Esa mañana, la niebla en la ruta era extrañamente espesa.
La visibilidad casi nula. Los autos iban uno detrás de otro, con las luces altas encendidas y a una velocidad que no excedía los 40 Km. por hora.
Llevaban casi 80 así.
Juan vio a su derecha un camino de tierra y le pareció tenía mejor visibilidad.
Decidió tomarlo con la intención de bordear la carretera y salir más adelante. Ese camino estaba en buen estado por lo que aceleró hasta llegar a los 100 Km. por hora. Al rato se escuchó como si fuera un estallido. Miró hacia todos lados pero nada había ocurrido. Continuó.
Luego de una marcha intensa miró a su izquierda y vio que la ruta se encontraba libre de otros vehículos y de niebla.
Decidió retomar. Marta, su esposa, leía un libro.
-¿Qué lees, cariño?
-Cuentos de misterio. Son varios cuentos de distintos autores. En estos momentos estoy leyendo uno llamado “El túnel” de…no
sé, alguien. Desconocido por supuesto.
-¿Y que tal es?
-El comienzo es tranquilo, veremos más adelante. Una pareja que viaja en auto por una carretera…no mucho más. Extraño
a los niños.
Josefina y Gastón habían quedado en la casa bajo la tutela de María del Pilar, la hermana de ella.
Juan calculó estar llegando al anochecer a la casa de campo de sus padres.
El viaje estaba resultando algo monótono. Se sobresaltó al ver que la ruta atravesaba una montaña. No la recordaba.
-Estoy algo cansado. Pensó.
-Mar…se detuvo al ver que se encontraba dormida con el libro en su falda.
-Buen cuento, pensó.
Entró en el túnel. Las luces amarillas colgadas del techo se sucedían rápidamente hasta que en un momento todo comenzó a bajar su
velocidad. Es como si el mundo se hubiera casi detenido. Miró a su esposa que seguía dormida.
En su reloj, las agujas no se movían. Marcaba las 15.00 horas.
El auto no avanzaba o lo hacía muy lentamente pero el velocímetro indicaba 120 km.
Estaba confundido. Avanzaba pero extremadamente lento. Y la luz al final del túnel, la salida del mismo que no aparecía. La
confusión dio paso al temor.
Continuó su andar hasta que en un momento vio un punto brillante a lo lejos.
-Al fin, pensó. Llegó al final del extraño túnel y debió frenar con suma urgencia dado que el auto estaba lanzado a170 km. por hora.
Una vez detenido bajó del auto y contempló el lugar. Inquieto. Miró su reloj que marcaba las 14.50 horas.
No había ruta por la cual continuar, tan solo un camino de tierra sumamente angosto. Lentamente avanzó por
el mismo para llegar a un lugar por demás extraño; era un circo con una kermés clásica. Antigua.
Al mirar hacia atrás, una espesa niebla le impidió ver el camino que había tomado.
Decidió esperar a que se disipara la misma e investigar un poco aquel lugar.
Se bajó del auto y comenzó a caminar. Marta, al despertarse y ver aquel lugar se asustó mucho. No quisieron separarse.
La música estridente de los organitos aturdía los sentidos. Caminaron entre las jaulas de los animales, se veían sumamente serenos,
tanto los leones, como los tigres, osos y gorilas.
No se habían cruzado con persona alguna.
Llegaron a la gran carpa. Estaba vacía. Desierta. Se sentaron un momento en los gradas.
De pronto, un reflector iluminó el centro de la pista. Una música potente y dos payasos irrumpieron en el lugar montados en
monopatines. Comenzó un espectáculo; dieron un par de vueltas, se tiraron agua, se pegaron algunos golpes hasta que chocaron entre si. Pero uno de ellos comenzó a gritar del dolor. Estaba con una fractura de tibia expuesta. De pronto enmudeció y comenzó a caminar como podía con dirección Juan y Marta. Pero el otro payaso interrumpió el andar de su compañero cortando su cabeza con un hacha la cual rodó por la arena. Ambos cerraron los ojos y gritaron aterrados por lo que habían presenciado. Cuando los abrieron no había nadie, ni
payasos ni reflectores encendidos ni música estridente. Nada.
Sonrieron pero con suma intranquilidad.
Salieron de allí. Había llegado la noche. Comenzaron a cruzarse con algunos personajes del circo. Un domador con una bella ayudante, cuatro payasos, una mujer con una barba hasta el piso, un hombre cubierto íntegramente de pelo desde la cabeza hasta los pies, un par de
siameses unidos por la cabeza, un señor con un solo ojo y sin orejas.
Ninguno les prestó atención. Todos continuaban con sus labores.
-Hola. Les dijo Marta en un momento. Nadie respondió.
-Hola, reiteró Juan moviendo sus brazos delante de aquellos personajes.
Nada.
-¿Somos invisibles acaso? Se miraron sin entender.
Siguieron su camino y llegaron a la zona de la kermés.
Todas las luces se encontraban encendidas, los juegos, la música pero no había una sola persona allí. Nadie. Totalmente solitario
el lugar.
Pero…
La ruleta giraba…sola.
Los dardos volaban…solos.
Los globos se inflaban…solos.
Las fichas volaban por el aire para pegar en las bordes del juego del sapo…solas.
Los aros volaban por el aire para pegar en el cuerpo de las botellas…solos.
Comenzaron a correr hacia delante. Querían huir.
Sentían como si decenas de brazos los tocaran en el camino. Pero nada veían.
Corrieron más de prisa para llegar a las afueras de aquel lugar tan terrorífico.
Se internaron en un bosque. Las copas de los árboles tupidas por demás no permitían ver el cielo, la luna, las estrellas, nada.
De pronto sintieron pasos. Miraron hacia atrás y un grupo de payasos los estaba siguiendo.
Corrieron nuevamente. Se detuvieron abruptamente al encontrarse al borde de un precipicio. El agua del mar a más de 100 metros, con bordes
rocosos. Una caída hubiera significado la muerte. Retrocedieron unos metros y pudieron ver que los payasos se encontraban a muy poca distancia.
Corriendo muy de prisa otra vez y se distanciaron. Se refugiaron en una pequeña cueva.
Todo se calmó. Habían logrado evadirlos.
Con ramas secas, algún papel y unos fósforos, Juan logró encender fuego. El calor los reanimó un poco. Marta estaba muy
angustiada y aterrada. -¿Qué está pasando Juan? ¿Donde estamos? ¿Que es todo esto?
-Quédate tranquila, saldremos de esta. Alguna explicación lógica habrá.
Se quedaron dormidos.
Al despertarse, la locura acechó sus mentes.
No estaban en la cueva. Estaban en el circo. En medio de la pista. Atados. Los rodeaba un grupo de payasos con antorchas.
Comenzaron a acercarse y el primer payaso les tiró una antorcha en los pies. El resto lo imitó. Comenzaron
a arder…
Juan fue el primero que reaccionó.
Miró todo y se dio cuenta que estaba en el auto pero volcado hacia abajo y en llamas. Aún incipientes.
Vio a Marta inconciente. Utilizando todas sus fuerzas se soltó de su cinturón de seguridad. Hizo lo mismo con su esposa. El
fuego cada vez más cerca. El estallido no tardaría en llegar. En un esfuerzo sobrehumano la arrastró fuera del auto, la levantó en brazos y como pudo, corrió para alejarse.
La explosión del auto hizo que cayeran al piso ambos.
Estaba exhausto. Chequeó que su esposa estuviera viva y se desmayó.
Juan despertó en el hospital, Marta lo estaba mirando. Se abrazaron.
El accidente pudo ser fatal.
El camino de tierra a la derecha de Juan se terminaba a los pocos kilómetros. El auto cayó por la pendiente directamente al
fondo de un río seco.
Sus padres, al ver que no respondían el celular, tomaron su camioneta y los buscaron por la ruta hasta encontrar el auto en el fondo del precipicio.
Allí llamaron a la ambulancia. Fueron trasladados hasta el hospital del pueblo donde los asistieron de forma inmejorable.
Una semana después les dieron el alta médica y se quedaron en la casa de sus padres.
Ya repuestos, Juan se animó a preguntarle a Marta.
-Si Juan, dime.
-Estando en el auto soñaste que estábamos en un…
-Circo. Si, Juan.
-¿Porque soñamos ambos con lo mismo? ¿Acaso fue real?
-No creo lo sepamos nunca. Tan solo se me ocurre que pudimos haber estado en algo así como el Purgatorio.
-No lo sé.
-¿Cómo te sientes Juan?
-Vacío. ¿Y tú?
-Vacía. Por dentro.
Se durmieron.
Al día siguiente su padre los despertó para desayunar.
Ya en la mesa, el anciano leía su periódico mientras bebía su té.
-¡Pero escuchen que buena noticia!
-Hoy por la tarde estará llegando al pueblo vecino el circo ambulante de Los Payasos del Sur. Yo invito, dijo entusiasmado.
Juan y Marta se miraron. Aceptaron la invitación.
La noche siguiente se subieron los cuatro a la camioneta y salieron con destino el pueblo vecino para asistir a la primera función.
Al llegar a la ruta, al costado de la misma, los vieron.
Parados, inmóviles. Estaban mirándolos. Eran ellos, Juan y Marta.
-¿Quiénes son? Preguntó ella sin sacarles la vista a esas figuras recortadas en el paisaje.
-No lo sé, respondió Juan. Y le pidió a su padre acelere la marcha.
El auto se alejó. Los cuatro se observaron hasta perderse de vista.
Se quedaron solas. Las almas de Juan y Marta se dieron vuelta y comenzaron a caminar a través del campo hasta que sus siluetas se desdibujaron en su inmensidad.
F I N


LUCIA UO
Me encantó.
Me tuviste intrigada y con terror hasta el final.
Que pesadilla sin duda.
Mil gracias por este relato.
un gran abrazo y mi voto
Richard
Mi querida amiga.
Muchas gracias por partida doble. Se que los cuentos de misterio no son tus preferidos y sin embargo los lees y los disfrutas.
Que bueno es tenerte cerca. Me hace feliz.
Un beso enorme
Claudia (Diadenes)
Ahora entiendo ese miedo a los payasos de mucha gente. Genial la historia Richard.
Un abrazo
Richard
Hola Diadenes.
Muchas gracias por tus amables comentarios.
Y es verdad, en que momento se descubrió el ser oscuro oculto, siniestro, en un disfraz de payaso no lo sé.
Pero se que mucha gente les teme.
Un beso muy grande.
El Moli
Excelente relato amigo, pero me queda una duda… ¿Vos te drogas?
Esto es muy loco amigo, tus argumentos van más allá de la lógica.
Te felicito, a mi nunca se me hubiera podido ocurrir algo así.
Un abrazo maestro.
Richard
Mi buen amigo Luis.
En ayunas. Nunca con el estomago lleno. Ja.
Muchas gracias. Siempre tan generoso y tan sincero. Eso me maravilla de tu personalidad.
¿Tan loco es? No sé, lo pregunto en serio porque para mi es tan normal el relato, tanto, tanto…
Un abrazo muy grande.
Rafa
Espectacular relato Richard,sos un genio amigo,capo total jajaja…tus historias,te dejan pegado hasta el final,te felicito amigo, cuanta creatividad,un fuerte abrazo y mi voto
Richard
Hola Rafa.
Muchas gracias amigo mío, Siempre tan entusiasta. Contagiás.
Un gran abrazo poeta. Y de los buenos.
Julieta.Vigo
¡Menuda imaginación! Es realmente inquietante. Me recuerda a las historias para no dormir de Chicho Ibañez Serrador.
Un saludo.
Richard
Hola Julieta,
Enorme alegría recibirte y lograr de ti tan amables comentarios.
Muchas gracias.
Un beso.
VIMON
Excelente relato, Richard, que juega mucho con la fantasía y la imaginación. Un abrazo y mi voto.
Richard
Hola mi amigo.
Honrado como siempre por tu visita y por tus amables comentarios.
Un gran abrazo
halize
Richard, es fascinate, con ese misterio y terror que nos lleva a leer con ansia, hasta el último punto final.
Me ha encantado.
Un saludo y un abrazo.
Richard
Hola Alicia.
Que lindo es recibirte y lograr de ti esos generosos comentarios.
Eres muy amable. Me hace feliz saber que te gustó el cuento.
Un beso grande.
1000Luna
Me gustó mucho tu historia Richard, que imaginación tienes, es genial. Y perdona, pero tengo que decirlo, me he reído mucho con el comentario de El Moli
¡Qué salidas tiene! Siempre es un placer leerte Richard.
Un abrazo y mi voto.
Richard
Hola Veronica.
Muchas gracias. Es una alegria inmensa tenerte aqui y recibir tan bellos comentarios.
Y a mi tambien Vero, a mi tambien me causó mucha gracia la pregunta. No tiene filtro. Es así de auténtico.
Como creo sos vos tambien.
Un beso muy grande.
SALAMANDRA
Que terrorífico cuento. Te confieso Richard que no es mi lectura favorita el terror pero no pude despegar los ojos de la pantalla hasta terminar la lectura.
Un relato a la altura de los mejores que he leído felicidades tienes un gran talento.
mi voto incondicional.
Richard
Hola amigo.
Es un honor recibir tus amables comentarios.
Y me siento un privilegiado recibirlos sabiendo que el terror no es lectura de tu preferencia.
Muchas pero muchas gracias
Muy honrado de verdad.
SALAMANDRA
Y TE MANDÉ A PORTADA.
volivar
Richard, con esta narración, inquietante, demuestras lo que ya te he comentando, que dominas a la perfección el arte literario con el tienes sin respirar a tus lectores.
Mi voto
Volivar
Richard
Estimado amigo.
Muchas gracias.
Siempre honrado de recibir tus valiosos comentarios.
Un gran abrazo.
mafalda
Parece un guión de Más Allá de los Limites.
Richard
Muchas gracias Mafalda.
Eres muy amable.
Es muy lindo contar con tu presencia.
Un beso
Lidyfeliz
El terror y el suspenso muy bien llevadoa, Richard. Te felicito. Mi voto
Richard
Hola Lidy.
Muchas gracias por todo.
De corazón.
Un beso enorme
Rafa
estimado amigo, no me podia ir sin antes despedirme de vos, envie un mail a falsaria para darme de baja, espero que sigas creando historias tan maravillosas como esta , admiro mucho tu talento ,no creo poder despedirme de cada uno de mis compañeros que me acompañaron aqui,para ellos un abrazo tambien,sigue adelante amigo sos brillante,un fuerte abrazo estimado Richard.
Richard
Querido amigo.
Se que no es facil para vos dejar esto. Tus espectativas eran importantes.
Pero quiero que sepas que mis espectativas en cuanto a tu talento escribiendo poesía, en cuanto a tu talento artistico, musical, artesanal y en cuanto a forjar una buena amistad fueron logradfas.
Mucha suerte en la vida. Te merecés todo lo bueno. Sos una gran persona
Y hasta luego.
En algun momento las vidas se vuelven a cruzar.
T.H.Merino
Amigo Richard, disculpa si repito mi comentario, pero creo que en el género de terror alcanzas cotas elevadas. Manejas el suspense con evidente maestría. Mi felctación, abrazo y voto. T.H.Merino
Richard
Hola mi amigo.
Recibir semejante comentario de tu parte me enorgullece sobremanera.
Muchas gracias.
Un gran abrazo.
bearui
Richard creas atmósferas terroríficas en ambientes abiertos. El final me ha recordado las historias que cuentan de fantasmas en lugares donde ha habido una tragedia. Me has tenido en vilo y eso que todavía estoy un poco dormida. Mi voto. Muchos besos!
Richard
Hola.
Muchas gracias.
Eres muy amable y generosa.
Y me complace mucho saber que te gustó el cuento.
Un beso grande.
Mariav
Menudo derroche de imaginación tienes. Ni jarta de jachís habría podido yo escribir algo así. Pero Richard, perdóname si te digo que este cuento me parece que lo has escrito con prisas porque me he perdido un par de veces. Un ejemplo: “Una vez detenido bajó del auto y contempló el lugar. Inquieto. Miró su reloj que marcaba las 14.50 horas.
No había ruta por la cual continuar… Decidió esperar a que se disipara la misma e investigar un poco aquel lugar. Se bajó del auto y comenzó…” ¿Pero no se había bajado ya del auto?
Bueno, es mi opinión. Ya sabe que el voto te lo doy igual lo mismo que el beso, aunque como besos puedo darte más, te doy un montón.
Richard
Muchas gracias María.
Con respecto a tu comentario, no me parece esté mal pero si que no es lo suficientemente claro. Puede estar mejor. Gracias.
Por esto un beso.
Por tus amables comentarios, otro.
Por tu tiempo, otro.
Porque me gusta, muchos.
María del Mar
Querido amigo, Richard; yo soy una gran amante de los relatos de suspense. Has logrado, como es costumbre, atraparme desde el inicio hasta el punto final.
Mi más sincera enhorabuena. Mucho besos y votos( bueno, voto nada más se me permite uno).
Richard
Mi querida Dama.
Muchas gracias.
Siempre me emociona recibirte en este pequeño rincón.
Prefiero muchos besos.
Todos para vos tambien.
Jorge_II
Ante todo: produce Coulrofobia
, segundo: ¿ Algún parentesco con Stephen King? Revisa tu árbol genealógico seguro alguna rama se toca
Como siempre un cuento que no permite decepción. Mi voto.
Richard
Estimado amigo.
Con Stephen King tengo una relación amor - odio.
Amo sus libros, aborrezco sus peliculas. Son muy pocas las que transmiten fielmente lo que dice en el libro. Como autor no debió permitirlas.
Muchas gracias Jorge.
Es muy bueno tenerte siempre merodeando por aqui.
Un abrazo.
Jon.Igual
Muy buena historia, me ha tenido enganchado hasta el final, el miedo y la intriga estaban presentes todo el rato.
Saludos y mi voto.
Richard
Muchas gracias Jon.
Es muy bueno saber que te gustó el cuento.
Un abrazo.
Musa peregrina
El suspenso,el misterio,un desenlace inesperado, son los ingredientes principales,para los ricos platillos literarios que nos compartes. Mi admiraciòn y respeto, para uno de los escritores grandes, que de esta pagina forma parte. Richard que con su gran corazòn y humildad dìa con dìa nos muestra la grandeza de su alma. Un abrazo de corazòn a corazòn.
Richard
Querida amiga.
Muchisimas gracias.
Admiro en vos, entre muchas otras cosas, el vuelo que le das a tus palabras, sea en tu obra, en tus comentarios y seguramente en la vida cotidiana. Es tu ser:
romántica, soñadora, sensible, apasionada, comprometida, reflexiva, paciente.
Portas un alma especial.
Me alegra mucho tener el placer de conocerte.
Un beso y un gran abrazo.
Martha Molina
Qué relato tan diferente a lo que estoy acostumbrada; sin embargo, me gustó. Mi voto.
Un abrazo.
Richard
Hola Martha.
Muchas gracias.
Me alegra mucho saber que te gustó a pesar de lo poco convencional que es.
Un beso.