La panoplia

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    Otra estúpida carta en el buzón, sin sello, sin membrete, llena de confeti. ¿Pero quién narices se molestará en enviarme esto? Cojo el ascensor y como de costumbre me bajo en el tercero por hacer la pantomima de que, al fin y al cabo, hago ejercicio. Abro la puerta dejo caer las cosas al suelo, saco un cigarro de bolso y ahí estaba él ¡un payaso! ¿Pero que demonios hace un payaso en mi sofá? Comienzan a temblarme las piernas y le digo “Eh, tu, payaso ¿tienes fuego?” Algo hay que decir en una ocasión como esta… Entonces saca una 9mm y ¡zas! Toda mi sesera de vuelta al ascensor.

    Comentarios

    1. Alvaro Cadierno

      2 octubre, 2012

      Sorprendente. Mi voto. Un saludo.

      • brecht85

        2 octubre, 2012

        ¡¡¡¡Me han hecho mucha ilusión vuestros comentarios!!! Muchísimas gracias

    2. Daniel_

      2 octubre, 2012

      Me ha sorprendido bastante, espero leerte más por aquí.
      Un saludo!

    3. VIMON

      2 octubre, 2012

      Abrupto y sorprendente final; como debe ser. Bienvenido, saludos y mi voto.

    4. Elthan

      3 octubre, 2012

      Algo asi como una broma mortal muy mortal

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