Esa mañana me levanté sintiendo una terrible pesadez y con la sensación de haber soñado algo espantoso, pero por suerte no me acordaba de nada aunque sentía el terror en mi interior. El ojo derecho comenzó a picarme. Elevé la mano y lo froté enérgicamente. No tenía tiempo de sentir ninguna molestia. Era el primer día en mi nuevo trabajo y mi cuerpo no iba a estropear la felicidad que sentía por trabajar en aquella tienda de discos del famoso barrio madrileño de Malasaña. Me metí en la ducha en un intento de quitarme de encima el calor pegajoso que cubría mi cuerpo. Bajo el agua, todo parecía lejano. Los nervios dejaron paso al miedo escénico y mis tripas sonaron sacándome de mis pensamientos. Salí húmeda y fresca de la ducha. Me coloqué la toalla alrededor como si fuera una túnica romana y me observé en el espejo. Mi ojo estaba rojo, bien, lo había empeorado. Parecía que me había drogado la noche anterior. Me acerqué al espejo para verlo mejor. Abrí el párpado inferior con mi dedo índice. Lo noté ligero, estaba sobresalido hacia el exterior. Lo cerré fuerte para mantenerlo dentro. No podía ser, lo había visto. Estaba algo fuera de la cuenca ocular. No, aquello no era real. El ojo no se podía salir solo de su sitio. El terror se apoderó de mi. El corazón comenzó a bombear rápidamente, sentía los latidos contra las paredes de la caja torácica y mi respiración era cada vez más acelerada. Me costaba respirar y los oídos comenzaron a pitarme. Sentí como si todo diera vueltas a mi alrededor. Abrí los ojos, la visión borrosa me devolvió una imagen horrible. Mi globo ocular colgaba perpendicular sobre mi pómulo. Las arcadas me provocaron un fuerte ardor en el estómago vacío.
No supe de donde saqué la sangre fría para agarrar aquella cosa que antes había formado parte de mí, era viscosa y blanda a la vez. Estaba recubierta por una capa de un líquido resbaladizo. Lo amarré con mis dedos formando una pinza y lo introduje en su lugar. Después de eso vomité en el lavabo. Debía ir al hospital. Me puse lo primero que pillé. Me coloqué las gafas de sol para ocultar mi extraño aspecto. Lo había introducido de cualquier manera, por lo que la pupila y el iris no estaban en su lugar habitual. Llegué al centro de salud en diez minutos. Había una larga cola en urgencias. No podía esperar. Notaba como se iba resbalando de su lugar. El lagrimal segregaba un extraño líquido húmedo, pero no eran lágrimas.
La enfermera me preguntó que me pasaba. Paralizada, me quedé pensativa, ella perdía la paciencia y me instó a que contestara. Le dije que se me había metido una astilla en el ojo. La mujer puso mala cara, no me explicaba como podía estar allí, pues te ponía más nerviosa con sus expresiones de sorpresa o de gravedad. Se levantó y llamó a una compañera.
–Pásala, tiene una astilla en un ojo–la vi como le guiñaba el ojo a la otra quitándole importancia a lo que me pasaba. Esta sonrió y amarrándome por el brazo tiró de mi y me arrastró hasta una puerta. Me dejó sola ante un hombre fuerte de mi misma estatura, que tenía las mismas ganas de estar allí que yo. Me hizo sentar en una silla de vinilo que crujió.
–Quítese las gafas–ordenó sin mirarme siquiera. Le hice caso. El sudor se apoderó de mi y los nervios se divertían en mi estómago. Notaba las nauseas. Bajé la cabeza para que cuando él levantara la vista no viera mi ojo.
–¿Qué le ha pasado?–aún no me había mirado. Con voz temblorosa le confesé mi situación. Le observé mientras iba contando mi historia. Su expresión a penas cambió, solo asentía de manera sistemática. Cuando acabé suspiré. Parecía que no había escuchado nada.
–Siéntese en la camilla–me levanté tambaleándome. Al sentarme el papel que cubría la camilla produjo un crujido seco que me puso los pelos de punta. El hombre se levantó. Su expresión se tornó asustada cuando me vio. Bajé la cabeza avergonzada.
–¿Pero qué le ha pasado?– preguntó horrorizado. Colocó su mano delante de su boca en un intento de evitar el vómito. Salió corriendo. Unos segundos después dos hombres vestidos con ropas fluorescentes y una camilla me tomaron por ambos brazos y me tumbaron en ella. Desviaron la mirada para no ver mi ojo que colgaba sobre mi cara. La gente que esperaba fuera se horrorizaron al verme. Debía tener un aspecto horrible. Cuando salí a la calle el sol me cegó y cerré los párpados. Fue una sensación extraña. Mi cuenca vacía se protegió de algo que no le provocaba ningún malestar. El aire me rozó la cavidad y tirité. Entramos en la ambulancia. La sirena se puso en funcionamiento cuando el motor rugió furioso. Iba dando bandazos de un lado a otro. Vomité. El mareo era cada vez más fuerte y la cara de los sanitarios no mejoraba mi estado. Su expresión de asco me hizo sentirme avergonzada por la situación. Una fuerte sacudida provocó que la camilla se moviera hacia delante. Choqué contra el asiento del copiloto y mi ojo se desprendió. Cayó rodando por mi cuerpo. Los sanitarios se levantaron, con sus manos intentaban frenar la caída inminente del globo ocular que se movía como una canica en una máquina de pin ball. Yo los observaba con horror, mis manos permanecían inertes a ambos lados de mi cuerpo. Era como si estuviera viendo una película. Era una espectadora. Aquel ojo no era mío. Los hombres se movían tan rápido que me era imposible verlos. Pero el ojo seguía hasta que golpeó en el suelo. Chillaron para que el conductor parara el coche. Lo hizo con un fuerte frenazo que provocó que el ojo se perdiera entre los asientos. No pude más. Todo aquello era demasiado para mí y por fin perdí la conciencia y descansé.
Nadie me supo explicar la caída de mi ojo como si de los dientes de leche se tratara. Pasé por miles de médicos, estuve en congresos, en laboratorios, pasé cientos de interrogatorios, pruebas médicas, análisis; y nunca supieron el porque. Al principio quería una respuesta, pero llegó un momento en el que lo único que quería era seguir con mi vida. Me colocaron un ojo biónico, era lo más parecido al ojo humano, pero no era lo mismo. Durante mucho tiempo me levantaba sintiendo un terror horrible, salía corriendo de la cama para comprobar que el izquierdo seguía allí. Hubo noches en las que apenas pegaba ojo debido a que me levantaba cada poco al baño. Cada día es una superación al miedo de perder el otro, al sentimiento de impotencia ante lo que pueda suceder. Todo parecía normal, hasta que un día después de muchos años me levanté una mañana calurosa, con el pijama sudado y con sueño de haberme pasado leyendo la noche anterior. Fui al espejo como hacía todas las mañanas. Mi boca se desencajó.
Otra vez, no. Gemí de pavor. No soportaría volver a vivir la misma situación, por lo que cogí unas tijeras y rasgué la carne de mis muñecas.
LUCIA UO
Que pesadilla!! ¡Que aterrador!.
Muy bien contado, no he podido dejar de leerte.
Un abrazo y mi voto.
VIMON
Extraordinario relato de terror. Muy bien narrado. Felicitaciones, EstaNoche, un abrazo y mi voto incondicional.
halize
Pensaba que la protagonista despertaría de una pesadilla en cualquier momento, pero según iba acabándose el relato, veía que la pesadilla era real…con un final escalifriante.
Mi voto para ti y un saludo.
lourdes lasheras
Me alegro de “haberle echado un ojo” a tu relato aunque esta noche “no pegue ojo”. Me ha gustado, un saludo y mi voto.
la bruja de los cuentos
jje je me encanto este cuento, bueno para horrorizar……voto
C.R.Villanueva
Gracias a todos por vuestros comentarios y votos. La verdad es que este cuento fue un sueño que tuvo una amiga en cuanto me lo contó a la mañana siguiente me levanté temprano y me pasé horas escribiendo hasta llegar a esto que acabáis de leer. Me alegro de que os ponga los pelos de punta ya que ese es su cometido.
El-Moli
¡Vaya locura! este relato es espeluznante, muy bien narrado, tiene suspenso, te pone tensión esperando un final que no será, dado que es más fuerte que le mismo relato.
Excelente, mis felicitaciones.
Un abrazo y voto.
Beatriz
Esta noche me gustan mucho tus relatos escalofriantes y aterradores, este mucho. Tienes un mundo particular de terror. Gracias por aparecer. Mi voto. Besos. Bea
Eduardo
Excelente! me hacia acelerar la lectura para saber que iba a suceder. Al principio uno cree que la historia iba a ser sobre el primer dia de trabajo, pero como las buenas historias tuvo un giro en la traba impactante
C.R.Villanueva
Gracias, si cuando la escribi ni yo misma sabía cómo iba a terminar.
Butterfly
EX-TRA-OR-DI-NA-RIO…….Mi voto.
Maria
Que miedo, que nervios… impresionante. Mi voto
Eva.Franco
Me gustó, trasmites lo necesario lo que quieres. Cuenta con mi voto.
volivar
Estanoche: muy buena narración, con un estilo atrayente, limpio, directo al objetivo.
Mi voto
Volivar
Mercedes
¿que suspense !
Fenómeno
Ginny
que genial me encanta!!! !felicidades
Ginny
por cierto doy mi voto
LUIS_GONZALEZ
Me encantó, muy bueno, te mando mi humilde voto…
Julieta Vigo
Hola, EstaNoche, acabo de leer tu aterrador relato. ¿Por qué será que los ojos muertos producen asco? A mí me pasa cuando compro pescado. Siempre procuro que sea la pescatera quien los extraiga de las piezas que adquiero. Y nunca miro cuando lo hace. Bueno, a lo que iba, a tu relato.
Mantienes muy bien el suspense. Tienes al lector pendiente de tus palabras. ¡Esta genial! “Échale un ojo” a las tildes - faltan algunas- y a “apenas” la has escrito incorrectamente en una ocasión.
El final me parece drástico, innecesario, puesto que en todo el relato no aludes a que el hecho de que le falte la visión, puede conducir a la prota a tomar una determinación así. Al fin y al cabo, estamos hablando de un suicidio. No sé explicarlo mejor, pero ese final no me cuadra.
Un abrazo y mi felicitación por ese logrado suspense.
Gödel
¡Magistral! ¡Sublime! El mejor que he leído al momento en Falsaria (y en muchos libros, he de decir). Saludos.
DavidRubio
Relato enorme en cuanto a ritmo, estructura y narrativa. Sí, puede que el final, las dos últimas líneas, puedan mejorarse pero si el objetivo número uno de un relato es entretener. Este lo ha conseguido de una forma excelente. Enhorabuena por que creo que es uno de los mejores relatos que he leído por aquí. FELIZ AÑO
Pemortes
ufff.. que agobio… que mal rato…. por eso MI VOTO.(Dile a tu amiga que vaya al psicólogo).
Un saludo.
minerva
Un relato excelente, impresionante y el final me sorprendió, me dejo impactada
Te doy mi voto.
bersajunior
¡Perfecto! pero te digo sólo una cosa… Interlineado entre párrafos y sería más que perfecto. Saludos, Bersajunior.
JAVIER HARO HERRÁIZ
Gore total…!!!
Genial…!!!
Muy bueno…!!!
Te felicito…!!!
Sandra.Legal
Recién leo este relato. Quedé atrapada en la trama , horrorizada y con la boca abierta y seca.,…
Lo escribiste maravillosamente bien y ese finallllllll Guauuu!!!
Felicitaciones y , más vale tarde que nunca, mi voto
Un abrazo
C.R.Villanueva
Gracias Sandra por tus palabras y tu voto, me alegro que te haya gustado.
Eva.Franco
¡Felicidades! por el reconocimiento al entrar en la edición impresa.
Un gran abrazo.
C.R.Villanueva
Gracias Eva!!!
Lidyfeliz
Esta Noche. Magistral cuento de terror fantástico. Muy bueno, de verdad. Lo más fántástico del cuento es por supuesto que el narrador esté muerto. Mi voto