1
En una habitación de un hotel un joven negro se aferra con furia a otro hombre. Este es rubio, imponente, pero se nota que hace un gran esfuerzo por no rendirse ante las súplicas de su amante. El negro está desnudo. El rubio tiene puesto un traje blanco.
—¡Basta! —grita el rubio—. Soy quien siempre debe irse.
El negro lo suelta y se deja caer boca arriba. Le dice:
—Ojalá te mueras en tu Aston Martin.
El rubio se sienta en la cama, mira detenidamente al negro y le habla:
—Sabes que me odio, que odio a las mujeres… Amé a Tracy y la mataron. Quisiera decir algo que no esté signado por las falsedades viriles. Deseo estrangular a la reina… pero soy un maldito héroe.
—Deja de serlo.
El rubio sonríe de forma mecánica.
—El heroísmo es la más hermosa de las mentiras y no se la abandona impunemente.
—Prefieres dejarme.
—No te dejo, siempre regreso y tú me reconoces sin importar que tenga otro rostro.
El negro responde con un ¡ja! brutal al tiempo que se arroja sobre el rubio.
—No sabes lo que me duele haber tenido que acostumbrarme a tu nuevo cuerpo, no fue fácil acostarme contigo mientras debía olvidar algo de ti para retomarte.
La saliva del negro entra en los ojos azules del rubio. El atardecer tiene aspecto de pan integral viejo. El rubio coge el pene del negro y lo manipula sin orden alguno.
—En el fondo soy un villano —dice el rubio acariciando el rostro del negro con la mano libre— cercado por el corazón de mi creador. Sí, soy un héroe, sin embargo, no me está permitido reflexionar sobre esta condición. No puedo reevaluar lo que defiendo. Defender un reino es un anacronismo antisocial. Lo sé y abandono ese saber. El villano que soy verdaderamente se rebela contra el poder, no para robarlo, sino porque no soporta su dignidad caricaturesca. Y al ocultar esta villanía contra el heroísmo oficial soy doblemente villano. Este es un momento humano que el público no soportaría.
El negro eyacula y se aparta del rubio. El rubio se limpia la mano con la sábana y se levanta, camina un momento en círculo y se detiene en el centro de la habitación. Mira al negro. El negro está boca abajo en la cama.
—Espero —la voz del negro se oye resignada— que algún día regreses verdaderamente.
Anochece. Los dos hombres se ven entrecortados. Ambos están de pie, a un paso de distancia el uno del otro. El rubio atrapado entre lo que es como personaje literario y lo que es como personaje cinematográfico, con ambas identidades provenientes de un malabarismo ruin y rentable. El negro es la negación del ícono, es la chica Blood y es el Beatle cien millones.
—No puedo dejar de ser irónico, brutal y frío —dice el rubio.
—Ironía, brutalidad y frialdad para empresarios y para devotos de un espionaje mafioso —dice el negro dando dos pasos hacia atrás—. Ignoro por qué te amo, puede ser la suma de nada o la falta de todo.
—Me juzgas demasiado, mi creador…
—¡A la mierda Fleming!, está muerto, tú tienes que vivir.
—¡No!, ¡no!
—Fleming te creó a partir de las normas que más engañan, de las monotonías estruendosas, de las traiciones técnicas. Parece que Lee Tamahori tenía razón cuando decía que no eras una persona, sino un código secreto. ¿Lo eres?
El rubio sabe que solo es un hombre al abandonar lo que lo convierte en un héroe, sabe que entregado al anonimato del negro vence a un mundo que no deja de hacerse innoble a través de los guiones innecesarios.
El negro abraza al rubio casi por última vez, igual a las otras veces. El rubio besa la boca del negro con una delicadeza temereria y le dice:
—Tú sabes quién soy cuando no soy James Bond.
El negro llora en la ventana con la fuerza de los que tienen únicamente una verdad que los destruye, mientras ve caminar a James Bond hacia las naderías estructuradas, hacia la elegancia soporífera de su personaje. Es el don abominable de un estudio de cine. El horror de infra Hollywood
2.
Tráiler: entrevista de Eduardo Gil, de la revista Sala 7, hecha al director Alan Bolaño
—¿Qué pretendió con este corto?
—Reivindicar a Arturo Fante, un escritor injustamente olvidado. Releyendo sus cuentos comprendí lo que había querido decir con la Furia Secreta, entonces sentí la necesidad de hacer algo con ese escrito.
—¿No le parece pretencioso de parte de Fante y de parte suya atacar a James Bond?
—Pretenciosos los que viven alejados del arte.
—Es que me parece un ataque innecesario.
—A mí no. Pronto empezaré a rodar una serie de cortos dedicados a mostrar una parte diferente de algunos superhéroes.
—¿Cuáles?
—Bueno… —risas— … Hay uno en el que mostraremos a Batman con profundas grietas morales. Escucha jazz mientras golpea mujeres.
—¿Qué busca con estos cortos?
—Crear un género: el contracómic.
—Volviendo a James Bond, ¿por qué convertirlo en gay?
—¡No lo es!… creo que él quería tirarse al Doctor No.
—Los fanáticos de Bond han dicho que Fante era marica y que usted es el que debe de estarse revolcando con un negro.
—Es un ataque tan obvio que me produce lástima.De fante sabemos que era adicto a las putas,no sé si tambien le gustaban los hombres.En cuanto a mí,si fuera gay lo diría.Pero es que el escrito de Fante,y eso lo recojo en el corto,no se trata de sexo entre dos hombres.Se trata de los secretos,de la gobernabilidad de los disfraces.Fante y yo usamos a Bond como un espejo global.Infraholliwood acecha.
El crítico Pablo Solís dijo que usted sería grandioso dirigiendo aun un comercial de leche.Y otro crítico,Fernando Rey,dijo que estábamos frente a una cabecitadesliz transtornada por los elogios.¿Qué piensa?
No me gusta hablar de los deslices de la leche transtornada por los comerciales.(Risas).Esa era la pregunta ¿no?.(Risas).Bueno,en serio.Sólo puedo decir que hago el cine que me ayuda a destruirme y,a renacer.No tengo heridas casuales,son los espectadores quienes deben reevaluar a los críticos.
El corto estará en festivales internacionales,¿cómo cree que lo recibirán,particularmente en Inglaterra?.
No pienso en eso.Quería rendirle un homenaje a un gran escritor que murió en la pobreza aplastado por la miopía de los editores,desangrado por las musas traidoras.Un escritor que las nuevas generaciones necesitan conocer,y a través del cine es fácil.
¿Piensa adaptar algo más de él?.
Su primera novela me interesa.
Usted ha filmado sólo dos largometrajes que obtuvieron un éxito desbordado,¿no teme tirar ese éxito a la basura dedicándose a los cortos?.
No,además pienso retomar los largometrajes.
¿Espera recibir premios por La Furia Secreta?.
Nunca espero recibir premios,los que gané con mis dos filmes me alegraron un poco,pero no me apartaron de mi voracidad.
¿Sigue con la idea de un “cine sin concesiones”?.
Sí,me gusta que las cámaras se inmiscuyan en los cuerpos y en los objetos.No me he permitido ningún error de secuencia,cada escena es patológica.
¿Qué significa éso?.
Significa que en este momento un hombre está siendo torturado,y sus torturadores lo están grabando.Ésta grabación será vista en la internet,será pragmático,un testimonio de nuestro tiempo.Yo me enfrento a éso dirigiendo actores,perdiendo el concepto de cine y adoptando el concepto de inmortalidad cinematográfica.Lo que implica la subversión de lo bello.Creo un infierno opuesto a la indecencia bíblica,un infierno hecho con roces del paraíso.Un paraíso también opuesto a la leyenda.Creo personajes tomando referencias reales,los convierto en jueces perfectos porque los doto de toda la belleza,todo el mal y toda la bondad.Soy un creador de fantasmas que son a la vez el destino mismo.


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