Tu piel entre sábanas blancas

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    Versos que arranco el dejo de un aroma y un roce, liberación prolongada de sensualidad en el pensamiento, poesía que el deseo de un sueño despierto y dormido, que nace de la profunda imaginación, el poeta imagina esa magia inspirado en una mujer que, conoce y sabe que ella es la chispa de una volátil pasión.

    Oh!! SIENTO. “Siento tu hálito y siento que vuelo, extrema emoción que recorre mi sangre, vierte el corazón y el deseo; no te separes que siento el abismo”

    Fervor que nunca pensé que llegara a la morada de mi intimidad; en la sorpresa me tundes, en tu palacio erotico transformaste, nada es de mi existe, solo la mirada de tu deseo; es mi universo.

    Es que Tiemblo como un mozuelo… y noto que tú también, sentí el jadeo palpitante de tu aliento, me intimidas pero me seduce más la seguridad que tienes, me devuelve la fe tu sonrojo, me siento capaz de cobijarte y obezco la orden erotica de tu mirada.

    Serás completamente mía cuando te vea correr envuelta en las sabanas de mi habitación directo al baño y te ocultes y te asomes y me digas… “No tardo”

    Intensa y Jadeante me susurras “te amo”, congelaste mi pensamiento, pero extrañamente mi cuerpo involuntario responde a tu vaivén, “mi sangre fuego, derrite tu piel sobre mi”

    A ratos volteabas tu rostro, muerdes, aprietas los labios, brillantes y húmedos, regresas en ese vaivén desquiciante, líneas excelsas siguen mis ojos que se enredan en tus cuerpo.

    El centro de tu cuerpo hierve, quema… lava candente, humeda que resbala y consagra mi virilidad que se deleita con el pulso de tus contracciones

    “sin noción del tiempo ¿y para que? ¡Sí el momento es eterno!”

    Me baño de lujuria, tu ser me sosiega; tardo en volver en sí, quizá no quiero soltar el aliento del último beso!

    Caminas descalza, de puntitas, el suelo frio ni te inmuta, te agachas sin doblar las rodillas, Delirio, locura… ¡Dios! déjame perecer en esta inmortalidad divina.

    Soy el hombre que convirtió tu cuerpo en un poema de placer, de lujuria; de tu perversa inspiración.

    No dejo de pensar en tu espalda desnuda, en tus contorsiones, en tu suavidad… “si bien ya pasaron horas”, el placer quedo en el aroma de mis prendas, basta cerrar mis ojos, y llega como rayo la estampa de tu rostro… “Mujer, vorágine de placer enloquéceme otra vez”

    “Aunque hoy me dejes, se que en el infierno nos encontraremos, es el único sitio que soporta tanto fuego y tanta lujuria”

    Admiro el lienzo de tu figura ensortijada en el blanco de la sabanas… estorban, recostado deslizo mi mano en la exquisita curva donde nace tu espalda ¡qué locura! Inmóvil permaneces, sumida en la profundidad del cansancio, los jadeos reposan.

    La desnudez de tu pantorrilla acalorada se asoma entre las sabanas, veo la tersura delineada, el pincel de un artista, ¡Ohh! “me atraganto, me derrito”

    Los armoniosos gemiditos tintinean mi cabeza, mi centro responde.

    Mi cuerpo huele a ti, aroma de lujuria y consagración, el perfume de tu piel.

     

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