Érase una vez una linda doncella, llamada Edelia. Respetuosa con la naturaleza, convivía en armonía con los reinos animal y vegetal, brindando cobijo y asistencia a los más necesitados. Una noche, en sueños, la visitó el hada del bosque, quien la obsequió con la sabiduría del poder curativo de las plantas.
- Elaborarás aceites esenciales, que pondrás al servicio de quien los precise, sanando las dolencias de cuerpos y almas, - le dijo -. Utilizarás tus conocimientos con responsabilidad y discernimiento, sin importarte raza, ideología ni condición social; te regirás, únicamente, por la voz de tu corazón.
La dulce muchacha aceptó con agrado y humildad el compromiso encomendado. Cada mañana recorría montes y praderas recolectando las mágicas plantas, para convertirlas en milagrosos ungüentos.
Su fama alcanzó tal magnitud, que se podían contar por cientos las personas que acudían hasta ella buscando remedio para sus males.
El duende que habitaba en la gruta, ansioso de protagonismo, se acercó a la joven con ambiciosa pretensión:
- Tu juventud e inexperiencia favorece que la gente abuse de tu buena fe. Has de cobrar por los servicios que prestas; de otro modo, nadie valorará tus desvelos. Yo puedo ayudarte en tan importante cometido.
Edelia, que no ansiaba poder ni gloria, declinó el ofrecimiento del gnomo. Éste, cegado por la ira ante la negativa de la muchacha, lanzó un maleficio sobre las plantas, transformando en tóxicas sus propiedades sanadoras.
Desolada, la doncella sintió irrefrenable impulso de acariciar una venenosa hoja de enebro. Apenas sus dedos la hubieron rozado, se obró el milagro. La inocente caricia liberó a la planta del maléfico hechizo, produciendo una sanadora vibración que cubrió toda la flora del bosque.
El duende, colérico ante su fracaso vengativo, provocó un devastador incendio. Cumplido su objetivo, emprendió cobarde huida; mas la velocidad de las llamas, superior a la de sus piernas, le alcanzó causándole profundas quemaduras. Como si de lágrimas del cielo se tratase, comenzó a llover y llover, hasta dejar sofocado el fuego.
Alarmada, Edelia acudió al devastado lugar, encontrando al gnomo malherido. Compasiva, cicatrizó sus llagas con aceite de lavanda. El duende, conmovido por el altruismo de la joven, lloró arrepentido y prometió servir a todo aquel que lo necesitase.
FIN


El Moli
Precioso amiga y como siempre con tu mensaje tan alentador.
Un abrazo.
María del Mar
Muchísimas gracias, queido amigo Moli; es un placer leer tus lindos comentarios. Un beso.
volivar
Cenicienta literaria: así debemos de ser, amiga. La doncella Adelia tenía gran amor hasta para la gente que le causaba mal, como el duende de la gruta.
Tu cuento destila la belleza de tu alma, y te felicito.
Mi voto
Volivar
María del Mar
Querido amigo, Volivar; en verdad la joven Edelia es un ejemplo de amor incondicional para todos. Es dificil, pero merece la pena intentar perdonar a nuestros enemigos.
Un beso, muchas gracias, amigo.
LUCIA UO
Muy dulce tu cuento.
Es en verdad hermoso.
Un gran abrazo y mi voto
María del Mar
Querida amiga, Lucio Uo, muchísimas gracias; me alegra muchísimo que te haya gustado. Un beso muy grande, amiga.
LUIS_GONZALEZ
Como siempre me ayudas a rejuvenecer, me vuelves a mis épocas de niño con cada uno de tus relatos, contigo ya no hacen falta los tratamientos de rejuvenecimiento, te mando mi humilde voto….
María del Mar
Querido amigo, Luis González, !Qué bonito, eso que me dices! de ayudarte a volver a la infancia; línda época en la que prima la inocencia. ¡Ojalá! recuperásemos esa parte de nososros mismos y la perpetuáesmos para siempre, sin avergonzarnos por ello.Por error, mucha gente confunde la pureza del corazón de los niños, con el infantilismo.
Un beso, muy grande, querido amigo.
María del Mar
¡Perdón! quise decir: perpetuásemos y puse perpetuáesmos; la velocidad no es buena para nada. Un beso.
Richard
Mi querida dama
Tus fábulas son una bocanada de aire fresco.
Son bellas, tiernas, profundas e inteligentes.
Disfrutan los niños, aprendemos los mayores.
Una joya más.
Un beso grande y el voto.
María del Mar
Queido amigo, Richard, tú siempre tan galante y maravilloso. Me siento muy complacida con tus hermosos mensajes. Un beso enorme, amigo.
María del Mar
Otra vez las teclas me jugaron una mala pasada, “querido” no queido, ja,ja,ja. Un beso.
elpotro
Un relato impecable con una moraleja hermosa…Excelente y mi voto sin dudas…
María del Mar
Querida amiga Halize, muchas gracias por todo; te agradezo el impulso que me lleva directamente a la portada. Un beso.
María del Mar
Querido amigo, Elpotro, celebro muchísimo tus bellas palabras. Un beso.
halize
Uno más de tus tiernos y emotivos cuentos.Te felicito, Cenicienta y te doy el voto nº10 para ir directa a portada.
Un saludo y un abrazo.
CHARIS.CAVERA
Disfruto cada cuento que te leo. Un saludo y un voto.
María del Mar
Querido amigo Chari Cavera, Muchas gracias por leerme; es genial que disfrutes con cada uno de mis cuentos. Un beso.
J.Stark
Cuanta dulzura. Afortunadamente, queda alguna que otra Edelia en el mundo. Mi voto y un abrazo!!
María del Mar
Querido amigo, J. Stark; gracias a Dios quedan muchas más Edelias de las que imaginamos. Un beso y muchas gracias por seguirme.
Alejandro.Romera
Bonito cuento con moraleja incluida. Me ha gustado el altruismo de Edelia, cuanta falta hace en el mundo actual…
Un beso y un voto
Alex
http://kichays.blogspot.com.es/
aurorafrancia
Precioso y sabio, Cenicienta. Te felicito y te doy mi voto.
María del Mar
Querido amigo, Alex, muchísimas gracias por tus palabras. En efecto, hacen falta muchas Edelias; saquemos cada uno de nosotros la Edelia que llevamos dentro y ,juntos, construiremos un mundo mejor. Un beso, amigo.
María del Mar
Querida amiga, Aurorafrancia; gracias por tus hermosas palabras y voto. Un beso muy fuerte.
1000Luna
Dulce historia, aunque menos dulce que su autora
La bondad de Edelia es todo un ejemplo, sin duda.
Un abrazo y mi voto.
María del Mar
Querida amiga 1000 Luna, no sabes cuanto agradezco tus amabales palabras. Si Dios quiere, tal vez algún día pueda tener el privilegio de conocerte en persona. Tu alma destila mágica luz. Un beso.
VIMON
Hermoso y sensible relato, Cenicienta. Felicitaciones y mi voto. Te aviso que por correo electrónico te estoy enviando algo que puede ser de tu interés. Un abrazo.
María del Mar
Querido amigo, Vimon; muchísimas gracias por tus comentarios, siempre amables y positivos. Recibí las bases del concurso. Muchas gracias por acordarte de mi. Un beso.
Julieta.Vigo
¡Qué cuento más hermoso, Cenicienta!
María del Mar
Querida amiga, Julieta Vigo; celebro que el cuento haya acariciado tu alma. Un beso.
Esther.A.P.Ruinervo (Sofista)
Precioso relato. El altruismo no sé ve, al menos es parace, con buenos ojos muchas veces, como si lo que no costase dinero no tuviese valor, cuando es todo lo contrario.
Mi voto
Saludos
Dana
Hola muy interesante relato. Me parece que tienes buen ritmo, fluidez y una imaginacion inagotable.¡Maravilloso! Ojala te pudiera leer mucho mas
Un gran saludo desde el Perú
Dana
María del Mar
Querida amiga, Sofista; cada vez hay más personas que muestran su verdadera esencia con menos pudor. Muchas gracias, amiga. Un beso.
María del Mar
Querida amiga, Dana. Encantada de conocerte; me alegra infinitamente comprobar que te gustan mis cuentos; espero puedas visitarlos a menudo y emocionarte con sus personajes.
Muchas gracias. Un beso.