Egoismo racional. Para decir “Yo te amo”, primero hay que aprender a decir yo

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Hay algo en este tiempo de Amapolas y Madreselvas, que libera el pensamiento.Adoro amanecer en verano, cuando el clima es fresco por la mañana y el sol sale entre la hierba verde, alta, ondulante y perfumada.  Siguen en flor los paraísos y es tiempo de moras dulces y maduras.  El campo verde entre flores de manzanilla y matas de retama, visto de lejos, parece una bella postal.  Contrastan mil verdes diferentes en el monte entre los sauces, las acacias y los talas.Tapizan el suelo, las flores de eucalipto y anuncian coloridas el verano, las orugas del coronillo siempre verde.  ¿Quien puede contener una sonrisa, fortuitamente rodeado por mariposas “Bandera Argentina”?.  Un verdadero paraíso, hecho jardín.    Descalza sobre la gramilla o sentada sobre la hierba tupida, con el corazón agradecido y palpitante miro el cielo por las tardes, despidiendo al sol.  Se escucha el croar de los batracios y el murmullo de los pirinchos acomodándose a lo lejos, sobre el viejo laurel.  Suspiro lentamente y siento que estoy “en casa”. Y esa sensación, hace que me sienta verdaderamente FELIZ.  Existe algo reparador y trascendental en hacer lo que uno ama.    En brindarse toda la atención.  En consentir al fin, nuestros anhelos personales.Es curioso que uno se empeñe más, en consentir a otros que a uno mismo.  Como si esto, fuera pecado.  Atender nuestras prioridades, ser el centro del mundo, mimarnos, cuidarnos, escucharnos, no tiene nada de negativo.  Y no debe postergarse.  Es mucho más sencillo que hacer feliz a otro.  Pues, nadie nos conoce como nosotros.  No hace falta analizarnos, adivinarnos ni cuestionarnos.  Y es casi imposible, equivocarse.  No requiere mucho tiempo.  No demanda esfuerzo.  Y es sencillo.  Muy sencillo.  Tardamos años en entender a alguien y en hacerlo feliz.  Complacernos, en cambio, puede demandar sólo unos segundos.  Los que saben al respecto dicen:  “-El hombre, -cada hombre-, es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por sí mismo y para sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificar a otros. La búsqueda de su propio interés racional y su felicidad es el más alto propósito moral de su vida.”Es fundamental hacer lo que deseamos.  Sí.  Sólo a nuestro favor.  Escuchar nuestras voces internas.  Atender nuestros sueños postergados.  SER EGOÍSTAS.  Dejar de actuar, por un instante, en relación a mandatos ajenos.  Hacer “oídos sordos”.  Que aquello que los demás quieren, también puede esperar.    El egoísmo personal, no tiene nada de negativo.  Es casi un deber moral.  Una deuda constante con nosotros mismos.  Un recurso que nos hace humanos, una virtud innegable que hace que nos encontremos con nosotros mismos.  Y hasta HACE BIEN.No podremos hacer feliz a otro, si no experimentamos gratamente la formidable sensación de ser feliz, nosotros mismos.  Por eso…Consentite hoy, haciendo lo que te gusta.  No postergues tus sueños.  No los pongas “en cola”.  No los dejes para después.  Hace HOY, lo que Amás.  No mañana.  Sacale el polvo a tus anhelos postergados.  Plumerealos y hacelos realidad.  Vivilos ahora mismo.  Compartilos con alegría.    Que el tren de la vida pasa de prisa y PARA SER FELIZ, ante todo, TENES QUE CONTAR CON VOS.

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. Luis

    23 enero, 2019

    Detecto en tus textos cierto toque elegante de intensidad dramática, algo que me parece estupendo, por eso, te ofrezco mi voto y mi saludo!

  2. Mariel

    24 enero, 2019

    Muchas gracias por compartir este texto. Coincido plenamente con vos, para mí el amor a sí mismo es fundamental para nuestra propia felicidad y para dar felicidad a otros. Yo no creo en ese altruismo que te destruye, porque si es amor auténtico siempre construye. Si destruye no es amor.
    Según mi experiencia, no siempre resulta fácil complacerse a sí mismo, muchas veces tenemos los mandatos familiares y/o sociales tan incrustados dentro que cuesta diferenciar lo que brota del auténtico y sano “sí mismo”.
    Saludos y mi voto.

  3. Mabel

    27 enero, 2019

    ¡Excelente! Un abrazo Karina y mi voto desde Andalucía

  4. TrinitaH

    14 febrero, 2019

    Francesca muy lindo tu texto En verdad somos los únicos capaces de hacernos felices. Si nos atendemos debidamente podremos compartir nuestra vida con alguien sin esperar que nos dé lo que no fuimos capaces de darnos . El título definió que me decidiera a leerlo. Felicitaciones y mi voto

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