Hoy domingo dos de diciembre lo he dedicado a un pensamiento, lo he retenido en mi mente disfrutándolo, lo he visto, lo he olido, y creo que incluso he estado allí.
La sola idea me secuestró y me llevó a su gran portón de madera. Crujió al abrirse y un personajillo moreno con una amplia sonrisa salió de detrás, de las sombras del zaguán de lo que parecía un enorme caserón en mitad de la ciudad. Me indicó con la mano y me dijo algo como “adelante, está usted en el paraíso, es todo suyo señor”.
Fue en ese instante que intuí que esa era una idea definitiva, fantástica, surrealista, pero que realizada en ese país increíble atravesaría líquidamente nuestra atareada vida urbana y de aceras paralelas, para empujarnos a una vivencia soñada, pero tal vez más real.
Al cruzar las sombras de la entrada ya estaba sumergido en los primeros momentos de placer, de la nada, del pensar, solo yo y exclusivamente vagueando por el primer patio soleado de esa antigua fábrica de tabacos, con sus plantas de verde oscuridad, con una fuente imaginaria que te quería contar toda la Historia de la ciudad.
Y desde el soñoliento patio entré a la eternidad, al goce más desbordante, a un relámpago de incredulidad, a las cinco bibliotecas mágicas con sus 350 mil libros que te observan mirar, y yo me detengo en el sueño, porque me parece tan bonito que es como flotar en la nada: y nada significa nada, un total vacío, feliz vacuidad, como mirar un mar quieto, como observar incrédulo que su superficie es blanca y púrpura a la vez, y sigue quieto majestuoso en su amplia Nada.
Pero mi sueño fue real, puedo asegurar que acompañado de ese entrañable personajillo recorrí más patios y recovecos, vi el olor de los árboles y flores del jardín penetrando por los ventanales de sus cinco pabellones, que ahora son cinco maravillosas bibliotecas. Me encontraba en una infinita ciudad colonial, y dentro de ella en la más bella librería hecha realidad por la Humanidad: la Ciudadela de los Libros.
Ahora que el domingo se acaba a este lado del Mar, mi felicidad pasajera queda pendiente de concretar, me parece imposible imaginarlo otra vez, es un recuerdo escondido en un bosque a punto de arder. Mi sueño se queda en un momento veloz aprisionado entre pensamientos sin piedad, un chispazo de futuribles proyectos que nunca serán. Pero en la Ciudad de México sí.


SALAMANDRA
Nada significa Nada es cierto Jose Maria.
Pero tu articulo significa Mucho.
Jose María S Alfonso
Tu comentario es mucho para mi, siempre te leo en Falsaria, la poesía nos une Salamandra. Aunque yo escriba ultimamente relatos, en este sueño entró la poesía de invitada, me puede la prosa poética!
Un abrazo desde “este lado” ! José María
Fanathur
Bonito relato José María. Me ha gustado mucho esa idea que te asalta y esos libros que te observan miran. No dejo de preguntarme si realmente puede existir un lugar mejor. Mi voto.
Jose María S Alfonso
Gracias compañero de lucha, literaria se entiende.
Pues aunque parezca mentira, el sitio existe.
1000Luna
Hola, Jose María. Bonita reflexión. Describías en tu texto un lugar precioso, lleno de libros, que desconocía por completo, así que antes de comentar lo busqué en Youtube y sí, debe ser un lugar ideal para perderse, en el vídeo se ve todo muy bonito. Ahí va mi voto, me gustó tu forma de escribir sobre ese lugar.
Un abrazo.
Jose María S Alfonso
Muchas gracias! me alegro de que lo disfrutaras, un beso, Jose María
VIMON
Excelente, Jose Maria, entre el surrealismo y la fantasía. Me chiste recordar a Borges, quien decía que el cielo tendría que ser una gigantesca biblioteca. Solo una pregunta ¿Por qué en la Ciudad. de México si? Un abrazo y mi voto, con el que nos vamos a Portada…
Jose María S Alfonso
Muchas gracias por tu calificación de “excelente”, eres demasiado generoso! Ayer domingo me puse melancólico y subido de poética y de fantasía.
En la Ciudad de México Sí: hace muchos años visité esa ciudad, me impresionó en muchos sentidos, desde entonces he viajado y he conocido ciudades grandes y pobladas, de todos los colores, pero dentro de mí sigue fijada esa impresión de que en Ciudad de México, por inabarcable, todo es posible, tTodo. Y por eso pensé: ¿ que mejor manera de terminar mi relato que decir que esa magnífica biblioteca/librería de ensueño solo podría ser realidad allí? ademas: ¿no es cierto? ¿ no es como un sueño convertir la antigua fabrica de tábacos en una preciosa biblioteca?
Aupa México.
volivar
José María S. Alfonso: un relato maravilloso; que bello sería que todos pudiéramos leer en esa fabulosa librería, como dices, de ensueño… Qué de cosas nos contarán los pájaros metidos en jaulas; los árboles de la ciudad, que, torturándoles sus ramas, les dan un aspecto geométrico que seguramente los horroriza; qué de cosas nos contará el mendigo, el joven que para comer necesita limpiar vidrios…. qué de historias fantásticas, y no sólo en México, sino en tantas otras ciudades.
Mi voto
Volivar
Jose María S Alfonso
Volivar, tienes el don de animar a la escritura, sin tus comentarios esto esría otra cosa, gracias amigo. Ademas te digo que tus comentarios no se agradecen solo por lo elogioso (que también, no seamos hipócritas) sino porque se nota que te lees a conciencia los relatos o poemas y que los analizas, y eso de agradecer.
Un abrazo!
nanky
José María me has dejado sin palabras, me sentí parte del texto, creo podría jurar que estuve allí, y tal vez… quién lo sabe? Un gran saludo desde Buenos Aires y voto por si faltaba más.
Jose María S Alfonso
Gracias amigo Nanky, me alegra mucho que te guste, pero por favor no te quedes sin palabras, que quiero seguir leyéndote ! jaja
Un abrazo amigo. Como dice Vimon: habitamos en el Castillo de los Escritores.
T.H.Merino
José María:
Mi felicitación por este excelente texto con tintes de prosa poética en el que encuentro conseguidas metáforas para la reflexión. Mi voto y afecto. T.H.Merino
Jose María S Alfonso
Gracias TH, y yo no me consigo olvidarme del Tio Simón y la Enriqueta. Buenísimos tus relatos, me inspiran. Un abrazo y gracias por tus comentarios (muy esperados si te soy cincero…).
LUCIA UO
Me ha encantado tu increíble relato.
Lamento todo lo que me he perdido, pero ahora he estado allí.
En verdad es un lugar mágico, todo un paraíso, por poco y no vuelvo, mejor dicho, no quería regresar.
Un gran abrazo y mi voto.