Un click permanente

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    Hace no mucho tiempo en una época no tan lejana, Aaron un chico de 12 años se encontraba frente al ordenador en donde solía pasar sus 11 horas restantes del día, simulando estar ante un mundo surreal tras la pantalla, manejándose a través de redes sociales y diversos foros con distintos motes y nombres. Aaron desde muy pequeño había sido fanático de los ordenadores, encerrándose en su teclado sin tener algún amigo. Con el paso del tiempo, los años fueron transcurriendo y el muchacho seguía enfrascado en su mundo virtual, mientras sus padres se preocupaban ante aquella situación, siendo usualmente ignorados por Aaron.
    En su cumpleaños número 16 se encontraba chateando con Charlotte, una vieja amiga proveniente de México, con la cual hablaba constantemente. En aquella celebración se convocó a la familia completa de Aaron, con gran alegría y ánimo la numerosa familia se reunió sin embargo el muchacho los miró de reojo y siguió conversando vía web con Charlotte, los padres del chico quedaron abatidos ante tal hecho.
    2 años después Aaron regresaba de su primer día de Universidad, pensando acerca que iba a hacer en la red al llegar a su destino. No obstante al arribar encontró la puerta del apartamento abierta y en el suelo del recinto yacían sus padres desangrados, el muchacho corrió rápidamente para ver el estado de los mismos, su padre ya había muerto y su madre se encontraba en su último aliento.
    - - Madre, ¿Qué pasó?.
    - - Unos..la-ladrones.. se me-tieron y se lle-varon todo y…
    La madre de Aaron comenzó a toser, mientras miraba fijamente a su hijo.
    - - Nunca te rindas hi-jo, si..gue adelante. Dijo muriendo al instante.
    El chico vio como el apartamento había sido robado y sus padres estaban muertos bajo aquel altercado, no había nada ahora en su vida y no podía hacer nada, empezándose a sentir culpable ante los hechos cometidos pues nunca había apreciado a su familia.
    Pasaron algunos meses desde el suceso, Aaron se conectaba a la red por primera vez en todo ése tiempo, hablándole a Charlotte de los hechos y de su decisión con respecto a los ordenadores, no volvería a conectarse ni manejar uno, nunca más.
    Aaron dejó la Universidad y comenzó a trabajar en un abasto del vecindario. Aquel día regresó del trabajo al caer el sol y llamó el elevador del edificio, abordándolo junto a una chica de cabello castaño.
    - Buenas tardes, ¿Qué tal?
    - Buenas, bien, ¿Usted?
    La chica miró al rostro de Aaron con curiosidad y sonrió.
    - - Que fallecieran tus padres no fue tu culpa.
    El muchacho se quedó perplejo y paralizado ante el comentario.
    - Eres bueno en lo que haces y lo sabes, las redes son otro mundo para ti…
    - - ¿Quién eres?
    - - Una extraña más, sólo te pido por la memoria de tus padres que no te rindas, sigue adelante, llámame cuando estés listo. La chica sonrió por última vez y le entregó una tarjeta mientras salía del elevador.
    Aaron no podía creer lo que estaba escrito en la tarjeta.
    0478-451-68-89
    Charlotte Michaels.
    Vicepresidenta de Redes de Microsoft.

    Fotografía: Daniel Klíe.

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