El pincel del atardecer apaga los brillos del jardín del palacio. El sapo sale del hueco bajo el árbol y se encamina hacia el pueblo. Baja de dos en dos los peldaños de las escalinatas; se escurre entre las piernas de los guardias; esquiva los mordiscos de un perro curioso; escapa a las garras de un búho; cruza la calle empedrada sorteando carros y caballos y entra a una casa por el agujero de la puerta raída. La joven que lo espera lo besa y el sapo se transforma en príncipe. Un desenfreno de licor y sexo los une hasta el amanecer, cuando el príncipe vuelve a ser sapo y regresa al escondite del jardín.
La joven observa en un espejo cómo su piel se arruga, su nariz se alarga y el cabello se transforma en greñas secas. Se dirige a la cocina para preparar el hechizo que renueva su lozanía. El que vertió en la copa del príncipe durará varias semanas.
© Sergio Cossa 2012

volivar
Sergio Cossa: maravilloso micro, amigo; el sapo ya había logrado que la joven lo besara convirtiéndolo en un príncipe, pero, entregado al licor y al sexo, se confió, y no se cuidó de la traición o celos(vé tú a saber) de la joven… te felicito por este precioso micro.
Mi voto
Volivar
VIMON
Muy divertida versión del viejo cuento, Sergio, felicitaciones y mi voto.
Arcangeldeacero
Buenísimo! Mi voto y mis saludos, como se suele decir por estos lados jajaja
Sergio Cossa
Amigos, gracias por sus comentarios y votos.
Perdón por la demora en responder.
¡Abrazos!