Algunas tardes….

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    edifcio algunas tardes
    En las tardes de desorientación,
    me asomo al precipicio
    creyéndolo mi muralla
    para reconocer los sueños
    de entre mis delirios secretos.
    Ilusiones quebradas
    de sueños perdidos.
    Pensamientos queridos
    de amores cautivos.
    Abrazos robados
    de cuerpos marchitos.
    Besos airados
    de labios malditos.
    Extraña atalaya esa,
    desde la que miro el cielo,
    el pasar de las aves
    bajo el gris férreo.
    Mi reflejo ajeno,
    des ubicado y quieto.
    Y entonces despierto,
    me siento tranquilo,
    lo entiendo certero,
    te imagino y… muero.

    Comentarios

    1. mitica

      18 marzo, 2012

      Me parece un sentimiento muy definitivo ” te imagino y……muero” . Muere por desamor, desesperación o abandono? De todas formas, sea por lo que sea que muera, me ha encantado. Te leo.

      • Pedro Gda

        18 marzo, 2012

        Gracias Mítica, tienes razón en lo definitivo de ese sentimiento. Quizá sea radical y excesivo, pero eso tienen algunas emociones, que no sé diluirlas para hacerlas mas livianas y llevaderas. Gracias de nuevo.

    2. SALAMANDRA

      18 marzo, 2012

      muy bello Pedrola cantinela se plolonga con mucho ritmo Bravo

      • Pedro Gda

        19 marzo, 2012

        Gracias por tu comentario Salamandra, a veces las cosas fluyen así, con ritmo, aunque me aguanto las ganas de retocarlo y pulirlo. Viniendo de ti, esto que dices, lo considero todo un halago.

    3. Angie Albelda

      18 marzo, 2012

      Pedro,

      Como lectora, estos versos desnudan una poesia que ofrece la vida cuando ésta se muestra distante.

      La muerte es el más intenso de los cambios. Cree morir el sol cuando la noche lo cubre. Se abandona a la muerte el gusano en su escafandra, por él tejida, y se adormece esperando la muerte. Y ésta llega alada, para ofrecerle una nueva perspectiva del mundo y salir de su madeja laberíntica.

      Te sigo Pedro, porque tu poesia inspira. Pero por favor, en tu presentación no digas que “a veces acierto”, aciertas cada vez que respiras, con cada recuerdo que te impulsa a no tropezar con la misma piedra (y si tropiezas, seguro que la piedra no es la misma, nunca lo es).

      tienes una capacidad de comunicar y una necesidad de hacerlo que crea empatía con el lector.

      Perdona la confianza, pero es lo que pienso. No critico, no va conmigo, solo doy mi opinión y Pedro, tu parte poeta es hermosa.

      Gracias por compartir.

      Un abrazo literario. :) :) :) :) :) :) :)

    4. Pedro Gda

      19 marzo, 2012

      Estimada Angie,

      Ante todo, agradecerte tu cálido comentario, que casi me sonroja. Como bien dices, la muerte aquí es un fín de etapa, un ciclo que se cierra y que además debe hacerlo para permitir que otras nuevas florezcan. Es agonizante, triste, solitario y duro. Todo eso hace que no pueda vislumbrarse nada mas allá, solo vacío.

      Sobre lo que comentas de mi perfil…. es una faena, pero no acierto. Por lo menos no como me gustaría. Quizá con disciplina y tiempo lo consiga más. Sentir algo intenso, escribirlo y tras un tiempo, al releerlo, revivir esa intensidad en cada uno de sus matices es algo que muy pocas veces consigo y es lo que persigo.

      Gracias de nuevo por tu confianza, por tu opinión y tu abrazo.

    5. Rosa Calzado

      27 marzo, 2012

      Gran poema, me ha llegado mucho. Me recuerdas a un amigo en la forma de escribir y sentir, un “errático victorioso” como se suele llamar él. Un gran poema, un poema que no solo deja al descubierto las emociones, sentimientos, sino que además supone para el/la que padece de esa agonía una superación anímica y personal.
      Me ha gustado mucho. Enhorabuena. :)

      • Pedro Gda

        28 marzo, 2012

        Gracias Rosa, erratico a veces, victorioso ya veremos, pero como aptitud para afrontar las cosas, no se me ocurre nada mejor. Me has despertado la curiosidad por leer a tu amigo. A ti ya te leo y me gusta mucho tu estilo. Te sigo.

    6. Shu

      29 marzo, 2012

      La simbólica muerte del final expresa la fuerza del sentimiento que impulsa este poema. Un sentimiento construido sobre la dicotomía de las dos emociones que lo alimentan: la añoranza y el rencor. Una equilibrada fórmula de energía que alienta la renaissance del autor. Porque muere, muere y muere. Pero no muere. Y cuando muere lo hace como final del ciclo que, desorientado, revive una y otra vez hasta la evocación de lo que fue compartido y, luego, embargado.
      … Perdidos, cautivos, robados, marchitos, airados, malditos… Un poema sobre un desahucio injusto. E inesperado. El sentimiento de una rara avis que vuela con un ala rota con más dolor que libertad en el vuelo.
      Opino…

      • Pedro Gda

        29 marzo, 2012

        Intenso comentario como no podría ser de otra forma. Solo que sin rencor. Estaría bien disfrutar de tus pensamientos y emociones por aquí. Un lujo que creo que sería muy bien venido. Ademas siempre opinaremos de lo que leemos, no de lo que sabemos. Te sigo leyendo. Gracias por tu interés y por tus palabras.

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