¡RegÃstrate y empieza a Publicar ahora!
Archivo de octubre, 2011
#
CAPITULO 1 Llegada a la otra dimensión Qué calor. ParecÃa que acaba de entrar en el infierno. Vélez-Málaga se rendÃa ostentosa ante mis pies. Mi curso habÃa terminado bien, sin un gran éxito pero sin fracasos y me disponÃa a pasar un tranquilo verano junto a mi abuela antes de adentrarme en el desconocido mundo universitario que tanto me aterraba. Mi abuela vivÃa en un pisito en medio de Vélez-Málaga orientado hacia el norte, donde los inviernos eran templados y los veranos tremendamente calurosos. No sabÃa qué calle era exactamente, pero gracias a mi disminuido y limitado sentido de la...
El hombre se abrochó el cinturón, apretó los dientes y recordó una vieja canción de navidad de Nat King Cole. Recordaba siempre esa canción con los cinturones de seguridad. Son las 15 horas en Antofagasta y la temperatura es de 21 grados. En el paréntesis entre el avión y la entrada del aeropuerto, Hiromu se detuvo a un costado de la pista de aterrizaje, miró al cielo nublado e inspiró el aire húmedo. Repitió el acto hasta que un operario del aeropuerto lo encaminó hacia la entrada. La pista de aterrizaje parecÃa hervir. La sensación era como estar dentro de un invernadero. Desde el...
I Han enviado rosas envueltas en celofán azul Las antorchas esta noche brillan desde el fondo del mar Piano y dulzaina relevan entre sus notas secretos de silencioso amar En la playa dos amantes confabulan con la Luna Mientras las estrellas parecen bailar a ritmo de vals. II Confabulaciones de amor de media noche, planeadas donde nacen las flores, conspiraciones entre respiros y palabras de amor sombrÃo, formuladas miradas sin reproches, qué más se puede esperar de dos, dos solitarios de nada poseedores. CxF...
Ana se mira en el espejo y observa la imagen patética que este le devuelve. Frente a ella, un cuerpo delgado, fibroso, cincelado a base de gimnasio y algún retoque que jamás confesará. ¿Cuántos años puede tener? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta? Nadie lo dirÃa. Quien la viera ahora no creerÃa que es esa mujer frÃa y calculadora que arrasa a su paso, conduciendo con mano dura los designios de la empresa. Esa a la que nada parece afectarle. La que nunca concede una tregua cuando se fija un objetivo, consiguiendo siempre quedar por encima de todo y de todos. Nadie serÃa capaz...
Los dos iban caminando tranquilamente. Ella percibÃa el viento en su cara a la vez que su largo pelo negro se revolvÃa con ganas. No hacia tanto calor como por la mañana cuando salió, habÃa amainado un poco y la temperatura era más placentera. Aquel paseo era nuevo para ella, nunca habÃa caminado por allÃ, bajaron una pequeña cuesta. Al fondo se veÃa una gran puerta. Un poco más atrás, pudo ver un pequeño tren lleno de niños que se acercaba despacio hacia ellos. Sin pensarlo dos veces, miró al chico y se desplazó de su rumbo, dejando asà paso...
¡Cómo pudo haber sido tan ruin! PodÃa soportar todo excepto la infidelidad. Estaba tan claro como el agua: el perfume que se ponÃa antes de salir, las horas extra en el trabajo, la ropa mejor combinada, el dinero que no alcanzaba, la excusa de no almorzar o cenar en casa por salidas con viejos amigos. Todos pensaban que era tan inocente que no se daba cuenta de la dura realidad. Herminia lo supo desde el principio, pero aguantó. Hasta ayer que apareció el cadáver de Pablo junto al de una mujer. Era su mejor amiga....
Me pasé toda la mañana y parte de la tarde dándole vueltas al asunto, leyendo una y otra vez las notas de mi abuelo, por alguna razón habÃa esquivado el ver los videos de nuevo, pero al releer todos los datos de nuevo parecÃa que todas las pistas llevaban a analizar las cintas una y otra vez. Por lo que pude leer, no hay realmente un testimonio claro de que el programa existiera, los adultos no prestaban en esa época mucha atención a lo que los niños veÃan en la televisión, cada episodio duraba solo 20 minutos, y los niños...
Laura vio a aquella niña por primera vez cuando tenÃa seis años. Acompañaba aquel dÃa a su madre, que se dedicaba a leer la buena ventura, cuando de un colegio salió una alumna con ojos verdes como los suyos. VestÃa uniforme con falda de cuadros y un polo blanco. Cargaba con una mochila que, por lo que parecÃa, podÃa pesar una tonelada y sin embargo, su cara no reflejaba cansancio sino alegrÃa. La miró fijamente hasta que la perdió de vista entre la oleada de niños que salÃa también del mismo colegio. “Cómo me gustarÃa ir a clase.†Pensó Laura...
