Lola

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    Por Olivares me contaron de ti. Fue frente a la torre de la iglesia, donde las señoras con mandil y los señores viendo el tiempo pasar tras el humo de sus puros, donde los niños corriendo, todos hacia el bar de enfrente. Pregunté a qué tanta afluencia en el local y amablemente alguien contestó. Era por Lola, una recién llegada al pueblo. Regalaba caramelos a los niños y les robaba la nariz cuando se portaban mal, hacía el café más rico del mundo, decía, y estaba de buen humor desde primera hora de la mañana, con el cantar de los gallos y el anís al despertar de algún que otro visitante. Era toda sonrisa y encanto. Entré a comprobar cuánta verdad escondida se hallaba en sus palabras. Tú…

    Me quedé allí, inmóvil en el marco de la puerta, cuando nuestras miradas se cruzaron. Atónito, contemplé su sonrisa al verme. El tiempo se paró, y ella agachó la mirada a la vez que sin palabras me pedía que me acercase. Lo curioso es que no podía mover ni un músculo, no quería, pero inconscientemente ya estaba en la dirección de sus ojos culpables. Qué bien me suena tu nombre, Lola, igual que me había sonado siempre, incluso cuando te marchaste y ni una nota ni un recuerdo encontré… Ni siquiera un adiós.

    Cuán extraños son los entresijos del destino, mi Lola.

    Comentarios

    1. Efraim Suarez

      27 noviembre, 2011

      Un encuentro que se convierte en re-encuentro y una idea que me lleva a preguntarme lo mismo de siempre: ¿el destino es una mala broma o realmente hay caminos que están destinados a cruzarse?

      Me gusta…

      PD.- ¿Hay alguna razón por la cual, cada vez que quiera comentarte, pase algo que me lo impida? (Pero bueno, parece que esta es la buena ^^)

      Besos!!

      • Beatriz Losilla

        27 noviembre, 2011

        Definitivamente esta es la buena, jaja, no sé de donde vendrán los problemas, ¡pero ya se habrán solucionado!

        Es posible que el destino sea un gracioso jugador que mueve ficha a su antojo, y nosotros poco podemos hacer contra eso :)
        De ahí esos re-encuentros extraños muchas veces, quien sabe si desafortunados o no, eh.
        Jaja, me alegro de que te guste (:

        • Efraim Suarez

          27 noviembre, 2011

          Eso parece… Por primera vez no se apagó el ordenador, no me llamaron de urgencia, no se estropeó algo que necesitase ser reparado ni me atosigaron para que siguiera escribiendo… Así que sí, los problemas pasaron por lo que esto se puede considerar también un re-encuentro ^^ (Y mira, dos comentarios sin problema alguno… definitivamente, ya ha pasado todo) :)

          • Beatriz Losilla

            27 noviembre, 2011

            Jajaja, parece que el destino ha decidido dejarte en paz de una vez, menos mal.
            Demasiados problemas inesperados los tuyos, mucho agobio con tantas cosas, solo faltan los niños corriendo y gritando para el estrés total.
            :D primer re-encuentro de muchos, esperando tus textos, así que ya te insisto para que sigas escribiendo jaja

    2. Nelo

      28 noviembre, 2011

      un bucle cerrado perfectamente sobre una historia sencilla que encierra otra mucho más grande.
      buen micro

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