Una mañana, hace 800 años, Arturo cabalgaba despreocupadamente por el bosque hasta que escuchó los gritos desesperados de una mujer. Aceleró su marcha hacia el lugar de donde provenían y se encontró con una muchacha semidesnuda, su vestimenta hecha jirones y tres hombres, bestias sería la palabra más apropiada, abusando de ella.
Preso de ira, embistió contra ellos abatiéndolos a golpes de espada.
La niña, viéndose liberada, comenzó una alocada carrera con el fin de alejarse del lugar. Arturo la siguió en su caballo y la alcanzó rápidamente.
La aprisionó entre sus brazos pero ella, enceguecida por el dolor y el sufrimiento tiraba golpes para soltarse. Más no pudo. Agotada, dejó de hacerlo.
Al mirarlo, se dio cuenta que estaba a salvo con aquel joven.
Arturo la soltó y ella comenzó a cubrir sus senos con los brazos. El, gentilmente le ofreció una manta para que se cubriera.
Se miraron largamente a los ojos. Se conocieron.
-¿Cómo te llamas?
-Dafne ¿Tú?
-Arturo.
-¿Adonde vas?- preguntó ella.
-He decidido vivir en la montaña. Allí- señalando con el dedo. En ese lugar construiré mi morada.
-Es lindo. Puedo ayudarte si quieres. Estoy sola. Mi padrastro me abandonó en el bosque hace tres días. Como poco, hablo
poco y puedo trabajar mucho.
-Pues, ven conmigo entonces. Me hará falta ayuda y compañía.
Cabalgaron hasta el lugar. Se llevaron los caballos de los muertos. Allí, Arturo dibujó en su cabeza la cabaña y fue hasta
el pueblo a comprar herramientas y algunos materiales. Ella se quedó sentada en una roca esperando hasta que él regresó. Los árboles y las piedras de los alrededores serían el principal recurso.
Comenzaron a trabajar inmediatamente. En pocos meses, la cabaña había tomado forma. Tenían un techo donde refugiarse de las inclemencias del tiempo y un lugar para comer y dormir.
Dafne se había encargado de las tareas domésticas, del huerto y de las aves de granja que cuidaba amorosamente.
Todo ese tiempo había sido trabajo y nada más que trabajo. Dormían separados, el dialogo no era frecuente y se sentían tan solo compañeros. Arturo, cada tanto llegaba del pueblo borracho y con vestigios de haber pernoctado con las prostitutas del lugar. Dafne lo aceptaba. Hasta que un día esa situación le provocó dolor.
Meses más tarde, Arturo quiso agasajar a Dafne. Había trabajado mucho sin pedir nada a cambio. Compró un barril con alcohol en
el pueblo y asó un pequeño cerdo.
Esa mañana, Dafne, feliz como nunca, había canjeado una gallina por un vestido y otra por hogazas de pan. Quería enamorarlo.
La noche era clara, la luna estaba llena y las estrellas tenían un brillo especial.
La luz de las velas y antorchas iluminaban la cabaña. Fue entonces que ella salió con el vestido nuevo puesto, su larga
cabellera negra suelta, bañada y oliendo a flores. Era la visión de una virgen. Magnífica. El joven que estaba contemplando la inmensidad, al verla, no pudo pronunciar palabra. Extasiado y enamorado se acercó a ella y solo atinó a besarla. Muy profundamente.
El sol de la mañana siguiente los encontró aún en la cama. El y ella, del momento que se prodigaron el primer beso, fueron dos
almas unidas, entrelazadas, enamoradas para siempre. El amor más puro, poético y genuino, se declaró. Todo comenzó para estos dos inmortales seres.
Minutos, horas, días, meses, años, juntos, siempre juntos.
La vida les negó descendencia pero lo aceptaban. Se tenían el uno al otro.
Habían pasado 50 años. La modesta cabaña de los comienzos era ya un lugar por demás confortable, cálido, apacible. El humo
saliendo de la chimenea, el huerto que se transformó en chacra y el granero y el establo, albergue de caballos y vacas. Ovejas, gallinas y patos siempre alrededor de la casa.
La felicidad y el amor signaron sus vidas. Pero estas no son infinitas.
El, con sus casi 90 años, enfermó.
Esa noche se despidió de Dafne. Ella quería acompañarlo más él se negó.
-Debes morir cuando llegue tu momento, amor mío.
-Es este Arturo, cuando tú te vas. Yo me voy contigo.
-No Dafne. Tu hora no ha llegado. Tienes algo que hacer y es escribir nuestra historia. Que las futuras generaciones sepan que el amor
verdadero existe. Y es eterno. Tan solo deben encontrarlo. Como lo hicimos nosotros.
-Lo haré y me reuniré contigo, no te alejes mucho por favor. Nos juramos hace 50 años amor eterno y por mi parte lo cumpliré. Muerte, vida, tiempo, siglos, mundos, nada logrará romper mi juramento.- Dijo emocionada y con lágrimas en los ojos.
-Y yo, Arturo, te estaré esperando para amarte. Siempre.
Se besaron muy dulcemente. Ella sintió la última exhalación de Arturo en su boca. Quedó dentro de ella. Emocionada, lloraba y reía al mismo tiempo.
Lo enterró a 25 metrosde la cabaña. Su lugar preferido. Allí, él se sentaba en una piedra y podía estar horas contemplando la inmensidad que lo rodeaba.
Un año había pasado desde la partida de Arturo y Dafne que daba fin a la historia.
Llevó el manuscrito a la Iglesia del pueblo y le pidió al sacerdote lo cuidara. El lo dejó en la biblioteca de la Iglesia,
previo encuadernado. Le grabó el nombre en la tapa: Arturo y Dafne.
Feliz por haberlo finalizado, caminó hasta su hogar. Había decidido inmolarse en la cabaña. El fuego tomó fuerza
inmediatamente. Ella se acostó en su cama. Una sonrisa enorme se le dibujó en el rostro.
Antes de morir, vio que Arturo ya estaba allí, esperándola…
800 años después, Analía había tenido un día aterrador.
Comenzó con el despertador que no sonó y se quedó dormida. Se levantó a las corridas, se puso lo primero que encontró y salió
hacia el museo donde trabajaba.
Un paro de subterráneos sorpresivo la conmocionó. Buscó un taxi. Tomó un ómnibus, en el cual viajó casi colgada de la
puerta. Estaba atestado de pasajeros. Cuando se bajó se dio cuenta que le habían robado el teléfono celular.
Llegó totalmente desencajada y abatida. Y una hora y cuarto más tarde.
Analía era restauradora de objetos antiguos y un cargamento recién llegado de Escocia la aguardaba. El Director estaba muy
ansioso por exhibirlo.
Pero ella era la que daba el visto bueno a todo lo que entraba.
Se sirvió un café negro y lentamente fue vaciando el contenido de las cajas y colocando todo en las mesas de trabajo.
Dagas, platos, cascos, espejos, utensilios de cocina, joyas, cuatro pequeños cuadros y un libro formaban parte del lote.
La joven analizó una a una cada pieza separando por estado y valor histórico.
Esta tarea le había demandado todo el día. Ya de noche y agotada al extremo, decidió irse a su casa. Cuando se iba vio el
libro en la mesa. En un principio dijo: -No, basta, lo veré mañana.- Pero sintió una extraña curiosidad.
Se sentó y abrió el mismo.
Su corazón se estremeció. Las lágrimas corrían por sus mejillas, no había jamás experimentado un sentimiento como ese. Pero lo
sentía cercano. Algo le ocurría. Decidió llevarlo a su casa para continuar con la lectura.
Una vez allí, se preparó un baño con sahumerios y música suave, una bebida espirituosa, se desnudó y se metió en la
bañera. Allí tomó el libro y continuó con la lectura.
Mientras leía, la emoción la embargaba, sentía la historia como propia, no entendía lo que le ocurría. Abandonó el baño y se
dirigió a su cuarto para dormir. Estaba agotada. Aunque muy perturbada también.
Los sueños no se hicieron esperar. Todo se sucedía con un ritmo vertiginoso.
Estaba en el campo, en una cabaña, aseando el establo, la chacra. A lo lejos veía llegar a su amor que llegaba con provisiones. El día,
la noche, el cielo, el campo, los animales.
De pronto estaba haciendo el amor con su hombre sintiendo una felicidad plena…
Analía abrió los ojos en mitad de la noche. Su respiración se aceleró al máximo. No se asustó. Allí estaba él, mirándola. Se
reconocieron. Se amaron toda la noche. Como antes.
La despertó la luz del sol entrando por la ventana. Analía estaba confundida pero muy feliz. No estaba segura de lo ocurrido pero su corazón estallaba de alegría. No se había sentido así en mucho tiempo.
-Fue real entonces, pensó. Una sonrisa franca embelleció su rostro.
Salió a trabajar como todos los días. Llegó al museo y el Director le pidió se acercara a su despacho. Entró.
-Buen día, señor.
-Buen día Analía. Quiero comunicarte que desde Escocia me han pedido un experto para analizar un lote de antigüedades
encontrado en una iglesia ya destruida por el paso del tiempo. Y pensé en ti. Esta noche viajas. Tendrás todos los gastos pagos. Te dejaré en un correo los datos, contactos, lugares. Lo que necesitas.
Ve a prepararte. Y disfrútalo. Buen viaje.
-Muchas gracias señor.-respondió emocionada. Salió corriendo del museo. Se llevó el libro.
Una enorme ansiedad se apoderó de ella. Estuvo en el aeropuerto cuatro horas antes. El vuelo se le hizo eterno.
Al pisar Escocia, un hormigueo infernal le recorría el cuerpo, su corazón latía con furia. Reía y lloraba al mismo tiempo. No lograba contener la emoción.
El auto que la llevaba al castillo en Escocia le pareció una carreta tirada por burros.
Llegaron. Se bajó del auto y se dirigió a la entrada del castillo. Casi corriendo.
Solo pensaba en él. Tenía que ser él. Con el que soñó, con el que hizo el amor toda la noche. Con Arturo.
Tocó a la puerta. Se abrió lentamente. Un joven la aguardaba en el hall.
Se acercó corriendo. Se detuvo frente a él. Sacó el libro de su bolso y se lo ofreció. El leyó el nombre en la tapa: Arturo y Dafne. Se emocionó. Se miraron largamente a los ojos. Se reconocieron. El beso. Los mismos sentimientos, las mismas sensaciones.
La vida comenzó para ellos. Para amarse otra vez. Estuvieron juntos hasta el último día de sus vidas.
Renovaron el juramento antes de morir…
800 años después, los sobrevivientes del holocausto nuclear, salieron de sus cuevas. Un año había pasado. Eran miles.
Se reunieron en lo que había sido el Partenón, en Grecia. Comenzaron a conocerse.
Mariano, sentado en una roca, contemplaba el mar. Stefanía se le acercó.
Se miraron a los ojos. Largamente. Se reconocieron. Se alejaron caminando hacia la montaña…
F I N

LUCIA UO
Veo querido Richard que estamos recordado vidas pasadas, me parece fantástico que así sea.
Me emocionó muchísimo, lo viví como si la protagonista fuera yo. Me ha encantado, es hermoso, romántico y muy, pero muy dulce. Me encantó.
Un gran abrazo, mi voto y todo mi cariño.
Richard
Mi querida Lucia.
Muchas gracias.
Me inspiré en alguien muy especial en mi vida.
Aprovecho para felicitarte por tu cuento que saldrá impreso en la 3era. Edicion de Falsaria.
Lo tienes muy merecido.
Un beso enorne
LUCIA UO
Gracias Richard.
Un gran abrazo,
nanky
Richard te envío un gran saludo y voto desde Buenos Aires.
Richard
Hola Nanky.
Muchas gracias por el voto y muchas Felicidades.
Abrazo.
María del Mar
Querido amigo, Richard, ¡Qué bello es tu relato! Como siempre me has dejado con la boca abierta (muy sorprendida). Me ha fascinado. Si algún día, publicas en papel, no dejes de avisarme. Un beso muy grande y mi voto.
Richard
Mi querida Dama.
Siempre tan bella y generosa.
Muchas gracias.
Y que todos tus deseos se cumplan el el Nuevo Año que comienza.
Un beso enorme.
El Moli
Amigo, ¡como te prodigas! has logrado un relato en tres épocas diferentes sin perder un ápice de la trama. Me ha parecido genial.
Un fuerte abrazo Richard, y que el próximo año pueda seguir disfrutando tu prosa.
Muchas felicidades y un gran abrazo.
Luis.
Richard
Mi buen amigo Luis.
No te das una idea lo importante que ha sido para mi tu apoyo y tu amistad en todo este tiempo.
Tenemos que juntarnos algun día. Es más. Tendríamos que proponer una reunión de todos los argentinos que escribimos en Falsaria.
Un gran abrazo mi amigo.
Y muchas gracias por todo.
El Moli
Me parece una idea genial, lo haremos.
No imaginas como disfruté la reunión que logré con los blogueros.
Un abrazo.
1000Luna
Bonita historia, Richard. Un amor que perdura más allá de esta vida, almas eternamente enamoradas, se encuentran en diferentes épocas, se reconocen y continúan amándose ¡Precioso!
Un abrazo y mi voto.
PD; Aprovecho para felicitarte las fiestas, mis mejores deseos para tu familia y para ti. Besos.
Richard
Hola Vero.
Muchas gracias.
Me alegra mucho te haya gustado.
Muchas felicidades para vos y los tuyos.
Por un 2013 genial.
Un beso
Jorge II
Amigo Richard, llegué tarde para votarte (mucho festejo) pero nunca es tarde para apreciar tu obra. Que el próximo año te traiga tanta inspiración como este, talento tenes de sobra. Si se hace reunion de Falsaristicos Argentinos me avisan
Richard
Mi buen amigo Jorge.
Llegaste y es lo que importa.
Muchas gracias por todo.
Y lo mejor para vos en el 2013.
Me alegra mucho tambien te interese la reunión.
Un abrazo
Mariav
Por fin llegué. Jo, la gente no para de escribir ni en Navidades. Me encantan los relatos fantásticos y llenos de romanticismo como este tuyo. Como siempre, disfruto leyéndo tus historias.
Un beso.
Richard
Mi estimada amiga.
Muchas gracias por hacerlo. Llegar digo.
Es muy gratificante tenerte seguido por aqui.
Un beso grande, muchas felicidades, un abrazo enorme y otro beso María.
Anael
Buen cuento, muy romántico, un ideal estereotipo de lo que generalmente soñamos las féminas. Pero la realidad es algo mas compleja, en la actualidad los intereses entre hombre y mujer están mas canijos de compaginar, los roles de cada quien ya no son tan precisos de ubicar y cada detalle que nos caracteriza representan todo un mundo que por un simple detalle puede llevarnos al fracaso en la relación amorosa. Tu texto expone todo muy sencillo… Como si ello en la complejidad actual moderna pudiera hacerse posible.Te mando un abrazo y mis mejores deseos de que te pases un feliz y muy prospero año 2013 junto con toda tu familia.
Richard
Muchas gracias Anael.
Un cuento fantástico es eso, un cuento. Un sueño.
La realidad es muy distinta y coincido plenamente.
En la constitucion septenaria está claro que la personalidad del ser humano, entre otros la forman la mente concreta y la emocional o astral. Debemos satisfacer a ambas. Solo tratar,como si fuera facil, que esten armonizadas, alineadas.
Pero ambas forman parte de nuestro ser, la fantasia y la realidad. No debemos descartar ninguna. Son necesarias las dos.
Un beso y mis mejores deseos para ti.
Y gracias por tu punto de vista que normalmente, y planteados con respeto, son enriquecedores.
volivar
Richard: ya he comentado que me retiré de la red por unos días por motivos de trabajo (una exposición de pintura tridimensional en Canadá) y me perdí de leer a su debido tiempo narraciones tan hermosas como esta con la que nos has deleitado.
De algo tan complejo, como son los diversos intereses de hombres y mujeres, has logrado una narración romántica, bella en verdad. Me gusta mucho tu estilo; mantienes a uno, como lector, siempre en suspenso. Qué facilidad la tuya para construir esto tan hermoso.
Te felicito, querido amigo, y te deseo un año feliz, en compañía de tus seres queridos.
Mi voto, por supuesto
Volivar
Richard
Mi querido amigo.
Se que has hecho un enorme esfuerzo por ponerte al día y tan solo eso demuestra tu valía como ser humano.
Muchas gracias Maestro.
Lo mejor para ti tambien. De corazon.
Un abrazo.
T.H.Merino
Veo que mantienes tu nteresante línea narrativa. Enhorabuena por este excelente relato, voto y feliz año. Un abrazo. T.H.Merino
Richard
Hola T. H.
Muchas gracias.
Un privilegio tenerte por aqui y recibir tus amables comentarios.
Lo mejor para ti tambien.
Un abrazo.
Irma
¿Sabes? Ansió que me suceda algo tan mágico y romántico como lo que les sucede a ellos en este cuento… La palabra “Eternidad” tendría un significado mas especifico… han sido, si no me equivoco, 4 ocasiones en estas vacaciones en las que termino de leer tus cuentos y me entran ganas de escribir. Hermoso relato Richard! El voto ya lo había puesto hace mucho, cuando lo leí por primera vez, pero como es mi mala costumbre, no lo había comentado… y ahora que se que estas de regreso, reprimo un poco mis ganas de escribir para dejarte este comentario y admirar tus letras con algo más original que un simple voto. Saludos afectuosos desde México y deseo de todo corazón que hayas tenido unas felices vacaciones!
Richard
Querida amiga.
Tu calidez es comparable al calor de unos maderos crepitando en una chimenea durante una larga noche de invierno.
Pídelo y lo obtendrás Irma Está en ti.
Recuerda que somos inmortales. Solo que nos hemos olvidado.
En estos momentos es cuando siento que las palabras conocidas no satisfacen lo que quiero transmitir: Mi Gratitud.
Un beso grande.
Richard