Manuel Fonseca Alcea, de apodo Bocagrande, apostador por más señas, aficionado a las cartas y desde hace un mes, jubilado. Le vienen calentando la cabeza los feligreses del café donde echa la partida, que si con lo fanfarrón que eres, que si con tantas como cuentas, que si esto, que si lo otro y que si no vas a tener huevos. Pues ya está, ya lo han conseguido, que tampoco ha de ser tan difícil si vas bien equipado, se piensa Bocagrande.
Ha sacado la licencia para un año. Se ha comprado sombrero, botas, chaleco, morral, canana, balas de posta para asegurar el tiro y escopeta de dos tiros. La puntería la tiene de cuando chaval que con el tirachinas era el número uno, ya lo saben todos esos que se ríen del papelón que va a hacer. El primer día voy a salir sólo, para soltarme, dice. Tira, tira, ya veremos las piezas, le animan socarrones los parroquianos.
El día de su estreno como cazador, Bocagrande se levanta apenas ha amanecido, carga todo en el coche y va a ver a su primo Matías, hombre discreto que tiene una granja de conejos a setenta kilómetros de aquí y que se alegra de ver a Manuel. Este le explica el asunto detalladamente y acaba diciendo: “… y aunque no dudo de mi capacidad, quién me asegura a mí que hoy les va a dar por salir a los conejos; me llevo un par de ellos por si acaso y aquí paz y después gloria, que días de caza no han de faltar”.
Después de dos horas pateando el monte y con los dos conejos vivos en el morral, Bocagrande ya está de la caza hasta el sombrero. Ha decidido que no da ni un paso más. Saca de un bolsillo del chaleco una navaja y un rollo de cuerda y corta un trozo. Ata un extremo a la pata de uno de los conejos y el otro extremo a una raíz que sobresale del suelo. Repite la operación con el otro conejo y antes de darles caza, los deja que se tomen su última comida mientras él almuerza, que con tanto trajín se le va pasando la hora.
Bueno Manuel, se dice a sí mismo pasado un rato, llegó la hora. Se pone de espalda a los conejos y cuenta veinte pasos para no darse ventaja, se vuelve. Es poco, piensa, diez más. Mira atrás. Mucho, dice, tampoco os voy a dar ventaja a vosotros. Retrocede cinco pasos y con un asentimiento de conformidad estira el cuello y relaja la espalda. Se echa la escopeta a la cara, que lleva cargada desde las nueve de la mañana y ya pasan de las once, apunta al conejo de la derecha, aprieta el gatillo y el retranqueo del disparo contra el hombro le hace perder pie con lo que el tiro hace diana en una roca que hay dos metros por encima del conejo de la izquierda, rebota y viene a incrustarse en medio de la frente de Manuel, de apodo Bocagrande, que justo antes de desplomarse piensa: “Menuda pieza he cazado”.


Julieta.Vigo
Espléndida tu manera de narrar. Bien escogidas las expresiones, el vocabulario y la voz del narrador con ese punto irónico.
Un saludo y mi voto, Ana.
Ana Tovar
Muchas gracias, Julieta. Tu comentario me deja sin palabras.
Un abrazo
Jon.Igual
Muy fácil y divertido de leer. El final muy bueno, aunque sea no sufrió.
Saludos y te dejo mi voto.
Ana Tovar
De lo único que padeció el pobre fue de chulería. Me alegra que te guste.
Un abrazo
Lot Alkef
Justicia poética. Ni más ni menos.
Voto.
Ana Tovar
Casi, casi la Ley del Talión, aunque los conejos resultaran ilesos.
Gracias. Un abrazo
volivar
Ana Tovar: formidable narración, por su estilo pulcro, claro, directo, y muy ameno.
En verdad que sabes mucho de esto de las bellas letras y te felicito. Mi voto con un gusto inmenso para una gran escritora.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Ana Tovar
Volivar, muchas gracias. Mi autoestima valora mucho tus palabras, pero de momento creo que soy mejor lectora.
Un abrazo
lourdes lasheras
Mis felicitaciones, creo que has logrado el lenguaje, el tono y el ritmo precisos.
Un saludo y mi voto.
Ana Tovar
Gracias Lourdes, la verdad es que lo tuve que pulir y repulir hasta dejarlo como está.
Muchas gracias
Un abrazo
Alejandro.Romera
Me ha tenido enganchado toda la narración. Estaba leyendo con inquietud, sabiendo que algo iba a pasar pero sin saber qué.
Para ser sincero, el final me ha decpecionado un poco. La casualidad de la roca me parece demasiada casualidad. Aún así me ha gustado mucho.
Un abrazo y un voto
Alex
http://kichays.blogspot.com.es/
Ana Tovar
Gracias Alex, siento haberte decepcionado con el final, pero no se me ocurrió nada más impactante.
Un abrazo
Alejandro.Romera
Lo que al menos me pasa a mí con el final, Ana, es que se resuelve todo con una casualidad muy dificil en realidad. Hasta ese momento el relato me parece muy realista pero en ese momento en que la bala choca en la roca y vuelve justo a su frente… puede pasar, pero no se, es muy difici, no me acaba de convencer. He tenido una profe de escritura que decia que los relatos no deben resolverse nunca con una casualidad, con el azar. Por supuesto, todo es opinable y yo no digo que el final tuyo sea malo, por supuesto, sino que a mi no me acaba de convencer.
De todos modos, el relato en general me parece muy bueno, muy bien llevado
Un abrazo
Ana Tovar
Tomo nota de tus impresiones y tengo que admitir que es muy improbable que pueda ocurrir algo así, pero…pasan cosas tan raras.
Me apunto lo de tu profe, nunca he oído esa teoría y voy a fijarme en mis lecturas.
Un abrazo
Antonio Murga
Muy bueno, Ana. Me gustan mucho el ritmo y el lenguaje. Bravo.
Mi voto es tuyo.
Antonio
Ana Tovar
Gracias Antonio, ya ves que mis pueblerinos son más campechanos que los tuyos, pero igual de brutos.
Un abrazo
Jorge_II
Primer cuento que leo tuyo y espero no sea el ultimo. Sigue así.
Ana Tovar
Muchas gracias, en realidad soy casi una recién llegada y sólo he publicado dos cuentos.
Un abrazo
VIMON
Excelente relato, Ana, muy bien narrado. Un abrazo y un voto 10 que te lleva a Portada.
Ana Tovar
Muchas gracias por tus palabras y por llevarme a Portada.
Un abrazo
Ana Stone
Como ya te han dicho muy merecidamente, tienes un gran estilo escribiendo. Espero que sigas publicando más cosas. Un saludo y un voto más.
Ana Tovar
Gracias Ana, da por seguro que seguiremos leyéndonos.
Un abrazo
bearui
Aunque el tema no me gusta nada,reconozco que el relato es bueno el final me ha hecho reírme. Seguiré con entusiasmo lo que vayas publicando. Mi voto. Besos.
Bea
Ana Tovar
En realidad, el tema de la caza sirve de conducto para ir al tema verdadero que es la vanidad y la prepotencia del pobre Manuel. gracias por tu voto.
Un abrazo
Cantus
Me encanta tu relato por su lenguaje impregando de autenticidad y honestidad.