Todos los pensamientos se asemejan a los gemidos de una lombriz pisada por los ángeles. E. M. CIORAN
Buenas tardes para mis amigos, para los que no son mis amigos, para algunos que ya son camaradas y para las mujeres que tengo estima, quiero iniciar con una pequeña anécdota, hace días me encontré con un ángel en la esquina pidiendo limosna, a otro lo vi limpiando vidrios en los semáforos, a otro ángel caído con las alas rotas lo vi registrando una caneca de basura, y así a otros … otros … ahora la ciudad se llena de ángeles que no son mas que fantasmas poblando de soledad este inmenso anfiteatro de humo y de macabros autos. Cada vez los ángeles son expulsados del cielo…por que este cielo que todos hemos soñado está hipotecado por unos cuantos, pero cambiemos de tema porque supuestamente este es un discurso un poco saludable, quiero recordarles que ustedes como diría el poeta francés René Char son luciérnagas en la hendidura del día[1], luciérnagas que alimentan de luz a los nuevos amaneceres, el futuro no en una falacia, como diría algunos postmodernos, el futuro trae nuevas mascaras de la esperanza, trae otros hilos que hilar, aunque la esperanza sean parcelas donde los banqueros trafican almas, donde las iglesias venden notariado, la salvación espiritual, hay que desaprender esta esperanza para fundar la esperanza, aquí recurro a esa vieja paradoja en la que la serpiente para sobrevivir se alimenta de su propia cola, ahora que mis palabras se encuentran en des-equilibrio, como si fueran los gemidos de una lombriz pisada por un vagabundo ángel con sus tristes alas rotas, cada unas con su orgasmo de sentidos, ahora que me encuentro en la casa de Orión y el escorpión que llevo dentro aguza su aguijón, debo decir que somos la vida, la reivindicación del átomo endemoniado transformándose en metafísica de una conciencia que siempre ha pensado de donde vengo?, para donde voy?, por qué estoy aquí?, y que papel juego en el ahora?, somos un barco que vamos a la deriva por el océano cósmico de la inmensidad, deben comprender que esta vida es un tren loco, constante entre dos abismos, entre dos eternidades, y cada cosa que pase en este breve instante de la eternidad del cosmos es experiencia única, irrepetible e inaplazable, y se transfiguran en llagas de la memoria que no cicatriza[2]. A ustedes en cuyos rostros juntan las épocas remotas, los errores, las pasiones, las urgencias de nuestro tiempo, la velocidad de la historia[3]. A ustedes les hago un llamado, les invito que hagamos todo lo posible por entrelazar las llamas de la vida, la primera el incendio de nuestras voluntades y pasiones, la segunda llama la de los sueños y la tercera la más fundamental la llama del amor, todas estas entrelazadas nos invade para cambiar los signos del cielo[4].
Dentro de estas disertaciones atonales y con una semiosis sin rumbo me gustaría que el duende que llevo atravesado en la garganta les contara un cuento, que cualquier coincidencia con los signos del tiempo sean abismos
Había una vez un Dios llamado Zeus que iba vagando por el universo, una vez se le ocurrió que algo le faltaba a esta porción de todo y nada entretejida para que fuera perfecta y entonces cogió una pequeñísima semilla cósmica y la sopló y la colocó a girar locamente con otra ochos semillas alrededor de un vientre de fuego. Y luego vino la vida en gaia así nombrada, pero a gaia le faltaba algo para ser una carta amorosa vagando en la inmensidad, y decidió dotarla de conciencia, entonces llegaron los hombres unos solos, otros en manadas a construir refugio contra las intemperies, todo iba bien todo iba según la arquitectura del cielo, pero una vez dotado, de signos contra esos imperios de la naturaleza, los primeros Adanes, construyeron un gato a imagen y semejanza de esa nostalgia que Zeus había fundado, y este gato fue llamado Atenas, y el gato necesitaba que unos sostuvieran sus patas, otros comandaran el vientre y otros muy pocos por ciertos estuvieran en el encéfalo, la semilla del gato se fue regando por gaia, y el gato en una se sus menstruaciones entro en una profunda metamorfosis le fueron creciendo barrotes, el pesado hierro, el pesado plomo tenía ahora una nueva función castigar a los hombres que llevaban el peso de sus patas. Y lentamente generaciones tras generaciones la costumbre de conducirnos los primeros gatos domésticos se convirtieron en las primeras cárceles con anfiteatros, en este cadalso, los pulpos tuertos legislaban a favor de su demanda estomacal, mientras de las patas y el vientre del gato había una multitud de aves que resistían a esos designios del cielo, ahora todo en esta fabula eterna esta por decirse, todo depende como se bauticen los nuevos adanes si con su oficio de saliva para los pulpo o recoger los enigmas de prometeo.
Todo está por decirse en la arquitectura del cielo, queridos amigos, la única salida que tenemos es reinventar los sueños, la única forma que tenemos es ir mas allá del muro de nuestras costumbres y ser los nuevos hombres y mujeres que funden una esperanza sin mascaras vacías que se desvanecen en el aire, ustedes y nosotros hemos desenmascarado el alba, hemos tomado conciencia que las cosas como van no pueden seguir siendo, allí la osadía de Orión que atentó contra la vieja hoz que persigue a los hombres por siglo de los siglos. Por esta razón Hoy me he tomado el énfasis pues cada énfasis es un juramento[5] de decir estas palabras que mas que nunca es bueno hacer uso de ella, es para mi grato decirle que asumamos el papel de transformación del siglo, desde luego no les hablo desde una condición suicida todo lo contrario hay que evitar que el mundo se deshaga. A ustedes les recuerdo que no podemos vivir en la patria del humo donde todas nuestras intensiones se evaporan, hoy queridos ciudadanos de la vida hay que entender que todo está por escribirse, por dibujarse, y no somos ni mucho menos por ellos contrarios a la patria, es mas bien a la inversa cuan patriotas somos. La mejor reivindicación está donde todos asumamos el papel histórico de la inmensa rueda de Orión como yo siempre he llamado a estos saltos cualitativos, hay que decir “a presiones altas esto se viene cocinando”, se viene tejiendo, grandes remolinos históricos, y si, es posible hacer lo imposible, que perdemos, creo que nada, mas bien, ganamos todos. En este pequeño viaje a nuestro destino inexorable que es la muerte, son estos despertares los que nos dan nuevas taquicardias, nuevas formas de estar vivos, hoy les hablo desde mi militancia hacia la vida, pues esta patria es su antípoda, una patria que solo simboliza el paraíso de las mosca y un inmenso lago de sangre que está bajo las mesas. Ahora recuerde que la verdad tiene dos orillas, una para ida y otra para el regreso[6], ustedes deben hilar esa verdad con los hilos del futuro que permanece entre sus manos, yo solo me declaro una ave que pasa por sus vidas sin pretender nada solo que ustedes sean las personas mas concientes, capaces de escuchar, de mirar a los ojos, capacidad de compartir con los demás, capacidad de no seguir quemando el cielo, y hacer mas amable y habitable esta Gaia.
Ahora me callo, cada silencio mío es la palabra de alguien.
[1] Tomado de René Char en su libro Aroma De Cazadores, Monte Avila Editores, 1982
[2] Paratexto a Discurso Premio Nóbel de Octavio Paz, AÑO 1990
[3] Intertexto a Discurso Premio Nóbel de Pablo Neruda, AÑO 1971
[4] Octavio Paz en su texto la llama doble habla de las llamas de la vida y precisamente toca tres llamas una la llama de la sexualidad (esa es la primera llama que tiene la cerilla de la vida), su color es por lo general rojiza o café, la segunda llama es la erotismo por lo general es amarilla y por ultima la llama ascendente y mas refinada es la llama azul esta es la llama del amor. Aunque yo utilizo una transtextualidad de esta idea solo me interesa realmente la metáfora de las tres llamas de la vida aunque esto no deje de tener validez.
[5] Tomado de Jorge Luis Borges Ficcionario (obras Escogidas). Borges dice literalmente “cada juramento es un énfasis”
[6] RENÉ CHAR, AROMA DE CAZADORES


jesusademir
Muy buen texto, sabio y desengañado.
Imbuido del mejor Nietzsche y de los pensadores posmodernos.
Genial la referencia al gran Cioran
Muchas gracias