Angelina tenía más nítidos los recuerdos de lo sucedido con Jesuan, quizás porque ella estuvo en ese momento, porque ella sabía acontecimientos que su hermana no, o tal vez por aquella conversación en la casa de ella, cuando él llego temprano a buscar a Rosalie y ella ese día trabajaba hasta tarde así que ambos tenían una hora para charlar.
En aquel entonces entre ambos no había habido muchas charlas, eran más que nada platicas básicas del tipo – Hola ¿Qué tal? - ¿Está tu hermana? – Que tiempo este si no cambia nos enfermaremos todos”, esas conversaciones que con el tiempo no se las recuerda y de las que hacen las personas o porque están incómodas o porque alguno de los dos al menos debe decir Hola. Aunque mucho tiempo atrás sus charlas habían sido muy íntimas.
Pero aquel día fue diferente.
Los sofás de la casa de Rosalie y Angelina no eran muy cómodos, así que las visitas preferían sentarse en las sillas del juego de living .Este era color rojo claro, bastante extraño que hubieran juegos así, eran muy pocos. En esa casa pequeña vivían las dos hermanas, luego de quedar huérfanas.
- Este… mi hermana vendrá tarde
- Creo que me adelante mucho, es que estoy algo ansioso
Angelina tenía puesto una pollera bordo, abajo un cancán negro con zapatos bordo, en la parte de arriba una camisa negra con vuelos en las mangas y su cabello con una media cola atada en un listón rojo. Jesuan tenía puesto un pantalón negro y una camisa negra de mangas largas, sus botas eran largas, a ella le gustaba como vestía él. Desde que comenzó a salir con su hermana ella le preguntaba como vestía. Era algo sencillo pero a ella le gustaba.
- Quieres mucho a mi hermana ¿Verdad? Pero… ¿La amas?
- Depende que signifique para ti la palabra amor
- Mmm amar, para mi es…. Sustituir al verdadero amor, que se ha perdido.
- Veamos ¿Qué tal si dejas esos libros de psicología de lado? Hablemos sobre lo que tú piensas que es amor realmente
-Yo… no se… supongo que eso se siente…
- Pero… ¿Alguna vez has sentido amor?
Jesuan miraba por la ventana y afuera parecía que las personas caminaban como inmersas en otra realidad. Era primavera, era una estación en la cual las flores nacían y también había frutillas como había oído decir a Angelina un día. A él le agradaba más el otoño, le gustaba ver las hojas caer.
Angelina seguía intentando acomodar sus pensamientos de amor, pero le era algo que no le agradaba. Se levantó de la silla y acercándose a Jesuan le dijo susurrándole al oído.
- El amor es lo que siempre ha escapado a mi vida o yo he decidido no dejarlo entrar a mi vida, tal vez signifique estar al lado de alguien que nos entienda, que nos acepte tal cual somos con nuestras cualidades y errores, que nos amen a pesar de nuestra luz y oscuridad interna, más allá de si poseemos una alta belleza estética o no, más allá de nuestros pensamientos acertados o no, de nuestras opiniones y gustos, los cuales pueden modificarse con el pasar del tiempo, es algo de nivel más alto, algo a los que pocos llegan, porque son tan superficiales ¿Me puedes decir por qué? – Preguntó Angelina mientras comenzaba a llorar y tomaba las manos de Jesuan.
- Eso depende de cómo es cada uno, de las experiencias, las personas tienen una diversidad de personalidades que ni tu ni nadie podrá llegar a comprender.
Angelina se le alejo y miro a sus ojos avellana, a veces parecía que no se reflejaban en ellos lo mismo que las demás personas, era como si viera otros lugares, personas diferentes.
- Entonces ¿Tú amas así a mi hermana?
- No sé si se corresponderá con tu concepto pero mi amor por ella es más allá de lo que has dicho
- Es el deber del amor, debes amarla si están saliendo, alguien me dijo eso una vez.
- No, el amor no es un deber, es lo que se siente entre ambas personas.
- Yo no hablo de la obligación, hablo de cuando ambos ya se aman hay un deber a cumplir. Si uno deja este mundo debe dejar algo de si para poder …
- Proteger aún al amado que queda en la tierra sino su alma perderá el rumbo y puede llegar a caer en ese mundo – Completo Jesuan, para sorpresa de la chica.
Ambos se miraron fijamente ¿Cómo era posible que él supiera eso? ¿Había ido alguna vez a ese lugar? Quiso preguntárselo pero su hermana hiso sonar las llaves del otro lado de la puerta y Jesuan cambio la expresión de su mirada.
Pensó “Quizás ella es la que lo mantiene unido a este mundo aún, tal vez se aman de verdad.”
Ahora se preguntaba ¿Por qué no volvió a hablar así con él?, pero si hablo una vez más, fue la última y eso le dolía un poco, porque si hubiera estado en el lugar preciso ese día, si hubiese escuchado sus palabras, ahora el presente sería diferente pero… ¿Cómo saberlo? Era más joven y no le prestaba mucha atención a lo que decía Jesuan en ese tiempo. Solo quería no recordar cada día lo que su hermana había olvidado.


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