
El maitre acaba de servir el postre, una recomendación especial de la casa que con su perspicacia habitual, él, experto tentador, ha seleccionado especialmente para la ocasión; “Ángeles y demonios”.
No sé si ha escuchado nuestros silencios o se ha tropezado con nuestras miradas. No sé si se ha compadecido de mí o se a apiadado de ti. No sé si el maitre es un ángel que ejerce a tiempo parcial, intentando redimirse de antiguos pecados o un diabluelo juguetón que afila su tridente para emplearlo en tentaciones más intensas, pero ya lo ha servido.
Esta ofrenda, que él llama postre, ha sido cuidadosamente seleccionada para que la compartamos como común purgatorio en esta cena que es el final de una historia. Lo ha Servido junto a dos cucharas de plata que se me antojan las dagas del ritual de un sacrificio. Para culminar su malicia, lo acompaña de dos copas heladas de un Tokajji húngaro de seis puttonjos, una rareza vitícola tan dulce, que su fermentación apenas alcanza los 4º y que nuestro inestimable tentador, reserva para los pecadores reincidentes más allegados.
De tu lado, un cielo de nata fresca que envuelve a unas diminutas milhojas crujientes que se van desmoronando decadentes, rendidas ante el embate de cada cucharada, al tiempo que yo, desde mi infierno de chocolate negro, voy ascendiendo dulcemente para encontrarme contigo. Deleitándome en esas tentaciones cálidas y oscuras que él, en su falsa inocencia, describe como trufas cubiertas de chocolate caliente con menta.
Tu cielo y mi infierno se acaban, al ritmo que las cucharas avanzan y tropiezan distraídas en su golosa búsqueda, sin saber que solo les queda ese efímero purgatorio. Son los últimos rincones de esta creación dulce que nos ha servido y que nuestras glotonas emisarias han arrasado hasta encontrarse frente a frente, solas, sin mejor destino que tumbarse hastiadas para descansar en un recodo del plato.
Tú, en tu falsa distracción, todavía no me has mirado y yo hace rato que ya he visto más de lo que quería. Con un mudo brindis, apuramos el vino que nos queda, consagrando la condena. Nos despedimos en la puerta del restaurante ante la mirada atenta de nuestro anfitrión, prometiéndonos un nuevo encuentro allí mismo un mes después.
El restaurante cerró una semana más tarde. Sus detractores decían que servían raciones demasiado pequeñas y que el servicio era poco atento. Que sabrán ellos. Yo aún estoy empachado por aquella cena y sigo sintiendo, revoloteando sobre mi hombro, la mirada atenta de aquel maitre que sonreía malévolo. No te he vuelto a ver.


Paloma Benavente
Oye, pues es interesante este cuento! Me gusta la descripción del postre y las sensaciones, y la ruptura del final, siempre un elemento literario muy resultón. No me gusta decir esto por no molestarte, pero si revisas un poco la ortografía (como en el 2º párrafo y el “sonría = sonreía” de la última línea) seguro que llega mucho mejor a más lectores.
¡Un saludo!
Pedro Gda
Gracias Paloma, tus comentarios son toda una fuente de superación. Otro saludo para ti.
Ana Stone
Muy bueno Pedro, nunca mejor dicho
Pedro Gda
Buen provecho Ana.
No hay nada como cocinar para un comensal agradecido. Un abrazo.
Soraya
Pedro, siempre es un placer empacharse con tus textos. Eres un ejemplo a seguir , me das envidia no solo por el postre que describes, sino por como escribes
. Felicidades. Tienes mi voto. Un abrazo!!
Pedro Gda
Soraya, no te me empaches que me daría cargo de conciencia. Salud y otro abrazo para ti.
VIMON
Buen relato. Saludos.
Pedro Gda
Vimon, me falta tu de gancho derecha. Gracias amigo.
jorepa
quién hubiera podido compartir el antes y……. por qué no, también el después; con la misma intensidad de tus palabras,
muy ‘aprovechado’ el todo, saludos!!!
Pedro Gda
Jorepa, hasta el postre todo era compartir, después cada uno a su bolsa. La intensidad ya venía servida. Gracias por tus palabras y tu atención. Otro saludo para ti.
Erg
Pedro Gda, me ha encantado ese postre que describes y el final es genial… Si le pones un toque de manzana …
. Fantástico como todo lo que escribes. Mi voto por supuesto. Saludos.
Pedro Gda
Erg, las pobres manzanas se han llevado ya a lo largo de la historia tantas responsabilidades que cargarlas también con estos pequeños desencuentros sería casi un abuso…. Gracias mil y un abrazo.
Amerika
Muy buena expresión…sin más me encantó!!!
Pedro Gda
Gracias Amerika.
Shu
Este relato tuyo es tan meticuloso en la forma y tan sensible en el fondo que no puedo comprender 83 lecturas y “11 Me gusta”… Estoy turbada… Me temo que la envidia y la competencia forman largas colas por todos los rincones. No pido perdón.
Dagas de plata, dulce purgatorio… Yo mataría por vivir la destrucción de ese hojaldre y probar la oscuridad de su infierno. La complicidad morbosa del Maître, la ambivalencia constante del bien y del mal… arrastrada, decreciente en el tiempo… creciente en el vacío. Alcanzas el sibaritismo expresivo, eligiendo la palabra para cada matiz de sabor - emoción…
Mira, querido, no había leído un momento tan sencillo, narrado con tanta alma ni con palabras tan exactas para dilatar esos dramáticos minutos. Te envidio por haberlo escrito.
Pedro Gda
Shu, me abrumas. No te turbes por estas cosas sin importancia. Las estadísticas son solo eso. Yo disfruté escribiéndolo, Tú, leyéndolo. Ahora los dos nos envidiamos un poco, aunque yo más a ti, que lo sepas. No se me ocurre que más pedir de un postre, ha colmado todas mis expectativas. Lástima que fuera el último que les quedaba.
Esta mañana me has arrancado la primera sonrisa, así que también gracias por eso.
volivar
Pedro Gda; Me uno al comentario de -shu; por otra parte, creo que esete rekato es nuy hermoso, con tema poco abordado por los compañeros de ka red; eres muy bueno en esto de escribir literatura; aunque oue akgunas fallas,me
parece que involuntarias, le restan akgo, por lo demás, muy linda
narrativa. Cuenta con otro punto de este tu admirador.
Volivar (Jorge Martínez, Sahuayo, Michoacán, México
Pedro Gda
Gracias Volivar, tu comentario tiene mucho valor. Es cierto que el texto no estaba repasado. Iremos mejorando. Te deseo que esos problemas que te tenían un poco apartado de esto, vayan remitiendo. Yo también te leo. Un fuerte abrazo desde Málaga.
Mariav
Para mi, uno de los mejores relatos que he leído por aquí, sino el mejor, que detrás de la propia historia encierra otras.
Me alegra que me hayas dejado verte. Mi enhorabuena.
Pedro Gda
Gracias por tus palabras Mariav, si que encierra o puede encerrar otras muchas historias, casi tantas como sensaciones se produzcan. Yo también te leo.
Microrretales
Estoy de acuerdo con los anteriores comentarios, está escrito con mucha sensibilidad, me encantó. Solo un pequeño detalle, te has entregado tanto al postre que te has comido una h. Tienes mi voto
Enhorabuena y sigue así!
Pedro Gda
Gracias Microrretales, espero mas retales tuyo. Sobre la comida, precipitaciones de la edición
nanky
Excelente relato, me pone muy feliz ver como van creciendo tus letras. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Pedro Gda
Gracias Nanky, me alegra que te guste. Poco a poco van creciendo… si. Otro fuerte saludo para ti.
Julieta.Vigo
Me quito el sombrero. Mucha destreza a la hora de describir el final de una relación.
Pasa muy buen día.
Pedro Gda
Gracias por tus palabras Julieta, saludos.
NoëlleC
Me recuerda a la manzana prohibida. Me ha encantado como lo relatabas, y la imagen
Besos, NoëlleC
Pedro Gda
Gracias NoëlleC. Otro beso para ti.