Él

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Del corazón que se inflama, que se ahoga, no se habla, me decía.

No pronuncies ni la cuarta parte del dolor que te produzco, no quiero dudar de mis niveles de bondad.

A llorar a otro lado, me invitaba siempre, pues no soportaba el ruido aguoso de mi rostro de tinta.

Lávate las manos de poemas sucios, envuélvete la boca, con un trapo, con lo que sea, deja de recitar cuentos, fábulas…

Vuélvete humana, te vas lejos y me siento pequeño.

¡¿Por qué te cuesta tanto ser comúnmente mortal?! Pronunciaba ofendido.

El aleteo de tus alas… que fastidio, murmuraba.

Él me envejecía.

Coloreaba de grises mis rojos pasión.

Se me iba la vida, pero siempre soportaba un poco más.

Tomábamos vino en las tardes de cualquier día, y él brindaba cuando yo no soñaba.

Las miradas esquivas, estaban a la orden, el miedo a que entrara en él lo perseguía.

Al principio me reía pero su ceño fruncido me empezó a lastimar, y me di cuenta que no era broma, entonces fue así que empecé a cantar bajito mis canciones, mis deseos, mis afanes de volar.

Borges me aliviaba y Neruda me enamoraba, me mantenían viva. Zoe Valdez me inspiraba a la rebelión del alma, entre todos me hablaban de libertad, de arte, de poesía, y él se enojaba, se sentía traicionado.

Me decía que a mí solo debía bastarme él, que mi amor debía ser exclusivo, y que si tenía que admirar a un hombre en el mundo era a él, qué Borges ni qué ocho cuartos…

Yo juro que lo amaba, por eso le obsequié mi vida y mi alma de papel, le entregué las plumas de mis alas para que escribiera sobre mi piel su historia más deseada, pero al fin de cuentas no hizo más que arrancarlas una por una, hasta dejarme expuesta al frio más frio.

Quede desalmada, así, como quería él. Comenzó a quererme, al derecho y al revés. Nacieron sus risas y en su casa siempre era otoño.

Me hacía el amor junto con la realidad, entre los dos me besaban tanto que me acostumbré.

Perdí mis zapatos de danza, o quizás me los escondió, pues prefería que limpiara las nostalgias de mi mente, descalza, para no ensuciar su edén.

Y me quedé, hasta que anocheció en sus ojos, y recé para volver a ser y ya nadie me escuchó.

Y seguí barriendo el polvo de nostalgia en los muebles, fregando los pisos manchados de ausencia, sacándole lustre a los cerrajes de los reproches, en la casa de otoño que de herencia él me dejo.

Comments

  1. nanky

    1 noviembre, 2012

    Me gustó. Un gran saludo y voto desde Buenos Aires.

  2. Lidyfeliz

    1 noviembre, 2012

    Qué magnífica prosa poética, Ana. Incomparable para un tema cruel como es el pedido incondicional de despersonalización para ser amada. Mi vtoto

    • Ana Martinez

      1 noviembre, 2012

      Ay Lidyfeliz creo que le fui infiel a mi estilo pero surgio asi… asi transforme lo que a veces duele… muchas gracias por leerme!

    • Ana Martinez

      1 noviembre, 2012

      muchas gracias angeles! besos para ti tambien!

  3. Envoy

    1 noviembre, 2012

    Me ha gustado mucho Ana.
    Un saludo y mi voto.

  4. VIMON

    2 noviembre, 2012

    Muy buen texto, Ana, un tanto triste, pero a veces así es la vida. Un abrazo y mi voto.

    • Ana Martinez

      5 noviembre, 2012

      Vimon, gracias por leerme! y si… es bastante triste pero lo bueno es que se puede transformar en arte!

  5. volivar

    2 noviembre, 2012

    Ana Martínez: un texto fiel reflejo de lo que pasa a muchos en esta vida, a veces,feliz, pero en infinidad de casos, desgraciada. Tu estilo me ha gustado, porque es directo, sencillo, pulcro.
    Felicidades
    Mi voto
    Volivar

    • Ana Martinez

      5 noviembre, 2012

      Volivar, me alegra mucho que me leas y tus comentarios, y si! al igual que le dije a Vimon, es la parte triste de la vida, pero lo importante es la capacidad de transformarlo!

  6. Soledad Villareal

    2 noviembre, 2012

    Ana que gusto leerte, soy nueva aqui y me encontrado con un nivel de escritores que sinceramente me sorprende y me entusiasma. saludos desde Uruguay!

  7. Zelma Gómez

    3 noviembre, 2012

    Impresionante Anita!
    Mi voto

  8. Rafa

    4 noviembre, 2012

    Ana te felicito amiga, muy bella prosa poetica, un saludo y mi voto

  9. bearui

    4 noviembre, 2012

    Ana, me ha gustado mucho esa prosa poética, duele. Muy conseguido. Un voto y un beso.

    • Ana Martinez

      5 noviembre, 2012

      me alegro que haya “llegado” muchas gracias!!! beso!

  10. imelda

    4 noviembre, 2012

    me has descrito, lo has descrito, poetica afanosa de la realidad, te felicito por todo, publica mas, edita , te quisiera seguir leyendo…imelda

  11. Ana Martinez

    5 noviembre, 2012

    ay Imelda….que gratificante tu comentario, muchisimas gracias, en serio! y si…. seguire escribiendo y publicando hasta que me de el alma y las manos! saludos!

  12. Claudia (Diadenes)

    7 noviembre, 2012

    Que triste cortar las alas y que tanto más triste dejarselas cortar.
    Un abrazo

  13. Hannaly Higuera Zitarrosa

    3 diciembre, 2012

    Me dolió, me sentí muy identificada. Espero que eso pasé para ambas y para todos los que se sintieron así.

    Me gusto y mi voto.

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