Archivo de junio, 2011
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El hombre de la cicatriz#
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, era el hombre de la cicatriz. Subí el cuello de mi gabardina, apuré la última calada y lo seguí en la penumbra. Un reflejo metálico surgió en su mano; aún agarraba el cuchillo con fuerza animal. La sangre goteaba espesa, sucia. Duplicándose en un espejo, volvía al lugar del crimen a reencontrarme. Desapareció en una plazuela donde las frías farolas no dejaban más que intuir vagas sombras. Avancé sigiloso. Cazar a ese hijo de perra significaba el ascenso, pero cualquier error sería de nuevo mortal. Un movimiento de alimaña desplazó la...
Extrañas crónicas del Perú#
Lima - 10-01 Taxi Driver: El viaje en taxi es ya una experiencia antropológica en cualquier ciudad del mundo. En el tercero mucho más. Mi taxista, el de hoy, tiene una rara mezcla de oso de circo con ojos dulces y campesino sin tierra. Pocas palabras “en Lima es que no llueve, nomás una lluvia finita que apenas moja la pistaâ€. Paseo por la parte pobre de Lima que es casi toda, todo muy tercer mundo, muy suburbio sobre suburbio que por extensión deja de ser suburbio y es un todo. Todo es suburbio. Luego bordea el malecón y eso es...
Falsaria presenta «Falsaria Móvil», nueva aplicación web#
Estamos muy contentos de poder compartir con vosotros un nuevo paso en el mejoramiento de Falsaria. A partir de hoy, Falsaria pone a disposición de todos los que quieran utilizar su nueva aplicación Falsaria Móvil para que puedas seguir con nosotros estés donde estés. Simplemente ingresando en falsaria.com desde tu móvil (*), verás que algo ha cambiado. ¡Y vaya cambio! La aplicación Falsaria Móvil se adapta a los formatos de la tecnología móvil, de modo que podrás ver de manera mucho más cómoda, rápida y eficaz todas las novedades y las publicaciones de la Comunidad Falsaria. Entre sus muchas ventajas, Falsaria Móvil cuenta con una interfaz sencilla y práctica que te permitirá ingresar...
Que no quede nadie#
No era un fantasma quien surgió entre la niebla, si no Malone. Aunque Malone, de alguna forma, siempre fue un fantasma. Dos sonidos me llegan: los pasos de los hombres y más allá, el inmenso fuego de la Anglo-Argentina. Incandescente. El Camarada Sandoval le imploró, supongo, como implora todo condenado que ha sido alcanzado. El tercer ruido fue un disparo. Recordé las palabras del viejo Lara: “Pon los cuatro cartuchos de dinamita, que no quede nadieâ€. Logré alcanzar la barraca, pero es inútil: Malone y los suyos no tardarán en llegar. Efectivamente. Me tiro en un rincón: tengo el overol...
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