¿Qué es el arte?, ¿cuáles son esos trabajos que realmente merecen ser llamados obras de arte?, ¿Cuál es la verdadera fuente de inspiración de un artista?, eso fue lo que me pregunte aquella mañana de sábado durante una de mis acostumbradas visitas al museo de la ciudad,contemplando maravillado las figuras voluptuosas de Botero, el arte abstracto de Picasso, el postimpresionismo de Van Gogh y una espectacular muestra de fotografía traída desde el international center of photography de Nueva York.
Aunque soy un gran admirador del arte en todas sus expresiones no tengo aptitudes para este, salvo algunas lecciones de música que tome durante la secundaria, sin embargo ese día desee como nunca antes haber tenido el talento para hacer una obra tan espectacular como las que tenía frente a mis ojos. Esa idea se instaló en mi cabeza circulando por cada rincón de mi mente por varios días, tanto que me anime a intentar hacer algo, averigüe clases de pintura, fotografía, música y hasta de danza contemporánea con el ánimo de acallar esa voz interna que me decía que lo intentara, pero no me decidí por ninguna.
Una noche de esas en la que tu única compañía es el insoportable insomnio y el ruidoso silencio de tus pensamientos, tome una hoja de papel y un pedazo de lápiz que encontré dentro de mi escritorio y comencé a dibujar pero no salían nada más que mamarrachos dignos de un niño de tres años, bueno, de un niño que no sabe dibujar.Sinceramente no sé por qué seguía insistiendo con esto, tal vez por ese orgullo que todas las personas tenemos y que nos susurra: “si quieres puedes, nada es imposible”; esa larga noche andando por cada rincón de la casa y de mi mente intente buscar inspiración pero ninguna fue suficiente hasta que decidí acostarme en el sofá, cerrar los ojos y pensar en que era lo que me había generado más pasión hasta ese momento, fueron algunos minutos de silencio incomodo, de descarte de pensamientos y hasta de algunas carcajadas por las estupideces que en algún momento hice; de pronto como el big bang, como un geiser que emerge de las profundidades apareció en los titulares de mi mente un nombre en letras mayúsculas iluminadascomo los carteles de Broadway, ese nombre que con solo pronunciarlo me estremece el cuerpo y me trae la imagen de la mujer más maravillosa que he conocido en toda mi vida: Ana.
Esa mujer de piel blanca, cabellos negros, ojos claros expresivos, de labios que parecieran destilar las más dulce miel, con la sonrisa más sincera y hermosa que jamás haya podido ver y con una esencia que era igual o más hermosa que su angelical físico; Ella, mi amiga por mucho tiempo, con la que compartí innumerables momentos, pero que por circunstancias de la vida nos habíamos distanciado; ella fue la inspiración perfecta su recuerdo y el profundo sentimiento que le profesaba hizo aflorar esas dotes artísticas que estaban escondidas en lo más recóndito y profundo de mi ser, me levante y con una determinación que me asombraba tome el lápiz y di rienda suelta a mi mano que más que dibujar parecía ser la directora de una danza entre ese pedazo de lápiz y la hoja un tanto maltratada por la cantidad de borrones que había hecho.
Finalmente,luego de tres noches en vela el sacrificio y la dedicación dieron sus frutos tenia ante mí un dibujo que aunque no llegaría a ninguna galería, llevaba impreso en cada trazo altísimas dosis de pasión y esfuerzo, y para mí era una pieza de museo. Luego de contemplarlo por un largo rato, por primera vez en varios días pude sonreír y dormir plácidamente.
A la mañana siguiente se me ocurrió que no valdría la pena todo aquello si la musa inspiradora de tan dedicada creación no la pudiera ver; así que decidí salir a comprar un empaque para enviarlo hasta su residencia de manera anónima, pues de esa manera si en vez de una buena impresión solo conseguía causar risas, no me sentiría tan apenado.
Camino a la papelería cruce por un parque en el que pude ver unos cuadros de una calidad altísima y que se notaba que los habían hecho con las mejores técnicas, sin embargo la firma de su autor era totalmente desconocida para mí. Pensé que alguna galería o el museo estaba haciendo alguna campaña publicitaria, entonces dirigí mi vista alrededor en busca de un stand de atención o de algún asesor, pero para sorpresa mía no había nada de eso, solo había un hombre sentado sobre una butaca de madera muy rustica, descalzo con ropas sencillas, acompañado de un par de curiosos a su alrededor y de un letrero que decía: “Gracias por esa moneda con la que apoyas el arte”. Me acerque y note que estaba trabajando en el retrato de una mujer, su manera de trabajar era extraordinaria, fue tanta mi impresión que solo pude doblar mi dibujo que al lado de los de este tipo era solo una mancha en la hoja, lo metí en el bolsillo de mi saco y me quede viendo en silencio. Al cabo de unos 30 minutos había terminado y era en realidad un retrato magnifico. Fue entonces cuando me di cuenta que si había desechado aquello en lo que tanto ahínco había puesto al ver esas pinturas, era ese hombre quien debía plasmar sobre el papel la idea que tenía en mente; así que saque de mi billetera una foto de Ana que conservaba, y le dije: Amigo ¿podría usted dibujar esta foto para mí?, a lo que respondió: claro! si señor!, tardare 3 horas aproximadamente , a lo que no puse problema alguno. Me senté frente a él y comenzamos a charlar nos presentamos y empecé a contarle quien era esa mujer y lo que significaba para mí, le hable de su belleza, de su inteligencia, de su enorme nobleza ,de la artista apasionada que es, referí algunas anécdotas que lograron sacar algunas risotadas entre los dos; en esa charla el comprendió lo importante que había sido esa mujer para mí y sentí que estaba poniendo un poco más de empeño en su dibujo, tal vez esos sentimientos que estaba yo expresando de cierta forma delineaban un boceto invisible que debía seguir para que quedara perfecto, y crearon un vinculo temporal entre mi mente y sus talentosas extremidades que traducían mis palabras en figuras.
Daniel, así se llamaba el pintor, pregunto: ¿es su novia, su esposa? , a lo que agachando la mirada respondí: ninguna de las anteriores, ¿qué más quisiera yo?, ella es de esas mujeres aparecen en tu camino para enseñarte, mostrarte y para que disfrutes las cosas elementales de la vida, que son las que más alegrías te dan.
Entonces ¿es este retrato una manera de captar su atención?, Pregunto el pintor, No para nada solo esto es solo una manera de plasmar un deseo o superar mi frustración artística, un regalo como estos no llamaría su atención; claro, que si lo consigo con esta obra me daré por bien servido , respondí.
Pasados un par de minutos me dijo: Esta listo, he aquí el rostro de la mujer que le roba el pensamiento y una parte de su corazón; lo tome en mis manos lo extendí y quede mudo al ver tan magno espectáculo , por un momento vi mis pensamientos plasmados en ese lienzo, fue como tener en frente a Ana sonriendo una vez más, mire a Daniel y le extendí mi mano en agradecimiento, a lo que el correspondió con una sonrisa extendiendo su pie; si así es, su pie, pues él no tenía brazos; todo su talento lo expresaba a través de sus dos pies que parecían comportarse como unas verdaderas manos, este factor fue lo que más llamo mi atención pues lo que cualquier pintor hace en un estudio con sus dos manos él lo hacía en un parque con los dedos de sus pies y utilizando solo un lápiz; sí mi deseo era tan especial solo de una manera extraordinaria debía hacerlo realidad y estoy convencido que no pudo ser mejor.
En ese momento comprendí que una verdadera obra de arte no era la que se hacía famosa, sino que era aquella que resulta luego de poner el corazón, el alma y una gran dosis de amor en ella, esto es lo que hacen los talentosos, los genios, podría apostar cualquier cosa a que los grandes maestros como: Da vinci, Miguel Ángel, o Monnet dejaban una parte de su vida , de su piel y de su ser en cada una de sus creaciones; y aunque tenía en mis manos un trabajo magnifico digno de estar en el museo de Louvre, la verdadera obra de arte siempre había estado grabada en mi alma desde el primer día que vi a esa mujer.
Finalmente se lo hice llegar, no sé cómo reaccionó, no sé si le gustó o simplemente fue un regalo más que archivó en el rincón del olvido,lo único de lo que estoy realmente seguro es que cada vez que Ana vea ese dibujo le brotara una sonrisa enorme,porque recordará que para un hombre en este planeta ella es una escultura perfecta y divina que fue moldeada por el Creador y puesta en medio de los mortales para mostrar Su maravilloso poder; una obra que lleva tatuada en el corazón;y porque sé que para ella no hay nada mejor que sentirse amada, importante y especial.
Tal vez usted que está leyendo este relato estaría esperando un final feliz como de cuento de hadas o como el de una novela de Corín Tellado, pero la verdad esta es una historia inconclusa, creo yo; no sé si la mujer que la inspiró la llegue a conocer, pero se me hacía necesario contarla. Esta es solo la historia de un deseo, la historia de un pensamiento, la historia de un impulso, la historia de un sentimiento grabado por un artista, esta es solo la historia de un retrato.
Para Eli…..





Falsaria
¡Bienvenido a Falsaria!
Gracias por publicar en la red social literaria.
Un saludo,
El equipo de Falsaria.
Alejandro-Alshabbi
Muchas Gracias por publicar mi primer cuento, espero les guste.
SteffanyaJz
Me cautivo.. me envolvió y consiguió atraer toda mi atención… tienes un estilo propio… No dejes de hacerlo!!! Que inspiración.
lllllllllll
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