Sobrevivo sin escribir

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    No fue una sabia decisión, ni reflexiva… fue ágil. Apenas un minuto duró el pensamiento cierto de que no vendría Ava Gadner; me perdería el matrimonio de Ayor Jargueran y Tieu Lenn; no viajaría con Gilda en el yate de su Aga Khan; Golda Meir y yo no compartiríamos sofá ni acuerdos; ¿Cómo podría Veruskha prestarme su rouge nude?; Viviría sin la mirada de Gregory Peck, condenada a nunca cruzarme con Gary, el hombre de mi vida, ni disputaría a Justine ese escenario que era “… la ciudad que nos usaba como su flora - precipitando en nosotros conflictos que eran de ella y que nosotros erróneamente creíamos que eran nuestros: ¡querida Alejandría!”.

    Además, imposible, por incompatibilidad mis votos de monja con la subversión política, con el reporterismo social o las misiones. Tampoco servía para puta, demasiado tiempo de pie; ni mi carácter iba de recibir órdenes… Lo que peor llevaría: vivir sin putear a mis semejantes con la soberbia de Escarlata… Crujió mi alma en llanto sintiendo todas esas ausencias y ¡chas! la decisión llegó rápida, todos estarían conmigo, todo saldría de mi cabeza.

    Encuentro fácil la escritura novelada de historias dirigidas por técnicas ya hechas, aplicando gráficos de secuencialidad exitosa con métodos profesionales ya reconocidos y conocimientos aprendidos con oficio. También resulta un placer inmenso el sentimiento compartido con los protagonistas elaborados en largos tratamientos, coherentes y completos. Todo interruptus.

    Mayor placer la novela eterna, la inacabada que se hace estricta con las esperanzas siempre exigentes, perfeccionistas de un protagonismo suicida en los triunfos, los fracasos, las victorias, las pérdidas… un caer para levantarse luego; siempre. La angustia que desborda; el amor que lo inunda todo y lo arrasa. Sentarse, a veces, junto a un sabio del campo o a un hombre bueno, a alguien temeroso de dios o a ése tan moderado que modera todo en la vida, a fuerza de no vivir. O todos a la vez durante las fiestas de un pueblo o en el ingreso hospitalario de una hermana.

    Se necesita voluntad, valor, pasión por el reto. Y una especial facilidad para la fabulación generosa, alimentada desde la actividad de una médium. Todo eso me regaló la naturaleza, ha bastado con que yo fuese una persona agradecida desde mi nacimiento sin asustarme de la mirada de la niña que… “a veces ve muertos”. Más trabajoso, que escribir, se me hace vivir la novela sin vacaciones ni festivos. Pero puesto que no me resigno a lo cotidiano de lo vano, no tengo alternativa. Mi vida es una novela, una buena, muy buena novela al decir del público que me transita. Con la dificultad, incuestionable de las horas solas que matizan la continuidad del éxito editorial, tan necesarias.

    Apenas me queda tiempo para escribir ficción.

    Nunca, nunca, he dicho nunca, jamás me he arrepentido. Mi vida transcurre entre emociones fuertes, sin apenas valles de descanso; reto a mis oponentes que me levantan batallas en perfidias; mimo y protejo a mis hijas, nacidas de otros padres, humilladas por sus hombres, las acompaño hasta dique seco y seguro para ver, desde lejos, cómo se hunden o renacen; llevo la pasión a la vida de mis enamorados, haciendo desgraciados a todos, después de seducirles con máscaras de lujuria y cánticos de mujer buena. Mantengo la tensión que da energía, la luz que dan los focos del lector omnipresente que resulta amante de la narradora omnisciente… con la taquilla vendida y la portada en las primeras páginas mediáticas. Con la certeza de que el final será inesperado.

    … Y fumarse un puro viendo a José Tomás decirle al toro: -¡Ven aquí, torito negro!… sin duda fruto de una posesión diabólica, ya que aborrezco el tabaco desde que veía muertos.

    Comentarios

    1. volivar

      11 junio, 2012

      Shu: que admirable posición la tuya ante la vida, ante los acontecimientos a nuestro rededor. Te felicito por expresasrlos tan atinadamente. Mi voto.
      Volivar

    2. oscardacunha

      11 junio, 2012

      Da para mucha reflexión tu texto. Ese “au bout du soffle” rebelde con causa me gusta, me seduce. Te hago de pareja con James Dean, pero no le aceptes una vuelta en su 550 Spyder. Es miope, aunque también ve muertos.
      Un abrazo.

    3. oscardacunha

      11 junio, 2012

      Dos comentarios, tres corazones. ¡Lo que me imaginaba! James Dean.

    4. chiara

      12 junio, 2012

      Me ha encantado esa parte en que mencionas a la gente del cine pero también en la que te muestras tal y como eres no importa que digan ;)

    5. Richard

      26 junio, 2012

      ¡Amor, pasión, locura.!
      Excelente.
      Muchas gracias.

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