Con asco y repudio veo un hombre
cuando mis ropas se pierden en el suelo
y sin compasiones ni miramientos
me cuestiona ese espejo,
imponente, judicial y pulido,
que demanda razones de fuego
por los pecados escupidos sobre la piel…
Ese hombre soy yo,
me odio con fiereza por serlo…
Veo un lienzo sucio y profanado
sobre mis carnes, despojos humanos,
que albergan trazas de adefesios
que me tocaron con sus dedos putrefactos…
Y corre un río ensangrentado
por mis mejillas apenadas
hasta vertirse en mis sucias manos
que huelen a ortiga, a veneno,
a desidia!
Yo me ofrendé a esos holocaustos,
soy un niño ultrajado
por sus propias acciones…
Arden mis entrañas en el reflejo
con las brasas de mi pretérito…
Me muerdo la conciencia con rechazo
hacia esa imágen de mi ser maldito…
Que en el limbo se fundan mis pesares
y el Hades venga pronto por mis restos
!porque desde ayer estoy muerto!
Que me castigue el cielo por abandonarme!
Soy como un clavel marchitado
por huir voluntariamente del sol bendito…
Ay! me ensucié hasta el alma
por complacer demonios y esperpentos…
Castigadme, ángeles del azul recto
porque yo vendí mi cuerpo…
A. Postrero
Julio de 2012


VIMON
!Que poema tan duro! Pero esta bien hecho. Saludos y mi voto.
Alejandro Postrero
Vimon, le agradezco mucho su comentario… Ciertamente es algo duro, pero suelo escribir de ese modo… Saludos!
SALAMANDRA
Alejandro: Pa ra ser un ppeta apocrifo escribe muy bien su poema me embragó de un sentimiento ambivalente de un ser atormentado pero que espera la redención bravo amigo bien escrito.
Ana Martinez
alejandro…. me envolvió la densidad de cada palabra…. saludos y mi voto!