Elisenda se afana en terminar su íntima confesión, la única que se permite en estos escasos momentos de aparente soledad, cuando escucha la llave girar en la cerradura y todo su cuerpo se estremece. Sabe que él se va a enfadar; ya se lo advirtió la última
vez que la sorprendió escribiendo en su diario. Y también sabe que sin este pequeño desahogo le sería muy difícil seguir adelante.
No le da tiempo a ocultarlo y se incorpora deprisa intentando de esta forma que él no lo vea. Espera que pase de largo por el pasillo y no entre en la cocina, donde ella se
encuentra. Sin embargo, ésta no es su noche de suerte. Como tantas otras. Y cuando llega a su lado, preguntando por la cena, tiene la certeza de que lo inevitable va a suceder.
La noche ha sido muy larga, todavía no ha amanecido, pero Elisenda ha tenido tiempo de llorar hasta que sus ojos no han podido más y ahora aparecen rojos, hinchados, pero secos. Es el momento de la calma. La reflexión ha durado años. Aún sin darse cuenta, hace tiempo que tomó la decisión y ahora piensa cómo ha podido llegar a esta
situación, cómo pudo pasar por alto aquel carácter suyo, cómo pudo perdonarle
tantas veces y cómo pudo no denunciarle nunca. Y recuerda que joven era aún
cuando quedó embarazada, no hace tanto tiempo, y sus terribles acusaciones por
la enfermedad del niño, pobrecito. El dolor la invade al pensar en esa criatura
condenada a vivir dependiendo de manos ajenas.
El cansancio la vence, reclina la cabeza en el respaldo del sofá y cierra los ojos un momento. El sol entra por la ventana conquistando la mitad del salón cuando Elisenda despierta sobresaltada. Por un segundo cree que todo ha sido una pesadilla, pero todos los golpes de su cuerpo le recuerdan que esta vez no hay marcha atrás.
Se incorpora despacio, toma aire y con una mueca de dolor se levanta. Le pesa el cuerpo y no está segura de poder articular palabra mientras marca el cero, el nueve, el uno y cuando al otro lado del teléfono, una voz le pregunta en qué puede ayudarla,
ella repite lo mismo que se ha dicho a sí misma durante toda la noche: “He matado a mi marido y a mi hijo”.


Mariav
Que historia más dura nos traes como presentacion en esta red.
Me ha gustado la forma serena de como la has narrado. Saludos y mi voto
Ana Tovar
Muchas gracias por los mensajes de bienvenida y por los comentarios.
Julieta.Vigo
Enhorabuena, Ana. Es un relato duro pero muy bien narrado. Consigues que el lector se ponga del lado de la asesina, puesto que ha sido la víctima durante años. Bien plasmados: el miedo y la violencia.
Mi voto y te sigo.
Un abrazo y bienvenida a Falsaria
Ana Tovar
La historia es dura, pero el tema no deja espacio para maquillar la realidad.
Gracias por la bienvenida.
volivar
Ana Tovar: leí tu perfil y me di cuenta que te sabes mover en la literatura como un pez en el agua.Tu relato lo confirma.Te felicito y te doy la bienvenida a esta red literaria, en donde estarás feliz.
Mi voto Volivar (Jorge Martínez, Sahuayo, Michoacán,México)
Ana Tovar
Muchas gracias por tu voto y aún más por tus palabras. Me animan a seguir escribiendo.
LUCIA UO
La triste realidad de millones de mujeres en el mundo, victimas de la violencia domestica y de género.
Violentada durante todos sus años de matrimonio y ahora deberá pagar el crimen que ha cometido.
Que pena que no haya buscado otra forma de escapar antes de tomar esa decisión tan drástica porque tu final lo confirma. Ya tiene el agravante de ser premeditado.
Bienvenida, y que lo mejor te suceda.
Un abrazo y mi voto
Ana Tovar
Gracias por tu voto y por tus comentarios.
Con respecto al final, bueno, yo no estaba allí pero creo que no fue premeditado. Simplemente, se hartó.
LUCIA UO
Hola.
En la vida real, la mujer que ha sido victima de la violencia de género, y llega al límite, así como en el caso a que nos referimos luego también es victima de la justicia que la juzga sin piedad. Esa es la triste realidad de millones de mujeres en el mundo.
La victima se convierte en victimario, en un circulo vicioso de nunca acabar.
Gracias por traer un tema siempre actual, pero que a veces preferimos no ver.
Tu relato es increíble.
Un abrazo
Ana Tovar
Y cuando optan por intentar rehacer su vida, más vale que se armen de valor y de paciencia porque al maltratador le resulta muy difícil romper el vínculo.
Gracias otra vez
Maria Jesús Torralba
Ana:
Qué bien nos transmites la angustia y el dolor de una realidad vivida por tantos miles de mujeres…con las palabras justas, medidas y claras, desde un tono sereno.
Me gusta cómo escribes y por supuesto tienes mi voto y mi abrazo.
Ana Tovar
Gracias Mª Jesús, cuánto tiempo sin noticias tuyas. Me alegro de verte por aquí y si publicas algo, espero que me avises.
Un beso
bearui
Ana, tu relato me ha llamado antes de leerlo y después no me ha defraudado. Está genial escrito con ese final impactante, me ha dado un escalofrío al leerlo. Bienvenida. MI voto. Besos
Ana Tovar
Gracias por tu voto y por tu escalofrío. Tengo que decirte que al escribirlo me sentí tan mal como si yo misma fuera la asesina.
Un abrazo
Rosa Labado
Ana, una relato estupendo con un desenlace impactante y estremecedor. Narras con serenidad y sencillez una realidad estremecedora. Enhorabuena.
Ana Tovar
Muchas gracias Rosa.
Alejandro.Romera
Me ha gustado mucho como poco a poco se van viendo detalles que nos van dando pistas de la historia. Muy dura pero real, por desgracia.
Un abrazo y un voto
Ana Tovar
Gracias por tu voto, me alegra que ta haya gustado.
Un abrazo
lourdes lasheras
tratas con letras de seda un tema de hierro (duro y candente). Felicidades.
Un saludo y un voto
Ana Tovar
Qué palabras tan bonitas. Gracias Lourdes
RosaLabado
Ana ya sabes que me encanta como escribes. Mi voto
Ana Tovar
Te debo un abrazo rompecostillas.
halize
Tremendo final,me has impresionado.El último voto para subir a portada¡Enhorabuena¡.
Ana Tovar
Desgraciadamente, estamos acostumbrados a que estas historias acaben de otra manera. Gracias por el voto del empujón.
VIMON
Buen relato, Ana, algo que ver con uno que esta en portada que se llama “Tentativa”, bienvenida, saludos y mi voto.
Ana Tovar
Algo que ver, sí, pero desde un enfoque diferente. Gracias por tu comentario y por tu voto.
Un abrazo y un voto
Lot Alkef
Qué historia!
Tienes mi voto.
Ana Tovar
Gracias.
Un abrazo
LUIS_GONZALEZ
Me encanto!!!, como dicen en Argentina, “esta mortal!!!
Ana Tovar
Gracias, el comentario le viene como anillo al dedo.
Beatriz C.E.
Enhorabuena por la portada. Soy nueva por aquí y todavía no te había leido. Estoy descubriéndolo todo. Te sigo! un saludo desde Zaragoza.
Ana Tovar
Gracias, yo llegué hace tan sólo tres días y me parece un sitio estupendo.
Un beso
81
Una tragedia contada de una forma excelente. Me gusta.
Ana Tovar
Muchas gracias. Un abrazo
Santiago
Es un cuento cortito pero muy bien armado, omites la muerte hasta al final y luego das una vuelta de tuerca, jugando con ingenio, que al final mata al marido y al hijo, dando así un toque más truculento. Escribes muy bien, si me permites una crítica, el estilo es un pelín neutro, podrías romperlo un poco para caracterizar así más tu voz.
Ana Tovar
Muchas gracias por tu comentario y, por supuesto, acepto la crítica.
Un abrazo
Jon.Igual
Me ha gustado mucho, el final muy bueno, no me lo esperaba y le da a la historia un nuevo enfoque.
Enhorabuena y bienvenida. Por supuesto te dejo mi voto.
Ana Tovar
Muchas gracias. Precisamente ese era el objetivo, darle un final diferente. Me alegra haberte sorprendido.
Un abrazo
Cantus
Mi señora doña Ana, celebro poder deleitarme en estos lares con la frescura y autenticidad de su prosa que discurre pareja con su persona. Cuenta Usted con mi rendida admiración y mi voto.
Giacomo.
Ana Tovar
Estimadísimo Giacomo, sus palabras me halagan y turban por igual. Le reitero mi afecto y le envío un fuerte abrazo.