El Libro de las Condenas: Samsara
Contenido
Cronología-.
Cap-0: La Cueva de la Blanca Pena.
Cap-1 La torre del Cielo Hurtado.
Cap-2 Sueños que trascienden el origen.
Cap-??▼ notas del autor▼
Cap-??▼Sobre el Libro de las condenas▼
Cronología
Para el año 2217 de la era cristiana el calendario fue sustituido por el año 00 la era de las Ánimas producto del hallazgo científico más importante desde el inicio de la historia humana.
El mundo al inicio del año 000 se ha convertido en un lugar irreal e inconcebible ante los siglos anteriores.
En la época del obscurantismo allá muchos siglos atrás; la teoría metafísica cristiana sostenía que el mundo era regido por un ser divino y el mundo en el que vivíamos era su creación. Ángeles con el nombre de Dominaciones determinaban los eventos del universo a voluntad divina, y creaban las leyes dinámicas y físicas para hacerlos posibles. Ángeles con el nombre de Potestades custodiaban y guardaban que dichas leyes jamás fueran alteradas.
Para el año 2120 los seres humanos lograron ver por primera vez una Potestad.
Lejos de ser un contacto de carácter espiritual y divino, y aun peor de tipo religioso (en un tiempo donde las religiones en su mayoría habían sido reducidas a mitología) dicho experimento sería el primer contacto con lo que luego se denominaría como “Ánima Regionum”/”El reino de las Almas”.
“Aria” como se lo llamaría posteriormente era la estructura más básica del mundo, y era aquella que regulaba a modo de potestad las leyes Dinámicas y físicas del mundo; Fue descubierta por primera vez cuando se incluyó el elemento humano en los experimentos sobre la estructura del mundo. Originalmente el propósito del experimento era lograr un viaje en el tiempo; El cual resultó en un fracaso en materia de desplazamiento temporal, sin embargo subproducto de este intento el humano usado en él experimento fue conciente por primera vez de la existencia del “Aria”.
Para 2133 los recursos naturales en general entraban a su fase final de consumo, producto de la sobrepoblación y la falta de medidas ambientales que se respeten.
En el año 2134 se descartó completamente la investigación de viaje en el tiempo, y se aceptó la existencia de algo existente detrás del telón de su experimento original.
Para 2139 se formuló la teoría del “Aria” en base a los constantes resultados que confirmaban su existencia. Y en 2140 se hizo público su descubrimiento.
Aparentemente la única manifestación física de esta dimensión era la conciencia humana o animal, que pese a físicamente ser nada más que impulsos eléctricos y reacciones químicas en un cerebro, dichas reacciones estaban pre-determinadas en este Plano Aethereo y respondían a una conciencia viva en esta dimensión. Dicho de otro modo los seres humanos y algunos animales eran algo similar a un puente que vinculaba nuestro mundo material, con esta dimensión paralela oculta al mundo en general.
En el año 2157 se declaró esto como la prueba absoluta de la existencia del Alma Humana y se bautizaría en este punto esta dimensión Aetherea como “Anima Regionum”/”Aria”.
El mundo para 2162 ya no podía sustentarse de la naturaleza y se volvió dependiente de la tecnología para subsistir. Durante los años siguientes el mundo entero puso su esperanza en el desarrollo científico enfocado hacia la generación y recuperación de recursos naturales; La investigación sobre el “Reino de Ánimas” pasó a un segundo plano.
En el año 2170 y con bastante polémica se aprobó la experimentación sobre esta dimensión mediante el uso de humanos vivos como puentes, al probarse irreversible la recuperación de los ecosistemas; El nombre del proyecto fue “VIRTUE” nombre inspirado en los ángeles encargados de acercar al hombre con Dios.
En solo un año en 2171 se demostró posible la intervención sobre la materia y las leyes físicas mediante la manipulación a través de seres vivos en el “Aria”
En 2181 se dieron los primeros resultados importantes con la creación de la isla ilusoria “Elisea”. La isla, invisible desde naves aéreas o satélites era únicamente accesible desde América del Sur y las Costas Asiáticas a nivel de la línea ecuatorial vía marítima, Desafiando toda lógica o ley física vigente.
Los sujetos de pruebas terminan muertos o dementes, información que no se hace pública jamás.
Para 2196 ya existen continentes ilusorios en todo el mundo, las leyes físicas han sido reescritas. El mundo vuelve a ser sustentable únicamente abandonando las viejas tecnologías y revirtiendo el estilo de vida a uno más austero y más simple.
Para 2198 el conocimiento acumulado del proyecto VIRTUE se organiza en ciencias prácticas, Las denominadas “Ciencias del Ánima” como la Meta-Física (bajo el nombre de Dogmática), la Meta-Biología (bajo el nombre de Quimerismo) y la Meta-Química (bajo el nombre de Alquimia), dichas ciencias se abren al público y nacen escuelas dedicadas a su enseñanza.
En 2200 con la llegada del nuevo siglo se anuncia la culminación del Proyecto “VIRTUE”, dejando el planeta con un aproximado del doble de su área habitable original. Simultáneamente se Anuncia el inicio de varios nuevos proyectos bajo el nombre Conjunto de “POTESTAD”. Los más polémicos, la inmortalidad de los seres humanos y la creación de almas de origen artificial.
Para el año 2217 de la era cristiana el calendario fue sustituido por el año 000 la era de las Ánimas para celebrar el éxito del proyecto # 12 del Conjunto “POTESTAD”, la creación de Almas de origen Artificial.
En el año 003 inesperadamente a nivel del meridiano de Greenwich y la línea ecuatorial aparece una nueva isla ilusoria donde el tiempo se ha detenido en una eterna noche.
A partir del año 005 extraños sucesos comienzan a ocurrir en todo el planeta real.
… en el año 12 ocurre el primer encuentro con una deidad …
Y en el año 045 comienza nuestra historia…
Recuerdo mi vida como el ligero suspiro en los delicados cabellos de mi amada.
Breve como un parpadeo, pero largo como un rio.
No tengo tantos recuerdos como otros, pero sin embargo puedo decir que he vivido mucho.
¿Cuantos podrían decir que recuerdan el momento en que nacieron?
¿Cuántos podrían hurgar en sus memorias, abrir sus recuerdos y mirar su pasado limpiamente?
¿Si pudieran nacer de nuevo serian acaso una nueva persona?
¿Perdería su alma la esencia de su ser?
¿Mi identidad traspasaría las barreras y renacería conmigo?
¿De qué misterios seria testigo una y otra vez?
¿Por cuánto tiempo se repetiría este ciclo?
Certeramente ese fue mi caso
No tengo tantos recuerdos como otros, y sin embargo puedo decir que he vivido mucho.
¿De qué depende mí yo?
¿De la máscara que me cubre del mundo?
¿De los ojos que me observan siniestros?
¿De los conceptos que mi conciencia defiende?
¿De las huellas pisadas en él tiempo?
¿De la memoria colectiva de mí existencia?
Es cierto que no recuerdo tanto como todos los otros, y pese a ello puedo afirmar que he vivido más que ellos; pues he vivido mil pasados, y en mi presente descontado los mil futuros que he abandonado.
Ahora en mi trono y último lecho los recuerdo todos.
Más hubo un tiempo cuando nacido de las tinieblas
Inocente y feliz viví una vida de agridulce tormento
y Cuan negro fue el sueño hasta el despertar
Y cuan dulce y amargo seria el camino hasta la extinción
Surgió en ese punto mi último deseo, el de ver una vez más el mundo, en el que viví
La Condena de Samsara
Cap-0: La Cueva de la Blanca Pena
Despierta mi mente y no sé quién soy.
Como nube espesa el sueño se disipa de mi conciencia y me veo en el negro más obscuro, casi tan obscuro como el ténebre abismo del que acabo de salir.
Recuerdo tanto como nada y la nada es lo que forma mis recuerdos.
Un vacío absoluto en este negro profundo en el que me hallo sumido.
La neblina de mi mente se disipa un poco más y oigo respiraciones a mis costados, tan tenues como el murmullo del viento sobre el prado.
Un sonido leve pero constante, no más fuerte que una imagen de una voz en la mente. Y sin embargo aquel ruido me inquieta y poco a poco me lleva consigo a ver el sitio donde me hallo.
Mis manos aun no sienten, no sé por qué, pero sé que aunque pudieran no podría moverlas. Como insecto en una telaraña estoy atrapado a merced de mi suerte, y vaya que mi suerte en realidad parece reírse de mí en su ausencia.
La neblina ya se ha disipado y recupero inmediatamente el sentido de la vista, negro era lo que veía antes de ver, y aún más negra es la escena que se graba en mi mente ahora que puedo distinguir entre las sombras.
Al igual que mí muchos otros cuelgan de los muros, jadeando en sus voces, incapaces de conciliar el sueño.
Mi mente aun no asimila todo lo que ve y oye, pero aun así coincidimos ambos en un pensamiento
-Debo salir de aquí-
Mi respiración me delata, y la persona directamente a mi lado se sorprende al escucharme, y gime como en risas el poco aire que le llega.
Ignorante a mi entorno no encuentro forma de reaccionar y simplemente guardo silencio.
-Deberías estar muerto-
Susurró la voz a mi lado.
Mas sorprendido por su voz que por su mensaje no pude evitar caer en cuenta del abismo del que acababa de despertar, y que en realidad, bien podría haber estado muerto.
-No sé si deba o no-
-…-
-pero estoy aquí-
Fue mi respuesta.
La persona solo guardo silencio.
*espera*
El silencio era aterrador, mas aterrador que cualquier criatura que podría haber a la luz, e incluso más aterradora que cualquier tortura.
*espera*
El silencio era incertidumbre absoluta, un desconocimiento completo, que en medio de esas voces jadeantes formaba el temor eterno a las quimeras que nuestra imaginación podría crear.
*EsPeRa*
Varios gritos desesperados sonaron en algún lugar de la sala, una vez más mostrándome mi incapacidad a reaccionar ante tal situación.
Presa de la desesperación furtivas lágrimas escapaban mi cuerpo tembloroso, y caían lenta y continuamente en el enmohecido suelo de tierra
-Zeil- susurro la persona a mi lado.
Al no obtener reacción de nadie más en la cercanía entendí pues que ese era mi nombre.
Aun entre sollozos logre articular mis palabras
-no sé qué sucede aquí-
Respondí con sinceridad.
-Ya veo-
-…-
- te han quitado la memoria.-
Mencionó sin sorpresa.
El silencio nuevamente se apoderó del recinto
No tenía nada que decir, el frio de la cueva era enorme y congelaba mis intentos por articular palabra alguna.
Las voces no cesaban de atormentarme, y la persona a mi lado no parecía tener fuerzas para seguir hablando.
El frio llegaba de mano con el sueño, más el dolor como punzante veneno se negaba a otorgarme el don de alivio.
Condenado a no poder dormir en tan gélido lugar mi mente comenzaba a divagar, libre entre tal espanto.
Perdí la noción del tiempo…
Y con ella mi conciencia comenzó a perderse otra vez…
Recordé entonces como brisa en noche helada una delicada voz y una frase…
Hay veces
En las que no sé si gritar al cielo
Pues donde mi alma reside
No hay sino una eterna noche
Las palabras, que flotando ligeras e intangibles parecían resonar en mis oídos; en ese instante representaban todo aquello que sentía.
Una nueva sensación me devolvió de mis delusiones.
Los pesados objetos que sostenían mis extremidades se aflojaron y súbitamente me vi azotado contra el húmedo y frio suelo de la caverna.
Parecía no ser el único, pues varios golpes secos acompañaron, sin embargo no me detuve a darles importancia. Mis piernas me dolían, mis brazos me fallaban, y a duras penas si lograba llenar de aire mis pulmones, el golpe me había aturdido, y tuve que luchar por un momento por mantener viva la conciencia.
*puedo sentir dolor*
La persona a mi lado parecía estar en mejor estado que yo, pues no tardó demasiado en recostarse a tomar aliento.
Me dedique un momento a verla, mientras reunía toda mi voluntad para moverme. Era claramente el cuerpo de una mujer joven, la obscuridad me impedía apreciar más halla de siluetas pero podía afirmar sin duda alguna que se trataba de una muchacha.
Súbitamente un nuevo ruido invadió la sala; varios golpeteos fuertes, rápidos y crecientes evidenciaban que algo nuevo se acercaba, los cuerpos no parecían inmutarse.
El ruido se repetía en mis oídos, no sabía que era; en mi espalda sentía las vibraciones y sin embargo me hallaba indefenso ante lo que quiera que eso fuese
-AAAHHHHH!!!!-
Grito alguien en la profundidad.
No había forma de saber de qué se trataba, no en mi estado.
Las lágrimas de desesperación volvieron a brotar de mis ojos; yo, incapaz de controlarlas trate de disimularlas enterrando mi cara en la tierra.
La joven pareció darse cuenta de mi estado pues lentamente se arrastró hacia mí y se sentó a mi lado.
…
Otro prolongado silencio se impuso en medio del recinto.
Lentamente la anestesia del sueño que encadenaba con pesados grilletes mis movimientos finalmente comenzó a aflojarse; mis brazos como perezosas raíces lograron extenderse sobre el piso y mis lentas piernas no tardaron en tratar de reponerse el mismo paso que el resto de mi cuerpo. De forma torpe logre incorporar mi maltratado cuerpo.
-¿qué tal ha sido tu sueño?-. Preguntó la joven a mi lado, quien parecía ya menos cansada tras ser liberada del muro.
Hice un esfuerzo por traer imágenes a mi mente, sin embargo una jaqueca terminaría por impedirme seguir intentando.
*vacío*
-Es extraño, no logro recordar nada- dije, una vez que hubo terminado el dolor de cabeza.
La silueta de la joven se había erguido sentada cerca a mi, aun en semejante obscuridad podía notar que me observaba.
-En verdad…-.
-…has perdido la memoria- menciono casi en un susurro.
La joven se había quedado quieta observando el piso fijamente. Y aunque no podía ver nada en esta obscuridad podía escuchar sus sollozos, mi declaración la había puesto absolutamente triste.
-Finalmente somos los dos-.
-Rea…-, dijo mientras súbitamente extendía su mano hacia mí.
Con algo de esfuerzo logre devolver el gesto levantando mi pesada mano hacia ella.
Otro prolongado silencio se colocó frente a nosotros, los únicos ruidos eran los silenciosos jadeos de los demás habitantes de la cueva. La joven se esforzó por recobrar su compostura y finalmente deje de escuchar sus sollozos.
-..-
-¿Que es este lugar?- logré preguntar al fin cuando parecía haberse calmado.
Rea pareció suspirar un poco, como tomando aire
-no podría responder a esa pregunta- me respondió. Algo extrañado volteé la vista hacia ella.
-¿algún motivo en particular?-
Ella esbozo una mueca, similar a una sonrisa.
-Tampoco puedo recordarlo-
Un fuerte Ruido, nos sacó de nuestra plática, seguido de un terrible grito. Una potente luz invadió el recinto, cegándonos casi instantáneamente. Un golpeteo constante comenzó a escucharse en lo cercano y estaba cada vez más escalofriantemente cerca.
*viene por mi*
El golpeteo incesante era acompañado de muchos ruidos y escalofriantes gritos por doquier. Las vociferaciones de muchas personas llegaban a mis oídos, maldiciendo, suplicando, callando.
*viene por mi*
El mismo murmullo de pasos que había escuchado antes del grito ahora se acercaba hacia nosotros. Rea súbitamente agarro mi mano y me haló hacia ella
-hagas lo que hagas, no les hagas saber que acabas de despertar- me susurro rea al oído.
*¡Vienen por mí!*
-no recuerdo haber dormido en primer lugar- respondí bastante nervioso.
No pude articular más palabras, el súbito silencio y la notable presencia de una enorme sombra a contraluz me impidió seguir hablando. Sin darme cuenta un grupo de seres se hallaban rodeándonos a mí y al resto de personas de esa sala.
La luz impedía que pudiera ver el rostro de todos ellos, pero sin duda pude determinar que eran hombres iguales a rea y a mí.
Sus atuendos eran blancos como la cegadora luz que me impedía ver sus rostros, y sus manos ahora que agarraban mis manos y cuello eran frías como el hielo, sus dedos delgados como hueso y su fuerza brutal y agresiva.
Mis pensamientos no duraron mucho más, una de las figuras decidió acercárseme lentamente.
Volteé a ver a Rea, sin embargo estaba siendo examinada por los demás sujetos.
*estoy solo*
Como pude volteé nuevamente al rostro de semejante huésped, desgraciadamente el sujeto logro adivinar mis intenciones de ver su identidad y súbitamente me cortó con un objeto delgado y brillante en el reverso de mi mano izquierda.
El dolor y la desesperación de perder nuevamente la conciencia me invadieron, y con leves lágrimas fui sintiendo nuevamente el peso de ese profundo abismo del cual no había salido sino hasta hace poco. Los pesados grilletes suprimían toda mi voluntad y la encadenaban a un fondo insondable
El peso de la atmósfera reposaba sobre mi frágil cuerpo, y lenta e involuntariamente fui cayendo nuevamente al negro absoluto.
…
Hay veces
En las que no sé si gritar al cielo
Pues donde mi alma reside
No hay sino una eterna noche.
Esas palabras resonaron nuevamente en mi mente conforme volvía a mis sentidos. Nuevamente me hallaba sumido es una obscuridad profunda, rodeado de la pesadez del sueño y a merced de tantos otros agentes que hubieran sido realmente problemáticos el momento de levantarme.
Me hallaba en un nuevo cuarto, por mucho distinto a los de los demás. Numerosas máquinas que parpadeaban tenuemente rodeaban el lugar en el que me encontraba
Mis ojos no lograban acostumbrarse a la luz del todo, pareciera que fuera la primera vez que un elemento semejante hubiese llegado a ellos; Siendo honesto conmigo mismo, era la primera vez que un elemento semejante llegaba a mi memoria.
La luz era fría, débil y enfermizamente limpia, inundaba inclementemente todos los espacios y mostraba todo cuanto hubiera en el cuarto, sin embargo los colores que devolvieran los objetos serian fríos, grises y apagados.
Un nuevo dolor, un nuevo corte, sentí nuevamente algún veneno distinto al anterior de manos de la criatura a mi lado, fue ese momento entonces que repare en notar que me hallaba enteramente rodeado.
En un reflejo por la sorpresa intenté alejarme de ellos. Frenéticamente halé mi mano, más inmediatamente fui sorprendido nuevamente por la impotencia; Reconocí pues el efecto del sedante que me habían suministrado dolorosamente un par de segundos detrás.
*me tienen*
Uno de ellos finalmente dio un paso al frente y me dirigió la palabra.
-¿siente mareo?- preguntó fríamente con una voz seca y ronca.
Aun somnoliento por la anestesia me tomó algunos momentos ordenar los estímulos que sentía ese momento. Cuando mi conciencia pasó por mi estómago comencé verdaderamente a sentir ganas de vomitar.
Logré sobreponerme rápidamente a la desagradable sensación, y el hombre pareció estar satisfecho.
-¿siente calor?- me pregunto otro sarcásticamente.
El momento en que el hombre hubo formulado la pregunta fui atacado por una fuerte fiebre; tan rápido como llegó ocupo todo mi cuerpo, dificultándome la tarea de respirar. Al igual que con el mareo la fiebre cesó el momento en que desee que parara.
-Reacción favorable- musitó uno de ellos. Los demás hombres parecieron tomar nota del hecho con sus delgadas manos.
*Que me han hecho??*
Llegado un momento la luz arrojo un poco de claridad sobre sus rostros; en verdad parecían contentos, si alguien pudiera alegrarse con semejante espectáculo.
-Conténtate humano, tu sueño esta por volverse realidad-
Me suministraron nuevamente otro corte, casi tan doloroso como el anterior, el veneno invadió mi cuerpo, abriéndose paso con mi sangre e inundando hasta la más recóndita partícula de mí ser.
A partir de ese punto no sabría realmente decir que hicieron conmigo, puesto que volví a estar atrapado por las pesadas y gélidas aguas narcóticas. Algunos instantes un nuevo dolor punzante aparecía en alguna parte de mi cuerpo, mostrándome una vez más mi incapacidad para reaccionar. Postrado en un lecho inmovilizado únicamente sintiendo los dolorosos cortes en todas partes de mi cuerpo.
Ese momento una delicada flor blanca pareció materializarse frente a mis ojos.
El sueño terminó por vencerme…
*negro*
*negro*
*negro*
*negro*
…
…
…
-Aaaghhh-
Un cálido líquido sobre mis labios me hizo volver en mí.
No entendía que era, pero la sustancia parecía reconfortante.
El líquido, aunque seco en sabor era decididamente refrescante, se diluía por mi garganta e iba reviviendo cada miembro a su paso adentro; ya algo menos nervioso logre enfocar mi visión para poder reconocer mejor las borrosas siluetas, figuras varias que previamente hallaba irreconocibles.
-Parece que se dieron gusto examinándote- Rea dijo, pasándome otro poco de esa extraña bebida.
Aun mareado, me sentí supremamente agradecido del gesto, y alargué la mano para recibir otro poco; En esta ocasión logre percibir mejor el contenido del vaso y fui sorprendido por una extraña y viscosa substancia de color rojo tinte.
*no me sorprendería que fuera un trozo de carne diluida* pensé para mis adentros.
Rea pareció notar mi repulsión por la substancia y me animó a beber otro poco. Haciendo acopio de toda mi fuerza de voluntad y confiando ciegamente me serví otra porción.
La viscosa substancia no era tan mala después de todo, no podría decir que me agradase, sin embargo era altamente gratificante, y se diluía conforme pasaba adentro.
-Gracias- alcance a decir al beberme el último sorbo de la vasija que me pasó.
Le devolví el contenedor y luego me retraje en un rincón. Esta pausa fue claramente un error, pues al dejar descansar a mi mente volvieron a mí todas las imágenes del día anterior.
Mi cuerpo colgado de una extraña muralla, el inmenso frio y el húmedo suelo; los aterradores gemidos y gritos, y sobre todo aquel misterioso grupo de hombres de blanco.
Mi cuerpo tembló, todo aquello que había pasado llegó al punto de abrumarme completamente, y antes de eso… nada.
*Donde estoy*
*Quien soy*
*que es este lugar*
*quienes son estas gentes*
*porque *
El desconcierto debió expresarse visiblemente en mi rostro pues rea no tardo en golpearme levemente la cabeza e incitarme a comer otra sustancia extraña.
Similar a la anterior una fibrosa y a la vez viscosa substancia se hallaba en un cuenco que Rea mantenía.
Prefiriendo el explorar el contenido de ese cuenco antes que volver a pensar en lo que había pasado acepte franca y fácilmente.
Con mis manos aun temblorosas bebí el contenido y devolví el plato.
Rea pareció reír un poco al verme terminar.
-en verdad has perdido la memoria- mencionó, borrando levemente su sonrisa también.
-¿y que te hace confirmarlo?- pregunte algo intrigado.
-de haber sido aún Zeil jamás habrías comido eso-. Acto seguido Rea pareció decaer un poco con mi respuesta. *debe extrañar a mi anterior yo* pensé.
-Zeil es mi nombre entonces- alcancé a decir, simplemente para confirmarle nuevamente mi condición.
Rea recogió apresuradamente todos los recipientes y me dio la espalda
-Zeil no es tu nombre, pero antes de perder la memoria querías ser llamado así-.
*me agrada ese nombre* pensé
-tiene sentido-
Rea permaneció volteada.
Aproveche ese momento para observar un poco a mi alrededor.
El lugar en que me encontraba era decididamente un espacio abierto, una fuerte corriente de viento circulaba por mi cabeza, el murmullo de lo que parecía un riachuelo rondaba mis oídos en varias direcciones, las enfermizamente blancas paredes del recinto se hallaban medianamente destruidas y notablemente deterioradas.
Numerosos insectos habían hecho sus hogares entre lo que parecían escombros y restos de algún tipo de tronco vagamente iluminado por un extraño brillo que despedían las paredes.
La escena era notablemente deprimente a la vista, sin embargo lo verdaderamente espeluznante se hallaba no en tierra sino arriba en el cielo. No era realmente el hecho que hubiese algo peculiar en el que asustase, todo lo contrario, la ausencia absoluta de cualquier elemento lo volvía en un objeto abominable y abandonado. Un cielo sin luna, nubes estrellas o astros de ningún tipo. El frio rodeaba el recinto y una delicada neblina rozaba el rocoso piso que lastimaba nuestros pies al caminar
*Ciego*
El solo ver semejante aberración me obligó a desviar la mirada.
*es como si me arrancara la vista de mis ojos*
-… que … es este lugar…- exclame casi sin voz.
-es el lugar de los encuentros- respondió rea sin despegar su mirada de ese aberrante cielo.
*otra frase que me resulta familiar*
-¿Algo que mi anterior yo dijo?-
Rea esbozo una sonrisa melancólica.
-definitivamente algo que repetías una y otra vez-
-“En este lugar todo se encuentra, y todo se conoce”
-
-en realidad no sé qué es este lugar, ni me agrada en lo absoluto- continuó
-una vez cada cierto tiempo nos encierran en esa gélida cueva y nos inspeccionan como a insectos-
Al decir esto pude ver como un escalofrío recorrió sus brazos. Sintiéndome ajeno a la situación omití este hecho.
-las cosas empeoran cuando alguien cae dormido en esa cueva-.
*hagas lo que hagas no les hagas saber que acabas de despertar*. Estas palabras volvieron inmediatamente a mi memoria.
-que me ocurriría si lo supieran-.
Rea palideció notablemente.
-probablemente te matarían luego de abrirte las entrañas-Dijo, sin inmutarse. La sola idea basto para provocarme nauseas, sin embargo logre reponerme y continué preguntando.
-¿cómo saben que los disecan?-
-No lo hacemos-
-simplemente sabemos que cuando alguien duerme en esa cueva se lo llevan a las salas blancas y no vuelve a salir nunca más-
Con estas últimas palabras un silencio se prolongó entre nosotros.
*tengo que salir de aquí* me gritaba mi conciencia. No tenía memorias previas a la cueva pero cada partícula de mi me gritaba a fuerte voz que debía salir.
*salir a donde…* Este segundo pensamiento me tomó fuertemente desprevenido.
¿Había acaso algo más allá de estas obscuras tiniebla?
¿Cómo saberlo?
Un fuerte dolor de cabeza me invadió y me obligo a recogerme en el piso un poco más. Como buscando ayuda volteé a ver a Rea.
Rea luego de un rato de mantener su mirada fija en el cielo cerró sus ojos y bajo la mirada; sacudiendo su cuerpo se levantó de los escombros y se dirigió a mí. Me extendió su mano y dijo:
-Sígueme.-
-que aún tengo mucho que enseñarte, ahora que has vuelto a nacer-
Movido por su calurosa oferta puse un poco más de esfuerzo en mis piernas y lenta, pero progresivamente fui alcanzándole el paso sobreponiéndome a la suprema jaqueca que me había invadido instantes antes.
Cap-1 La torre del Cielo Hurtado
*Es rápida* pensé, y acto seguido cojeando me dispuse a seguirle los talones.
El lugar en el que había pasado mi recuperación salió de mi vista y en no mucho tiempo me encontraba en un sitio notablemente distinto.
Las lisas paredes blancas brillaban ahora con mayor intensidad, y el tipo de piso había cambiado a una fría y lisa roca gris. Parecía que habíamos entrado en un lugar cubierto puesto que también la temperatura parecía aumentar casi al mismo ritmo que las brisas disminuían. A nuestro paso varias personas se encontraban recostadas en los muros, mirando fijamente el piso y el techo.
Ni siquiera se inmutaban en nuestra presencia, ni modificaban su mirada de algún modo. Una que otra nos devolvía la mirada conforme pasábamos pero ninguna de ellas parecía querer dirigirnos la palabra
-¿Qué les pasa?- pregunte, casi en un susurro.
Rea dirigió su mirada a uno de ellos, sin prestar mayor importancia.
-han perdido ya la voluntad de vivir-. Respondió calladamente.-Ninguno de nosotros ha logrado salir jamás y eso ha dejado marca en algunos-
Al oír eso último algo murió en mí, No le di mucha importancia, pues no supe que era, ni nunca tuvo tiempo de crecer en mí en realidad.
-de modo que si hay algo fuera de aquí-. Dije con curiosidad. Rea solo continuó su camino y me respondió.
-no hay modo de saberlo, nadie lo recuerda.-
Continuamos nuestro recorrido por sinuosas galerías que conectaban cada uno a una sala distinta, dentro más y más personas observaban fijamente el piso, sin mayor acción.
Eventualmente los lugares comenzaron a variar nuevamente, una helada brisa ahora hacia presencia en la galería que circulábamos, la cual además del horrendo ambiente parecían aún más tétrica debido a la ausencia absoluta de vida en la gente.
El techo agrietado comenzaba nuevamente a mostrar más y más orificios que permitían nuevamente observar ese lúgubre y eterno negro, y se extendían hasta el extremo del camino.
Finalmente llegamos al final del pasillo y Logramos salir a una enorme y elevada habitación.
El Edificio parecía siempre igual en toda su extensión, las blancas paredes eran la única fuente de luz existente y aunque débiles lograban iluminar una gran cantidad de espacio, extrañamente pese a la ausencia de una fuente de calor todo el lugar parecía mantenerse en un mismo templado y seco frio. Sin embargo esta sala tenía un carácter propio, las escaleras en espiral crecían sinuosas y enroscadas a lo bajo y alto de la enorme estancia, numerosos puentes como en el que Rea y yo nos encontrábamos conectaban las galerías por las que habíamos entrado hacia la enroscada escalinata que atravesaba verticalmente todo el lugar.
Por debajo el reflejo blanco en una superficie de agua imitaba la pálida luz que emitían todos los elementos con leve intermitencia, mientras que en ella diminutos puntos luminosos producto del polvo de la cubierta caían como nevada y desaparecían en contacto con el agua.
-puedes venir aquí si tienes sed- me dijo súbitamente, sin aminorar la marcha.
-es difícil encontrar recipientes para llevártela, pero nunca falta agua en este pequeño lago-
El agua en verdad se veía completamente limpia, pero a su vez gélida como un glaciar parecía congelarme solo con verla
Rea me condujo a través del puente y me obligó a subir las numerosas gradas.
El esfuerzo era sobrecogedor. No era realmente una altura demasiado extendida, sin embargo mi aparente estado físico no ayudaba mucho a la tarea. No era una debilidad, pues notaba que mi cuerpo tenía una salud decente, sin embargo algo que no podía ver ni sentir parecía cubrirme con un monumental peso.
A Rea no parecía importarle en lo absoluto, tiraba de mi hombro como si nuestras vidas dependieran de ello.
*Para un momento*, Gritaban mis pulmones que parecían inhalar oxido por el cansancio que tenían.
-¿no podemos descansar un momento?- supliqué
- No realmente- respondió fríamente mientras seguía halando
Con alegría vi lo que pareció el final de las escaleras, y con ello una ligera luz un poco distinta de la de los muros.
El piso actual era por mucho distinto a la plaza inferior y me animó bastante el súbito cambio de ambiente. El lugar, era en realidad un campo florido cubierto por una bóveda. Los jardines que la adornaban estaban formados por un grupo de extrañas flores amarillas fluorescentes que avivaban por mucho el tétrico estado de la construcción.
Incluso el clima parecía haber aumentado un par de grados en temperatura y la humedad refrescaba mis pulmones suavemente. Las flores se veían por alguna razón extrañamente bellas a la vista y al olfato.
Y a su vez me resultaba extrañamente familiar.
-¡No las toques!- Dijo, Adelantándose a mis intenciones.
Al voltear mi vista hacia mi mano vi que estaba queriendo arrancar un pétalo de una de ellas.
-Si las tocas demasiado caerás dormido-
Acto seguido me señalo una roca blanca en medio del jardín que una forma redondeada y lisa, con dos extraños orificios, la forma ligera y ovalada desembocaba en pequeñas piedras blancas con forma de…
*dientes*
Mi sangré se heló instantáneamente, al tiempo que un profundo pánico recorrió todas las venas de mi cuerpo.
Retrocedí instintivamente.
*Un cráneo*
Rea tomó mi mano temblorosa y me alejó lentamente del campo florido.
-Usualmente toma semanas antes que alguien muera en este lugar- hablaba Rea en voz baja.
-Lo normal es que la gente se vuelva adicta a este campo y se olvide de alimentarse, y entonces simplemente ya no despiertan.-
-¿adicta?- pregunte algo confundido.
-ya te lo dije, estas flores inducen el sueño. En realidad si alguien duerme en este campo sus sueños son profundos y por tanto vividos.- Rea se acercó y rosó con su mano una.
-Son muchos los que prefieren vivir en sus mundos de sueños antes que aquí- La flor que había tocado derramo unas pequeñas gotas de líquido, asumí pues que aquello era lo que la gente bebía.
No me pareció tan extraño una vez que lo hubo explicado, este sitio tan deprimente podía trastornar a cualquiera, una droga tan conveniente podía ser fácilmente abusada, incluso yo me vi ligeramente tentado por instante ahora que lo consideraba.
-La comida está en el siguiente cuarto- dijo, señalando un vano en el muro cruzando el jardín.
El momento que lo mencionó mi estómago pareció reaccionar con su voz y a reclamarme por alimento, al parecer lo que Rea me había dado anteriormente no era del todo suficiente. Preferí no torturarme más con distracciones y me levante para seguirle el paso.
En un momento habíamos llegado a un lugar completamente nuevo y enorme, parecía un coliseo monumental labrado en piedra rústicamente por cuyos muros crecían numerosas raíces rojas y carnosas a todo lo largo y ancho del recinto. En las Ramas algunas flores blancas trepaban en lianas purpuras como enredaderas hasta el techo, donde en lugar de la tradicional piedra blanca brillante únicamente había un árbol gigantesco que brillaba con tenue e intermitente luz.
Rea de forma experta se metió en la maleza de raíces y lianas y se abrió paso hasta el tronco de un árbol más cercano.
En toda la extensión que rodeaba la base del árbol una densa jungla se había formado, dejando apenas visible la monumental planta residente del centro de la torre. Algunos animales del tamaño de zorros corrían libremente por entre la maleza mientras perseguían algún ser diminuto que corría de forma veloz y espontánea.
-¿Que son esos animales?, aquellos que parecen lobos y lagartos- pregunté curioso, y algo preocupado.
-Se llaman Karano. O Canes del Tirano- respondió mecánicamente. Mientras continuaba avanzando.
-Son básicamente inofensivos cuando están solos, pero son terriblemente agresivos cuando aparece el Tirano-
*¿Tirano?* pensé más confundido que antes.
-Es una especie de León gigante, de abundante pelaje y piel escamosa. Sus ojos recuerdan a una serpiente-
Una especie de paranoia nueva había nacido en mí con esa frase.
-Viene a comer una vez al día, el momento en que lo haga tendremos que salir corriendo-
Fácil para ella era decirme todo esto cuando ágil como una liebre Rea no padecía ningún problema en poder correr por todo este lugar. Me habría gustado poder correr con tanta facilidad, pero mis piernas aun cansadas por las gradas torpemente tropezaban con la intrincada maleza del suelo, y me encontré en más de una ocasión abrazando la tierra a mis pies. Rea por su parte disfrutaba alegremente cada uno de mis errores mientras llegaba al centro del árbol.
No parecía que mi cuerpo sufriera de mal estado físico o falta de salud, sin embargo el simple hecho de caminar se me tornaba dificultoso y pesado por alguna razón.
La vegetación más pesada parecía en posesión de vida propia pues se movía libremente abriéndonos el camino en buena medida al tiempo que se cerraba voluntariamente a nuestras espaldas. Y como quisiera decir lo mismo del piso, donde lastimosamente todo elemento del paisaje parecía ponerse de acuerdo para hacerme tropezar torpemente al igual que las serpenteantes lianas de las ramas que no pretendían moverse de su enmarañado estado. Lo peor de todo era la poca iluminación proveniente únicamente de las flores blancas de algunos de los árboles que le daba un toque un poco macabro al conjunto, compuesto únicamente por tonos de gris, café, rojo y morado.
Los sitios obscuros eran muchos, y constantemente veía en ellos a los canes del tirano observándome fijamente favoreciendo únicamente a mi paranoia del lugar. Tenían un rostro aterrador, y una apariencia siniestra pero sinceramente nada me asustaba tanto como la idea de volver a ver esos hombres de blanco
-Vamos que ya deberías estar de este lado- Decía conforme comenzaba a trepar el tronco rojo de otro enorme árbol.
El tronco tampoco me parecía muy amigable a la vista, sus retorcidas ramas y raíces parecían brazos que abrían de tomarme por sorpresa en cualquier momento. A mi alrededor solo el murmullo de pasos y animales era lo único que me quedaba.
*apresúrate* me dije a mi mismo.
-si no te apuras terminaras como fertilizante de plantas-. Dijo una vez trepado un buen tramo.
El preciso instante en que Rea termino de hablar algo fibroso rozo mi espalda, cerca de mi hombro. Una presión enorme había invadido todos mis nervios.
*No podía reaccionar*
Mi cuerpo se hallaba paralizado ante la desconocida sensación. No tenía idea de que se encontraba a mis espaldas; Unas enormes garras ejercían presión contra mí. El objeto desconocido comenzó a sacudir lentamente el hombro que había atrapado, mientras yo parecía incapaz de mover un solo centímetro de mí cuerpo.
*Corre*
Fue en lo único en lo que pensaba
*¡¡Corre!!*
Inmediatamente forcé toda la energía que me quedaba a mis piernas y emprendí veloz huida. La pesadez que me encadenaba se liberó súbitamente. No me importaba siquiera regresar a ver, únicamente pensaba en alcanzar un lugar seguro.
Tropecé varias veces en el camino y pasé empujando tanta vegetación como se me cruzara.
Rea me miraba con sorpresa en su rostro, se hallaba aun en medio trayecto de subida, perdió el equilibrio y cayó sobre un colchón de raíces y hojas.
Abrí rápidamente todas las lianas que me estorbaban y me abrí paso hacia donde Rea estaba.
Algo ocurría con ella, parecía que estaba temblando boca abajo. Su voz parecía ahogada y cortada, un poco jadeante, casi parecía que se estaba llorando, o tosiendo. Volteé apresuradamente su cuerpo y entonces…
Rea estaba casi sin aliento tras haberse reído descaradamente durante un buen tiempo. Se sujetó de mi hombro y luego continúo riéndose.
*esto es extraño* pensé.
*la garra* recordó mi memoria.
Volteé inmediatamente a ver que era semejante criatura la que me había atrapado allá atrás.
Para mi sorpresa, alivio, y bochorno un adulto con aspecto de viejo me miraba silencioso con una expresión de sorpresa en su rostro. En su mano una rama similar a una mano le ayudaba a mantenerse de pie en la irregularidad del terreno.
Aparentemente mi reacción había sido tan exagerada que Rea no pudo evitar burlarse y el anciano en asombrarse. Me limité entonces únicamente a mirar el piso y recogerme en un rincón para ocultar mi abochornado rostro.
Pasaron algunos minutos hasta que el silencio volvió a incomodarnos a todos; Entonces Rea extendió su mano para ayudarme a levantarme y me llevó hacia el anciano que hace unos pocos instantes se había recuperado de la sorpresa de mi reacción.
El hombre no era tan longevo como su aspecto sugería, su cuerpo poseía una musculatura bastante decente, y su postura recta y definida mostraba aun signos de vitalidad, sin embargo el blanco pálido de su piel sumado a numerosas heridas arrugas y cortes le agregaban muchos años a su imagen total.
-Lamento la sorpresa Kai, Zeil ha perdido su memoria-dijo Rea, interrumpiendo mis pensamientos.
El hombre viejo se mantuvo pensativo un tiempo. Me dirigió una mirada y me inspeccionó un tiempo
-ya veo- respondió. Acto seguido el hombre se dirigió a mí.
-Mi nombre es Cairai- mencionó.- No es mi verdadero nombre, pero es aquel por el que todos me conocen-. Dijo, al tiempo que me extendía la mano
-en realidad lo llaman el soñador- interrumpió Rea.
*soñador*
-a que se debe ese sobrenombre- pregunté un poco curioso.
El hombre de nombre Kai pareció encogerse un poco el momento en que Rea lo llamo soñador, al parecer no le agrada mucho ese apodo.
Rea, perceptiva como siempre notó nuestra incomodidad y nuevamente intervino en el dialogo.
-El pasatiempo de Kai es escuchar los sueños de otros- Dijo.
Rea continúo caminando por detrás de Cairai
-la verdad no es mala idea, dado lo poco que hay que hacer en este lugar a diario- dijo, mientras se alejaba un poco del hombre y de mí.
-No sé de él pero yo ya tengo suficiente con buscar comida en ese árbol-
Luego Se volteó a mí y se detuvo a mirarme un tiempo.
-mmh…-
-no servirás, sigues algo cansado- dijo finalmente.
Dicho eso salió trotando y se perdió en la maleza.
-¡Porque no conversas con Kai mientras busco la comida!- me gritó a lo lejos. Antes que yo pudiera asimilar del todo su última acción.
Por un momento me sentí completamente paralizado, incapaz de reaccionar ahora que Rea no estaba presente. Quedando finalmente Kai y yo en un frio, prolongado e incómodo silencio sentados uno al lado del otro.
Por mi parte me mantenía observando el camino que Rea había tomado, como esperando que regresara súbitamente por mí, mientras Kai desastillaba su vara de madera.
Me propuse admirar por un momento el enorme árbol, en el cual según parecía algunas lianas se entrelazaban a modo de redes y permitían trepar fácilmente a algunas partes de él.
*Rea debió haber trepado por alguna de esas.*pensé
Por un momento consideré marcharme pero sabía que tendría un cargo de conciencia por dejar abandonado al hombre con el que Rea me había dejado. Por otro lado tenía un miedo precaucioso a los canes a los cuales podía calificar de todo menos de inofensivos. Volteé a ver a Kai quien parecía continuar ensimismado en su tarea de dar mantenimiento a su bastón, aunque no me agradaba su aspecto en lo absoluto no podía evitar pensar que poseía una presencia serena y asertiva, hasta cierto punto similar a la que poseía Rea. Volviendo a pensarlo más profundamente comencé a pensar que incluso parecía más sereno que la activa joven que me ha estado cuidando hasta este punto.
.
-Ahora somos de pocas palabras- dijo, de la nada.
Sorprendido por el súbito fin de la indiferencia mutua, no pude formular una frase.
-¿Ahora?-.respondí, mecánicamente.
-Asumiendo que Rea no miente, entonces esta seria nuestra primera charla- continuó con toda la tranquilidad del mundo.
-Eras bastante elocuente la verdad-
Sus palabras no me lograban recordar nada en lo absoluto.
-Tú y Rea parecen haberme conocido bastante- Respondí ya algo más interesado.
-Ahora eso es irrelevante, lo mejor será adecuarte a este lugar antes que buscar que recuerdes algo-
*suena lógico* pensé. Sin embargo no pude evitar sentir un vacío por dentro con esa respuesta.
*probablemente mis recuerdos vuelvan solos*
-Con Rea tuvimos que hacer lo mismo, en su momento-.
Esa última frase me dio a entender que Rea en su momento había también perdido su memoria, lo cual de por si me parecía extraño. Sin embargo y algo aliviado constaté que en realidad Kai parecía conocer y entenderme, ya que finalmente alguien parecía estar dispuesto a darme una explicación razonable a este lugar, cosa que Rea en su afán por cuidar de mí no me había dado la oportunidad de preguntar.
-Tú solo pregunta, que yo haré lo posible por contestar- dijo finalmente.
Tome algo de aliento, para ordenar mis pensamientos y entonces hablé.
-¿Dónde estamos?-
Kai exhaló notablemente.
-no nos andamos con rodeos ¿verdad?-dijo, casi con una sonrisa y retomó el aliento.
-desgraciadamente -
-nadie aquí sabe cómo llego ni con qué propósito está aquí- dijo fríamente. -Cuando nos dimos cuenta ya estábamos aquí y no podíamos salir sin importar cuanto lo intentáramos-
-Las personas de este sitio buscan todas mantenerse con vida dadas las duras condiciones, mientras algunas de ellas, como Rea o yo aun buscan como salir de este lugar.- Kai apunto hacia el cielo negro visible desde la base del árbol.
-desgraciadamente este lugar opera de formas extrañas, de formas que no comprendemos del todo. Este cielo sin estrellas, los tormentos que sufrimos en esos lugares tan extraños, las visiones que muchos tienen a causa del hambre o él sueño y además contamos con una principal desventaja.- una vez dicho esto Kai apuntó directamente a mi frente.
*mis memorias*
-definitivamente no recuerdo nada- refuté instintivamente. Kai rio compadecido.
-nadie recuerda la forma en la que entró ni quien era afuera de este lugar, e incluso algunos ya dudan de que exista algo fuera, sin embargo recuerdan todo lo que les ocurre aquí adentro y lo guardan discretamente mientras creen aún en una salida-.
-es por tanto primordial que estés primero seguro de esa posibilidad antes de poder siquiera intentar algo aquí.-
*¿Convencerme que hay algo afuera?*
-¿Y eso cómo es posible?- dije algo confundido.
-si te pregunto qué es el norte podrías explicarme-
-es una dirección- respondí.
-Y cuál es su función-
-La navegación o los viajes en base a mapas-
-Y dime entonces de donde salió esa información-
-no tengo forma de acordarme- me defendí. No sabía a donde iba esto.
-Última pregunta entonces-
-En este mundo donde no existe más sitio que esta torre enterrada y atrapada en una tiniebla absoluta de la cual no conocemos nada más halla que los límites, ¿quién inventaría algo similar a un norte, un mapa? ¿Para poder viajar de donde a dónde?-
Por mi parte callé inmediatamente, Kai tenía toda la razón en su argumento.
-Viste a algunos de esos Karano camino acá seguramente-
-Sí, así fue-
-A que te recuerdan- me interrogaba
-a lobos o a lagartos-
-y si te digiera que en esta torre no hay ni lobos ni lagartos, dime de donde aprenderías semejante información-
*Definitivamente en otro lugar*
-ahora que lo dices de esa manera me parece tonto haber cuestionado por un momento la existencia de un exterior- dije con toda sinceridad.
Otros tantos objetos como estrellas, lunas, mares venían a mi pensamiento confirmando esa lógica, cuando veía ese cielo negro había notado claramente su ausencia.
Kai negó mi declaración con su cabeza.
-No tengo forma de culparte, con el tiempo todos aquí han dudado de una u otra forma si hay algo afuera-
-De los diálogos que recordamos de los encuentros con los homialbis, entendemos que somos meros objetos de prueba para un propósito que aún no conocemos, de modo que debe haber algún campo en el que todo aquello sea aplicable- Kai nuevamente suspiró. Acercó su vara al suelo terroso y se dispuso a dibujar.
-¿homialbis?- pregunté
-Es el nombre que tenemos para los hombres de blanco, quienes son al parecer quienes gestionan esta ridícula prisión.- dicho eso se torno al piso a dibujar.
-De este lugar que habitamos no conocemos mucho tampoco, puesto que actúa perfectamente como un claustro con esas densas tiniebla que la rodea-. Kai trazó un círculo amplio y lo rodeo de otro aún más amplio entrecortado.
-Del interior conocemos 7 pisos a modo de torre invertida, 5 de los cuales se encuentran bajo tierra- Kai procedió a dibujar seis líneas paralelas dividiendo el circulo en 7 partes
-en el piso más profundo es donde los hombres de blanco hacen aparecer comida y vestidura cada cierto tiempo, y es un lugar bastante conflictivo dada la escases de alimentos-.dijo al tiempo que dibujó un tazón en una de las partes del círculo. -También es el lugar donde aparece gente nueva luego de una inspección -
-los dos pisos superiores actúan como dormitorios y habitaciones, y con excepción de su enorme espacio físico no tiene nada mas interesante- y dibujó gente dormida en las dos otras partes.
-el cuarto, está inundado en su mayoría, y usualmente evita que mucha gente suba abajo entre el tercer y quinto piso, dado que hay que bucear un tramo peligroso de camino entre cada uno- y tachó una de las partes
-el quinto es el espacio habitable de los que viven a nivel de tierra y es desde el cual se puede salir al campo abierto, y se puede apreciar el cuarto piso en forma de un lago-. Esta vez el dibujo fue de flechas saliendo del círculo.
-el sexto lo forman los campos de las flores del sueño y donde estamos en el centro la base de este árbol.-
-el séptimo y último piso es una terraza accesible solo desde el árbol que se halla flotando suspendida sobre todo el conjunto. Es donde moran todas las criaturas que bajan a este piso- Kai paró de hablar, creo que espera comprobar si tenía alguna duda.
-Existen aparentemente más pisos tanto arriba como debajo de la torre, sin embargo se hallan bloqueados o son inaccesibles por los peligros que involucran-
-que sabemos del exterior- pregunté apresuradamente.
-Del exterior conocemos únicamente la capilla cercana a la salida norte, que es donde Rea y tu solían dormir-
- Al Este un acantilado. Y al Oeste una pared inescalable de roca-
-el sur aún no se ha investigado, puesto que no hay una salida directa en esa dirección, pero hay algo parecido a un lago cerca de ahí-
-¿que saben de los hombres de blanco?-interrumpí.
-no sabemos qué lugar habitan ni que ruta usan para entrar- suspiró
-eventualmente despertamos en esa cueva siempre colgados ya de esos muros-
-mientras estamos en ese lugar usualmente procuramos mantenernos despiertos-
*rea también lo mencionó* me recordó mi conciencia
-usualmente cuando la gente se duerme en ese lugar no despierta nuevamente-
-asumimos que se los llevan de forma permanente o que por otro lado están muertos.- describió fríamente.
-son bastante raros los casos como el tuyo donde al parecer si logran despertar en ese lapso continúan vivos perdiendo todo recuerdo-
La conversación con Kai continuó durante algún tiempo; Conforme continuábamos ambos coincidimos en que la información posterior comenzaba a carecer de relevancia. Mencionaba algunos detalles de cómo el lugar se conectaba, sin embargo al no conocer esos lugares la información no podía resultar muy útil. Eventualmente la conversación se tornó hacia mí, donde procedí a describir no sin cierto desagrado las experiencias que había vivido hasta este momento; la discusión se volvió bastante fluida y Kai me resultó una persona mucho más fácil de hablar que Rea.
-Los homialbis solo vienen cuando estamos a punto de morir de hambre- dijo
-en esos momentos muchos comienzan incluso a alucinar por inanición, y es únicamente ese momento en el que aparecen-.
En ese momento acudió a mi memoria la escalofriante escena de mi examinación, el momento en que los hombres de blanco me hubieran preguntado si sentía mareo, dolor o fiebre los síntomas mismos parecían manifestarse únicamente accionados por sus preguntas. El simple hecho de recordarlos traía de regreso la sensación de nausea y fiebre lo cual era definitivamente una alucinación pero que a pesar de ello se sentía terriblemente real.
-esas alucinaciones fueron tan reales en su momento- dije, conteniendo mi dolor de cabeza
-Pues supongo que podrás alucinar tu comida y dejarme estos roros para mi disfrute- dijo una voz familiar a nuestras espaldas
Kai y yo nos volteamos simultáneamente, para encontraros de cara con un grupo de extrañas raíces rojas. La chica que las sostenía se notaba bastante cansada y un poco sucia.
Kai no tardo en tomar un par de ellas y agradecer a Rea por el alimento.
-sabes que no se bromea sobre la comida- dijo Kai fingiendo seriedad
-como podría- respondió rea, imitando la misma seriedad de Kai.
Ambos rieron tímidamente.
Con la llegada de Rea terminó nuestra discusión, y nos dedicamos únicamente a hablar de Temas un poco más animados y a comer las extrañas y desabridas raíces que nos había traído Rea.
…
……
…
Pasado un Tiempo de conversación y comida abandonamos el piso de la jungla y regresamos nuevamente al lago central. Mi condición estaba cada vez mejor, y notaba constantemente que cada vez me costaba mucho menos caminar o respirar, aunque siendo honesto estas gradas aun pesaban mucho sobre mis pobres piernas.
Volteé momentáneamente mi rostro por encima del pasamanos, desde la escalera de caracol podía ver como muchas de las personas bebían del agua cristalina del lago y lavaban cosas en ella. El agua era tan cristalina que casi podía ver hasta el fondo del agua, lugar que según Kai conformaba el 4to piso de esta torre enterrada.
Paramos brevemente para recoger un poco de agua, beber, y lavar un poco nuestra ropa, el comportamiento tan aparentemente rutinario y calmo de rea ayudaba mucho a calmar el enorme recuerdo de mi encuentro con los homialbis, razón por la que no pretendía bajo ningún motivo separarme demasiado de ella.
En nuestro recorrido volvimos nuevamente al sitio al que habíamos despertado donde la misteriosa torre era parcialmente visible entre la densa tiniebla obscura que la rodeaba.
-¿Acaso dormiremos aquí?- pregunte, con genuina duda, pero con voz irónica. Rea me miraba un poco extrañada. –dudo mucho que alguien quisiera dormir en este sitio con tanto frio y viento-
-No en realidad, como siempre dormiremos en la capilla.-
*Kai definitivamente mencionó una capilla en el exterior*
Mis ojos buscaron ávidamente en cada rincón visible del conjunto, sin embargo no llegaron a tener éxito en encontrar la supuesta capilla.
-¿en dónde se encuentra?- pregunté tras desistir de encontrarla.
Rea con sonrisa en rostro señalo directamente a la pesada bruma negra que rodeaba el exterior de la torre.
Un pequeño escalofrío me recorrió desde el cuello hasta la punta de mis dedos.
-asumo que tú sabes lo que haces, pero que pasa si yo voy y me pierdo en esa negra neblina-
Rea sujetó mi mano sorpresivamente.
-¿Quieres ver?-
Dicho esto me haló con ella en leve carrera al interior absoluto de la negra bruma.
Mis ojos absolutamente ciegos generaban en mis otros sentidos un pánico enorme por el más mínimo de los estímulos en ellos.
*Quiero volver*
*Antes de caerme*
Sin poder evitar el fuerte agarre de su mano me resigné a sujetar su palma con mi brazo, mientras me arrastraba a la profundidad de ese negro
*Antes de perderme*
*Antes de separarme de Rea*
Corrimos varios minutos en medio de esa pesada penumbra, mi mano concentraba toda mi fuerza en sujetar su brazo mientras mis torpes piernas avanzaban como buenamente podían en medio del rocoso suelo formado únicamente por cascajos sueltos de algún tipo de piedra suelta.
*Quiero volver*
*Antes de perderme*
Una luz blanquecina y enferma era ahora divisible en la profundidad brindándome completamente un poco de alivio.
Con algo de sorpresa y decepción a la vez logre divisar nuevamente la blanca torre enterrada, y el mismo preciso patio que habíamos abandonado antes de entrar en la penumbra.
Rea mostraba también un gesto de sorpresa en su rostro y me volteo a ver ligeramente irritada, al tiempo que soltaba mi mano. Por mi parte no terminaba de entender que había pasado.
-Te dije que iríamos a la capilla, ¿En qué cosa estabas pensando mientras caminábamos?-
Rea me miraba fijamente a los ojos, intimidando interrogantemente mi propia mirada. Había pensado fuertemente en volver, aunque no sabía aun como eso tenia algo que ver con este extraño bucle que acabábamos de presenciar.
Dado un momento el rostro de Rea cambió completamente su expresión, mostrando un gesto de miedo, y genuina preocupación, esta vez agarró aun más fuerte mi mano y corrió frenéticamente hacia el vacío.
-Estaremos en problemas si no nos damos prisa, sígueme a la capilla, y no mires atrás.-
-No pienses te atrevas a voltear, y solo sígueme. Estaremos a salvo en esa capilla-
Con ese súbito cambio de comportamiento mi mente se congeló instantáneamente. Sentía claramente la fuerza que sus manos ejercían en mi brazo, casi al punto de lastimarme y me limitaba a correr tras de ella.
*¿Nos persigue algo?*
*Seguramente nos sigue Algo*
La sola idea de tener algo a espaldas despertó momentáneamente parte de mi capacidad cognitiva.
*¡Debemos ir al refugio!*
Dejé de preocuparme por la obscura bruma y solo corrí con todo lo que tenía con Rea durante varios minutos.
Cap-2 Sueños que trascienden el origen
Mis pulmones inhalaban tanto aire como podían mientras el aire quemaba con frio mis entrañas en su paso por mi cuerpo. Mis piernas exhaustas habían cedido hace ya algunos minutos en el tibio suelo de madera de la Capilla, y mi brazo aun sujetaba levemente la mano de Rea.
El Espacio que conformaba esta capilla era completamente fascinante, y ahora consideraba muy sinceramente que llamarla capilla era un gesto demasiado humilde para lo que este sitio conformaba.
Decenas, Cientos, Casi miles de libreros se extendían de forma radial a partir de un patio central. El conjunto era fuertemente iluminado por un óculo abierto en la bóveda que conformaba la cubierta, con una blanca y gentil luz que me sobrecogía.
No podía en realidad entender el origen de la luminaria, sin embargo no me preocupé en analizarlo, el recinto en realidad me había vuelto conciente de la enorme ansiedad que cargaba desde que me levante en este sombrío y lúgubre lugar y el peso recayó súbitamente en mi conciencia afectando mis fuerzas notablemente.
Al otro lado, atravesando los libreros algo parecido a un Altar se levantaba discreto en un plano elevado. En medio de ese conjunto un pequeño pedestal vacío reposaba bajo la luz.
-Es fascinante- murmure.
-Es una lastima que casi pierdes el derecho de entrada- susurró Rea, mientras se levantaba del piso.
La frase me hizo reaccionar como un resorte y me levante súbitamente del piso.
-A que te refieres con derecho de entrada- pregunte notablemente confundido. Rea por su parte comenzó a caminar por en medio de los libreros. Mientras más libreros miraba muchos mas aparecían detrás, casi como el reflejo de un espejo sobre otro.
-Lamento mucho el susto.- Dijo. –Pero si te dejaba un momento a pensar sobre la bruma puede que no hayas podido entrar aquí jamás- Al tiempo que me extendía la mano para terminar de ponerme de pie.
-¿que tiene que ver lo uno con lo otro?- insistí preguntando.
-talvez seria mejor si no lo supieras por ahora- dijo Rea despreocupada, y dedicándome una gentil sonrisa.
-está bien descansar aquí- dijo Rea, evadiendo completamente mi pregunta.
No me agradaba mucho la idea de quedarme con la duda, sin embargo me hallaba muy cansado para protestar.
Rea me dirigió a través de los pasillos que se unían en el patio al centro de la capilla, el cual parecía ahora mas cercano que cuando me hallaba observando los libreros que lo conformaban.
En este extraño patio alguna vegetación ligera parecía corroer el piso y extenderse a través de él hasta converger con el piso de madera, algunos muebles de lo que parecía ser cuero empolvado asomaban en algunas partes semi-enterrados en un tumulto de libros. Desde este centro los muros de la capilla parecían estar mucho mas cerca y parecían haber muchos menos libreros.
*este sitio opera de formas extrañas* Recordé de lo que Kai me había comentado. Probablemente se refería a este tipo de cosas, o como las plantas en la selva que se movían mientras pasábamos.
-Usa ese- dijo Rea, mientras me señalaba un sillón bastante ocupado por libros.
Procedí a apartar algunos de ellos para abrirme un puesto donde dormir, tarea que me tomó algún tiempo debido a la enorme cantidad de libros puestos en ese sitio, instintivamente los apilaba a los lados sin darles mayor importancia, sin embargo vencido por la curiosidad tome uno de ellos y para echarle una ojeada.
Rea por su parte parecía haberse acomodado en otro sillón un poco alejado del mio, de modo que me recosté en el espacio que había abierto y me dispuse. El libro que sostenía estaba forrado en cuero, y su dorso estaba decorado con diseños florales en lo que parecía algún tipo de hilo plateado. Al abrir el libro, no sin cierta sorpresa encontré en el un sin numero de símbolos que no podía descifrar. Me dispuse a ojear más y más páginas, únicamente para toparme con el mismo resultado en cada una de ellas.
El sueño terminó por vencerme y abandone el libro para dedicarme un momento a dormir.
…
……
…
Anillo # 10: Anima Daimon
NoxHeim
El rostro de Laerie estaba notablemente enrojecido presa de un intenso sentimiento que la llenaba. En situaciones regulares rogaría que fuera producto de alguna escena bochornosa para ella y no, como en este caso, a ojos de ella una de mis mayores metidas de pata.
Días antes, en la ciudad de Amette habíamos conseguido concretar un excelente negocio por intercambio de joyas, y habíamos ganado una buena cantidad de dinero, que yo en la más simple de mis acciones terminé por perder en un mal y desesperado trato.
No hace falta decir que desde ese momento mi compañera de viajes y negocios se negaba a dirigirme la palabra fuera de lo necesario y mantenía un notorio tono rojizo en su pálido rostro cuando me miraba, producto del resentimiento que esta empresa nos había causado.
El paisaje por otro lado, inocente y ajeno a nuestra situación se mostraba tan pacifico como hermoso, el camino ligeramente humedecido por el roció de la mañana se habría paso entre un túmulo de rocas forradas de un pasto que crecía clandestinamente sobre ellas en lo que formaba una isla artificial propiedad de la unión Nigeriana de Estados Africanos.
Me encontraba embelesado en la observación de los planos horizontes de la isla cuando un fuerte dolor floreció en mi cabeza
Mi cerebro grito en respuesta al golpe que acababa de recibir.
-ponme atención mientras te hablo- me repetía Lae luego de haber agredido mi nuca con un libro.
No sé en qué momento había comenzado a devolverme la palabra y no parecía haber ninguna tregua en un tiempo próximo así que pensé que lo mejor sería escucharla por completo.
-Comienzo a pensar que estás maldito- me decía.
No era la primera vez que escuchaba esa expresión. Aunque últimamente la he escuchado mucho más seguido, tampoco pienso que será la última vez que la escuche.
-cada y toda ocasión en la que te luces y consigues un buen trato tienes que apostarlo todo en riesgosos negocios y perderlo.-
*es irritante cuando regaña* pensé.
-teniendo la capacidad de quedarnos con lo seguro e invertir en una mejor carroza o incluso un local fijo en un pueblo-
*completamente irritante*
-¿en qué pensabas al comprar partes de una compañía en el borde de la quiebra?-
-nada en especial- respondí despreocupadamente. Lae continuó su sermón aun más irritada
Pese a haberle respondido eso, en realidad tenia muy en claro mis ideas ese momento. En realidad había dos motivos de fuerza para el trato que había hecho. Nunca esperaba que triunfara, y de hecho rogaba por obtener pérdidas de ello, cosa que Laerie definitivamente no sabía. El problema no era mi naturaleza impulsiva, era sin embargo que no había forma en que ella estuviera de acuerdo en ir conmigo a NoxHeim de otro modo salvo que alguna circunstancia económica nos forzara a ir a esa ciudad, lugar el cual desde hace algunos años se había convertido en mi secreta ambición. De modo que a menos que la necesidad de un desesperado negocio surgiera de una gran pérdida como la que acababa de generar, jamás pondría un pié en esa ciudad, al menos no con ella.
-además de los intereses que podíamos haber cobrado por el viaje…-
Aparentemente Laerie continuaba sermoneándome sobre él dinero.
-…-
*silencio*
El súbito fin del regaño llamó mi atención enormemente
En solo un instante Lae había perdido el hilo de la palabra, y únicamente se dedicaba a observar atentamente al frente.
Adelante, al final del camino un enorme puente se elevaba sigilosamente entre lo que parecía un enorme aviso de negro fondo.
Estábamos a tan solo un día más de distancia de NoxHeim una vez que hubiésemos cruzado, y en cierta forma el puente mismo parecía indicar el cambio.
-escalofriante- dijo Lae
*escalofriante* pensé yo
Hasta antes de llegar a este lugar la fauna y la flora parecía rebozar de naturalidad y vida, los prados aun con el roció del sol gentil de la mañana refrescaban un poco los ánimos de mi irritada compañera.
Sin embargo al otro lado una imagen similarmente artificial parecía querer recibirnos imitando a muecas la sonrisa que el paraje a mis espaldas nos regalaba con tanta naturalidad.
Era un paraje tan similar que parecía haber sido forzado a ser lo más parecido posible sin haberlo sido, y aunque la semejanza era indiscutible este era un asunto que se sentía con la mente y no con los ojos.
Ambos lugares eran unidos por este singular puente de piedra, mínimamente decorado con una calzada de placas negras que recordaban a obsidianas. Según había escuchado el puente existía ya para cuando se descubrió este lugar.
Al otro lado NoxHeim, ciudad del país de la noche perpetua nos esperaba con un eterno misterio que no podía ni palpar.
***
El rostro de Aziel estaba notablemente pálido presa de una intensa impresión que lo había sorprendido, después de todo al haber cruzado el negro puente de piedra no podía evitar desarrollar un súbito cambio de carácter.
Por mi parte, mis antes enrojecidas mejillas ahora mostraban un súbito y pálido blanco y por un momento parecía capaz de olvidar la agitada conversación que había tenido con Aziel, mi compañero de negocios.
Era para mí la primera vez que ponía un pié en una isla ilusoria, lugares que bordeaban lo extraño y lo sobrenatural y en Infinis Nox lo peor de todo; la única y primera Isla no creada por humanos.
Había escuchado con anterioridad de la misteriosa isla ilusoria, cuya única entrada era un islote artificial en la línea ecuatorial y el meridiano de Greenwich en costas africanas, donde no solo las leyes físicas cambiaban súbitamente, sino las personas mismas parecían trastornarse al vivir prolongadamente en ese lugar donde nada tiene ni pies ni cabeza; No podía por tanto evitar tener una fuerte reacción de nerviosismo tras haber llegado completamente a la isla.
Incapaz de contenerme volteé mi mirada hacia el cielo, y pude constatar, como contaban los rumores, que el firmamento era un sublime cielo estrellado como nunca se hubiera visto, una obscuridad profunda era inundada por incontables constelaciones que nunca nadie había visto jamás. Pese a ello la tierra no parecía sumisa en obscuridad alguna, pues hasta el horizonte donde la vista alcanzaba todo estaba tan bien iluminado como si fuese de día sin ninguna fuente de luz aparente.
En este punto no pude evitar tener escalofríos.
Aziel por su parte un poco más fuerte a las impresiones que yo, se logro sobreponer antes, bajó de la carroza y se acercó a un pozo no muy distante. Llegado un punto comenzó a hurgar entre sus cosas.
El lugar era bastante extraño y emanaba una constante impresión de inseguridad, el sitio consistía de un monolito tallado de obsidiana que tenia una escritura en bajo relieve titulada “tributo a la estrella del norte”.
En la piedra negra vagamente se leía en Arahmaten, el silabario nativo de las islas ilusorias tallado con esquicito detalle y decorado con plateadas incrustaciones el siguiente mensaje:
Polaris es el Norte de este mundo sin Sur
Sin Austra ni Vesper por los que el sol aparece
Polaris es guía única de este mundo durmiente
Un pacto con la estrella es necesario
Para no convertirse en un niño extraviado
Paga para ella dulce extraño
Con memorias
Con cortejos
Con tu alma incluso
Si es solicitado
Finalmente sacó de su maleta una daga vieja y oxidada de una artesanal gracia y le dirigió algunas palabras que no alcancé a escuchar; y Finalmente casi de forma ceremoniosa Aziel arrojo la daga y su estuche dentro del pozo mientras miraba fijamente al cielo.
Yo no soy experta en materia de armas, y de hecho jamás negociaría armamento alguno durante mis intercambios, pero no hacía falta ser una experta para notar que la daga que había arrojado bien podría haber valido todo el dinero que habíamos perdido en el intempestivo arrebato de Aziel.
-Ahora podremos volver- me dijo, como intentando explicar sus acciones sin éxito alguno.
-la geografía en una isla ilusoria no es la misma que en un continente material- continuó.
-el único método de navegación en este lugar es la memoria.-
-explícate- exigí.
Aziel con toda la clama del mundo tomo aire
-de dónde venimos un camino conduce a un destino, ni más ni menos-respondió serenamente.
-no importa cuán sinuoso o bifurcado sea si caminas la ruta marcada llegaras a un destino marcado, independiente de si conozcas hacia donde conduce ese camino.-
-desgraciadamente esto no aplica a esta isla; Si yo tomara un camino sin conocer mi destino entonces llegare a un lugar, sin embargo si tomara el mismo camino conociendo mi destino, ya sea por un viaje previo o un mapa, el mismo camino me conduciría a un lugar distinto, sin importar que antes hubiese conducido a otro lugar.-
-por tanto existen únicamente dos formas de navegar en este continente, en las que no se corre peligro de perderse completamente.-
-¿perderse completamente?- Interrumpí.
-como dije, en estas islas uno de los dos únicos métodos método de navegación es la memoria. Si llegara a olvidar el lugar por el que entramos distraído en alguno de nuestros viajes es muy probable que se volviera imposible volver jamás a este lugar.-
Acto seguido Aziel apuntó su mano al firmamento indicando una enorme estrella roja exactamente arriba de nuestra localidad
-por eso existe ese pozo- susurró. -Este sitio esta exactamente por debajo de la estrella del norte que es la única de todas que aparece en ambos cielos-
Vagamente entendí el extraño pacto que se había llevado a cabo.
La daga debió ser un objeto importante para Aziel, uno tan importante que no podría olvidar jamás el lugar en el que reposaba, puesto que si algún momento llegaba a olvidarse de ese sitio, el camino que conduce a él probablemente sea reescrito por una nueva memoria y salir se volvería imposible.
Anillo # 12: Infinis Nox Regionum
*Silencio*
Un arroyo cruzaba ese momento mi memoria, no siento nada, ni soy nada, solo un rio que fluye hasta el mar. Continúo pero calmo, soy nada más que el mero recuerdo de un rio.
*siento frio*
Pronto note que tenía brazos y piernas, no tarde demasiado en sentirme agobiado por el gélido frio que me recordaban a gritos, mi conciencia volvió de nuevo a mi cuerpo jalada por este mar de sensaciones y no tarde mucho en volver a abrir mis ojos.
Otra vez negro. Todo era cubierto por ésta interminable tiniebla oscuras, los antiguos libreros, los gastados y descoloridos muros, la ligera claraboya por la que entraba la luz y por último el rostro que me miraba indeciso.
-buenas noches- dijo rea, sonriendo.
El frio que tanto me pesaba termino de despertar prontamente mi conciencia y en un momento estaba del todo lucido.
-¿has tenido un buen sueño?- pregunto una vez que confirmo que me hallaba bien.
Recordé vagamente algunos fragmentos de las imágenes que aun colgaban cerca de mi conciencia. Mire brevemente mi alrededor y me sentí deprimido.
-comparado con este lugar cualquier sitio en un sueño lo convertirá en un buen sueño-
Rea bajo la mirada al piso.-si, conozco esa sensación-.
-¿qué tipo de lugar era?- pregunto, como tratando de motivarse a sí misma.
Un extenso prado durante un amanecer, un cielo que oscilaba entre morado y celeste, una larga ruta marcada en la tierra. Dos personas que parecían mercaderes.
-he he-.-suena interesante.
Detuve mi relato en ese punto puesto que no lograba recordar mucho más.
-ehh, ¡solo eso en toda la noche?- Rea parecía un poco decepcionada.
-…-
*silencio*
Uno bastante incomodo se plantó como muro entre ambos.
No existía ruido alguno en esta extraña biblioteca pese al incontable número de libreros y otros elementos que continuaban apareciendo mientras los buscaba con la mirada. Cada vez que volteaba a ver un número aún mayor de libreros aparecían de forma natural detrás de los primeros, de modo que jamás llegaba a ver las paredes del fondo claramente. No tenía nada en contra de esta capilla, sin embargo tras recordar los prados cálidos que vi en sueños se veía este momento bastante deprimente.
Finalmente desistí de ver el lugar dado que resultaba un trabajo completamente inútil.
-y dime- dije dirigiéndome a Rea
-¿qué haremos todo el día?-
La pregunta pareció animarla dado que en un momento se había levantado.
-Nuestra prioridad es conseguir comida extra- me decía, conforme levantaba algunas cosas del suelo. Y ponía orden a los libros en el piso.
-Los hombres de blanco solo dan de comer a los que viven en los pisos subterráneos, y estrictamente necesario, lo cual usualmente nunca es suficiente-
Tras escucharla cruzó brevemente mi memoria la tortura que había sufrido a manos de dichas criaturas, logré sin embargo esta vez parar mi mente y controlarme.
-¿no vendrán por nosotros?- pregunte, sinceramente preocupado. Rea me dedico una sonrisa sincera.
-No vendrán en días- respondió con seguridad.
-Saben que no podemos salir y por lo general esperan a que estemos por morir de hambre antes de volver-
-¿Qué podrían querer de nosotros?-
-sinceramente esperaba que tú pudieras responderme a eso-. Me devolvió la mirada y me observó fijamente, como para asegurarme que hablaba en serio.
-lo siento, antes de perder tú memoria solías ser uno de los que más parecía entender de ellos-
Rea puso la misma expresión que la primera vez que hablamos, parecía a veces como si le decepcionara mi yo actual en cierta forma.
-No tiene caso prestarle importancia- dijo recuperándose rápidamente.-
-preparare la comida y las cosas que necesitaremos, mientras puedes descansar otro momento, o buscar algo que hacer.- Dicho eso se dirigió a un pasillo, cercano al altar y se perdió entre el enorme conjunto de libreros.
Habiéndola perdido de vista me dispuse a recostarme nuevamente para calentarme un poco más. Salvo por algunas sabanas o cortinas delgadas no había mucha más ropa que ponerse encima, mi propia ropa parecía algo gastada por el uso y rota en varias partes, únicamente consistía de alguna camisa delgada y un pantalón con bolsillos.
Rebuscando entre los objetos cercanos encontré nuevamente el libro de cuero que el día anterior había desistido de leer. Estaba a punto de arrojarlo con la pila cuando noté algo extraño:
*En la piedra negra vagamente se leía en Arahmaten, el silabario nativo de las islas ilusorias.*
Ese fragmento de mi sueño, referente a ese monolito negro saltó bruscamente con una ligera jaqueca a mi memoria. Pensándolo profundamente me di cuenta de que reconocía los símbolos marcados en el libro, aunque no podía de ninguna forma leerlos de corrido, tal vez es hubiera sido la razón por la que el día de ayer no había logrado entender aunque sea un párrafo del libro, aunque era verdad también que hasta ayer esos mismos símbolos no lograban recordarme absolutamente nada.
Este descubrimiento me emociono bastante, y en un momento me vi embebido en descifrar el contenido. Como Kai había concluido el día anterior, parecía que conservábamos aun algunos conocimientos y destrezas aunque no pudiéramos recordar su origen y esta era una de ellas, y que definitivamente no podían haberse originado en esta torre.
*¡recuerdo esto!*
El Silabario era una herramienta con múltiples propósitos, por un lado permitía a cualquiera aprender sus formas más básicas a modo de consonantes, vocales y silabas en un sistema simple de símbolos del que cualquier lenguaje podía tomar y enseñar. Sin embargo la verdadera dificultad de este sistema radicaba en el uso de las palabras. Los símbolos cuando se encontraban formando sílabas con dos o más de ellos se unían para formar una sola contracción y un solo carácter. Del mismo modo las silabas se unían para generar palabras y estas frases de manera que un solo símbolo fuera usado que en los casos más complejos podía convertirse en un elaborado dibujo. Los textos como el que tenía en mis manos solo admitían la unión hasta silabas y palabras comunes, de manera que pudieran ser leídos. Pero había un propósito que no podía recordar por el cual se volvía absolutamente necesario que una persona pudiese comprimir frases, formulas e ideas enteras en pocos caracteres.
La traducción no fue para anda sencilla al principio, pero con algo de práctica logre recordar cómo se escribían las cosas y mejoraba sorpresivamente rápido mi velocidad de interpretación, aunque no sin esa incesante jaqueca cada vez que recordaba algo.
El libro ponía en su portada:
*Crónicas de los Reinos de la Noche Infinita: Primera Edición*
*escrito por: Zahed Karias*
El libro no era muy pequeño que digamos, sin embargo estaba curiosamente diseñado de modo que a una persona normal le costaría llamarlo un libro. Tras pasar una breve introducción sobre el autor en la cual se describía como un explorador de las nuevas colonias en una extraña tierra, escrita en algunas páginas al inicio, en un punto el libro comenzaba a mostrar divisiones en sus hojas. El libro que más bien parecía una especie de carpeta contenía libros más pequeños con cada uno de los temas que se describían a modo de enciclopedia.
*Métodos de Navegación*
*Criaturas y Especies*
*Deidades*
*Geografía*
Extraje rápidamente el primer libro y me dispuse a leerlo. Antes de comenzar volteé brevemente a mí alrededor. Rea aun no aparecía de regreso, de modo que continué con mi lectura.
*Métodos de Navegación*
*Sobre la noche perpetua:
En más de una ocasión fui sobrecogido por el misterioso cielo de esta isla. Y en más de una ocasión nos ha causado tanta fascinación como miedo. Estos continentes donde la física no se rige por sus normas clásicas, y los encuentros sobrenaturales abundan en el día a día no nos queda más opción que intentar entender de cualquier manera.
El cielo congelado en el tiempo parecía ser indiferente a nuestro paso por la tierra. Numerosas estrellas, muchas más de las que podría recordar aparecían incrementar en torno al halo de luz expedido por una enorme luna. En más de una ocasión se intentó experimentar sobre él mediante bengalas de largo alcance, y naves no tripuladas, sin embargo todo intento resulto infructuoso cuando se demostró imposible y además peligrosa la navegación aérea en ese cielo, no solo por la cualidad obsoleta de nuestra tecnología electrónica sino por lo que pasado algún tiempo llamaríamos la ley de la navegación por memoria.
Las estrellas cambian de lugar mientras caminamos, aunque la luna parece siempre estar estática. esta nunca cambia de estación estando perpetuamente en un cuarto menguante o creciente, no habría forma de saberlo.*
*Sobre la Navegación:
Nuestro último intento en base al uso de un globo aerostático casi termina en una tragedia cuando nuestro piloto de pruebas fue incapaz de volver por sí mismo.
Al intentar adquirir una vista completa del terreno en sus propias palabras le fue imposible reconocer debido a la obscuridad otro lugar fuera del sitio de lanzamiento. Al perder su rumbo fue obligado a navegar a la deriva durante un día y medio hasta aterrizar en algún lugar desconocido. Cuando logramos volver a verlo 5 días después nos explicó que había logrado adquirir un curso guiándose únicamente en el cielo nocturno, y sobrevivido a base de algunas raíces rojas que encontró en el lugar. En un segundo y último intento con el globo aerostático perdimos al piloto en el primer día de vuelo, sus restos y los del globo fueron hallados semanas después en otra expedición, en el cadáver se descubrió un mensaje que marcaba:
“el cielo me ha olvidado, al igual que yo a él. Intenté negar su existencia y él ha negado la mía”. El cuerpo mostraba signos de haberse golpeado la cabeza, de modo que asumimos que su nota era producto de algún tipo de delirio.*
Avancé rápidamente saltándome otros tantos experimentos y viajes en la isla y finalmente pareció llegar a las conclusiones.
*De estas expediciones aprendimos lo siguiente:
1- El Cielo pertenece a la isla ilusoria, no a la tierra: el cielo tiene más estrellas de las visibles y registradas en la tierra, además nunca cambia bajo ninguna circunstancia.
2- El cielo es el único método fiable de navegación al ser el único objeto fijo e inalterable en este mundo, Las estrellas que parecen estar estáticas sobre un lugar en particular parecen ser la única referencia que se puede tener para viajar.
3- En estas islas solo se puede viajar por tierra.-
4- Las personas que olvidan un lugar no pueden volver a él. Esta última… solo la descubrimos al intentar volver a casa…
Estos hechos y circunstancias se explican únicamente bajo la conclusión de que la isla al ser creada naturalmente carece de estructura Meta-Física estable.*
El momento en que comenzó a hablar nuevamente en términos científicos la lectura se me volvió pesada y perdí la mayoría del interés. Originalmente tenía la secreta esperanza que el libro se refiriera a un lugar como este, sin embargo ahora que lo razonaba un poco probablemente estaba pidiendo demasiado.
*Debe haber claramente un propósito en que tengamos estos textos a nuestro alcance*pensé, o por otro el contrario él contenido en ellos no sería del todo útil; lo único que estos libros conseguían era que el lector sintiera un mayor afán por conocer el mundo de afuera.
-no conseguirás nada especialmente oportuno de ellos- dijo una voz a mis espaldas.
Me sorprendió un poco el sigilo con el que rea había caminado a mis espaldas pero en esta ocasión ya no me agarró completamente desprevenido.
-¿Los has leído antes verdad?- pregunté con seriedad. Rea me rodeó y se sentó al frente mío recostándose sobre un pilar.
-Si los he leído, sin embargo ninguno llega a describir completamente nada especialmente útil.- dicho esto se limitó a recoger algunos libros cercanos y a apilarlos junto a ella.
-muchos hablan de ciencia y tecnologías, sin embargo ninguna de ellas parece funcionar del todo en este sitio- decía, conforme continuaba apilando libros. –Paso mi tiempo libre en este sitio buscando alguna respuesta en estos inagotables textos y aunque algunas piezas son algo útiles no todas llegan a proporcionar algo satisfactorio.-
-Por Qué tanto afán con ellos- pregunte curioso. Rea me devolvió la mirada y aunque con voz leve me respondió seriamente
-Cairai piensa y defiende que el objeto de estudio de los homialbis son los sueños, del mismo y disparatado modo yo creo que esta biblioteca tiene un propósito en sí misma y una pista a alguna salida-
-aun así- dijo rea –me sorprende que aun puedas leerlos-.
*eso es algo extraño*
-¿Qué tiene de raro poder leer?- respondí intrigado.
-¿Es ese silabario así de raro?-. Rea bajo la cabeza sin verme directamente.
-Saber Leer, no es el verdadero problema, poder leer si-
-Leíste al respecto justo este momento, una de tus reglas aplica con frialdad implacable en este sitio-
Rea se levantó, me arrebato el libro y me miro con seriedad. Era la primera vez que la veía mirarme con semejante semblante.
-En su momento todos en esa torre hubieron buscado respuestas, conocimientos, una salida, una esperanza, una nueva oportunidad. Existen tantas personas que quisieron salir de aquí inmediatamente y hubo tantas que pudieron entrar fácilmente a esta capilla y leer estos libros con ese propósito-.
-Sin embargo el tiempo pasó y ocupados en la tarea de buscar alimento y protección poco a poco fueron olvidando involuntariamente lo que podía haber afuera, lo que los libros mencionaban sobre el exterior.-
-de todas las leyes extrañas que pueblan los lugares que los libros describen hubo una que resulto tan real y fría que terminó por condenarnos de a poco-
-el momento en que olvidas algo, aunque sea involuntariamente lo habrás perdido completamente-.
*escalofriante* pensé
-…-
-es un proceso involuntario, conforme dejas de hacer algo, es como si el mundo en sí mismo quisiera que lo olvidaras.-
-El momento en que declaras aun de forma involuntaria, “no puedo hacer esto.” Habrás perdido definitivamente toda forma de hacer algo al respecto.-
-uno a uno mis amigos fueron olvidando de a poco las maravillas narradas en los libros, las maravillas retratadas en nuestros sueños, y cuando su corazón olvidó que existía la posibilidad de algo afuera fueron incapaces de leer un libro, y con el tiempo de encontrar esta capilla.-
Rea retomo aire calladamente.
-Es por eso que ayer tuve que asustarte un poco al buscar esta capilla, justamente para que no pudieras formular en tu cabeza que no podías llegar a este sitio, quería ver al menos que tanto podías recordar antes de conocer esta ley, e irónicamente recordaste lo suficiente para aprenderla de nuevo-
Por un momento paso por mi mente el instante en que rea quiso traerme por primera vez, la seriedad con la que me había arrastrado dentro, y su enorme alivio cuando nos vio llegar aquí.
-si puedes leer los libros debe haber alguna esperanza de conocer el afuera, y mientras sigas creyendo eso podrás seguir leyendo- dijo, con toda calma y sinceridad. Dejando tras de si un profundo silencio.
-bueno, se nos hará tarde será mejor ir por la comida-
Cap-??▼ Notas del Autor▼
bueno, en primer lugar le debo una disculpa a todas las personas que hayan leído las versiones anteriores del texto debido al enorme cambio de orden de sucesos que se ha llevado a cabo en esta versión, el cual considero un mal necesario para permitir posteriormente el progreso de la historia. en comparación con las versiones anteriores esta toma una mayor importancia en los eventos de la torre, y pretende estar estructurada de modo que la parte de los sueños, que en definitiva al comienzo de la historia son un elemento secundario se mantengan como tal.
a pesar de todas las modificaciones la historia sigue aun en su parte introductoria, para la cual también pido su paciencia, justificable únicamente bajo la promesa que el momento en que el nudo se revele será un camino de tensión y aventura y juegos psicológicos hasta la conclusión de este fragmento del Libro de las Condenas.
en lo personal tratare de evitar modificaciones enormes como la que acabo de realizar en esta parte lo mas posible asi que mientras dure esta aventura cuiden de mi lo mejor posible.
Cap-??▼ Sobre el Libro de las condenas▼
Quien esta familiarizado con la cronologia colocada al inicio de este libro (la cual tendrá que desaparecer cuando sea oportuno) tendrá una idea basica del mundo en el que la historia se trabaja, supestamente en este universo los seres humanos en el año 12 de la era de ánimas entran en contacto por primera vez con las deidades. El titulo de “El libro de las Condenas” viene justamente de la exploración de estos encuentros, y en cada uno de sus capítulos se describire la historia de una o varias personas que por una u otras razones a lo largo de su vida se ven envueltas en algun tipo de encuentro con una de ellas, alguna introducción a esas historias esta descrita en forma de Cuento corto y aun no desarrollada como historia en lo que se refiere a las Historias de Midas, y Uroboros.
Estoy conciente de que al principio la historia parece no tener mucha relación con el prologo sin embargo esto tiene una razon, la cual es que en lo que es “El libro de las condenas” ninguna de las historias llega a exponer la totalidad del misterio del reino de ánimas sino cada una tiene un roce leve con el gran misterio del Aria.
La razón por la que se comienza con Samsara (palabra referente a la creencias de lejano oriente y asia sobre el ciclo de la resurrección) es que aqui parte la historia que converge con todas las demás, en medio de la misteriosa torre blanca, y las terribles torturas de los homialbis.
att: Zaciel / Zahel

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