De un lugar cualquiera, en un día especial.
Querida mía,
Si te escribo es porque presagio en cada uno de mis silencios la muerte de mis palabras. Las siento dolidas por usarlas en las conversaciones vanas y tristes por no encontrar otra boca en la que cobijarse. En el silencio de mis noches, a veces, sangran.
Y te escribo ahora, en mi soledad de horas vagas y cafés fríos, que es cuando más te añoro. Ahora que la oscuridad me atrapa en el amargo soñar que es el recuerdo, ahora que, como tantas veces, llueves en mi memoria.
Mi alma se empeña en seguir evocando y mis manos viejas la siguen a placer. Recuerdo hoy, dichoso día, tu compañía en mi dulce niñez. Éramos los dos y éramos uno y quien lo viera lo dirá. Esas largas caminatas por el campo que todavía hoy me saben a ti; si cierro los ojos el sol me acaricia la cara y los recuerdos brindan en mi oído por las vidas pasadas.
Y sin embargo, fuiste tú. Te alejaste tan lento que no lo percibí y no obstante, en este abismo profundo que es mi silencio, aún me parece escuchar el eco de tus pasos. Bien sabes que me acusé, que dejaba a la tristeza dormitar tranquila bajo mi gruesa capa de culpa; pero en la sinceridad de mis horas desnudas, cuando saco las fuerzas y me quito el pesado manto, entonces sé que fuiste tú.
No te culpo pero, ya no me quedan fuerzas para ello. Es sólo que el no tenerte, a veces, aún me duele. Es sólo que pasé esta vida volviéndome cual loco por aspirar tu aroma, y tú no estabas. No estuviste cuando el universo intrigaba por derrumbárseme, no estuviste cuando mis pesados pies se hundían en el gris asfalto, no te encontraba en las noches en que rebajaba con lágrimas el whisky ni en las que el frio cruel, bebía mi desaliento y me quebraba los huesos y yo, yo me descubría solo, y el descubrirme exacerbaba mi frío. No estabas.
Y aún así, necesitaría toda una vida para agradecerte. Sin ti mi existencia se hubiese limitado al pasar rutinario de las horas, sin ti yo no conocería el sabor de la libertad, el cantar del viento, el llorar de las estrellas. Sin ti mi triste cordura no habría aprendido a enloquecer, y sin embargo te fuiste, ¡cuánto te busqué!
En noches como esta, en las que mi única compañía es la lógica del poeta, quiero pensar que fue por mi bien. No puedo resignarme a que tu presencia es azarosa y tu olvido cruel. Será que prefiero culpar al viento antes que convencerme de que eres tú la que tiende a desaparecer.
Sin embargo en esta noche que llora, te ruego te apiades de este viejo loco al que sólo le queda el soñar, no corras tan rápido, déjame alcanzarte, venme a acompañar. Sabes bien tú, amiga, que yo jamás cesé de buscar, pero hoy la vida me cansa.
¿Dónde te escondes, Felicidad?





J.Stark
¡Qué maravilla! En serio, qué maravilla. Cuanta metáfora tan bien elaborada…cuanta melancolía baña el texto. “y no obstante, en este abismo profundo que es mi silencio, aún me parece escuchar el eco de tus pasos. ” Bravo. Un merecidísimo voto de mi parte, mis gracias por entretenerme y un abrazo
Lualla
Oh! Muchas gracias J.Stark, de verdad. Estaba viendo que el texto no estaba teniendo una muy buena acogida, me alegra que a ti si te haya gustado
Un fuerte abrazo. P.D : me paso a ver que has escrito tú 😉
J.Stark
Que no te desanime eso…hay escritores aquí que entran en portada inexplicablemente, la verdad. Tú eres de las escritoras con mejor evolución que he visto en la página (y en general).Por cierto, no te sientas “obligada” a leerme porque yo lo haga…siempre que pueda lo haré. Simplemente porque me encanta como escribes. Por cierto, ya que estoy, desearte unas felices fiestas y un año nuevo cargado de buenos momentos. Un abrazo!
Lualla
Jo, que feliz me haces con tu comentario, te lo agradezco mucho. Te deseo yo también a ti unas felices fiestas y un año nuevo en el que no puedas dejar de sonreír! Un gran abrazo.
LUIS_GONZALEZ
Me uno a los elogios de JStark, agregando que cada palabra apunta al sentimiento melancólico, mi voto…
Lualla
Muchas gracias Luis, me alegro mucho de que te haya gustado y de que te hayas tomado tu tiempo en leer y comentar, que pases unas buenas fiestas y tengas un año nuevo muy feliz!
mariav
Lualla, siento no haberlo podido leer antes porque es sencillamente maravillosa esta carta. Espero que no se pierda, y si se pierde vuelve a subirla en otro momento que ahora con las fiestas y tal, la gente anda mas liada.
Un abrazo.
Lualla
Muchísimas gracias Mariav! Creo que seguiré tu consejo, gracias.
Te deseo unas fiestas muy felices y un año nuevo extraordinario, que seas muy feliz! Un abrazo
Julieta Vigo
Me sumo a los comentarios de mis compañeros. La carta rezuma sentimientos. Se pueden sentir. Hay frases muy hermosas para describir la melancolía por ese tiempo de la infancia en el que el protagonista fue feliz. Se puede sentir, incluso, la rabia por no haberse sentido así en la edad adulta.
Me gustaría hacerte algunas observaciones. Tú, como autora, decides por supuesto qué hacer con ellas:
que el frio cruel, (falta la tilde)
venme a acompañar. (¿Qué tal si lo inviertes? Creo que sonaría mejor, algo así como “ven a acompañarme”)
Un abrazo, Lualla. Me ha encantado tu carta tan llena de poesía.
p.d.:
¿Cómo podría ponerme en contacto contigo?
Lualla
Julieta, muchísimas gracias por leerlo y por los comentarios; no sabes lo grande que es que me digas que te he transmitido sentimientos por que es el objetivo último, o vaya, uno de los objetivos.
Te agradezco mucho los comentarios con correcciones, ¡mucho! porque creo que realmente me llevan a mejorar; los tendré en cuenta y, por favor, cuando tengas tiempo, no dejes de hacerlo.
Me encantaría estar en contacto contigo, mira, este es mi correo : arualau12@gmail.com
Un graaaan abrazo!
Gödel
Espléndidos tus ensayos fantásticos, siempre buscando el valor de la libertad y sus implicaciones, como la felicidad. Y la locura… que hace ver la realidad, con las cuestiones profundas que tratas (como “¿Dónde te escondes, Felicidad?”), de un modo más nítido. Me quedo enteramente agradecido de que compartas tus textos, de verdad. Saludos. 😀
Lualla
Gödel, no sabes la alegría que me han dado tus comentarios; el ver el tiempo que has empleado en leer no uno, sino varios de mis textos, el comentarlos y que los hayas disfrutado… Es genial, muchísimas gracias, de verdad. Comentarios como los tuyos son una de las cosas que nos llevan a todos a seguir con esto, el ver que otras personas confían en tu capacidad, te lleva a confiar en ella. Te lo agradezco.
Gödel
La comunicación es la base de nuestra existencia. Al menos eso me ha ensañado tanto la Ciencia como el Arte, la Realidad en sí misma. Por eso los comentarios, porque el escribir por escribir no tiene importancia. Gracias por compartir tus textos. 😀