Los viajeros

Escrito por
| 46 4 |
    falsaria1403935021matisse

    09 de mayo de 2014

    Renzo: Darte el lujo de escribir tanto de ella significa que caló hondo en ti.
    JF:       Si has llegado a esa brillante conclusión, ¿por qué sigues jodiendo?
    Renzo: Dejemos de lado tus cavilaciones amorosas.
    JF:       No me rompas las pelotas.
    Renzo: Entra en mansedumbre, relax bro…

     

    22 de mayo de 2014

    Renzo: Oye Pantro…
    JF:       ¿Qué?
    Renzo: Nada tío, solo saludaba.
    JF:       ¿Seguro? ¿Solo saludabas?
    Renzo: ¿Crees que no puedo saludarte sin tener algo que pedir?
    JF:       No dije que pides… Sabes a lo que me refiero.

     

    26 de mayo de 2014

    JF:       ¿Hablaste con Karo?
    Renzo: No, decidí hacer prevalecer nuestra amistad.
    JF:       El sábado pasado borré cassette. Fui a la casa de Karo y tomamos tres cuartos de una botella de vodka. Después salimos y solo tengo un par de recuerdos del resto de la noche.
    Renzo: ¿Qué habrán hecho? ¿Reconciliación?
    JF:       No, nada de eso. Ella tampoco recuerda cómo llegó a su casa.
    Renzo: Suele suceder.
    JF:       Eso creo. Al día siguiente, desperté en mi sofá recordando a Karo bailando iluminada por las luces de la barra y encontré dos boletos de Dragón. En mi celular vi llamadas de Evelyn recibidas a las 2 de la mañana. Le devolví la llamada y me dijo que nunca me había escuchado en tal estado de ebriedad.
    Renzo: La dipsomanía hizo su mejor trabajo.
    JF:       Karo solo me contestó un mensaje diciendo que no recordaba cómo llegó a su casa.
    Renzo: Has entrado al túnel del alcohol.
    JF:       Creo que esta semana iré a Dragón a realizar una pesquisa. Supongo que debo tener recuerdos en algún rincón de mi memoria.
    Renzo: Vas a tener un cóctel de paramnesia.
    JF:       Eso espero. No se por qué con esta tía me suceden cosas así.
    Renzo: Me da gusto que se hayan vuelto a ver.
    JF:       Yo la busqué. Le mandé un mensaje que preguntándole si quería embriagarse.
    Renzo: Siento que esa chica te hace bien.
    JF:       No es solo ella. Todo empezó un día antes, el viernes, cuando vi en una publicación de una amiga en facebook a una chica bastante guapa de ojos grandes, cabello negro liso azabache, sonrisa dibujada; es decir, una belleza tonera en fotografía. Una hora después, me sorprendí besándola con desesperación.
    Renzo: ¿Te refieres a otra chica?
    JF:       Sí. Estaba en mi casa aburrido cuando vi la publicación. Se llamaba Lu. Le mandé un mensaje a mi amiga y me invitó a acompañarlas. Cuando llegué al bar, su amiga me invitó a bailar y no nos separamos toda la noche.
    Renzo: A veces las cosas simplemente suceden de la nada, y vienen grandes dosis de exaltación, buen humor y entusiasmo. No sé si te pase pero, por lo general, esos momentos de claridad llegan después de una etapa lúgubre interior.
    JF:       Supongo que sí. Equilibrio.
    Renzo: Y cuando sales al mundo, tu interior te reclama…
    JF:       Últimamente consigo satisfacciones en cosas tan simples como respirar, mirar un árbol, sentir alguna textura. Siento que todo se vuelve intuitivo, la ansiedad desaparece por unos instantes hasta que llega el ruido, o como quieras llamarle.
    Renzo: Sé a lo que te refieres… caminar por un parque, seguir la textura de las bifurcaciones en las ramificaciones de los arboles, respirar.
    JF:       Y se te ocurre una idea. Un pensamiento que resuelve cosas.
    Renzo: Puede que sea el único momento en el que eres realmente sincero.
    JF:       Tal vez por eso Karo nos atrae.
    Renzo: Karo es como nosotros.
    JF:       Sí.
    Renzo: El problema es que no podemos pasar mucho tiempo juntos.
    JF:       Es como si fuéramos viajeros que se cruzan en la terminal.
    Renzo: Exacto. Sabemos que nuestras experiencias son distintas pero de alguna manera la esencia es la misma. Las sensaciones y emociones son iguales, solo que están enfocadas en nuestra cosmovisión. Por eso nos buscamos en nuestras esperas, pero sabemos que en cualquier momento tendremos que partir.
    JF:       Como sea. Ayer le escribí diciendo que tal vez entre los dos podríamos recordar algo y luego la llamé pero…
    Renzo: Déjalo ahí, para ella ese día ya pasó. No existe.
    JF:       Supongo que sí.
    Renzo: Ya no le insistas. Va a pensar que es una obsesión.
    JF:       Justo fue por algo así que dejamos de hablar hace un mes.
    Renzo: No tienes que contármelo. Ya sé lo que sucedió. Mis ojos del augurio lo saben.
    JF:       Tranquilo Snarf.
    Renzo: Sabes que ella no quiere una relación de ese tipo.
    JF:       A veces me preguntó si será tan misteriosa con todos.
    Renzo: No te engañes.
    JF:       Siento como si jugara.
    Renzo: Mantén el temple o volverás al exilio.
    JF:       Tal vez ayer me puse un poco ansioso porque no recordaba, hasta me llegué a sentir preocupado. Era el alcohol que seguía fluyendo por mis venas. Es distinto olvidar algunos momentos y olvidar toda una noche.
    Renzo: Poco a poco recordaras.
    JF:       ¿Sabes que me sorprende? Mi depurara habilidad para llegar a casa a salvo y no recordar una mierda.
    Renzo: Esporádicamente.
    JF:       Billetera, celular, ropa limpia…
    Renzo: Ya olvídalo.

    28 de mayo de 2014

    JF:       Oye, Bengalí.
    Renzo: Dime Cuberbil.
    JF:       Ayer hablé con una amiga psicóloga y me dijo que sí es posible recordar.
    Renzo: Jajaja… Sigues obsesionado con averiguar lo que pasó esa noche.
    JF:       No sabes lo que se siente no recordar.
    Renzo: Claro que recordarás.
    JF:       Imagina que un día sales y despiertas al lado de Poli. ¿Te gustaría saber que pasó o dirías “ese día ya pasó, no existe”?
    Renzo: ¿Karo todavía no te habla?
    JF:       No. Empiezo a pensar que podría haberla cagado de algún modo.
    Renzo: ¿Qué crees que podrías haber hecho?
    JF:       De acuerdo al desarrollo de la noche… nada meloso. Ese día mis emociones estuvieron muy alejadas de todo eso.
    Renzo: Descartamos metida de mano e inminente violación.
    JF:       Podríamos haber discutido por alguna tontería.
    Renzo: Tal vez alguien más se la quiso gilear…
    JF:       No me molestaría por algo así.
    Renzo: Es cierto. ¿No notaste algo irregular?
    JF:       Solo cierta percepción. Cuando fui a su casa me sentía completamente libre y solo tenía ganas de disfrutar del momento. La veía distinta, pero como te digo era más mío que de ella, sentía que yo estaba sin ataduras y podía verla como era realmente. Y no me atraía…
    Renzo: O tal vez no quería atraerte.
    JF:       Exacto.
    Renzo: Dale un tiempo.
    JF:       Hasta ayer no sabía si no me quería hablar o simplemente estaba metida en sus cosas así que le mande un mensaje. “Niña” solo puse eso. Pero aún no contesta, así que asumo que ha hecho el propósito de no hablar.
    Renzo: Anda a que te hipnoticen.
    JF:       Aún así, no hay garantías.
    Renzo: Tómate una prorroga. Ya te dio un mensaje: “por el momento ando en otro planeta”, ten paciencia y espera a que regrese de su viaje.
    JF:       Por otro lado. Me pregunto cómo ese vodka llegó a inundar de tal manera mi memoria.
    Renzo: ¿No recuerdas nada?
    JF:       Tengo exactamente dos recuerdos como postales de esa noche, es decir, después de que salimos de su casa. El resto del está vacio.
    Renzo: ¿Tan profundo ha calado el alcohol?
    JF:       Sí. Solo recuerdo que antes de salir de la villa militar nos tomamos una foto porque me llamó la atención la iluminación intermitente que daba un faro malogrado colgado de un poste al lado de la vereda. Recuerdo que esa noche ella llevaba puesto un gorro rojo chistoso, parecido al del chavo del ocho pero con dos orejas de ratón. En la foto sale tomándose un poco las orejas (de ratón) y sonriendo recostada en mí.
    Renzo: Entonces sí estaba mamada.
    JF:       La otra imagen es de ella psicodélicamente iluminada frente a la barra de Dragón haciendo un paso algo raro -se iba de un costado a otro con disfuerzo, moviendo brazos como un remolino al que seguía con su cabeza.
    Renzo: ¿Seguro que no hay ningún vestigio de haber cometido actos contra el pudor…?
    JF:       Pulcro, como para hacer la primera comunión.
    Renzo: El misterio radica en por qué no has hecho nada: tu cosmovisión es lujuriosa.
    JF:       Tal vez la clave sea la llamada de Evelyn.
    Renzo: ¿Has revisado cuanto gastaste esa noche?
    JF:       Solo las entradas a Dragón
    Renzo: ¿Taxis, comida, telos… has revisado tus movimientos bancarios?
    JF:       No.
    Renzo: ¿Cuántas veces hablaste con Evelyn? ¿Le preguntaste si había ruido cuando hablaron?
    JF:       Hay dos llamadas.
    Renzo: ¿A qué hora?
    JF:       Dos y veinte y dos y cuarenta. La primera llamada es mía y la segunda de ella.
    Renzo: Ok. Creo que ya está claro para mí. No digas nada hasta que termine. Es probable que los dos hayan llegado a Dragón. Ebrios. Tú estabas mensajeándote con tu amiga que quería verte y todo eso. Luego la llamaste a las dos y veinte (en tu embriaguez creías que ibas a coger con ella) pero por el ruido de la discoteca y tu condición etílica no entendiste nada. Seguiste enviándole mensajes y a las 2 y 40 ya estabas en un taxi yéndola a ver mientras intercambiaban mensajes por esas ansias de estar juntos. Como no veías a Karo de esa manera, tu amiga era tu mejor oportunidad. Así que despachaste a Karo pero en el camino tu amiga te dijo que ya fue y cambiaste de rumbo en tu estado semiconsciente.
    JF:       La pregunta que quiero resolver es la siguiente: ¿Dónde dejé a Karo?
    Renzo: Le dijiste Tengo que hacer o Tengo que coger, qué sé yo. Tu instinto de copular con una hembra dispuesta para el macho hace que la otra hembra quede relegada. Hay mil maneras. Si lo hiciste bien o mal, no lo sé; pero la despachaste.
    JF:       Eso no responde nada.
    Renzo: La pregunta es: ¿crees que es factible?
    JF:       No. No sabía dónde me iba a encontrar con Evelyn. Cuando la llamé, no pudo entender nada entre el balbuceo, entonces todo quedó en nada…
    Renzo: Es verdad. Al menos ahora tienes un poco más de luces.
    JF:       Solo me falta ajustar ciertos detalles y tendré armado el rompecabezas.
    Renzo: Y la última pieza la tiene Karo.
    JF:       Sí.
    Renzo: A veces pienso que esto parece parte de un libro.
    JF:       Tal vez un día lo publique.


     

    02 de junio de 2014

    JF:       Pantro.
    Renzo: Mandrilo.
    JF:       El sábado salí nuevamente con Karo.
    Renzo: ¿Te llamó?
    JF:       Me mandó un mensaje.
    Renzo: Y…
    JF:       Solo tiene un par de recuerdos más que yo. No quería hablarme porque estaba avergonzada. Ella también borró casete.
    Renzo: Termina tu rompecabezas y guárdalo.
    JF:       Creo que el tiempo para armar el rompecabezas se ha agotado.
    Renzo: Cierto. Si me volvías a preguntar te iba a mandar al carajo.
    JF:       Jaja… Me acabo de dar cuenta que tengo mensajes de ese día en el celular. Tal vez esto explique todo…

     

    Comentarios

    1. Avatar de Quique

      Quique

      25 junio, 2014

      Muy bueno amigo. Me ha encantado. Te felicito. Un abrazo desde Argentina.

    2. Avatar de Mabel

      Mabel

      25 junio, 2014

      ¡Espectacular!!! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

    Escribir un comentario