Como no me di cuenta, como no supe dilucidar una señal tan clara. Tan ciego, tan agobiado estaba que no pude ver con claridad lo que estaba pasando.
A la postre, y con el resultado, me doy cuenta que mucho no hubiese cambiado. En definitiva en el futuro mediato nada se iba a poder hacer y el final de la película hubiese sido el mismo.
Pero en ese momento, nadie lo pudo ver, todos miramos pero ninguno vio. Aquello que parecía nada más que una simpática y colorida anécdota era toda una señal.-
Una despedida anticipada que nadie había sabido interpretar, una señal clara de los tiempos que vendrían. Dicen que el zorro sabe mas por viejo, que por zorro y si algo era mi viejo, además de zorro, viejo.-
Poco antes de precipitarse el final, cuando nada hacía prever lo que vendría, cuando ni siquiera imaginábamos el mal que lo aquejaba el viejo zorro nos dio una señal, fue tan clara y contundente, tan obvia que no la supimos ver.-
Nadie en la familia se había percatado del detalle, ni siquiera la perspicacia de mi madre la había podido detectar.. En esa extraña, única e irrepetible tarde de miércoles mi viejo se desprendía de uno de sus más preciado tesoros.
Por extraño e insignificante que parezca, su cardenal era de sus pertenencias más queridas. Aquel viejo amigo y compañero que desde hacía diez años lo acompañaba, y que yo mismo le había regalado.-
Ese cardenal, era como un hijo para él, a diario lo alimentaba, lo bañaba le lavaba su jaula y sus comederos. Me atrevo a decir que en los últimos años fue el ser que más tiempo paso al lado de mi padre. Y no me pregunten como ni porque pero el sentimiento era reciproco. Mi viejo hablaba y el cardenal cantaba, Tan el uno para el otro eran que hasta se habían mimetizado en su apariencia, Tendrían que ver a ese pájaro con una pata inmóvil, idéntica al brazo derecho que mi papa tenía paralizado por su ACV.-
Si de algo estábamos seguros era de que hasta que uno de los dos se fuera de este mundo no se iban a separar. Pero no fue así; de repente y sin aviso me devolvía el cardenal para que yo me hiciera cargo. Nos resulto extraño pero no supimos interpretar el mensaje. El viejo zorro empezaba a despedirse de este mundo y ninguno lo entendió.-
Hoy ese cardenal sigue en mi casa y es el recuerdo más vivo que tengo del viejo. Trato de darle los mismos cuidados que él le daba; pero que nunca imaginamos que otro que no fuera mi papa le tuviera que dar. No era posible imaginarnos a uno sin el otro. Pero la vida dia a dia nos sorprende y hoy soy yo el encargado de brindarle a ese cardenal los cuidados y el cariño que eran potestad de mi papa.
Hasta que vuelvan a reencontrarse………………………………………………..


antoniosib
Hola Diego, bienvenido a este grupo de escritura. Te doy mi voto por este relato bello y familiar.
VIMON
Muy bello relato, Diego, saludos, bienvenido y mi vioto.
volivar
Diego, muy emotivo tu relato. Bonito estilo, claro, directo, limpio. Felicidades.
Mi voto
Volivar