Cuentos más leídos
Desde el espejo
Mi corazón se despertó alegre y tranquilo. Mi mente se entretenía quitando uno a uno los hilos de niebla del último sueño; había sido glorioso, aún podía notar el dulce sabor de la felicidad, concentrada en la única imagen que había conseguido capturar: las risas de mis hijos, mi marido y yo misma navegando en un fantástico velero (peculiar, onírico...
Falsos momentos de felicidad
Quién no ha pensado alguna vez en detener el tiempo, en pararlo en ese momento exacto en que todo es perfecto, en ese increíble segundo en el que nos sentimos plenamente felices porque al fin poseemos aquello que tanto deseábamos. Quién no ha sentido la necesidad de gritar al mundo con todas nuestras fuerzas para que todo quedase inmóvil, como...
Bamedon
  Prólogo Bamedon sufre una extraña enfermedad por la desaparición del “Gran Dragón Rojo” a raíz del agravio sufrido por esté tiempo a tras, un castigo para calmar la avaricia. Por ello el pueblo envejece antes de su tiempo, ya no quedan niños que jueguen en las calles y sólo unos pocos jóvenes dispersos viven aún su corta juventud....
Amaya: El principio del fin; Bruno: Oscuridad
Esa mañana Amaya se levantó con las manos más frías de lo normal, se preguntó, si se estaría convirtiendo ya, del todo, en un bloque de hielo. Recogió sus cosas rápidamente, tomó un paracetamol y salió de aquella casa que nunca le terminó de gustar, entre otras cosas por el frío que salía de las grietas de las baldosas, porque el...
Lo inesperado
Clara mira el reloj de su muñeca derecha, marca las cinco y media. —¡Uff!, qué tarde es, ya llego tarde. Clara se sube en el coche y continúa hacia el Taller Literario mientras piensa si encontrará o no aparcamiento y en que todavía debe sacar las copias del relato. El último semáforo que hay antes de llegar está en ámbar...
Como una cereza
Es extraño. Es extraña la manera en que la mira sin saber qué pasa, la manera en que la besa sin saber qué siente. Solo extraño. Pero le gusta, le encanta de sobremanera la forma en que dice su nombre y la manera en que lo mira con tanta inocencia y a la vez con tanta pasión. Le agrada molestarla,...
La pausa
—Ya te he dicho que… —e intenta modular el tono hacia la contención. Luisa, apoyada en el quicio de la ventana del piso superior, no puede ver la cara. Es limpiadora y cada día, hacia las doce, hace un descanso para fumarse un cigarrillo; cada día, mientras fuma, escucha la conversación del mismo vecino. Las bambas se mueven de un...
Beatriz
No la quería, no. Para mí era un juego, un absurdo juego de seducción. Cuanto más difíciles de conquistar más me atraían, poniendo más empeño en desmontarlas y arrasarlas y, si se terciaba, acostarme con ellas. No era esa la razón primordial por la que lo hacía, pero tampoco iba a desaprovechar una buena ración de sexo. Suelen ser...
Fabricantes de terremotos (novela, fragmento 4)
Espinoza, un chileno jubilado y paralítico tras un accidente en motocicleta que vivía en Buenos Aires bajo cuidado de su hija pero que sus mejores años los pasó en la oficina salitrera María Elena en el desierto de Atacama, donde desarrolló variados trabajos, entre ellos clases de física y arqueología sin ser profesor, fue quien de manera indirecta convenció a...
Lola
Tenía el ala rota sobre la mesa de jalea real seca y dos regalos sin lazo junto a su silla. Su primer día. Aunque todavía no era la hora. Su madre nerviosa, buscaba una tirita. Le fue difícil pegarla sin arrugas. Observó su aguijón y le preocupó la curva que se acentuaba. Lola, sonriente, recordaba el riesgo que había provocado...
1 2 3 4 >