Hoy me ha venido a la memoria, mi padre, “Ojos de Gato”, comiéndose una banana. Como cerraba los ojos cuando la saboreaba: – es mi fruta preferida,- decía, haciendo un ruido al masticarla que a mi me recordaba al trotar de los caballos por una calle empedrada.
Hoy me ha venido a la memoria ” las patatas de obispo”, de mi padre, que según decía él, era el plato “único y trino” de los pastores del Valle del Roncal, la tierra que le vio nacer.
He recordado sin querer, su canción de cuna:”mi papá me quiere me cuida y me besa, rezando conmigo de noche me acuesta…
A los “oídos de la memoria”, me ha llegado La Cieguita, La Bien Pagá, Tatuaje, o la Canción del Camarada… con la que nos amenizaba los kilómetros y kilómetros de “longaniza”, así llamabamos a los largos y pesados tramos de carretera metidos en un pequeño Austín negro por esos caminos de Dios para disfrutar de las vacaciones, y que no era otra cosa que ir de un lado a otro visitando a la familia dejándoles como recuerdo de nuestro paso por la casa, un saquito de café de “la Guinea”, o una jaula trenzada de bambú horadada por el negro pico de un desesperado loro gris que protestaba con una sarta de graznidos que si hubieran tenido traducción equivaldrían a : me estoy acordando de tu madre. No seas ¡h…. de…. y sácame de aquí!
He sentido en mi mejilla, con el socorrido “tacto del recuerdo”, ese abrazo fuerte cada vez que me echaba en sus brazos, y el beso de buenas noches que nunca faltó a la cita.
Me ha venido a la memoria, el repiqueteo de las teclas grandes y pesadas de la máquina de escribir, y ese mirarte por encima de las gafas…
Me ha venido a la memoria su aliento: ese aliento a tabaco y banana…
Hoy he aspirado su olor: ese olor a Varon Dandy y sudor…
23 nov 2011


