Dicen que hace años existía un planeta en el universo donde más de la mitad de su superficie estaba cubierta de agua, donde cohabitaban seres de todo tipo, donde existían paisajes de diferentes clases. En aquel planeta, había un ser cuyo cerebro más desarrollado que el del resto de los seres le había hecho evolucionar más deprisa hasta el punto de creerse dueño y señor del resto de seres que allí vivían. Ellos se hacían llamar seres humanos y creían estar por encima de todo el resto de los animales, a pesar de ser ellos también animales.
Estos seres humanos habían dividido el planeta, al cual habían bautizado como Tierra, en continentes y cada continente, en países. Cada uno de estos países, algunos pequeños, otros grandes, algunos inmensamente ricos, otros inmensamente pobres, estaban gobernados por reyes.
Entre todos los países, había uno que era más grande que ninguno, más rico que ninguno, y cuyo rey presumía de ser el hombre más poderoso de todo el planeta.
Cierto día, el rey encontró una extraña fruta en el suelo. Jamas la había visto así que rápidamente llamó a uno de sus súbditos para que le explicara de que se trataba. El criado tampoco la había visto jamás, ni ninguna de las personas a las que le rey pidió consejo. Al no conocer persona alguna el nombre de aquella fruta, el rey comenzó a pensar que quizá no se tratara de una fruta, sino de un espía, un ser que había adoptado aquella forma para llegar hasta él y descubrir el secreto de su poder, o quizá incluso con la intención de matarlo. El rey no podía permitirlo, así que guardó la fruta en sus aposentos y ordenó a todos sus súbditos que olvidaran aquel episodio e intentaran borrar de su memoria aquella fruta. Los súbditos no olvidaron por supuesto aquel hallazgo pero ninguno de ellos lo hubiera vuelto a mencionar jamás, si no fuera por los acontecimientos que se desarrollaron con posterioridad.
El rey, en la intimidad de su cuarto, comenzó a interrogar a la fruta. “¡Habla!” le gritaba “sé que alguno de mis enemigos te ha enviado, ¿Quién es?”
La fruta en ningún momento respondió a las preguntas del rey, no porque se negara a ello, sino porque evidentemente era una fruta y a su especie no se le había otorgado la facultad para hablar.
Tanto se enfureció el rey ante la respuesta muda de aquel ser, que la aplastó con su propia mano para acabar lanzándola con toda su fuerza por la ventana del castillo. De esta forma, pensaba el rey haber solucionado el asunto, pero lo cierto es que no fue así.
Meses más tarde, un emisario le trajo una fruta exótica de un viaje lejano, que resultó ser la misma que él había confundido con un espía. El emisario le explicó que se trataba de una fruta que crecía en un país muy lejano de allí y la presentó con el extraño nombre de “kiwi”, pero el rey lleno de ira no supo admitir que se había equivocado y mandó quemar todos los kiwis que el emisario había traído y luego ordenó encerrarle para el resto de su vida.
El rey supo entonces que lejos de allí, en algún país lejano, un ejercito de aquellos pequeños seres que se hacían pasar por frutas se estaba preparando para arrebatarle su poder. Antes de que eso pasara, haría todo cuanto pudiera por destruirlos y así mando a llamar a todos los reyes de todos los países y les ordenó que destruyeran todos los kiwis que pudieran encontrar en sus territorios. Muchos de los otros reyes, temerosos del gran rey, le obedecieron sin rechistar; otros se quejaron pero acabaron haciendo lo que él ordenaba; algunos pocos se negaron a obedecerle pero dio igual pues eran una pequeña minoría y no pudieron evitar que el rey y sus aliados acabaran con absolutamente todos los kiwis del planeta.
Después de la gran cruzada contra aquellos diabólicos seres que pretendían dominar el mundo y que, por otro lado, no habían ofrecido resistencia alguna durante su exterminio, el gran rey y sus reyes aliados celebraron por todo lo alto la victoria. Se dieron un gran banquete en el que no faltó el vino ni los manjares suculentos, entre ellos la papaya, una fruta que siempre le había resultado deliciosa al gran rey.
Pero meses después de la gran cruzada contra aquellos seres que algunos se empeñaban en llamar kiwis, el rey pidió un día papaya para uno de sus banquetes y cual fue su sorpresa cuando nadie consiguió encontrar una sola pieza de esta fruta. Buscó en el último rincón de su país, pidió a los otros reyes que buscaran en sus países, pero nadie fue capaz de encontrar papaya.
Fue entonces cuando uno de los hombres más viejos y sabios de aquel planeta le visitó y le explicó que el kiwi y la papaya siempre habían estado muy unidos, y que esta última había muerto de tristeza al desaparecer el primero de la faz de la tierra. El rey, por supuesto, se indignó muchísimo al escuchar estas palabras y mando encerrar al anciano.
Pero tras la papaya, desapareció el melón; y tras el melón, la sandía. Tan solo unas semanas después de que desapareciera la sandía, desaparecieron las fresas, y después las peras, y más tarde las manzanas.
Al cabo de tres años, ya no existía una sola fruta en toda la tierra, y el rey ofreció una gran recompensa a cualquiera que encontrara alguna pieza de cualquier fruta pero nadie la encontró.
En aquel planeta, había algunas especies de animales que se alimentaban principalmente de fruta y también desaparecieron progresivamente al no existir ya la fruta. Otros animales que habitaban allí se alimentaban de estos primeros, y también terminaron por desaparecer. Muchas plantas vivían gracias a la existencia de animales y frutas, y como podéis imaginar también acabaron por dejar de existir.
El gran rey no podía creer lo que estaba pasando. Tan solo el ser humano era la única especie viva que persistía en el planeta pero comenzaron a morir de hambre pues no tenían animales o plantas que comer. Llegó un día, que tal fue el hambre que asolaba el planeta, que los humanos comenzaron a comerse los unos a los otros.
Casi todas las personas reconocían ya al gran rey como el culpable de todo lo que estaba pasando, y por eso una muchedumbre enloquecida entró por la fuerza en su castillo y el rey fue uno de los primeros humanos que terminó sus días devorado por sus semejantes.
Pero tras el rey, fue la reina, y después la princesa, y después cada uno de los criados.
Y poco a poco, semana a semana, mes a mes, los seres humanos se fueron comiendo los unos a los otros hasta que no quedó ninguno de ellos sobre la tierra.
El mar quedó entonces solo, abandonado, y tal fue su tristeza que acabó por secarse.
Y aquel planeta que un día fue verde, azul y de muchos más colores, acabó tomando un color cada vez más grisáceo y apagado, aquel planeta que un día estuvo repleto de vida acabó convertido en una gran piedra deambulando por el universo, y todo por culpa de la incomprensión del aquel que se hacía llamar el ser humano y que en sus ansías de dominarlo todo, había terminado destruyéndolo todo, incluido a sí mismo.


Alejandro.Romera
Es mi primer relato en Falsaria. Espero que os guste.
Un abrazo
Alex
http://kichays.blogspot.com.es/
Mariav
Indudablemente sabes escribir y lo haces muy bien. Me ha encantado, y me he divertido leyendo tu primer cuento en esta fantástica red. Un saludo y voto.
VIMON
Muy buen relato, Alex, con mucha fantasía. Felicitaciones, bienvenido a esta Red y mi voto.
halize
Bienvenido a este club de amigos que además escriben.Te feliito y te doy mi voto.
Jon.Igual
Me ha encantado Alex, muy bien escrito. Me he reído al imaginarme al rey intentando hacer hablar al malvado kiwi, aunque el relato en sí tiene un mensaje bastante triste. Esperemos que los humanos se den cuenta de lo estúpido que es creerse reyes del planeta.
Un abrazo.
Alejandro.Romera
Gracias por vuestro apoyo!
Un saludo
Alex
http://kichays.blogspot.com.es/
CHARIS.CAVERA
Me ha gustado mucho. Me ha parecido de una gran calidad narrativa. enhorabuena por el estreno y mi voto. Un saludo.
Richard
Hola Alex.
Un relato sorprendente.
Magnificas formas para q
Richard
Hola Alex.
No se que ocurrió. No importa.
Como te decía, es un relato sorprendente.
Magnifica formas para narrar la responsabilidad que tenemos los humanos con respecto al planeta.
Excelente.
Y bienvenido.
Saludos y voto.
volivar
Alex: te felicito por tu excelente estilo narrativo; y bienvenido a esta red,en donde somos amigos, que unas veces nos criticamos sanamente, por supuesto, pero que generalmente nos alentamos a seguir en esta tarea tan ardua, la de las bellas letras.
Felicidades.
Mi voto
Volivar
Alejandro.Romera
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios y opiniones! Es una gran idea esta página de Falsaria. Intentaré ir publicando algo con cierta frecuencia y también asomarme a vuestras historias claro!
Un abrazo
Fanathur
¡Menuda inauguración en está red y menudo relato! Es estupendo y por ello te doy mi voto. Sigue así.
Alejandro.Romera
Gracias Fanathur! Un abrazo
Nayais
Muy bueno el relato del kiwi, Melón!
Alejandro.Romera
Gracias Nayais! Un beso!
Alex
http://kichays.blogspot.com.es/
María del Mar
Bienvenido Alex; un cuento muy aleccionador; mi voto, amigo.
Gracias por seguirme.
También te seguiré en la red.
volivar
Alex78: has logrado la admiración de muchos compañeros y eso es admirable, pues lo has conseguido con un solo relato. Felicidades.
Por mi parte te recomiendo en cuento “Yo, Caperucita roja”, de tu paisaja Halize. Es muy bello.
Volivar
Alejandro.Romera
Gracias por vuestro caluroso recibimiento.
Ya leí el relato de caperucita Volivar, le dejé un comentario a Halize. Siempre gusta leer versiones diferentes de historias tradicionales. Supongo porque en la vida real también es así. La historia oficial es una pero versiones hay tantas como personas no?
Bueno, de nuevo gracias por vuestros comentarios y animos. Un abrazo y nos seguiremos viendo por aqui
Alex
http://kichays.blogspot.com.es/
hugojota
Qué bueno encontrar un relato de excelente calidad, el argumento, el desarrollo, las descripciones, la sintaxis, y por sobre todo: la ortografía!! Felicitaciones! Gran debut!
kilroyyy
Gracias Hugojota. Un abrazo!Vuelvo a contestarte porque con el problema del sistema se nos han borrado muchos comentarios
Nayais
Creo que comentaste que habías publicado un libro de relatos pero no recuerdo su titulo y como el comentario parece que se ha borrado con el problema que ha habido…
Podias volver a decirlo? Si todos tus relatos son así, no dudaré en comprarlo!
Alejandro.Romera
Muchas gracias Nayais! me halagan mucho tus palabras. El libro que acabo de sacar consta de quince relatos cortos y el titulo es Kichay. Puedes ver más información y alguno de los relatos publicados en el blog:
http://kichays.blogspot.com.es/
Por cierto, la presentación del libro es el sabado 1 de diciembre a las 19.15 en Rivas Vaciamadrid. Por si tu o alguno sois de Madrid y os apetece pasaros.
Muchas gracias! un abrazo
Lidyfeliz
Cóo me gustaría oder asistir Alex. Pero estoy muy, muy lejos, en Mar del Plata, Argentina. Te deseo mucho éxito!!! Y tenés ese estilo que pocos, como vos y Cenicienta pueden darse el lujo de poseer, los cuentos-fábula. Aunque me resulta muy largo para mi gusto, porque soy escritora de microcuentos o cuentos cortos, debo reconocer que esta muy bien escrito.
Alejandro.Romera
Gracias por tu comentario Lidyfeliz! un abrazo. Le echaré un ojo a tus relatos
Lindaninfa
Genial relato! De los mejores que he leido por aqui. Mi voto y a ver si la gente se anima a votar tambien porque es estupendo.
Enhorabuena!!
Alejandro.Romera
Muchas gracias Lindaninfa. Me alegro que te haya gustado el relato.
Un abrazo!
Claudia (Diadenes)
El relato genial sin duda en todas sus formas. El trasfondo, importante. Demasiados se creen dueños de todo.
Un abrazo
Julieta.Vigo
Desde luego, el interrogatorio al kiwi no tiene desperdicio. Sé que había dejado mi voto y mi comentario, pero se perdieron con la caída del servidor. Reincido.
Alejandro.Romera
Gracias por vuestros comentarios Diadenes y Julieta!
Un abrazo
Alex
http://kichays.blogspot.com.es/