ese unicornio resultar ser una bala con su nombre ¿Has pensado en la magnitud de lo que vas a hacer y has valorado bien lo bueno sobre lo malo?

 Gabriela tragó saliva y decidió que no iba a mentir a su padre.

 —Eso es imposible papa, me pides que valore algo que desconozco y no quiero mentirte. Pero siento que necesito hacer esto. Todos sabéis…— añadió esta vez mirando a todo los allí presentes—…que hice periodismo por que algún día esperaba llegar a este momento, no quiero cimentar mi vida en hacer fotografías de bodas o bautizos, eso está bien pero no me llena y sobre todo lo que me pueda pasar papa, sobre todo ello e incluso sobre ti lo más importante es que no soy feliz. Y papá, allí puede ser una bala pero aquí lo peor para mí puedo ser yo misma.

—Esperaba esa respuesta.

— ¿No te entiendo?

—Gabriela, si me hubieras dicho lo contrario no te hubiera creído, y hubiera sufrido por la inmadurez de tu decisión, sin embargo, ahora sé que has pensado en ello y que estarás alerta a todo lo que pueda acontecer.

—Eso te lo prometo papá, jamás he estado tan segura de nada tanto como de esto. Es muy importante para mí, lo necesito.

—Hija, no es que me importe demasiado, sabes que no es santo de mi devoción pero, ¿por qué no ha venido Sloan? ¿Qué opina él sobre esto?, ibais a casaros ¿no?

 Tras el buen final al que había llegado su noticia bomba lo demás fue pan comido.

No fue difícil explicarles que llevaba 3 días viviendo en casa de Tes, aunque el patriarca no pudo evitar lanzar una de sus miras fulminantes a la hermana por ocultarle aquella información a lo que ella le respondió con una de sus miradas de gatito asustado y una sonrisa de ¡yo no he sido!

Lo ocurrido fue que Sloan directamente le pidió educadamente y para su sorpresa después de lo de la carta, sin dramas, ni violencia, pero si un ego masculino visiblemente machacado, que por la mañana recogiera sus cosas y desapareciera de su vida. Y así lo hizo.

No había sabido nada más de él en los días siguientes, tampoco es que esperara una despedida en el andén, pero sí le hubiera gustado tomar un café y hablar civilizadamente y dejar un bonito final, aunque pensándolo fríamente no hablaríamos de Sloan si eso hubiera sido así, y para ser más aún sincera consigo misma, el final que habían tenido tampoco era algo típico de él. Los finales con Sloan en cualquier tema siempre fueron de todo menos descafeinados, los había teatrales, dramáticos, e incluso violentos, como el día en que su socio le comunicó su marcha de la sociedad que ambos tenían sobre la clínica de estética y acabaron a puño limpio en plena calle, pero nunca algo civilizado, el tema nunca se cerraba hasta que explotaba el escenario, con lo cual, eso la dejaba en la duda inquietante de si ese había sido realmente su final o si es que la película lamentablemente aún no había terminado.

Comentarios

  1. Mabel

    11 septiembre, 2018

    Muy buena historia, me encanta. Un abrazo Ana y mi voto desde Andalucía

  2. JoelFortunato

    13 septiembre, 2018

    Saludos cordiales. Gracias por continuar compartiendo su noble arte. Sus letras son interesantes y muestran un estilo agradable con límpida creatividad y manejo hábil del espacio discursivo. Me permito felicitarle. Reciba usted mi amistad y respeto siempre.

  3. Ana De Luna

    15 septiembre, 2018

    Muy agradecida por el comentario JoelFortunato, gracias. Un saludos cordial.

  4. JR

    17 septiembre, 2018

    Me gusta mucho como has sacado a Gaby del rollo con Sloan. Me gusta tu historia y como la llevas desarrollando. El final nos deja muy pendientes de un posible y explosivo regreso en algun momento futuro. Saludos afectuosos y mi voto.

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