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Archivo de mayo, 2012
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EL BAÚL A Virginia la despertó la tormenta. La ventana se habÃa abierto. El vidrio estalló. La cortina se desgarraba en pedazos al azotar los triángulos de vidrio que colgaban del marco de la ventana. El agua entraba como cuchillos lanzados desde el cielo. El ropero se abrió. Virginia saltó de la cama. Presa de sus pensamientos: hoy era el dÃa. Cerró el ropero con dos vueltas. Respiró fuerte por la boca. Los ojos cerrados y fruncidos. La frente apoyada sobre la puerta del ropero. Se mordÃa el labio de abajo. MovÃa la cabeza para un lado y para el...
Una armonÃa me anegaba en aquel paraÃso; el canto angelical retumbaba en mi conciencia, las campanas rompÃan las barreras del ensueño, excesivas damas mas sólo un cielo con esencia. ErguÃase elegante, la figura de mi más dulce pasión, ¿creÃa yo en el amor sincero para siempre traicionero? Fiel a mis sentidos, orgulloso me conducà por la emoción de observarla, hasta encontrarme a mà mismo, prisionero. Suave brisa que a sus bellas pupilas ocultaba, deslizábase, por sus sonrojados pómulos, libre; acurrucada, sobre deliciosos labios al alba, te maldigo, atroz brisa por esta envidia irresistible. Terrible contoneo de su...
Hoy, al encontrarme con una araña, me he dado cuenta de lo irracional que puede llegar a ser el miedo. Según me acercaba notaba como se me aceleraba el pulso, mis extremidades temblaban, una sensación de escalofrÃo se apoderaba de mis sentidos, todos mis pensamientos se unÃan en una sola cosa, todo mi organismo tenÃa un único objetivo, huir. Cuando me he decidido a alejarme mis pulsaciones volvÃan a su ritmo normal, mis extremidades dejaban de temblar y la paz interior se apoderaba de mÃ, aunque en un proceso lento, todo lo que mi organismo ha segregado ha tardado unos 10 minutos en reabsorberse. ¿Cuál es...
Pompas de ilusión (poema anterior revisado) SolÃa arrebatarte de la cotidianidad. Lo hacÃa con descaro y tú me dejabas. En ese rapto nuestras mentes irrumpÃan la robusta monotonÃa perdiéndose en una realidad ilusoria. Mi imaginación y la tuya chocaban para luego caer mojadas en una cama de pétalos de rosa. Todo lo inerte se elevaba, toda la pena se anestesiaba en esos dÃas de verde gloria. Pero siempre la vuelta a ella, eterna siempre de tu realidad que te arropaba con sus acaramelados brazos. Esa vida, jamás impura, era de ella, perpetuamente suya, y yo, un ser fetiche y ermitaño....
Donde habite el silencio En los vastos cielos con luna Donde la luz sólo sea Memoria de una grieta sepultada entre colinas Sobre la cual el sol descubra su guarida Donde mi huella deje Al barro, que brille como estrella del firmamento Donde el tormento no exista En esa gran pira donde el amor deseo invencible Arda como fuego Y en mi hoguera tus semillas Sonriendo abrazados mientras la calma se estabiliza Allá donde acabe ese necesitado deseo inalcanzable Sometiendo a otro sueño, mi sueño Sin mas horizonte que añoranzas perdidas Donde pena y tristeza no...
Busco la señal Escucho en silencio PodrÃa ser la última oportunidad Te veo cambiar Con cada parpadeo Somos pasto de la trivialidad Les dejo salir Deslices y aguaceros Me recuerdan cómo llegamos hasta aquà Cada intención muere antes de nacer Las palabras ya no cumplen su función Mutamos por fin No hay nada más que decir Ya no puedo leer en tu cara Bloques de hielo en colisión Un premio de consolación Ni rastro de vida humana Charlas vanas Amabilidad Me alegro tanto de verte ¿Habrá un dÃa en que no sabré Quien fuiste? Mutamos por fin Ni rastro de...
Contra las tinieblas que persiguen esclavizar el mundo, el color no calla, aún sigue habiendo bosques en la montaña. La luna en la noche delata al canalla, el color no calla. Mientras el azul del hielo se disuelve el color no calla, voces de todos los colores claman. En la epidemia de hormigón que lo mata el color no calla, las pintadas hablan. El niño acurrucado y moribundo en el silencio, a través de tus lágrimas veo el verde de tu mirada, el color no calla. El sonido del bronce dobla por su alma, el color no calla. El saxofonista enciende...
Mi purpúrea sirena baja al cielo del rÃo y me baña no sólo lo que por dentro lleva mi amargura sino mi exigua tranquilidad. Baila sin piedad sobre mis pies frÃos, con torpeza y descaro. Observa mi llanto pero ésto es poco para lo que quiere, quiere una agonÃa, una inmisericorde victoria, una aflicción eterna y convertirme de una vez en lo que jamás he soñado ser: una sirena. Me amarra a la dicha los brÃos de un caballo que dejó de existir en la montaña, la silenciosa y rosada sonrisa del sol que amanece boyante, las pesadas vacas que...
He de reconocerlo. Realmente lo odio. Realmente, odio crear personajes secundarios. Y con secundarios, no me refiero a aquellos que ocupan dos, tal vez tres páginas; no me refiero a aquellos que no necesitan identidades definidas. A quienes me refiero es a aquellos personajes que, sin llegar a ser protagonistas, condicionan la obra. Llevan cierto peso en la acción, sus decisiones son importantes y por tanto necesitan una personalidad bien construida. Aunque, tal vez no sea tanto por su construcción psicológica que los odie. A ciencia cierta, es posible crear personajes secundarios bastante decentes partiendo de poco más de una...
