Todos se habían reunido para escuchar una hermosa historia a pedido de Violeta. Era un precioso relato de valientes soldados y sus hazañas, donde no faltaba la heroína. La más hermosa de toooooodo el Condado, quién se enamora –obviamente- y perdidamente del Capitán, que tiempo atrás salvó su vida, recuperándola de su cautiverio.
Muy emocionados todos fueron escuchando el relato. Algunos se pusieron en la piel del valiente Capitán o la bienaventurada doncella (esto dependiendo de cada uno). Fue corto para la mayoría. Bellísimo para todos, que casi al borde de las lágrimas escucharon entusiasmados el final…“cuando él se casa con ella y así vivieron felices”… “y colorín colorado este cuento se ha acabado”.
Todavía se escuchaba la última “o”… y Violeta pegó el salto!.
Desde donde se encontraba se dirigió a los demás en tono exaltado.
-Acá es a donde quería llegar!!!!
Atendedme todos! Acá es a donde quería llegar!!!! repitió -por si alguién no hubiera -o hubiese- escuchado su grito-
-Por qué todos los cuentos terminan mencionando el mismo color? Diganme por qué?!!!
Alguien me puede explicar quien decretó que todas las historias, los cuentos, los relatos y demases terminen igual? – Y colodin colodado este cuento se ha acabado! -en tono burlón fueron las 2 primeras palabras.
Miraron a Violeta, luego se miraron entre sí, se observaron a si mismos e inmediatamente los ojos se depositaron en el Colorado. Tambien llamado Pelirrojo o Fideo con Tuco por los más íntimos.
Colorado se puso verde y sólo atinó a decir – Yo no fui!, Yo no se nada!
Violeta continuó indignado. –Por qué a nadie se le ocurre terminar una historia con …“Y Colorin Violetado o Colorin Azulado o Colorin Verdol… Verdel… Bueno! con cualquier otro color! que no sea el Co lo ra do! eh! eh! Y no es que yo tenga algo personal contra el Colo, no señor! Somos amigos, amo las rosas rojas, es el color de la pasión, el corazón, la sangre, la sopa de tomates…y ….y muchas otras maravillosas imágenes del universo. Pero… Y todos los demás colores? No somos dignos del final de un relato?
Una historia de miedo, por ejemplo, bien podría finalizar con… Colorin Anegrado o una de suspenso con Colorin… eh…eh.. bueno, eso habría que dejarlo en manos del escritor!!!
Colorado, que a esta altura se había refugiado en un rincón de la mochila, dijo en voz baja – Preguntémosle a Don Diccionario, él sabe de todo y yo, la verdad, sólo se pintar.
Diccionario no estaba en la mochila porque era un lunes, y los lunes Mateo no tiene lengua. No es que Mateo se saca la lengua los lunes, no.
No tiene la materia Lengua. Por lo tanto deja a Diccionario fuera de la mochila. Y nadie por si solo puede entrar o salir.
Violeta había notado el detalle de Colorin Colorado, porque muchas veces lo habian dejado apoyado sobre un libro. Y de puro aburrido al comienzo y luego con mayor interés se ponía a leer y por que no, a disfrutar de todas esas aventuras. De esa manera, poco a poco se fue dando cuenta que en los finales vendría la ahora cuestionada frase.
Nadie lo había notado antes que él? Lo notaron y callaron? Sabrían leer sus amigos y compañeros de cartuchera? Una u otra cosa eran dificil de comprobar, al menos inmediatamente. Amarillo, Azul y el propio Colorado –los primarios- tendrían que haber notado esto antes. Verde, Violeta o Naranja –los secundarios- más aun.
Que pasaría ahora con Colorado y sus amigos? Lo harían a un lado por causa de la envidia?
El Colorado de por sí es contra la envidia. Siempre fueron un grupo muy unido. Muchas veces, y gracias a Sacapuntas, ellos mismos decidieron mantenerse del mismo tamaño. -De esta manera vamos envejeciendo igual- decían. -Tendremos la misma vida útil y podremos divertirnos de la misma forma, todos.
Dando color a los dibujos de Mateo, que por cierto lo hacía muy bien. Quién disfrutaba enormemente coloreando sus propios trabajos o dándole color a esos libritos que mamá compraba en el kiosko.
Silencio e incertidumbre. Dudas y consultas en voz baja. Miradas y pensamientos –de todos los colores obviamente- se cruzaban, aunque nadie tenía una respuesta ni siquiera un comentario que ponga un poco de luz dentro de la mochi, que por cierto estaba bastante obscura.
- Yo creo que aca hubo un error. Dijo la Goma.
- Yo creo que aca hubo un error de imprenta.
La Goma que exponía este comentario era la del lado blando, ya que la otra, la de borrar tinta era bastante más rígida, menos afecta al diálogo y por lo tanto bastante dificil de convencer o de lograr con ella algún acuerdo.
Más de una vez le habian pedido que no fuera tan dura, pero ella era así de nacimiento.
La goma de lápiz continuó ante la mirada atenta y sorprendida de los otros.
- Sí. Un error de imprenta, que por alguna razón nadie corrigió y que por omisión hizo que perdurara… hasta hoy. Y que tal vez continúe …(se escucharon murmullos de desaprobación) … que tal vez continúe hasta que alguién escriba el último cuento o la última historia y esto, ojala no suceda nunca. Porque no hay nada mas hermoso que poder creer en la magia, el amor, la valentía. Y eso está en los cuentos. A esa altura nadie sabía hacia donde iba la goma, pero era tan lindo lo que decía que a nadie se le ocurrió interrumpirla.
-Bueno, y donde estaría ese “error”? consultó Violeta con un poco de verguenza. Alguién tenía que preguntarle al fin y al cabo.
-Yo creo que no debe haber nada más lindo que terminar las historias con todos los colores del universo y quíen escribió por primera vez ese final, olvidó una letra, y nadie, nadie, nadie lo notó. Ni siquiera él mismo.
-Donde?
-Que letra?
-Explícanos!
-Veamos dijo la Goma. Tiza, por favor, escribe sobre la Pizarrita “Colorin colorado” separando bien las letras –No hace falta que pongas Este cuento bla bla… Explicó.
Tiza hizo lo solicitado y nadie entendía absolutamente nada.
Donde estará el error? Se preguntaban entre ellos o lo pensaban para si mismos. No había eses o zetas, que es donde la gran mayoría logra equivocarse. Haches tampoco.
-Bueno! volvio a repetir doña Goma.
-Tiza, por favor, coloca una “E” entre la “R” y la “A” de Colorado…
-Oh! exclamaron algunos.
-No, no. Una E dije!!.
Repitio molesta. Sin notar que la exclamacieon fue por el asombro que causó el descubrimiento.
-Ven? continuó. –Una sola letra hace que el final incluya a todos vosotros.
Y co lo rin co lo reeeeeeeeeeeee a do –deletreo- el error se ha… se ha… y como no se le ocurría ninguna rima opto por desviar la charla …
-bueno, alguna pregunta?
Todos leian a coro… CO LO RIN CO LO REEEEEEEE ADO!
-El Colo puso una sonrisa de alivio. Violeta no salía de su asombro. Los demás colores notaron que una sola letra los unía nuevamente, si es que en algun momento se habían separado.
La mochila se abrio de repente y un rayo de luz penetro con fuerza en el interior.
Era Mateo revisándola para que todo estuviese en su lugar antes de irse al cole. Estaban sus pinturitas. Brillaban más que otros dias? Tenían mayor intensidad? Quién sabe. Se dijo. Era probable que la luz que les daba a pleno les diera ese fulgor. Tal vez.
Y colorin coloreado la mochila se ha cerrado. Se oyó entre risas.
Mateo creyó escuchar algo, pero estaba solo en casa. No era posible.
No dudo demasiado. Se le hacia tarde.


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