En Falsaria soy Maqroll; mi nombre es Manuel López Rey. No hubiera hecho falta aclararlo, ya que algunos de los cuentos que he publicado aquí aparecen firmados con mi nombre. Además, en los datos que me pide el formulario del perfil está mi dirección de correo electrónico: manuellopezrey@gmail.com .Y cuando intervengo en las redes sociales en las que participa Falsaria, aparece junto a mi nombre la fotografía de mi cara. No me oculto tras ningún alias, simplemente porque no me oculto. Maqroll no es un parapeto, es otra cosa, pero ese es otro asunto.
De lo que va esto es de dar respuesta al artículo publicado el 7 de junio de 2012 por Damarys, titulado “Entre gustos y colores no han escrito los autores”, y que en este momento se puede encontrar en esta misma página, en el apartado “Casi Portada”, y que supongo que en el futuro quedará almacenado en el género “No Ficción”, pues así aparece etiquetado. Por lo tanto, al ser este respuesta a aquel, es preciso que el lector abra primero en su pantalla dicho artículo y lo lea; además, si quiere obtener más datos, puede leer los comentarios que Maqroll, es decir, yo, ha hecho al cuento titulado “Hoy que ya no importa”, que se encuentra en la actualidad en el primer puesto del ranking. Sin estos antecedentes, el contenido del siguiente artículo podría no entenderse.
Entre “Gustos y colores no han escrito los autores” y yo
No sé exactamente de qué va esta historia; por ejemplo, no sé qué artículos tuyos has decidido retirar. Tampoco comprendo por qué, cuando algunos expresamos nuestra opinión sobre un texto literario, aparecen bandadas de ofendidos. Los que comentamos no realizamos una acción ilegítima (no he dicho ilegal, faltaría más), por lo tanto nadie, absolutamente nadie, tiene derecho a taparnos la boca; si lo que expresamos en nuestro comentario es una opinión negativa, esta tiene, como mínimo, la misma importancia que cualquier otra opinión positiva. Estoy harto de esta actitud tan mayoritaria (la actitud no es mayoritaria; pasa a serlo porque la mantiene la mayoría), que adoptan los “buenos” para imponerse, cuando lo que están haciendo es lo más parecido a un chantaje emocional, y por tanto, un maltrato. Esta gente que cuando dice: “¿Te vienes al cine? “, y escucha por respuesta: “Sí, estupendo, me voy al cine contigo”, se calla encantada de haber conseguido lo que se proponía; pero resulta que es la misma persona que cuando escucha por respuesta: “No, gracias”, comienza el terrible interrogatorio: “Pero, ¿por qué?, si te los vas a pasar muy bien “. (Respuesta): “No, de verdad, no voy a ir al cine”. (Ataque): “Pues no sé qué vas a hacer ahí solo, cuando te podías venir al cine y pasar una tarde estupenda”. (Respuesta): “No, de verdad, te agradezco la invitación pero hoy no voy a ir al cine”. (Ataque): ” La verdad es que no te puedo comprender; que te quedes aquí solo cuando podías venir al cine conmigo y divertirte”. Este tipo de gente, que tanto abunda, mantiene una postura diferente ante el “sí” (porque es lo que pretende y le conviene), que ante el “no” (porque no es lo que desea, le interesa o le conviene). Esta gente es a la que yo llamo: “sutil maltratador”. Normalmente es un ser con muy baja calidad humana, con problemas de autoestima, y, en lo fundamental, muy poco crecido. Esta es la gente que se pasa la vida tocando las pelotas a los demás; sobre todo a los que, porque indudablemente están más crecidos, consideran su derecho a decir no; el “no” que no le conviene al tocapelotas.
Si algunos hemos expresado nuestra opinión sobre ese espantoso texto que aparece en el primer puesto del ranking de Falsaria, y nuestra opinión es negativa, no es porque nos sintamos superiores ni mejores que nadie; es simplemente porque esa es nuestra opinión; además, por educación y respeto no merecido, tratamos de fundamentar esa opinión. Y digo “respeto no merecido”, porque quien primero falta al respeto del lector, al de los participantes en la página, al de los que quieren, desean y trabajan por y para escribir, es precisamente el autor de ese texto; y junto con él, quienes lo tachan de estupendo, genial, sorprendente, y una larga sarta de mentiras, de falsedades, de hipocresía, de sensiblería; o puede que llenos de nada de esto, pero entonces, sin duda, de una apabullante ignorancia. Y mira por donde, tú, Damarys, con esta declaración de intenciones aparentemente tan bondadosa, lo que estás es haciendo un ejercicio de censura y de maltrato hacia los que hemos expresado nuestra opinión (en contra, contraria, negativa o descalificadora del texto en cuestión). Y es tu actitud censora porque pretendes taparnos la boca; y es maltrato, porque amenazas con irte por esa razón de esta página, o al menos lo insinúas -a mayor sutileza, mayor nivel de maltrato-. (Irte: un sucedáneo del suicidio, tan utilizado por las madres que de tan buenas le joden la vida a sus hijos; tan utilizado por el amante, que de tanto amor que profesa le jode la vida a la persona que aseguran amar). Mira, guapa, córtate un poquito porque por aquí andamos muchos bastante creciditos. Cómo te atreves a decir: “¿Por qué entonces los demás sí se enojan y con comentarios mal intencionados quieren destruir los escritos de los demás?”. Nuestros comentarios, los de los que hemos tenido la valentía y la honestidad de decir públicamente en esta red que ese texto es una vergüenza y un desprestigio para una edición en papel de Falsaria, no pretenden destruir nada, entre otras cosas porque aquí no hay nada que destruir. Y por supuesto si nos mueve alguna intención, es la mejor de las posibles (no malintecionada, como tú afirmas); es la intención encaminada a expresar lo más cercano a la verdad, una verdad objetiva (son muchas las disciplinas, las ópticas, bajo las que este texto se derrite). Cómo te atreves a dar por hecho el más mínimo atisbo de enojo en los que hemos manifestado que este texto no merece nada, ni siquiera el tiempo que se tarda en leerlo. Qué fácil resulta ser sensiblero y poco serio y nada científico cuando hablamos de una expresión artística. Me gustaría saber si tu opinión y tu postura sería la misma si un idiota de bata blanca en un hospital donde operan a tu hijo o a tu madre o a ti misma, realiza una intervención quirúrgica indefendible desde el conocimiento médico que deja a tu hijo a tu madre o a ti misma tetrapléjica sin necesidad. Estoy seguro de que entonces no chantajearías a los demás en busca de benevolencia para con el descuidado e irrespetuoso cirujano.
Vamos a ser serios, que la edad del pavo ya nos queda lejos.
Si Falsaria, como otras páginas destinadas a la publicación de textos, supone un proyecto interesante; si es el resultado del trabajo y la ilusión de un equipo que considera que es importante poner en la Red un portal donde autores más o menos noveles puedan publicar y dar a conocer sus creaciones; si además en esa página los autores pueden opinar e intercambiar conocimientos; si además se establece un procedimiento de votos para conseguir el destaque de un artículo; y si además, ese mismo equipo se propone realizar la publicación impresa de una revista literaria con los trabajos mejor clasificados, lo primero que se merece esta página, y el equipo responsable, es respeto. Y la acción más respetuosa hacia el proyecto (nada fácil, por cierto), es ser honestos; hablar de escritura, de literatura, del lenguaje, de las palabras, de la ortografía, de la lengua; y dejarse de pamplinas. ¿De qué otra manera y con qué derecho podríamos descalificar la política que siguen las grandes editoriales, en las que los nuevos escritores no tienen cabida, en donde los autores son tratados como funcionarios de la editorial y a los que se mantiene con premios amañados para que al menos puedan pagar el recibo de la luz que consumen para escribir? Dime, ¿con qué derecho?
Tu comentario no tiene desperdicio; es el ejemplo perfecto de la estupidez que impera en nuestro alrededor; la estupidez de una sociedad boba que se considera culta porque ha aprendido a aplaudir en este absurdo espectáculo en el que se ha convertido la cultura; el ejemplo del todo vale que nos ha llevado a esta miseria moral; el ejemplo del desprecio hacia el conocimiento. Y lo que es peor, el ejemplo claro de cómo se consiguen adeptos acudiendo a los más bajos instintos, que nada tienen que ver con la disciplina de la que se trata. ¿Qué tendrá que ver lo grande que sea el corazón de una persona, su bondad, su humildad o su cara linda, para que haya de considerarse por eso que lo que escribe está bien? Pero, ¿de qué estamos hablando aquí? Yo no me he registrado en una página de esoterismo, ni de autoayuda, ni, que sepa, de ninguna secta o pandilla de maleantes.
O sea, ¿que te sientes maravillosa y estás encantada de haberte conocido porque cuando, y aun opinando que es una una bazofia, un mal texto está recibiendo el apoyo mayoritario tú no te enojas por ello y decides callar? Que la vida me libre de semejantes seres, porque son los mismos que, con los mismos argumentos, callan ante la injusticia, ante la crueldad y ante la barbarie. Son los mismos que, capaces de linchar al condenado por asesinar a uno de los suyos, se mantienen al margen, calladitos, sin que se les note, como desapercibidos, cuando a la víctima no la conocen. Y no me vengas con eso de que he sacado las cosas de contexto; no me vengas con que con qué derecho opino sobre ti. Porque esos son precisamente los argumentos que aduce siempre el miserable.
Si no se me censura; si nadie me tapa la boca; si no se me expulsa de aquí, por respeto a mi oficio, a esta página y a quienes publican en ella con honestidad, seguiré expresando mi verdad. Y cuando tenga que decir, y además me encuentre con ganas de hacerlo, que un texto es malísimo, impresentable o vergonzoso, lo diré. No serán tus artimañas, ni las de nadie que utilice otras parecidas a las tuyas, las que me van a hacer callar. Faltaría más.
Y para esto, ni yo ni nadie, necesita sentirse el rey de nada; solamente precisa del nivel moral, del ético, y del conocimiento y del respeto hacia sí mismo y hacia lo que hace, suficientes para haberse convertido en persona.





Maqroll
Mira, Damarys, los comentarios que una persona hace dicen mucho de cómo interpreta un texto; y si analizamos cómo lo interpreta, nos acercamos a conocer distintivos propios de su carácter y en general de su persona. Tú, con tus comentarios, estás diciendo mucho de ti. Y continúas no entendiendo nada. Parece incluso que te has olvidado de que fuiste tú la autora de “Entre gustos y colores no han escrito los autores”; y que fuiste tú quien decidió expresar tus ideas en forma de artículo, es decir, públicamente en Falsaria. En tu artículo insinúas que me escondo tras un alias; dices claramente lo mal que te han parecido los comentarios que algunos hemos vertido sobre el cuento que ocupa ese primer puesto del ranking. Y lo haces con un artículo en el que pretendes dar lecciones morales a los que nos limitamos a expresar nuestra opinión, aunque sea negativa, sobre un cuento. Dices también sentirte decepcionada, nos culpas de tus decisiones, insinúas querer irte de Falsaria por nuestra actitud. Y también dices una sarta de tonterías sobre lo buenas que son algunas personas, tan lindas y buenas, que no comprendes nuestros comentarios; aún peor, me acusas de intentar destruir a esas personas tan buenas. A todo esto ya respondo con mi artículo, no lo voy a repetir. Pero tú sí te repites con los comentarios que me diriges, en los que vuelves a cometer los mismos errores; en los que vuelves a intentar chantajear emocionalmente al lector, y también en esta ocasión te pasas de la raya: “El día de mañana no me gustaría que alguien como usted le diga a mi hija (que es autista y diabetica) que es inferior a los demás, de hecho hasta la han rechazado en los preescolares por esa condición sin darle oportunidad de NADA”. ¿Cómo te atreves? ¿Cómo eres capaz de utilizar a tu propia hija para intentar tener razón? De dónde coño deduces que yo fuera a decirle algo parecido a tu hija. Qué coño tengo yo que ver con el trato que tu hija haya recibido. ¿Me conoces de algo?. No, no me conoces, ni siquiera a través de lo que escribo, porque no sabes interpretar, no tienes ni puta idea de lo que significa la acción lectora; vamos, que no sabes leer. Yo te informo: soy adiestrador de perros de asistencia para personas con minusvalías psíquicas, y en este terreno, especializado precisamente en autismo. Trabajo para una asociación que aporta perros adiestrados a las familias que lo solicitan. Y los entregan absolutamente gratis; por lo que los que trabajamos allí, también lo hacemos sin percibir remuneración económica alguna; a todos nos alcanza y satisface plenamente comprobar la mejoría de estos niños (autistas) y la tranquilidad que supone para sus familias contar con la ayuda que les damos (repito que gratuitamente). Soy auxiliar técnico en terapia regresiva, una terapia encaminada por supuesto a ayudar a las personas para que vivan mejor y más felices, más libres. Soy osteópata estructural, visceral y especializado en sacrocraneal; otra disciplina médica que busca solucionar las disfunciones del paciente, de aliviar el dolor. Y no voy a permitirte que vuelvas a lanzar injurias sobre mí, que vuelvas a calificar mis intenciones. He sentido vergüenza ajena al leer tus comentarios; puedo perdonar la ignorancia y la incultura, pero no perdono las consecuencias de ambas.
No vuelvas a dirigir hacia mí tus mediocres intentos de chantaje. Siento lástima de las personas que te rodean, porque sé que es a ellas a las que más facilmente chantajeas y maltratas (el chantaje emocional, te repito, es una forma de maltrato). Y esto no es una adivinanza, ni una opinión, es lo que ocurre en el 100% de los casos. Hazte curar, y olvídame.
Angeles Lopez Molaguero
Hola. Soy nueva en esta red. Me he registrado con mi nombre completo, así que no creo necesario repetirlo para presentarme. He venido directamente a tu perfil, lo confieso, por una recomendación de una buena amiga. Aunque a veces no lo haga para no caer en la rutina, me gusta empezar las cosas por el principio, por tanto, al llegar a tu perfil, he leído lo primero que he encontrado, que es este artículo. Cuando se escriben artículos como este que son réplica de lo que otro ha hecho o dicho, creo que es fundamental, para comprender bien qué sucede o ha sucedido, leer tanto la réplica como lo que ha dado lugar a ella, y de esto es de lo que quiero hablarte. He encontrado uno de los dos artículos que mencionas en tu escrito, concretamente “Hoy que ya no importa”, pero no he conseguido encontrar el otro: “Entre gustos y colores no han escrito los autores”, ni al autor o autora de este. Tampoco he encontrado el comentario tuyo al artículo “Hoy que ya no importa”. Para evitar la posibilidad de que te marees explicándome el funcionamiento de la página, te diré que los he buscado de varias formas: a través del buscador por autor y general, y en las dos secciones que dices que es posible que esté. Lo que te pido y agradecería mucho es que, si puedes, me facilites es un enlace al artículo “Entre gustos y colores no han escrito los autores” y el comentario que has hecho al otro artículo: “Hoy que ya no importa”. Si no deseas hacerlo en público, puedes hacerlo por privado en Facebook, estoy allí con mi nombre y apellidos completos.
Podía haberte consultado a través del correo electrónico o Facebook, ya que tú, amablemente y con tanta valentía, nos ofreces en tu texto tu dirección, pero he preferido hacerlo por aquí porque, sin tu permiso expreso para mí concretamente, me parece una invasión de tu intimidad y, en cambio, soy consciente de que aquí, aunque es un espacio público, puedo expresarme con libertad para exponerte mi problema, siempre y cuando lo haga dentro de los límites que marca el respeto.
Tengo contacto habitual con personas con discapacidad, y me ha gustado especialmente y me alegra saber que eres respetuoso con ellas, para mí no es lo mismo decir “personas minusválidas psíquicas” que “personas con minusvalías psíquicas”, es todo un detalle.
Ni que decir tiene porque salta a la vista, pero lo digo porque es una cuestión de pura justicia, que tu dominio del lenguaje es magnífico.
Mis disculpas por extensión de mi consulta, me queda mucho que aprender para ser concisa y no quisiera dar lugar a equívocos
Que tengas un buen día. Un saludo.
Angeles Lopez Molaguero
Buenas. El correo me avisa que has respondido a esto pero no sale aquí. Saludos
Maqroll
Hola, Ángeles. Creo que te respondí al correo que enviaste de manera privada. En cualquier caso, te decía que yo tampoco he encontrado el artículo al que hago referencia. Puede ser que su autora lo haya retirado.
Saludos.
Angeles Lopez Molaguero
Ya lo he encontrado, crei que no se podía responder de manera privada por aquí. Muchas gracias y disculpa las molestias. Saludos.
Angeles Lopez Molaguero
Ja, ja, ja… ya me he dado cuenta como se puede hablar en privado 🙂
Nalleba
Estoy intrigada de saber como era el artículo, para que llegué a ser tan ofensivo y le dediques todo un artículo.
Un saludo.
Maqroll
Hola, Nalleba. Yo no encuentro el artículo, pero parece que Ángeles sí lo ha encontrado. Si he publicado un artículo es porque Damarys, en lugar de hacer un comentario, decidió escribir un artículo en el que se permitía ciertas cosas que yo no le permito a nadie; de ahí que yo también respondiera con otro artículo. Y que no permita ciertas cosas no quiere decir que me ofendan; a estas alturas ya nada me ofende; el orgullo, y el mal nombrado “amor propio”, son asuntos que no padezco. Mi amor propio está en lo que vale y dice mi palabra; en lo que realizo cada día en el ámbito profesional, familiar o social; y en lo que valga o signifique mi amistad. Y este amor propio mío es el conjunto de valores y principios éticos que rigen mi conducta; junto a mis ideas de amor, amistad, justicia y prójimo.
He visitado tu blog. Me gusta.
Saludos
Angeles Lopez Molaguero
Disculpa Maqroll, creo que ha habido un malentendido, tal vez porque no me expliqué bien, cuando dije que lo había encontrado, me refería a que había encontrado la respuesta privada a la que haces referencia cuando dices, más arriba de estas líneas y como respuesta a mi comentario a tu texto: “Hola, Ángeles. Creo que te respondí al correo que enviaste de manera privada”. El artículo de Damarys, por desgracia, no he podido encontrarlo. Saludos.
El-Moli
Estoy tratando de evaluar tu personalidad, hummm…
Me cuesta porque no poseo lo avales que me califiquen, pero tengo formada mi opinión.
Maqroll
Muy interesante; y en cuanto a los avales que te califiquen, no te preocupes; puedes exponer tu opinión sin esos avales y sin temor alguno; para mí será eso, una opinión, y no un diagnóstico. Así que adelante…
Saludos.
El-Moli
He leído “El atraco”, es un relato formidable, escrito de manera excelente, con muy buen desarrollo y un final espectacular.
Te felicito por ese logro, veo que tienes mucha calidad como escritor. Te seguiré leyendo.
Saludos.
Maqroll
Me alegra que te haya gustado. Pero sigue en pie eso de analizarme a través de mis escritos ¿de acuerdo? Saludos.
Maqroll
Muy interesante; y en cuanto a los avales que te califiquen, no te preocupes; puedes exponer tu opinión sin esos avales y sin temor alguno; para mí será eso, una opinión, y no un diagnóstico. Así que adelante…
Saludos.
juanico
Buenas,
he llegado aquí porque Maqroll me ha indicado un error en uno de mis textos. Me ha interesado saber qué escribe alguien que detecta este tipo de detalles y me he encontrado con esta réplica, la cual me ha dejado con las ganas de leer el artículo al que hace mención. En fin, sólo quería decir que si es de agradecer un comentario favorable, mucho más lo es que alguien te ayude a mejorar lo que haces, siempre que sea desde el respeto. Pensaba que esto formaba parte de la comunidad de Falsaria, y por eso me gusta tanto esta red. Y por respeto a la comunidad, hay que perseguir los errores de bulto, ¡especialmente los “hortográficos”!
Al margen de lo anterior, tienes un estilo interesante y estaré pendiente de lo que escribas.
Un saludo.
Jesus-Vera
Seamos sinceros. ¿Para que publicamos en esta red? Supongo que algunos para aprender a escribir, otros para recibir palmaditas en la espalda, otros seguramente tan solo para mostrar lo bien que escriben. Yo lo hago para aprender. Cualquier critica constructiva será bienvenida por mi. ¡Si precisamente vine a Falsaria para eso! Las criticas constructivas son las que nos hacen mejorar siempre que ese sea nuestro afán, pero si lo que queríamos eran palmaditas en la espalda… entonces quizás deberíamos tan solo mostrar nuestros textos a los amigos ¿No? Un saludo para todos.
lorni
¡Ayyyy, Maqroll, Maqroll, Maqroll…! ¡Qué huela dejan tus pasos…!,jajajajajaja. ¡Genio y figura! El mejor escritor de relatos que he conocido.
Un placer “seguir siguiéndote”
Un abrazo