Cazadora de leyendas, Cáp 2: Caddle Cove, El Robapieles escoge una nueva víctima

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Me pasé toda la mañana y parte de la tarde dándole vueltas al asunto, leyendo una y otra vez las notas de mi abuelo, por alguna razón había esquivado el ver los videos de nuevo, pero al releer todos los datos de nuevo parecía que todas las pistas llevaban a analizar las cintas una y otra vez.
Por lo que pude leer, no hay realmente un testimonio claro de que el programa existiera, los adultos no prestaban en esa época mucha atención a lo que los niños veían en la televisión, cada episodio duraba solo 20 minutos, y los niños parecían reír y divertirse.
Pero, en una de las páginas del informe encontré un recorte de diario de la misma fecha pero de distintos países, en donde reportaba la desaparición de diez niños de entre tres y cinco años de edad, todos el mismo día, sin explicación alguna. En Inglaterra habían desaparecido cinco, otros tres en Estados Unidos, dos en Francia, y diez más en Japón… en 1996 hallaron en un descampado restos de cuerpos humanos, en descomposición, aproximadamente 30 o más de ellos. Lo único que se encontró en aquel descampado aparte de aquel horroroso descubrimiento, era una máscara de yeso marrón, que asemejaba el rostro de un cerdo, una cabeza de un muñeco de porcelana sin ojos, varias marionetas destrozadas e instrumentos de peletería. Había otra noticia, bajada de un periódico virtual e impresa en 2005. Los restos de ADN confirmaban el origen de los niños de diferentes nacionalidades, y el autor macabro había sido una mujer llamada Janice B Hortton, siendo apresada el mismo año, pero tuvo que ser ingresada al hospital mental de la región, ya que Janice padecía psicosis aguda, y solo podía repetir: El Robapieles me obligó a hacerlo… él me obligo a crearlo…
Otra noticia, en el 2007 decía que Janice había aparecido muerta en su celda, la habían atacado brutalmente, arrancado toda su piel e incluso habían mordido y desgarrado parte de la carne de su cuerpo…

Y abajo había una nota, también con la letra de mi abuelo.

“El subconsciente a veces es tan poderoso, que cobra vida propia”.

Por alguna razón, sentí la imperiosa necesidad de llegar al fondo de este asunto.
Me encerré en la habitación y volví a poner los dvd , estática nuevamente, aunque esta vez se veía diferente… era como si entre la estática pudiese distinguir figuras moviéndose, como una muy mala sintonía de algún programa viejo… a medida que mis ojos trataban de distinguir formas, la imagen se volvía más y más clara…

Vi cuatro veces el primer capítulo y para restarme un poco de cordura, cada vez que lo veía, las figuras se tornaban más claras. Pero no solo eso, sino que, al ver de reojo, tenía la sensación de que si volteaba me iba a topar con alguna sombra escabulléndose por dentro del armario, o una silueta indefinida mirándome desde el espejo. Era como si, de repente, mi visión de ver el mundo hubiese cambiado, pero ¿cómo? ¿Cómo es que ahora, tenía lo que obviamente era la visión de un niño? Si, suponiendo que la teoría de mi abuelo fuese cierta, cómo es que llegue a tener “los ojos de un niño”.

Y como una muda respuesta, quizás un intento de mi inconsciente de aferrarse a una explicación lógica, la imagen cadavérica del Robapieles, con sus esqueléticos dedos manchados de sangre apareció en mis recuerdos, el sueño…
¿Habría sido quizás el sueño quien me había abierto aquel escalofriante panorama a la fuerza? ¿Cómo era que se me había impuesto aquel destino a la fuerza?

Le di el play al capítulo uno nuevamente. Esta vez, la imagen era clara, incluso el sonido, la música y los detalles concordaban con la época de los setenta. Parecía un show casero. Efectivamente, ahí estaba la niña, Janice, saludando alegremente a una grotesca marioneta construida con la cabeza de un bebe muñeco de porcelana con los ojos macabramente hundidos, uno de ellos cubiertos con un pedazo de tela raída a modo de parche.
Los primeros once capítulos parecían haber sido escritos por niños. Las tramas eran simples, el villano, el Robapieles, efectivamente era un esqueleto con capa y sombrero hecho de cortes de piel. Los videos parecían haber sido incluso filmados de forma casera y no en un estudio de grabación, pero nadie podría haber hecho en su casa el video de tal forma que solo sea visto por niños, era imposible.
Había tonos escalofriantes, el pirata Percy con sus ojos vacíos y su aflautada voz chillona me ponía los pelos de punta. Cuando aparecía el Robapieles una sensación de incertidumbre inexplicable me oprimía el pecho, y lo que más escalofrió me daba era la tranquilidad con la que la niña interactuaba con aquellos escalofriantes personajes, salidos de su propia imaginación.
Entonces, llegó el momento que más me temía, ver el último capítulo, en la cinta de video.
Puse la cinta y los gritos me sonaron aún más estridentes y escalofriantes que antes. Bajé el volumen al mínimo hasta que dejé en pausa la imagen de aquel sujeto con la máscara de cerdo en aquel extraño acampado.
Respiré hondo y le di al play y donde antes había estática ahora había imágenes, claras y escalofriantes.
Un esqueleto bailaba al son de una música que sonaba al revés, sus movimientos eran apáticos, como si de una marioneta se tratase. La cabeza del pirata Percy estaba tirada como basura a un costado del escenario, claro… ya no era necesaria, porque ya no estaban actuando, ya no era el show para niños, sino una obra macabra de una mente perturbada.
El esqueleto se acercaba, hasta que su calavera blanca quedó casi ocupando toda la pantalla, balanceaba lo que habían sido sus manos cerca de su rostro, y de los esqueléticos dedos goteaba un líquido rojo. Si era sangre o no, no podía saberlo, pero algo en mi interior me aseguró que sí, era sangre y no cualquier sangre, sino sangre humana…

El sonido se detuvo y la imagen se congeló, el Robapieles me miraba fijo, con su eterna sonrisa malvada marcada en su calavera.

Había anochecido ya, y a pesar de que el video terminó, no podía moverme de mi lugar, arrodillada frente al televisor. Como había pasado al menos tres horas ahí metidas sin salir, la casa estaba completamente oscura y la única fuente de luz era ahora el televisor con estática, luego de que la cinta fuera expulsada del video automáticamente.
No podía moverme, un frío sobrenatural había envuelto la habitación, un frío que hacía que se me pusiera la piel de gallina y mi cuerpo entero se volviese más sensible, atento a cualquier sonido y movimiento en el lugar.

Un suave golpeteo se dejó escuchar. Al principio era cada tres segundos… tap… tap… tap… por las escaleras… tap… tap… tap… por el pasillo… tap, tap… Y aquel golpeteo ahora era acompañado de un crujido, como el de dientes entrechocándose, relamiéndose al masticar algo con gusto… tap … tap… tap… cada vez más cerca.

Mi cuerpo no podía moverse, solo podía mover mis ojos y mi cuello, buscando desesperadamente algo, lo que sea, cualquier cosa que me hiciese entender qué es lo que estaba pasando, porque a medida que los golpeteos se hacían más fuertes, más cercanos, comprendía que aquello no era humano, no era algo que la lógica pudiese explicar, iba más allá del mundo que tú y yo conocemos…

Tap… tap… tap…

Y se detuvo en la puerta, ya no crujía los dientes, no, porque planeaba ocupar su mandíbula con su próxima presa…

Mis ojos se toparon con la cinta que había salido de la vídeo casetera, NMA… NMA… esa era la solución, mi abuelo había dejado la solución, NMA… y ahora los pasos eran más claros… NMA… tap… tap… se acercaba, el Robapieles se acercaba… tap… tap… crujían sus huesos, sus dedos ansiosos de arrancar la piel… tap tap… NMA…

La respuesta brilló de repente en mi mente, era la única posibilidad, era lo único que podía hacer, quedarme quieta, sentir el ondeo de su capa hecha de piel humana y sus pies de hueso golpear el suelo con cada paso… fijar mi vista en aquellas letras, aferrarme a eso, las ganas de girarme eran irresistibles pero debía quedarme quieta, era mi única esperanza porque él estaba ahí, porque me había señalado desde aquel sueño, y si no quería terminar como aquellos niños no debía girarme…

Tap… tap… tap… sentí cómo se detenía en mi espalda, esperando a que me girase. Mordí mi labio, mi corazón se había acelerado al punto que podía escuchar su frenético bombeo en mi cabeza. Quería girar, quería girar y ver aquello que era desconocido para mí, para poder salir corriendo, pero aun así cerré los ojos con fuerza.

Un susurro, un castañeo de dientes, articulaciones que se movían, huesos que se rozaban cuando aquella esquelética figura hacía su último movimiento, posando su mano sobre mi hombro. Me estremecí cuando esta dio un chillido y no caí en un túnel oscuro, lleno de gritos y marionetas grotescas agitándose de forma aterradora…

Cuando desperté estaba tendida en el suelo, el hombro me ardía y tenía la ropa y piel quemada, en forma de una mano esquelética que se había posado en mí. Respiré hondo varias veces, tratando de convencerme de que todo había sido obra de un lunático. Sí, eso debía ser, ¿verdad? Aunque ni mis más grandes esfuerzos por convencerme de aquello podían quitar el sonido de los huesos moviéndose hacia mí, ni el frío sepulcral que había llenado la habitación la noche anterior.
Mis intentos de convencerme de aquello terminaron por silenciarse cuando a los pies de la mesa encontré un pedazo de yeso color marrón, y un retazo de cuero tratado… cuero… o quizás… ¿piel?… no quería seguir enterándome más del asunto…

Recogí la cinta, los dvd y el informe tomando la primera hoja, la que estaba incompleta y empecé a rellenar. Una vez terminada coloqué todo en la carpeta y me dirigí a la maleta, colocando la carpeta entre las demás, en blanco.
Empujé la tapa y esta hizo un ruido como de resorte, y se quedó cerrada.
No volvió a abrirse hasta el próximo caso.

Nombre del caso: Caddle Cove
Categoría: Paranormal / Homicidio
Antecedentes: Más de 30 niños desaparecidos en 1975.
Descripción: Cinta grabada solo para ser captada por personas cuyo subconsciente esté más activo que la media general. Mensajes Subliminales. Producto de una mente psicótica poderosa, creando marionetas homicidas, se presentan luego de ver el minuto 4:00 del Cáp. 12 de dicha serie.
Observaciones: NMA…

NO
MIRES
ATRÁS

 

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CxF

Comentarios

  1. Tomás Azcuénaga

    2 noviembre, 2011

    Éste es el que me hizo dar escalofríos xD te amo hermosa, escribís tan bien.. y sos sólo mía <3

  2. Beth

    3 noviembre, 2011

    Qué historia tan entretenida estés escribiendo, de verdad. El siguiente capítulo tendré que leerlo después, pero te digo que me gustó mucho…
    Saludos c:

  3. Paloma Benavente

    23 noviembre, 2011

    ¡Me cago de miedo leyendo esta historia! ¡Qué miedo! Hacía un montón de tiempo que no lo pasaba tan mal. Hay de ti como tenga pesadillas!!!!… pero te sigo

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