Sin que ella lo supiera, la vida misma la había ido guiando hasta que un buen día se convirtió en una acróbata digna de aplauso. En sus espectáculos no había una multitud aplaudiendo cada uno de sus movimientos, e incluso muchas veces tuvo que actuar con una gran sonrisa en el rostro sin que a nadie le importara las penas de su corazón.
Aún así, a diario arriesgaba sin fallar su vida en peligrosas suertes, porque no tenía otra opción si quería robarle a la vida un poco más de tiempo.

VIMON
Lo mismo nos pasa a todos. Un abrazo y mi voto.
Jacaranda.Dorantes
¡Mil gracias, VIMON!
volivar
PJ Dorantes Ham: veo, amiga, que estás por primera vez en esta red; por lo tanto, de doy la bienvenida; creo que tus escritos los leemos con gran gusto, pues, al parecer, tienes cómo hacernos pasar ratos muy felicez.
Felicidades
Volivar
Mi voto
Jacaranda.Dorantes
Gracias, volivar. Se agradece de corazón la bienvenida a Falsaria. Estaré por aquí a menudo.