Memorias de Indhalia - La Resistencia - Capítulo 4

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    La Resistencia - Parte 1

    Capítulo 4 - El Primer Encontronazo

     

    Llegó el día, estaba vistiéndome con bastante detenimiento. Me había afeitado y acicalado con bastante rapidez, pero con efectividad ya que había que ir bastante bien vestido para el examen. Era casi la hora de presentarse en el gran Hall cuando salía por la puerta del apartamento, empecé a correr por los pasillos que se encontraban vacios complet…amente.

    Cuando llegué al Hall pude ver que estaba llenísimo de personas que iban todas vestidas con el uniforme especial para exámenes. Yo avancé entre la gente hasta que pude encontrar a Athenea junto con Slash que hablaban de la misión, me acerqué a ellos y observé como sonreía ella cada vez que me veía.

    -Hola chicos cómo estáis – les dije nada más llegar. Miré como iba vestida Athenea con ese uniforme que le realzaba bastante el tipo y quise que no se me notase el pequeño interés, pero ella se dio cuenta y bajó la cabeza un poco avergonzada.

    -Yo estoy bastante nervioso por todo esto, no sé qué pensar la verdad y ahora tener que ir a luchar contra un ejército no me deja tranquilo – comentaba Slash con voz bastante entrecortada. Athenea no paraba de jugar con las manos y se las toqué para frenarla.

    -Yo estoy tranquila – dijo ella mirándome con una sonrisa en la cara. El día anterior estuvimos hablando bastante sobre todo esto y yo intentaba relajarla, apesar de que me encontraba peor que ella. De repente sonó como un pequeño pitido en los altavoces y todos se empezaron a mover para sus grupos, yo le quise dar un abrazo a Athenea, pero ella se me adelantó con uno muy fuerte. – Cuídate y nos vemos a la vuelta, suerte.

    Se marchó corriendo con Slash y yo me quedé mirándola como si me atrajese fuertemente, pero no podía pensar en otra cosa que no fuese la misión. Avancé hasta mi grupo que se encontraba allí en una de las partes más alejadas del pequeño escenario que montaron para este día.

    En el grupo se encontraba la chica llamada Rebeca que pude conocerla un poco más debido a que tuvimos que tener un poco de contacto antes de la misión, luego estaba Yuka como siempre sin mirar a nadie y el monitor Alejandro que sonreía siempre aunque fuese el asunto muy serio.

    Todos los grupos de repente tomaron posiciones y colocaron una pose como militar, yo lo hice sin darme cuenta de ellos unos segundos después. Apareció el Director en el escenario y habló en el nombre de todos los profesores, Monitores e instructores.

    -Hola a todos, como podéis comprobar hoy el día elegido para que aprobéis el examen y os licenciéis en la rama Brain. Por lo que veo son muchos los alumnos que se van a presentar sabiendo que será bastante peligroso y eso me emociona, veo lo valientes que son mis alumnos y quiero desearles mucha suerte en su labor.

    Siguió hablando unos minutos más sobre la conducta que deberíamos tener y todas esas cosas hasta que se marchó. Luego todos empezamos andar hasta el puerto que andaba cerca del centro y me había tocado en los primeros grupos que asaltarían una de las playas más peligrosas de todas y yo estaba totalmente aterrorizado, pero no podía notarse.

    Entramos en uno de los numerosos barcos que había en el puerto. Al parecer eran bastante pequeños y sólo entraba una reducida tripulación. Nos mandaron sentar al lado de una pantalla bastante grande que serviría para explicarnos todo el procedimiento en el largo viaje que nos quedaba. Me senté al lado de Yuka que parecía la mar de tranquila mirando para su teléfono móvil, luego observé como Alejandro se sentaba enfrente de mí y Rebeca a su lado.

    No quise hablarle a Yuka porque me daba bastante respeto por todo lo que habían dicho de ella, pero ella me miró fijamente a los ojos y me puse nervioso. Quitó la vista de mí cuando entró un profesor por la puerta del cuarto. Se acercó a la pantalla y con un chasquido de dedos se encendió.

    -Bienvenidos chicos, ahora os explicaré en qué consiste la misión de nuestro equipo que tiene el nombre en clave de Agua – Se puso de espaldas para explicar mejor todas las imágenes que salían en la pantalla. Empezó a comentar que debíamos correr por la playa una vez desembarcados siguiendo a el Monitor hasta entrar en un pequeño almacén, allí avanzaríamos por dentro hasta salir por uno de sus laterales hasta encontrar una pequeña zona de recreo con un edificio de correos que debemos defender hasta que llegase la Resistencia.

    -¿Cuánto se estipula que tardará en llegar la Resistencia? – dijo Yuka sorprendiéndome por aquella voz. El monitor no parecía estar demasiado seguro, pero que en unos cuarenta minutos desde que llegásemos a la playa estarían allí.

    Después de estar comentando más apartados de seguridad y precauciones se marchó del compartimento y quise cerrar los ojos hasta que llegásemos para centrarme en mi misión. Cerré los ojos y un gran alivio recorrió mi cuerpo hasta quedarme bastante dormido.

    Pasaron las horas y alguien me despertó dándome un suave golpe en el hombro, cuando quise abrir los ojos estaba Yuka diciéndome que me levantase que ya estábamos cerca. Le hice caso y me lavé la cara en un pequeño fregadero que había allí para despegarme totalmente, quise salir al exterior, pero el Monitor me lo negó porque tenía que formar ya la fila en la puerta de desembarco.

    Una vez que estuvimos en el compartimento para desembarcar se empezaron a escuchar unas fuertes sacudidas fuera del barco e igual que uno golpes que daban contra el casco de acero de la cubierta. De repente se escuchó un pitido y un gran golpe casi nos tira a todos, se abrió la puerta y vimos como había ya alumnos cruzando la playa corriendo y esquivando todo tipo de hechizo de fuego, de agua, de oscuridad, mientras ellos se defendían respondiéndoles a los atacantes con sus hechizos.

    -¡Vamos! – gritó el Monitor, él iba delante y yo iba detrás del todo con Rebeca enfrente de mí. Corrimos sin parar esquivando los hechizos y rechazándolos con valentía, pero la forma en que lo hacía Yuka era totalmente increíble y elegante. Íbamos ya por la mitad de la playa cuando uno de los hechizos que aparecieron de la nada explotó de lleno en Rebeca y provocando que yo cayese al suelo con los oídos pitándome.

    De repente me encontré bastante aturdido mirando para todos los lados con los oídos produciendo un ruido bastante molesto. La explosión había sido bastante fuerte, no como la de los demás hechizos y me había sorprendido por no haberlo visto antes.

    Pude ver como la gente pasaba a mi lado mientras corrían para ponerse a salvo en la entrada de la playa donde todo el mundo se refugiaba. Observé cuando el humo se dispersó como Rebeca estaba tendida en el suelo junto con un gran charco de sangre, eso me sorprendió y avancé agachado hacia ella mientras algún he hechizo me rozaba.

    -¿Estás bien? – le dije encharcándome en su sangre, le quise dar la vuelta pero estaba muy mal herida o muerta no estaba seguro. Empecé aplicar magias curativas, pero no servían de nada porque o yo no tenía demasiada experiencia en esa rama o era ya muy grave. – ¡Ayudarme!

    Empecé a gritarles a las personas que pasaban a mí alrededor y yo frustrado no paraba de aplicarle hechizos curativos. Pude observar como mi grupo ya no se encontraba en la playa hasta que de repente todo se quedó congelado, hechizos, personas e incluso el mar.

    -¿Pero qué coño? –dije levantándome sorprendido al ver que todos estaban paralizados. Escuché una risa bastante maléfica por encima de mí y observé como un chico vestido con una túnica negra se reía con fuerza - ¿Tú quien eres y qué ha pasado?

    -¿No me conoces? Me sorprende que no te hayan dicho nada.

    -¿Decirme el qué? ¡¡¡Explícate!!! – le grité sacando mi arma, esto no me olía demasiado bien y estaba bastante preocupado.

    -Yo he paralizado el tiempo para decirte una cosa Iván – dijo mi nombre sorprendiéndome aun más y lo primero que hice fue lanzarle un hechizo de oscuridad que fue despejado con una mano sin esfuerzo alguno.

    -Por favor Iván, seamos serios – dijo sin inmutarse, yo ya estaba preocupado por todo este asunto. Y le pregunté que quería de mí y por qué estaba haciendo eso con las demás personas.

    – Se me acaba el tiempo y no puedo explicarte todo, lo único que quiero decirte es que no saldrás con vida de este país, ya que mis súbditos te lo impedirán. Además debes saber que existe una gran muralla mágica imposible de eliminar que no permite ni entrar ni salir, así que vete tomando en serio esto.

    -¿Qué dices? ¿Por qué me haces esto a mí? – dije enfadado, empecé a cargar energía con mucha furia. Empezó a temblar todo el suelo y la arena se empezó a levantar alrededor de mí. Pero una fuerza muy poderosa me interrumpió la carga y me caí al suelo de rodillas.

    -No hagas tonterías, aunque cargues toda tu fuerza no podrás combatir contra mí – dijo aquella persona con el brazo extendido. Esa fuerza invisible que me estaba aprisionando el cuerpo era fruto de su energía. – Ahora bien, veo que no te tomas en serio todo esto y quiero que veas que no voy de farol.

    Levantó una de sus manos y todas las personas que estaban congeladas se empezaron a mover de nuevo como si no ocurriese nada. El chico se rió con malicia y empezó a cargar con ese brazo una energía sumamente impresionante, yo dejé de hacer fuerza al ver que había cesado la suya y con cara de miedo observé como lanzaba la energía al centro de la playa.

    Allí se formó una bola que explotó con tanta fuerza que barrió todo lo que encontró a su paso hasta meterse a varios kilómetros mar adentro. Yo me había protegido con un escudo, pero no hubiese hecho efecto si no fuese porque el hombre me ayudó a aguantarlo dándome más de su fuerza.

    Aquella explosión sólo afectó a la playa y al mar, como si fuese controlada. Pude observar como no había nadie y todos los barcos que llegaban se estaban hundiendo en el mar con muchos cadáveres adentro. Yo estaba sorprendido y con mucho terror observé cómo se reía con maldad.

    -¿¡Pero qué has hecho!? – le grité llorando y de repente me enfadé tanto que los ojos se me pusieron en blanco y pude cargar una energía demasiado poderosa para que la tierra pudiese aguantarla. Todo empezaba a quebrajarse y lo primero que hice fue transformar mi espada en una oscura con rayos alrededor. Mis ojos volvieron a ser los de siempre y me lancé con una rapidez muy grande contra el chico, pero esté hizo un gesto como si golpease al aire y yo recibí un golpe tan fuerte en mi pecho que toda la arena que se encontraba debajo de mí se dispersó y toda la tierra se quebrajó aun más.

    Salí despedido contra el suelo a una fuerza considerable, pero no tardé en levantarme con sangre en la frente y en la boca.

    -Debo reconocer que tienes fuerza, pero ya está bien – dijo enfadándose – Yo podré derrotarte ahora, pero no creas que me faltan ganas de hacerlo. Para eso se encargaran mis guardianes de la fatalidad.

    Cuando terminó de decir aquello otro gran golpe provocó que toda la playa quebrajase entera y a mí me hizo desmayarme y perder el conocimiento.

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