La mitología ocupa un lugar central en la vida de los huicholes. Para comprender lo que esto significa es conveniente distinguir algunas de las características que han sido señaladas en los estudios sobre el tema y que se aplican también a los huicholes.
El mito ha sido señalado como lo opuesto a la historia. Esta ultima se ocupa de los acontecimientos que se suceden a través del tiempo, reflexiona sobre el cambio. En contraste, el mito desecha precisamente todo aquello que sucede en el transcurrir del tiempo, es la expresión de lo que sucede en la eternidad, en aquella dimensión en que las cosas permanecen. Esta eternidad puede ser explicada como un tiempo sagrado que es diferente al tiempo en que transcurren nuestras vidas; mientras el tiempo profano es perecedero e irrepetible, el tiempo sagrado es circular (si es que se puede usar una metáfora geométrica), ya que lo que ocurrió en el pasado continua sucediendo ahora. Todos los eventos realmente importantes ocurren en el tiempo mítico y no en el de nuestra historia. En el mundo de los mitos (que es también el mundo de los dioses) esta concentrada toda la fuerza sagrada que impregna y que mantiene al mundo profano. Se puede decir que este mundo mítico es un aspecto de nuestro mundo y su sustrato.
Por medio de los ritos, pero no sólo por medio de estos, el huichol revive este tiempo sagrado, hace resurgir de las cosas su dimensión divina.
Como el mito es una parte fundamental de la relación que el huichol establece con el cosmos, no se le puede reducir a los pequeños relatos que aparecen en la bibliografía, o a lo que aquí presentamos como “mitos”. En realidad, la transmisión de estos se efectúa en aquellas ocasiones que se establece un dialogo con los dioses, sean o no rituales. En sus sueños, el mara’akame penetra en el mundo de los dioses y establece un nexo entre lo profano y lo sagrado; en su canto revive los mitos, y los hombres observan y participan en esta vivencia. El mito es, mas que relato, experiencia. Es por esto que en el canto, una de las formas mas comunes en que aparece el mito en forma de lenguaje, puede parecer incomprensible para aquel que no este participando con su alma en la interacción con los dioses.
Los mitos son también el modelo de todas las acciones que tienen un sentido para la sociedad, explican el origen de todas las prácticas significativas, y sirven también como modelo a imitar. Es así que el huichol siembra como lo hicieron sus dioses o antepasados, caza venados como ellos, participa en las mismas ceremonias e incluso comete errores y maldades ya cometidos en los tiempos antiguos, y es castigado al igual que aquellos. Los mitos también dan cuenta de la naturaleza: como el zopilote ayudó al venado a escapar de una cacería, los dioses le clavaron una flecha en el pico, de ahí que lo tenga agujerado. El conejo tiene pequeña la cola porque cuando el Sol salió por primera vez se dio la vuelta para escapar del tremendo calor, sin embargo, no pudo evitar que se le chamuscara el rabo.


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