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Archivo de abril, 2012
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Dostoievski sostiene que la voluntad es caprichosa y no depende de la lógica ni la razón. Si por el contrario, el ser humano pudiera encontrar una fórmula matemática capaz de definir la causa de su voluntad de forma coherente, natural y racional, instantáneamente, el objeto de deseo perderÃa la vehemencia de la que disfruta en su comienzo. (“El deseo es una manifestación de toda la vida humana, y aunque en esta manifestación nuestra vida revela a menudo toda su miseria, sigue siendo vida y no la mera extracción de una raiz cuadradaâ€). Tomando como base la idea de que el...
No tendré miedo cuando me falte el oxÃgeno y mi boca sea una caja llena reproches inservibles porque el miedo es un fantasma, un eco infinito de las mundanas cosas, un cuchillo que recorta los deseos azules, el Ãmpetu vivo de la memoria. No tendré miedo al olvidar tu mirada ni a recordar tus manos blancas cuando tu olor se me aparezca, extraviado, en alguna calle porque ése mismo miedo morirá tan pronto como la palabra pronunciada y es la causa primera de la indolencia vital. No tendré miedo a esta paradoja inútil cuando te imagine en...
No importa cómo dance la vida ni si el ayer quema o estamos derrotados. El mundo, siempre ajeno conservará el recuerdo de tu voz dormida. Nadie te ha visto sujetando el sol en el centro de la tierra ni dando luz a otros ojos pero sé que existirás. Son los sueños de la conciencia los que pueden precipitarse sobre un abismo interminable pero no tú. Tú, remoto y oceánico siempre serás esa sombra indeleble sombra que crece en una esquina. Quizá no recuerdes que poblaste de primaveras un campo fatigado de niebla Y tal...
Te fuiste y olvidaste llevarte contigo el aire en movimiento que pinta de azul mi casa. El fuego ahogado de tus dos luces bailoteando en cÃrculos siguen extendiéndose por mis manos. Tu canción ardiente de sueños rotos brilla todavÃa en Lavapiés y sigues resonando en sus paredes. Esa canción, tampoco te la llevaste. Tu piel manchada y lógica cubre un hueco vacÃo, pero ilusorio cada vez que levanto una copa. La tiniebla desmedida que plantaste en mi jardÃn de pronto brota con más fuerza Sigue salpicando en la arena la gota de tu nombre...
Se vive dentro de un paradigma de mentiras y fantasmas, creemos ser alguien pero no somos mas que lo que creemos ser y ni eso existe. Moriremos engañados por conceptos y significancias vacÃas y esto por que somos unos cobardes. Nos atormenta el abismo de la nada, nos atormenta la locura. El vacÃo, el no tener nada, por lo que nos aferramos a la música que suena sin sentido, y nos ponemos a bailar con miedo a los espejos, pero no nos damos cuenta que estamos cayendo, no hay nada que nos sujete, toda una ciudad sostenida en una gigantesca...
-Déjala ya, Eloy- me digo, y repito de nuevo el error de caer en ti. Déjala ya, Eloy- me dicen, y yo les doy la razón como a los locos, porque no entienden lo que es tenerte tan dentro de mà que, el simple hecho de procurar evitarte me vuelve a remitir a ti. Y termino donde empecé. Olvidándote. Me salva la realidad, el hecho de que sólo eres un recuerdo, es decir: la mitad de lo que fuiste ayer....
Yo: No me hace falta ayuda. Tú: Nunca he dicho eso. Yo: Creo que a cada dÃa que pasa me muero un poco más aquÃ… Tú: Exageras… Yo: Lo noto al levantarme. Tú: …siempre lo haces. Yo: Sólo quiero beber seis veces por semana. Tú: ¿Y el séptimo dÃa qué, de descanso? Yo: El séptimo escribo. Tú: Creo que me estoy aburriendo de ti. Yo: Y yo de mÃ. Tú: De ti y de tu creerte ingenioso. Yo: Tengo algo… o al menos lo tuve, alguna vez, no recuerdo lo qué. Lo perdÃ. Tú: Tu ego. Yo: Mi ego y...
La de instantes, situaciones, paisajes y cosas que a veces pasamos por alto o que no les damos importancia. Qué poco nos paramos a pensar en lo que sentimos ante todos estos determinados momentos que son los que van configurando nuestro dÃa a dÃa y contribuyen a la felicidad. Por ejemplo, los dÃas de lluvia. Pueden tener un toque de melancolÃa, de nostalgia… Pero, el sonido de la lluvia en casa es el complemento perfecto para la lectura de un buen libro y saborear un café rico mientras estamos sentados en el sofá tapados por una amorosa mantita. Y qué...
Desde allÃ, la serenidad era infinita.Siempre tuviera miedo a volar, al avión, a estar en algún lugar que no fuese lo más cercano al suelo, pero aquella sensación era verdaderamente reconfortante. Ya se ve el aeropuerto de su nueva vida.Valencia. Los nudos en el estómago, la falta de aire y los tirones de la garganta mientras intenta controlar su llanto comienzan a aparecer. Temblando, se levanta y un compañero de viaje, alguién anónimo y sin importancia; que nota su estado de ansiedad, le ayuda a recoger su equipaje. Se mueve perdida entre toda esa gente que deambula, parece que sin...
Son tristes las tardes como esta llenas de recuerdos y universos cosidos con hilo. Me apena imaginarte gris sin aquel sol que te devora el rostro como cuando uno deja un mar tan ajeno que jamás lo abraza. Es extraño soñar que beso tu frente y que llorás de frÃo, pensar que te esforzás un poco y que tal vez me anuncies es absurdo, es reÃrnos y pintar sin tiempo es triste, como la tarde esta, en que simplemente sos memoria un par de versos recetados ante la imposibilidad de negarte una palabra....
