Las harpías

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    La entrada al pueblo era por demás pintoresca y agradable. El enorme cartel de Bienvenidos al Valle de…, no podía leerse lo
    que seguía, se encontraba a un costado de la calle principal.

    La pulcritud, la limpieza, las fachadas relucientes, los árboles, los canteros con flores, las plazas. Era una pagina de un libro de
    cuentos.

    Tan pero tan perfecto…

    Carla, Miguel, Vanina y Walter, miraban todo desde el auto sin perder detalle.

    Pero la intranquilidad apareció cuando se dieron cuenta que en veinte cuadras no habían visto una sola persona. Nadie. Parecía
    un pueblo vacío.

    Las posibilidades no tardaron en aparecer:

    -Estaba todo el pueblo reunido en algún evento tradicional o deportivo.

    -Estaban todos muertos.

    -Detectaron alguna contaminación y abandonaron el lugar.

    -Un ovni se los llevó a todos.

    -Se habían convertido en vampiros y tan solo por la noche se los podía ver.

    Todo entre risas y cierta inquietud.

    Continuaron avanzando por las calles de aquel pueblo y llegaron a la casa más importante del lugar. Era un palacete del siglo
    XIX.

    Detuvieron el auto, caminaron por el inmenso parque y entraron al lugar.

    Era una maravilla arquitectónica. Tenía dos plantas: en la alta, diez habitaciones con baño privado, corredores alfombrados, piezas únicas de
    porcelana, cuadros de pintores reconocidos. En la baja, un enorme salón de fiestas, cocina, comedor y salas de estudio, esparcimiento y lectura. Todo con un refinamiento soberbio.

    Se encontraban todos extasiados contemplando el lugar cuando de pronto un chillido atroz los asustó. Y un olor a podredumbre
    que iba y se alejaba.

    -Algún animal muerto, dijo Carla.

    Se quedaron callados tratando de identificar el sonido. No lo lograron. Al rato otra vez.

    Decidieron investigar pero sin resultados.

    Comenzaron a buscar algo de comida y bebidas. En la despensa de la cocina encontraron cientos de latas con alimentos.

    Enorme alegría en todos. Bajaron luego a un sótano que terminó siendo una cava y allí tomaron las mejores botellas de vino.

    Se sentaron en una gran mesa. Comieron y bebieron hasta el hartazgo.

    Una intensa lluvia, acompañada de vientos muy fuertes y truenos ensordecedores se desató sobre el lugar. Decidieron quedarse
    allí por esa noche. Al no haber luz eléctrica, encendieron candelabros y soles de noche que distribuyeron por toda la Planta alta.

    Cada pareja tomó un cuarto y se instalaron. Carla y Miguel hicieron el amor en la bañera a la luz de las velas y se acostaron luego en la fastuosa cama.

    En cambio Vanina estaba asustada. Walter intentó calmarla para ocupar el tiempo en menesteres más placenteros, más no lo logró. Se
    acostaron y se durmió tan solo El, ella solo por momentos. La lluvia no cesó en toda la noche.

    La luz del sol entrando por los amplios ventanales, despertó a todos. Eran las 6.00 de la mañana.

    A pesar del malhumor por la hora, se levantaron y tomaron el desayuno. Comenzaron a planear los pasos a seguir. El primero era tratar de ubicar alguna estación de servicio, cargar combustible y alejarse de aquel extraño pueblo. Alimentos tenían por demás. Cargaron el auto y partieron de la casa en busca de alguna estación. Encontraron una pero estaba cerrada. Decidieron cargar combustible y pasar el dinero por debajo de la puerta de la oficina.

    Al tomar la manguera se dieron cuenta que sería imposible dado que no había energía eléctrica en todo el pueblo.

    -Busquemos en los talleres mecánicos. Tal vez encontremos algún tambor con combustible, dijo Walter.

    Ubicaron dos pero no encontraron nada. Se desesperaron. Tenían combustible para una hora de viaje.

    Decidieron tomar el mapa para conocer a cuantos kilómetros estaban del pueblo más cercano.

    -¿Dónde estamos? Preguntó Miguel.

    -Valle algo, decía el cartel, respondió Carla.

    -No encuentro nada que comience con Valle. ¿Alguien recuerda el anterior?

    -Olimpo, respondieron todos al unísono. -Aquí está. Bien. Pues el próximo pueblo, Lago Verde, está a 500 kilómetros de Olimpo pero lo extraño es que este lugar no figura, no está en el mapa.

    -No puede ser, déjame ver por favor, dijo Walter.

    -Es verdad, no existe. Tan solo una referencia sobre el cementerio de la zona. Es muy raro.

    Vanina comenzó a sollozar. Estaba aterrada.

    -No nos alteremos por favor, dijo Carla.

    Eran las diez de la mañana. El calor era agobiante. Un olor nauseabundo comenzó a sentirse en el aire otra vez.
    Comenzaron a sentirse observados. Regresaron al auto y decidieron abandonar el lugar. Hicieron los dos kilómetros que los separaba de la ruta principal, que por poco utilizada, seguro alguien pasaría y los ayudaría.

    Llegaron hasta la entrada y leyeron el cartel que decía:

    Usted no puede abandonar Valle…borrado. Usted…borrado también.

    Un escalofrío corrió por la espalda de todos.

    Se sentían aliviados por alejarse de aquel pueblo. Llegaron a la ruta principal. Tomaron hacia la derecha y lentamente, para ahorrar combustible.

    A los 75 kilómetros el auto se detuvo. El tanque estaba vacío. Bajaron del mismo, lo empujaron hacia el costado de la ruta y aguardaron pasara algún vehiculo. Llegó la noche y nadie había pasado. Se encontraban algo descorazonados.

    Hicieron fogatas alrededor del auto y se encerraron en el mismo. Al menos tenían cierto cobijo, alimentos y bebidas. Así, en un clima un poco más tranquilo, llegó la media noche.

    En un momento Carla necesitaba hacer evacuar aguas. Había tomado demasiado vino.

    Decidió bajarse del auto y se alejó unos 50 metros. Se bajó la ropa detrás de unos arbustos y se puso en cuclillas. Sintió un olor fétido, putrefacto. Al reincorporarse vio una espantosa figura con unos dientes totalmente podridos que se le acercaba. Intentó gritar pero en ese instante sintió como algo la alzaba en el aire y se la llevaba.

    Se escucharon unos chillidos inhumanos, aterradores. Miguel y Walter salieron del auto y presenciaron horrorizados como Carla se elevaba por los aires para desaparecer en la negrura de la noche.

    Algo la alzaba velozmente. No pudieron ver que era. Vanina gritaba y no dejaba de hacerlo.

    Estaban desesperados, no sabían que hacer. Se encerraron en el auto y se quedaron allí. Nadie durmió. Las tres Harpías cobardes no atacaron a los tres jóvenes ya que no los superaban en número. Se escondieron esperando alguien se separara del grupo para matarla a dentelladas. Más no ocurrió. Chillaban por la humana que se les había escapado.

    El sol comenzó a asomar. Seguían los tres juntos en el auto en un estado de fuerte alteración.

    Al rato salió el sol y se animaron a salir. De pronto ven como se acerca a gran velocidad un camión de gran porte.

    Los gritos no tardaron en llegar, entre desesperados y aliviados. Se abrazaron largamente. El conductor se bajó del vehiculo.

    -¿Que les pasó? Preguntó.

    -Entramos a ese pueblo, Valle… no sé que. Estaba desierto, nos largamos de alli, nos alcanzó el combustible para recorrer 75 Km., nos quedamos aguardando pasara alguien y anoche, algo tomó a nuestra amiga y se la llevó por los aires. No la vimos más. Narró Miguel entre histérico y apenado.

    -Otra vez. En fin. Ese pueblo, Valle de la Pureza, es una leyenda en la zona. Se dice que cientos de Harpías aparecieron en manada y mataron a todos en tres días.

    También que mucha gente ha entrado pero no ha vuelto a salir. Desaparecieron. Es un lugar maldito.

    -Pero nosotros si salimos señor. Por favor sáquenos de aquí. Lejos. Suplicaron todos.

    -Suban que los puedo llevar hasta Lago Verde.

    Partieron. Comenzaron a alejarse. No dejaban de pensar en ella…

    -Hola Carla, no temas, ya estás segura con nosotros. Dijeron los Querubines.

    -Hola. Es verdad, me siento muy bien. ¡Y que bello lugar es este! ¿Estoy…?

    -Si, nuestros Ángeles te trajeron.

    -Si, sentí como de pronto me elevaba por los aires.

    -Fueron ellos. Un instante antes que una Harpía te raptara y te torturara hasta matarte.

    -La vi. ¡Si! Era inmunda. El olor fétido era de ella también?

    -Si.

    -¿Mis amigos?

    -Los verás pronto. Y aquí. No aceptan tu pérdida y vendrán a buscarte. Vanina no.

    -No entiendo entonces porque no los atacaron estando en el auto y porque no nos atacaron la noche en que nos quedamos a dormir en
    aquella casona.

    -Son cobardes. Gustan de las ventajas en todo sentido y esa noche en la casa, los salvó la lluvia y los truenos. Les temen
    enormemente.

    -¿El pueblo…? Si, lo arrasaron ellas. Eran cientos, miles. Anidaron en ese lugar. Ahora solo quedan tres. El resto se
    refugió en los acantilados.

    -Y…

    -Basta de hablar de esos seres despreciables Carla. Ven con nosotros que te enseñaremos el lugar…

    Mientras tanto, en aquel pueblo desierto, ellas, las tres Harpías aguardaban la llegada de otros seres humanos.

    Estaban con hambre.

     

    F I N

     

     

     

     

     

     

    Comentarios

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Hola Diadenes.
        Enorme alegría me provocas al decirme que te gustó el cuento.
        Muchas gracias, eres muy amable.
        Un beso grande.

    1. Rafa

      16 noviembre, 2012

      Genial Richard,todo un guion para película, esta para llevarlo a la pantalla querido amigo, si bien es una historia resumida obviamente, el argumento es fantástico, y se puede sacar una muy buena película,te felicito , tenes un gran talento Richard, un abrazo y mi voto estimado

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Mi buen amigo, el poeta Rafa.
        Muchas gracias.
        Eres muy generoso, con un corazón enorme.
        Buena suerte la mia de encontrar gente como vos en mi camino.
        Un gran abrazo amigo.

    2. halize

      16 noviembre, 2012

      Toda una historia de terror.Estupendo cuento,Richard, te felicito.
      Un abrazo.

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Hola Alicia.
        Muchas gracias. Eres muy cálida.
        Es enorme la alegría de saber que te gustó.
        Un beso grande para vos.

    3. LUCIA UO

      16 noviembre, 2012

      Querido Richard.
      Gracias a Dios no era yo la que estaba ahí, porque desde el inicio hubiera puesto pies en polvorosa, en ese sentido soy bien cobarde y lo reconozco.
      Que terror. Hoy como que voy a tener que dormir con la luz prendida, por si las moscas y convocaré a las lluvias y a los truenos por si acoso… hay que estar preparados. ¿Y qué le pasó a Vinina? ¿Y porqué no?
      Me encantó.
      Un gran abrazo y voto

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Mi querida Lucía.
        ¡Que dulce sos.!
        Me alegra mucho saber que te ha gustado, aunque hoy duermas con las luces encendidas.
        Pero tengo que confesarte algo.
        Tu influencia sobre mi es algo cada vez mas fuerte.
        Y tenías que ser vos.
        ¿Porque preguntaste por Vanina? ¿Y porque no?
        Me pegó tan fuerte TU, si TU pregunta, que inmediatamente me acosó el cerebro escribir la continuación. Y no soy muy afecto. Y lo peor de todo es que ya la comencé.
        Muchas gracias Lucia, muchas gracias.
        Si logro lo que pienso para el nuevo cuento, vas a tener que conseguir bengalas para tirar toda esa noche.
        Un beso enorme con un abrazo igual de grande.

        • LUCIA UO

          17 noviembre, 2012

          Que bello Richard.
          Te quiero.
          Cuídate amigo. Un abrazo

    4. T.H.Merino

      16 noviembre, 2012

      Un relato de terror para no leer de noche, en soledad y a la luz de velas. ¡Vive Dios que conseguiste tu propósito!. Un abrazo, felcitación y voto. T.H.Merino

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Hola T.H.
        Muchas gracias.
        Y me alegra enormemente haber provocado que mucha gente hoy duerma acompañado. Una cosa lleva a la otra y…todos felices.
        Abrazo amigo.

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Es un honor viniendo de ti, amigo .
        Me enorgullece.
        Un abrazo y muchas gracias.

    5. Mariav

      16 noviembre, 2012

      Richard, indudablemente eres de los míos. Me gustan tu fantástica imaginación y los cuentos que con ella nos recreas.
      El beso grande y el voto también, que pa pequeño mejor los arenques.
      ;)

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Hola María. (Uno de mis nombres preferidos)
        Muchas gracias por tus conceptos, tus amables comentarios y por descubrir que a ambos nos falta algo: un tornillo.
        Un beso para vos pero el mio es mas grande. Ja.

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Hola Alex.
        Muchas gracias.
        Y bienvenido a este pequeño rincón.
        Otro para vos.

    6. Jorge_II

      16 noviembre, 2012

      Richard, no deberías dormirte mirando películas de terror y leyendo a Homero :) . Te dejo mi voto. Seguí así.

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Mi buen amigo Jorge.
        Muchas gracias.
        Lo peor de todo esto es que sin dormir veo peliculas de terror en mi cabeza y sueño que leo a Homero, Dante y algunos mas.
        Debo cambiar el psiquiatra.
        Abrazo.

        • LUCIA UO

          17 noviembre, 2012

          no sé por qué, pero pienso que tú eres el psiquiatra. Nunca has contestado, será porque la respuesta es Sí. Creo que en tu cabeza están permanentemente estos personajes, ¿O me equivoco? Me encanta como escribes, querido amigo.
          Un gran abrazo.

    7. El Moli

      16 noviembre, 2012

      Nuevamente nos sorprendiste amigo, muy bien hilvanada la historia, hasta diría que creíble.
      Cuando leí el título creí que se refería a mi suegra.
      Felicitaciones Richard, te dejo un abrazo junto al voto.

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Mi amigo Luis.
        Muchas gracias.
        Siempre acompañando, alentando, apoyando.
        Los buenos amigos hacen eso.
        Te considero uno.
        Un gran abrazo, muchas gracias de vuelta y mandale saludos a tu suegra. Algo bueno debe tener. Buscalo. Aunque te lleve toda la noche.

    8. María del Mar

      17 noviembre, 2012

      Precioso cuento, me has hecho sufrir hasta el final, pero ha merecido la pena.
      Enhorabuena, mi voto y un fuerte abrazo, amigo.

      • Richard

        17 noviembre, 2012

        Mi querida Dama.
        Saber que te gustó el cuento me colma de alegria y orgullo.
        Muchisimas gracias.
        Un beso y un abrazo enormes.

    9. volivar

      17 noviembre, 2012

      Richard: tienes a uno todo asustado, y eso sólo lo hacen los grandes escritores, por lo que te felicito. Has logrado caminar muy aprisa en esto de escribir literatura. un saludo y mi voto. Lástima que sólo pueda darte uno, porque si por mi fuera, anotaría muchísimos. Ya vi que leíste el bello cuento de Halize, “Yo, Caperucita Roja”, es decir, tienes muy buen gusto, pues a mí me ha parecido precioso.
      Saludos, señor de las bellas letras.
      Volivar

      • LUCIA UO

        17 noviembre, 2012

        Volivar, legalmente, Jorge por la iglesía.
        Mi admiración por todo el apoyo que siempre ofreces a todos nosotros los que estamos empezando a aprender a escribir.
        Un gran, gran abrazo, mi más sincero afecto y mis mejores deseos.
        Que todos y cada uno de los anhelos de tu alma sean realidad.
        Afectuosamente,
        Lucía

        • LUCIA UO

          17 noviembre, 2012

          Discúlpame Jorge, se me tildó la palabra Iglesia.

      • Richard

        22 noviembre, 2012

        Hola Martha,
        Muchas gracias por tus generosos comentarios.
        Un saludo.

    10. Marciano

      21 noviembre, 2012

      Terrorífico en verdad. Por un momento creí estar leyendo a Poe. Felicitaciones y mi voto.

      • Richard

        22 noviembre, 2012

        Hola.
        Muchas gracias por tus amables comentarios y por acercarte a este rincon.
        Un abrazo.

    11. Irma

      23 noviembre, 2012

      Richard, llegue buscando poesía (Que Lucia ha dicho que también eres poeta) y comenzando a leer me atraparon tus letras. Que manera mas intensa de relatar, claro! Ahora es de noche y tengo miedito, mi imaginación me traiciona con las diferentes imágenes de las arpías, la forma en la que intentaban devorar a la chica, bueno… cosas de esas que provocan la perfecta descripción y el suspenso de cada momento en el relato jajaja pero seguiré buscando entre tus cuentos uno que no sea de terror…. entre tanto, te dejo mi voto y una felicitación enorme!! Saludos desde México!

      • Richard

        23 noviembre, 2012

        Hola Irma.
        ¡Que lindo encontrarte aqui.!
        Muchas gracias. Es un honor enorme.
        Me alegra mucho saber que te gusto aunque te haya inquietado un poco. Pasa enseguida.
        El cordon de plata es un cuento distinto.
        Esta a tu disposicion para cuando lo creas conveniente.
        Un beso enorme.

    12. Soraya

      24 noviembre, 2012

      Pegadita a la pantalla del ordenador me has tenido todo el rato!!. Muy inquietante tu relato, lo he identificado con algún pueblecito que he visitado… por suerte que los pueblos que he visitado estabán repletos de gente!! ;)

      • Richard

        24 noviembre, 2012

        Hola Soraya
        Una enorme alegria encontrarte por aqui, recibir tus generosos comentarios y saber que te has entretenido con el cuento.
        Muchas gracias de verdad.
        Un beso grande.

    13. VIMON

      24 noviembre, 2012

      Richard, te acabo de poner mi voto, porque se me había pasado. Un abrazote

    14. Martha Molina

      6 enero, 2013

      En el blog cuando me hablaste de las harpías, no las recordaba; ahora que me pasé por aquí, me doy cuenta que ya lo había leído. Sin embargo lo hice una segunda vez, y en esta ocasión, la historia la encontré espeluznante. Eres el maestro del terror, amigo.

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