Una noche larga

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El hombre, desnudo, postrado en el suelo y maniatado a la espalda, la miraba asustado. El castigo que le había infligido la mujer, había sido muy duro. Llevaba horas ensañándose con él y su cuerpo lacerado, era un fiel testigo del intensivo martirio a que estaba siendo sometido.

Severa, Eva apoyó su afilado tacón sobre su pecho y en un ejercicio de agresivo equilibrio, volcó su cuerpo sobre él para arrancarle un nuevo quejido.Un lamento ahogado por la mordaza de cuero, salió de la garganta del hombre, al tiempo que sus ojos, inyectados en sangre, revelaban su incapacidad para resistir mas torturas. Satisfecha por fin, le gritó furiosa: -Soy tu maldito infierno.

Aún con el gesto desencajado, intentando recomponerse de su tormento y los ojos cargados de lagrimas, la miró implorante. Eva, en un gesto de perversa satisfacción, se agachó, le liberó de la mordaza e inclinó su cabeza sobre él. No quería perderse ninguna de sus palabras.

Él, en un esfuerzo infinito, susurró algo casi inaudible en su último aliento: -Yo me muero por ser tu cielo. -Le dijo.

Sin duda, el suyo era un amor intenso y ellos una pareja perfecta. Este, su último aniversario.

Comments

  1. nanky

    4 abril, 2012

    Muy bien capturada la imagen, excelente. Felicitaciones y gracias por compartir. Saludos

    • Pedro Gda

      5 abril, 2012

      Gracias Nanky, de eso me queda mucho por aprender de ti. Otro saludo para ti.

  2. Mariam

    4 abril, 2012

    Me gustó mucho. Excelente narración! Gracias por compartir :)

    • Pedro Gda

      5 abril, 2012

      Gracias a ti Mariana por tu comentario y por tu atención.

  3. Angie

    4 abril, 2012

    Hola Pedro,

    Microrelato intenso que deja la imaginación volar entre palabras incapaces de explicar aquello que llaman amor, cuando se trata de infierno.

    Gracias.

    • Pedro Gda

      5 abril, 2012

      Angie, yo creo que las reglas de “juego” en una pareja, cuando son acordadas, compartidas y vividas con esa entrega, crean un paraíso muy particular, aunque para mi sea un infierno del que saldría corriendo. Este es un “amor enfermo” intenso y entregado, pero después de todo, cualquier amor llevado a ese extremo, puede ser muy destructivo y siempre perjudica al que esta mas “enfermo”, al que mas ama.

      Gracias por tu atención y tus comentarios. Te sigo.

  4. Erg

    4 abril, 2012

    Ya lo ha dicho Angie… y yo, si me lo permites, a él le llamaría Adán, ambos en su paraiso tan particular.

    • Pedro Gda

      5 abril, 2012

      ¿Sabes Erg? Parece que me has leido el pensamiento. Él es Adán,sin duda. Habría que desarrollarlo más. Con su paraíso como tu dices y también su infierno y su pecado. Sería mas largo y con muchos mas matices. Es cualquier caso es un mundo muy cerrado y exclusivo para ellos dos. “Asomar” el nombre de Eva, era dejar una opción a esa interpretación. Hay un micro de Rosa Calzado, que se llama “El testamento de Adán”, que a mí me gusta mucho y al que está historia le gusta acariciar.

      Gracias por leerlo y por captarlo. Por cierto, la media costilla, la extrajo Eva con la punta de su tacón.

  5. Shu

    5 abril, 2012

    Buen relato. Las palabras que pronuncia le hacen auténtico. A mí me han hecho sonreír. Gracias por compartirlo.

    • Pedro Gda

      6 abril, 2012

      Me alegra que te haya gustado. Una sonrisa siempre es bienvenida. Gracias por tu comentario.

  6. LAIYA

    7 abril, 2012

    UN RELATO IMPRESIONANTE

  7. mitica

    7 abril, 2012

    Muy duro y bien llevado.
    Felicidades y sigue así , Pedro.
    Te leo.

    • Pedro Gda

      15 abril, 2012

      Gracias Mítica, ellos no lo sentían así. :)

  8. NoëlleC

    9 abril, 2012

    Impresionante… Es cierto, la pareja perfecta, ya que se complementan… Me ha gustado mucho. Felicidades Pedro Gda.

    Besos, NoëlleC

    • Pedro Gda

      14 abril, 2012

      Gracias NoëlleC, A veces la perfección adquiere extrañas formas para mostrarse. :)

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