Su tez no podía ser descrita; ningún rasgo podía describirse. Me quedé, en consecuencia, estupefacto ante aquella efigie inmortal.
Estaba dubitativo, tratando de conformar alguna respuesta en mí para que, finalmente, pudiera concluir con esa anómala contingencia.
Pero no hubo caso, perdí la apuesta azarosa y me afligí hasta el punto tal que llegué a considerar como una buena alternativa, calcinar mi vida en suspiros exiguos. ¿Cómo había hecho Dios para crear aquel ser tan indiscreto ante los ojos mortales? ¿Por qué no era similar a la humanidad?
Seguramente, pensándolo con un café en la mano y mucha tranquilidad, sería la consecuencia de diversas conjeturas que Dios se había planteado. ¿Por qué no crear la perfección? Sorpresa para la humanidad.
Y allí estaba ella; mientras el sol impactaba su fulgurante luz sobre su rostro y yo me moría de envidia por eso. Hubiese deseado, si mi creador me lo permitiese, transformarme en aire para poder rozar su dulce piel.

Territorio sin dueño
Lumiere ¿Te encuentras cosas así por la calle? que suerte tienes,,,o no, la perfección es un poco aburrida y anodina, pero para contemplarla está bien.
Voto!
Lumiere
Sólo en mi imaginación…
Gracias por pasar y leer. ¡Saludos!
Soraya
Personas perfectas… mmm…. perfiero las imperfectas, siempre se pueden mejorar y son más divertidas!! Muy buen micro, me gusto mucho. Mi voto!!. Abrazos.
Lumiere
Gracias por leer. Te envío un saludo.
reka
A veces basta con cerrar los ojos y somos aire. Muy bueno y voto. Un saludo
Lumiere
Un saludo para vos. Gracias por leer.
PABLO AMAYA
gran relato, ahora te sigo.