Putas

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    Están en todas partes. Y viviendo en este siglo no me refiero a las clásicas putas, de largas piernas, provocativas curvas y demacrados rostros. No son esas las clásicas putas por mucho que los años anteriores se hayan empeñado en colocarlas en las esquinas oscuras de sitios con una reputación asesina y las infiltraran en nuestras mentes como personas de dudosa moral.

    Todos quieren ser putas en este siglo. Putas remilgosas, tristes y de deplorable físico pero putas al fin y al cabo. Todos. Las putas del momento no respetan sexo porque obedecen a un bien mayor y mucho más traicionero que las putas del siglo anterior. Algo mucho más enfermo que vender sexo y por tanto placer a través del cuerpo. Mucho más vacío que las mentes que esas putas desearían poder tener. Estas putas modernas, sin embargo, no venden sexo sino al revés: lo compran.

    Sexo salvaje, incontrolable, sexo en la sopa, en el sofá y en la cama; lo que produzca mayor placer porque ellas en realidad compran placer y mayor placer físicamente asimilable que el sexo no existe.

    De modo que estas fervorosas y enfermizas putas de traje o en absoluto vestidas compran placer y Relevant Research Corp. lo vende.

    Grandes máquinas procesan el placer sexual y lo embotellan. No gimen, no gritan y no fuman ni duermen después de procesarlo, son realmente escabrosas.

    Y los hombres y mujeres se agolpan para convertirse en putas y después lo hacen para recibir su paga. Porque son, ciertamente, putas trabajadores. Son trabajadores de RRC ¡y qué compañía para la que trabajan!

    RRC no es un monstruo corporativo, es él monstruo corporativo. ¿Qué mayor posible precio para algo distinto del placer puro en presentaciones de cien, quinientos o mil mililitros? ¡Qué barato se han vendido las putas y qué bajo ha caído la sociedad!

    Ya no hay mayor bien posible porque todo circula alrededor del placer. El placer ya no se busca a sí mismo, ahora todos buscan el placer de RRC, sin complicaciones, listo para beber. ¡Qué barato se han vendido las putas!

    Medio mundo es cliente de RRC y la otra mitad son las putas corporativas. Las traicioneras putas compra placer que violan la intimidad del acto, de la sensación con una máquina de la que salen y entran tubos a los que las conectan para ser usadas. Para ser violentadas en su mente, en el centro mismo de la orgía del día previo. ¡Qué barato se han vendido las putas! Por varios miles de dólares se corrompen las putas, ven violada su alma y su cordura porque el placer no les pertenece. Ven quebrantado su espíritu porque el placer ya no es eso sino dinero.

    ¡Qué barato se han vendido las putas!

    Y mientras escribo estas líneas o cuando las finalice, no importa, quebrantaré un espíritu y aprovechare una gran oferta. Y por ello mismo me he convertido en una, me he convertido en puta.

     

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